Implicancias de la metacognición en el proceso educativo
Psicología Educativa


  • María Teresa Muñoz Quezada
    Universidad Católica del Maule
    Chile

Resumen

  • El siguiente artículo, pretende mostrar una revisión teórica con una propuesta práctica sobre lo que es la metacognición y sus implicancias en el proceso de enseñanza-aprendizaje y el desarrollo del conocimiento en los contextos educativos. El trabajo se inicia con una introducción que señala la importancia del conocer y el pensamiento conciente, tanto a nivel individual como social; luego se realiza una revisión teórica con argumentos acerca de la relación de la metacognición con el proceso de conocer y la importancia de la educación en su desarrollo y adquisición, y finaliza con una propuesta personal sobre como potenciar los procesos de aprendizaje desde la metacognición en los contextos educativos.



Cuando mencionamos la palabra conocer principalmente nos referimos a la posibilidad de integrar una serie de aprendizajes como un proceso activo, coherente y significativo en la experiencia de la vida cotidiana frente a un suceso o una serie de eventos que se generan en un contexto definido y ya establecido en un orden lingüístico en la cultura a la que se pertenece.

Conocer es una acción efectiva (Maturana & Valera, 2003; Varela, Thompson,  & Rosch, 1997), que es operacionalizada en la instancia vivida y significativa de los seres vivos, quienes generan el conocimiento en un contexto o en un dominio, que se define en el vínculo de los observadores con los observados. Por ende, el conocimiento y la acción representan un proceso interactivo y recíproco. De hecho Varela (1990), define el conocer como una acción efectiva en algún dominio, explicándola como una historia  de acoplamiento estructural, con respecto a la posibilidad de nuestro sistema nervioso de “acoplar” sus esquemas y estructuras en referencia a las estructuras y esquemas existentes entre nosotros, y, por ende, generar acuerdos con respecto a qué se conoce y cómo se conoce, generando un mundo (cultura).

En este sentido, Pozo (2003) propone el conocer como parte de la cultura que, al mismo tiempo, emerge del aprendizaje, y viceversa, donde conocimiento y aprendizaje son dos procesos o sistemas que se constituyen mutuamente: el conocimiento sería un proceso de redescripción representacional (Pozo, 2003; Karmiloff-Smith, 1994) que va emergiendo en una complejidad creciente, requiriendo niveles más simples para avanzar y desarrollarse en el tiempo. Por otro lado, el aprendizaje se manifiesta como un proceso de cambio cognitivo de las representaciones anteriores, donde éstas se van modificando y transformando en la medida que se van explicitando o “encarnando” como conocimiento propiamente tal de la cultura a la cual se pertenece. Por lo tanto, en la medida que se adquiere una cultura de aprendizaje relacionada con el contexto, se es capaz de significar, participar y generar nuevas instancias de conocer en el espacio social al cual se pertenece.

Entonces, la adquisición del conocimiento se genera a partir de la mediación cultural (Pozo, 2003, Rogoff, 1993); la cual tiene un significado para el individuo en la medida que participa en ella y sus propias redescripciones representacionales (Karmiloff-Smith, 1994) o sus reconstrucciones significativas de dominios específicos y generales, que van generando un sentido y una representación significativa o aprendizajes significativos (García, 2001) con respecto a las teorías o explicaciones previas que el individuo ha ido forjando en una escalada evolutiva de niveles del desarrollo cognitivo. En este sentido, el proceso de aprender o de transformaciones en la acción, se va gestando a partir de la interacción de los individuos con el entorno cultural y ecológico al que pertenece.

Por lo tanto, a partir de esta síntesis conceptual de lo que implica el conocer y el aprender, en el desarrollo de la especie humana y de sus posibilidades de comunicación, experiencia y comprensión, planteo los siguientes interrogantes ¿Cómo potenciar dichos procesos de aprendizaje y de conocimiento? ¿Es siempre el pensamiento consciente el que modula el conocimiento?

