Relaciones intrafamiliares en madres e hijos
Psicología de la Familia


  • Patricia López Bringas
    Universidad Autonoma del Estado de México
    Facultad de Ciencias de la Conducta
    Toluca, México

    Norma Ivonne González- Arratia López-Fuentes
    José Luis Valdez Medina
    Sergio González Escobar
    Erika Robles Estrada

    Universidad Autonoma del Estado de México
    Facultad de Ciencias de la Conducta

Resumen

  • Con el propósito de identificar el tipo de relaciones intrafamiliares entre madres y sus respectivos hijos de la ciudad de Toluca, se estudió una muestra conformada por 316 participantes (158 niños con sus respectivas madres para un total de 77 hombres y 81 mujeres). La edad de las madres oscila entre los 20 y 56 años y la de los hijos entre 7 y 13 años. Se aplicó el instrumento Evaluación de Relaciones Intrafamiliares (Rivera, 1999).). Se encontró que no existen diferencias significativas en las relaciones intrafamiliares, respecto a las siguientes variables: socio-demográficas, trabajo remunerado o sin remuneración, nivel socioeconómico, edad de las madres, número de hijos y duración de la pareja. De las 3 dimensiones que evalúa el instrumento, sólo en 2 hay diferencias: unión y dificultades. Respecto a la muestra de niños, no se encontraron diferencias significativas según sexo y edad. Se concluye que la familia juega un papel importante en el desarrollo del niño y la relación que tiene éste con su madre.

    Palabras clave: Relaciones intrafamiliares, madres, hijos.



 

Dentro de la psicología, uno de los temas que  permanece a la vanguardia, es el de la familia y el tipo de relaciones intrafamiliares que se generan dentro de la misma.

Probablemente porque la familia es, aunque en ocasiones no aceptada por todos, la primera interacción que tiene el ser humano en su vida. En específico, la relación que los hijos tienen con sus madres (Rivera 1999).

La familia ha sido definida como un grupo de personas unidas por vínculos de parentesco, ya sea consanguíneo, por matrimonio o adopción que viven juntos por un período indefinido de tiempo, que constituye la unidad básica de la sociedad (Yrion, 2000). Etimológicamente, el vocablo familia es de origen latino y apareció en Italia derivado de famulus, que designaba al conjunto de los esclavos y servidores que no sólo recibían dinero por su trabajo, sino que, su habitación, vestidos y trabajo dependían de su señor, viviendo además bajo su mismo techo; después pasó a ser la casa en su totalidad: tanto el señor como la mujer, los hijos y los criados que vivían bajo su dominación. Posteriormente se extendió el sentido de la palabra familia a los agnati, es decir, a los parientes paternos y cognati, a los parientes maternos y consanguíneos. También se convirtió en sinónimo de gens, que es la comunidad formada por todos los que descienden de un mismo antepasado. De esta forma, las raícen históricas del vocablo familia indican que de él emergieron al menos dos acepciones: la de corresidencia y la de parentesco (Rivera, 1999).

De manera tradicional entendemos dos tipos de familia: la familia nuclear o conyugal, que está integrada por el padre, la madre y los hijos, a diferencia de la familia extendida que incluye los abuelos, los suegros, los tíos y los primos, etc. En este núcleo familiar se tiene como propósito fundamental satisfacer las necesidades más elementales de las personas, como: comer, dormir, alimentarse, etc. Además de proporcionar amor, cariño y protección, así cómo preparar a los hijos para la vida adulta, colaborando con su integración en la sociedad (Yrion, 2000).

Méndez (2006) refiere que la unión familiar también asegura a sus integrantes estabilidad emocional, social y económica. Es allí donde se aprende tempranamente a dialogar, a escuchar, a conocer y a desarrollar sus derechos y deberes como individuos.

Para Cyrulink (2005), la familia supone para el hijo el apoyo seguro donde va a experimentar y a aprender a ser persona. El apego y los vínculos emocionales entre padres e hijos son el elemento clave que asegure el bienestar psicológico y emocional del niño ya que ofrecen una base segura donde el pequeño puede afrontar situaciones nuevas, construir su autoconcepto, sus propios principios éticos y su personalidad.

El hecho de pertenecer en familia por un tiempo determinado, además del grado de intimidad diaria, puede ser garantía de relaciones armoniosas y establecer vínculos sanos entre sus miembros. Pero la realidad en ocasiones es otra. Las relaciones entre sus distintos miembros llegan, en ocasiones, a constituirse como un problema, cuando no se logran establecer los vínculos afectivos que se desean o se pueden tener con los miembros de la familia (Gervilla, 2003).

Existen principios básicos para mantener saludables y positivas relaciones familiares, como el establecer o asumir los roles adecuados y necesarios para el buen funcionamiento de un sistema familiar. El reconocerse como parte activa y vital de una familia va a lograr una sincera y genuina preocupación por los demás, lo que genera una visión responsable de lo que se espera y se quiere de cada uno de los integrantes de la familia (Pacheco, 2012).

Desde la perspectiva desarrollista, es relevante la relación entre madres e hijos, en donde el vínculo madre-hijo se instala como consecuencia de las repuestas de la madre ante las conductas innatas del niño. Desde que él nace, empieza a interactuar con la madre a través del contacto piel a piel, las miradas, la gesticulación y la interacción entre ambos en el momento de la lactancia. El bebé empieza a reconocer y diferenciar a la persona que lo acompaña y lo cuida siempre; posteriormente mostrará preferencia por esa persona, estará contento con su compañía y se disgustará en su ausencia, éstas son las manifestaciones que indican el desarrollo del vínculo entre la madre y su hijo (Bowlby, 1989).

Por otro lado, resulta interesante señalar que el nivel socioeconómico puede influir en las relaciones intrafamiliares, ya que al tener una baja economía se generan sentimientos de frustración y de enojo dentro de la dinámica familiar. Por el contrario, el tener una economía sustentable puede generar sentimientos de seguridad y de protección en la familia (Pacheco, 2012).

Las relaciones intrafamiliares pueden verse influidas por la duración de la pareja. Es decir, una relación de pocos años puede manifestar emociones de unión, complicidad y amor. Sin embargo, una relación de varios años puede proyectar sentimientos de tolerancia y en ocasiones de monotonía (Pacheco, 2012).

Generalmente se suele estudiar a una sola de las partes de esta diada, sin embargo, resulta necesario conocer a ambos miembros respecto a la forma de percibir las relaciones intrafamiliares, donde es posible pensar que no siempre se dan de forma armónica, ya que existen conflictos que se traducen en un ambiente familiar hostil en donde las relaciones entre los miembros de la familia se perciben de diferente manera (Pacheco, 2012). De tal manera que el objetivo del presente estudio es conocer cómo se comporta la variable relaciones intrafamiliares entre madres y sus respectivos hijos para identificar el grado de asociación y diferencias entre los mismos y contribuir en la investigación de la familia y las relaciones que se generan dentro de la misma.

Método

Participantes

La muestra total está compuesta por 316 participantes, 158 madres con sus respectivos hijos. La edad de las madres oscila entre los 20 y 56 años (Media=38.77, DS=4.60) y la edad de los hijos entre los 7 y 13 años (Media= 9.49, DS=1.24). Entre los datos sociodemográficos respecto al estado civil reportaron ser: casadas (141), divorciadas (8), solteras (6), viudas (1) y en unión libre (1). En cuanto a la clase social indicada, 27 pertenecen a clase alta, 120 a media y 11 a baja. Respecto a la variable ocupación, el 43.7% de la madres cuentan con un trabajo no remunerado y un 56.3% con un trabajo remunerado. En relación a la variable duración con la pareja, el 60% de las madres reportan tener entre 11 y 15 años de casados, el 17.1% reporta 16 años o más, el 12.7% de 6 a 10 años, el 7.6 % refiere no tener pareja y el 2.5% reporta de uno a 5 años. Respecto al grupo de niños, pertenecen al nivel de educación básica de un Colegio Particular, compuesto por un total de 77 hombres y 81 mujeres. Todos los participantes son pertenecientes a la Cd. de Toluca, México. Se aplicaron un total de 400 instrumentos de los cuales fueron válidos sólo 316, ya que no se completaron en su totalidad por lo que no fueron incluidos en el estudio. Es importante mencionar que en este estudio los sujetos participaron de manera voluntaria, anónima y confidencial.