Metacognición, conocimiento y educación

En la búsqueda de respuestas para las preguntas anteriores, emerge una palabra que implica el significado de lo que en un principio cité dentro del acoplamiento estructural del “qué se conoce y el cómo se conoce”, es decir, se entiende que el proceso de conocer efectivo, involucra un proceso de conocimiento conciente que genera sentido y modifica las estructuras cognitivas previas para generar un nuevo proceso de aprendizaje, de aplicabilidad y de modificabilidad del comportamiento del individuo en una cultura. Esta palabra es la metacognición.

Según Flavell (1997, en Mateos, 2001), la metacognición se entiende como la capacidad para ser concientes de procesos y productos internos y cognitivos. Esta capacidad se va desarrollando y adquiere más complejidad a lo largo del tiempo, siendo en líneas breves su desarrollo evolutivo de la siguiente manera (Monereo y Castelló, 1997; Mateos, 2001): de tres a cuatro años, los niños anticipan muchos resultados de sus acciones; desde los cuatro a cinco años, los niños demuestran conocer sus limitaciones; entre los cinco y los seis años ya tienen conciencia de lo que saben o no saben sobre un tema y sus afirmaciones son más fiables; de siete a ocho años valoran su comprensión con respecto a una información; los niños a los ocho a nueve años, planifican mentalmente actividades a corto plazo; entre los diez y once años, expresan oralmente algunos procesos cognitivos de forma correcta; y, desde los once hasta los doce años, se muestran capaces de facilitar el recuerdo de algunas ideas elaborándolas propositivamente. A partir de esta última edad, se manifiesta el pensamiento metacognitivo que caracteriza al de la cognición adulta.

Este tipo de pensamiento reflexivo se va generando y evolucionando desde el momento en que los niños desarrollan un pensamiento simbólico.

Sin embargo, no todo el conocimiento es conciente o genera procesos reflexivos. De hecho en los primeros niveles de aprendizaje se adquieren principalmente conocimientos más implícitos (Pozo, 2003) que se relacionan con el conocimiento procedimental que principalmente está regulando el cómo estamos realizando ciertas acciones, es decir la adquisición de nuevos contenidos a partir de acciones, sensaciones y percepciones que se manejan a un nivel no conciente. Según  Pozo (2003), cuando un conocimiento se hace explícito genera un tipo de conocimiento declarativo que produce la adquisición de hechos y  sucesos que se definen en el contexto cultural al cual pertenecemos y nos posibilita generar aprendizajes significativos que se pueden transferir de manera adecuada en otros contextos del saber cultural. Ahora bien, cuando un  conocimiento procedimental o declarativo se transforma en un proceso reflexivo y conciente, y se autorregula su uso y la forma en que se utiliza, se está generando, principalmente, un conocimiento estratégico (Monereo y Castelló, 1997; Pozo, Monereo y Castelló, 2001), el cual implica principalmente el uso de la metacognición en la regulación de dichos procesos de conocimiento y aprendizaje en un contexto y dominio determinado.

En este sentido, la metacognición implica un mecanismo de carácter intrapsicológico que nos permite ser conscientes de algunos de los conocimientos que manejamos y de algunos de los procesos mentales que utilizamos para gestionar esos conocimientos, lo que vendría a ser la conciencia o posicionamiento de la propia cognición.

A partir de lo anterior,  destaco que la metacognición aporta y genera un proceso de conocimiento mucho más responsable y sistematizado que permite, por un lado, el conocimiento de las propias características cognitivas, y la regulación de los propios procesos cognitivos de aprendizaje (Monereo y Castelló, 1997; Pozo, Monereo y Castelló, 2001; Mateos, 2001).

Sin embargo, la definición acerca de lo que es la metacognición aún no tiene una frontera clara y se relaciona con otros contenidos y procesos cognitivos concientes (Mateos, 2001) como son: el control ejecutivo, la autorregulación, el autoconcepto, entre otros, donde la autorregulación es un proceso nuclear en lo que se refiere al desarrollo de la capacidad metacognitiva relacionada con el aprendizaje significativo en los contextos educativos.

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Para citar este artículo:

  • Muñoz, M. T. (2006, 15 de septiembre).Implicancias de la metacognición en el proceso educativo. Revista PsicologiaCientifica.com, 8(7). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/metacognicion-proceso-educativo

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