Instrumentos

Las relaciones intrafamiliares fueron medidas con el cuestionario Evaluación de las Relaciones Intrafamiliares E.R.I (Rivera, 1999). Es un instrumento que cuenta con 36 reactivos y 5 opciones de respuesta (totalmente de acuerdo, de acuerdo, neutral, en desacuerdo y totalmente en desacuerdo). Los valores de las opciones son de 5 a 1. El instrumento consta de 3 dimensiones. La primera dimensión se denomina expresión, la cual mide la posibilidad de los miembros de la familia de manifestar verbalmente sus sentimientos (alpha de Cronbach de .9420) y consta de 15 reactivos. La segunda dimensión, es dificultades que se refiere a los aspectos de las relaciones intrafamiliares considerados ya sea por el individuo o por la sociedad como indeseables o negativos (alhpa de Cronbach de .9218), esta dimensión está compuesta por 15 reactivos. La tercera dimensión denominada unión, mide la tendencia de la familia a realizar actividades en conjunto (alpha de Cronbach de .906, esta dimensión está compuesta por 7 reactivos). El autor reporta una confiabilidad total de 0.819 y la confiabilidad promedio de las dimensiones es .92.

En este estudio se obtuvo una confiabilidad de .927.con los 36 reactivos en ambas muestras.

Procedimiento

En el caso del grupo de madres, el instrumento se administró de manera individual en las instalaciones de un Colegio Particular de la Cd. de Toluca, en un tiempo aproximado de 15 minutos. En el caso de los niños, la aplicación se realizó en las aulas escolares y en el salón académico de usos múltiples; en el caso de las madres, ambas aplicaciones fueron en un horario matutino. Se explicó el objetivo de la investigación y se completó el instrumento de manera voluntaria, anónima y confidencial.

Resultados

Respecto a los datos descriptivos, se observa que la media más alta es en la dimensión de dificultades en el caso de la muestra de los niños. En relación a las m adres es en la dimensión unión (Ver Tabla 1).

Tabla 1
Análisis descriptivo muestra madres 

Analisisdescriptivo

Con el objetivo de identificar las posibles diferencias respecto a los factores que componen la variable Relaciones Intrafamiliares en la muestra de madres según su ocupación (trabajo remunerado y no remunerado), se utilizó la prueba t de Student, en la que se encontró que no existen diferencias estadísticamente significativas.

Respecto al nivel socioeconómico del grupo de madres, se realizó un análisis de varianza, en el cual se encontró que existen diferencias estadísticamente significativas. En el factor de expresión la media más alta corresponde al nivel socioeconómico bajo. En el factor unión la media más alta corresponde al nivel socioeconómico medio. En el factor dificultades, la media más alta pertenece al nivel socioeconómico medio (Ver tabla 2).[sociallocker]

Tabla 2
Análisis de Varianza Relaciones Intrafamiliares diferencias por nivel socioeconómico.
Muestra de madres.

AnalisisdeVarianza

En el caso de la variable número de hijos, se realizó un análisis de varianza, en el cual no se encontraron diferencias estadísticamente significativas.

Para la duración de la pareja, se realizó un análisis de varianza, en donde se encontró que únicamente en el factor dificultades se presentan diferencias estadísticamente significativas, ya que la media más alta la muestran las parejas con duración de 16 años o más, es decir, perciben más conflictos en comparación con los grupos de menos permanencia (Ver tabla 3).

Tabla 3
Análisis de Varianza Relaciones Intrafamiliares y años de casados.
Muestra de madres.

anosdecasados

Para establecer las posibles diferencias en los factores de la variable relaciones intrafamiliares, en cuanto a la edad de las madres, se realizó un análisis de varianza. En el cual se encontró que no existen diferencias estadísticamente significativas.

Respecto al grado escolar que cursan los niños, se realizó un análisis de varianza, en donde se encontró que únicamente en el factor unión se presentan diferencias estadísticamente significativas, la media más alta la muestran los alumnos de 4° de primaria, es decir, perciben mayor unión en sus relaciones intrafamiliares (Ver tabla 4).

Tabla 4
Análisis de Varianza Relaciones Intrafamiliares diferencias por grado escolar.
Muestra de hijos

diferenciasporgradoescolar

Para identificar las posibles diferencias respeto a los factores que componen la variable Relaciones Intrafamiliares en hijos según su sexo, se utilizó la prueba t de Student, en la que se encontró que no existen diferencias estadísticamente significativas en cuanto a esta variable, la edad no fue significativa.

Discusión

El trabajo empírico realizado en cuanto a las relaciones intrafamiliares entre madres y sus respectivos hijos, arroja que no existen diferencias estadísticamente significativas con relación a que si las madres trabajan o no. A diferencia de lo que reporta Daily Mail (2012), en donde las madres que se quedan en casa no experimentan tanta felicidad como aquellas que trabajan fuera de casa. A pesar de que por mucho tiempo se tuvo la idea contraria, diferentes estudios han demostrado que las madres trabajadoras tienen hijos más felices. A diferencia de lo que sucedía en otras épocas, hoy en día cada vez es menos común ver familias donde únicamente el padre trabaje mientras la madre de familia se queda en casa la mayor parte del tiempo, a cuidar a los hijos y a realizar los quehaceres propios del hogar.

Por otra parte, los resultados arrojan que las madres que refieren un nivel socioeconómico bajo presentan mayor expresión en sus relaciones intrafamiliares; las que refieren un nivel socioeconómico medio presentan mayor unión y las madres que refieren un nivel bajo muestran mayores dificultades, lo anterior puede deberse a que experimentan mayor presión, ya que las necesidades tanto de salud como escolares, se van incrementando conforme los niños van creciendo y posiblemente se sientan con mayores problemas (Leclerq, 2012). Sin embargo, eso es necesario continuar analizando para probar esta hipótesis a cerca del nivel económico y el tipo de relaciones intrafamiliares que se consideran tener.

En relación con la variable número de hijos, la evidencia empírica arroja que no existen diferencias estadísticamente significativas. A diferencia de lo que plantea García (2012), que las familias numerosas en la actualidad presentan mayores conflictos en sus relaciones por los distintos trabajos y ocupaciones que tienen que realizar los padres y que el tiempo que dedican a los hijos es menor al que se dedicaba hace tiempo. La decadencia de muchas familias numerosas no tiene su causa en la falta de empeño en la unión de sus miembros, sino en las adversas condiciones sociales, económicas y de vivienda, que conducen a un ambiente amargo, lleno de preocupaciones, al agotamiento de de los padres que conduce a descuidar a los hijos (Leclercq, 2012). Sin embargo, sería conveniente continuar analizando esta variables dado que la tendencia hoy e día es la de tener menos hijos, ya que las expectativas sociales de las mujeres han ido cambiando para obtener una mejor posición social y laboral.

Madres que tienen más de 16 años de casadas reportan tener mayores conflictos en sus relaciones intrafamiliares. Lo anterior coincide con lo que Gottman (2012) plantea, en donde los matrimonios que ya llevan más tiempo juntos, perciben menos comunicación y capacidad de entendimiento, lo cual los lleva a considerar mayores conflictos que una pareja recién casada o con pocos años de matrimonio.

Por otro lado, los resultados arrojan que no existen diferencias estadísticamente significativas con relación a la edad de las madres; esto se contrapone con lo expuesto por Bowlby (1989), quien refiere que la relación entre madre e hijo es distinta dependiendo de la edad de la madre, ya que están inmersos procesos psicológicos y de personalidad de acuerdo a experiencias, ya que cada etapa va acompañada de diferentes mecanismos y sistemas de adaptación tanto de la madre como del niño.

En el caso de los resultados obtenidos en la muestra de hijos, se encontró que, los alumnos de 4° de Primaria reportan mayor unión en sus relaciones intrafamiliares. Esto coincide con lo que plantea Artiaga (2010), en donde se refiere que antes de la adolescencia los padres y educadores pueden tomar aún parte activa y directa en la educación de los hijos, ya que después de esta etapa empiezan los cuestionamientos. La etapa con hijos adolescentes suele ser considerada por diversos autores como una de las más difíciles dentro del ciclo vital de la familia. Es el período más centrífugo dentro del ciclo familiar. Es decir, es una etapa donde los distintos miembros de la familia cambian su orientación hacia relaciones extra familiares y las fronteras pueden volverse menos permeables que en etapas anteriores. Esta característica se nota con claridad en los típicos conflictos padres-hijos referidos a la defensa de la privacidad y de la autodeterminación por parte de los adolescentes, en contraposición al intento de los padres por mantener las pautas de relación de la niñez (Carrasco, 2012).

Por otro lado, los datos indican que no existen diferencias estadísticamente significativas con relación al género y edad de los hijos en cuanto a sus relaciones intrafamiliares en sus tres dimensiones. Lo cual puede deberse a que la familia es el ente que influye conductual y emocionalmente en el niño para poder socializar independientemente de la edad y del número de hermanos que sean (Arranz, 2004).

Sobre la base de los resultados, se puede concluir que la percepción del tipo de relaciones intrafamiliares en el caso de las madres es tanto de unión como de conflicto, lo cual tiene que ver con su nivel socioeconómico y duración con la pareja. Asunto que es conveniente continuar analizando a fin de que se tengan más datos en relación a estas variables y seguir contribuyendo al amplio estudio de la familia y las relaciones que se generen dentro de la misma. Finalmente, en el caso de los niños, sólo hay diferencias según el grado escolar; lo cual al parecer el niño presenta cambios en la percepción de la familia según la edad.

Referencias

Artiaga, L. (2010). Nueve ideas claves para educar en la adolescencia. México: Castellanos.

Arranz, E. (2004). Familia y desarrollo psicológico. Madrid : Pearson-Prentice Hall.

Bowlby, J. (1989). “Una base segura”. Buenos Aires: Paidos.
Carrasco, E. (2012). La familia como sistema relacional. Recuperado el 19 de agosto de 2012 de http://escuela.med.puc.cl/paginas/ops/curso/Lecciones/Leccion03/M1L3Leccion.html.

Cyrulink,B. (2005). Bajo el signo del vínculo : una historia natural del apego. lona: Gedisa

Daily Mail. (2012). Las madres que se quedan en casa son menos felices. Recuperado el 13 junio 2012 de http://ahguapas.infonews.com/2012/05/23-22789-las-madres-que-se-queden-en-casa-son-menos-felices.php.

García, I. (2012). La evolución de las familias numerosas. Recuperado el 08 de junio 2012 de http://www.todopapas.com/padres/conciliacion/la-evolución-de-las-familias-numerosas-843.

Gervilla, J. (2003). Educación familiar: nuevas relaciones humanas y humanizadoras. Madrid: Narcea.

Gottman, P. (2012). Las claves de los matrimonios felices. Recuperado el 13 de junio 2012 de http://www.mercaba.org/FICHAS/familia.cl/las_claves_de _los_matrimonios_fe.htm.

Jong, E. (2001). La familia en los albores del nuevo milenio: reflexiones interdisciplinarias: un aporte al trabajo social. Buenos Aires: Espacio Editorial.

Leclercq, J. (2012). La familia numerosa. Recuperado el 19 de agosto de 2012 de http://www.aciprensa.com/Familia/famnumerosa.htm.

Méndez, H. (2006). El rol del tutor como puente entre la familia y la escuela. Buenos Aires: Magisterio del Río de la Plata.

Pacheco, S. (2012). Relaciones Familiares. Chile: Moderna

Piaget, J. (1988). La formación de la Inteligencia. México: García González.

Rivera, M. (1999). Evaluación de las Relaciones Intrafamiliares: construcción y validación de una escala. México.

Troya, E. (2000). De qué está hecho el amor: organizaciones de la pareja occidental entre el siglo XX y el siglo. Buenos Aires: Lumen.

Yrion, D. (2000). Crisis en la familia de hoy. España:Nuevo.[/sociallocker]


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Para citar este artículo:

  • López, P., González, N. I., Valdez, J. L., González, S. & Robles, E. (2013, de enero ). Relaciones intrafamiliares en madres e hijos. Revista PsicologiaCientifica.com, 15(2). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/relaciones-intrafamiliares-madres-hijos


3 Comentarios para “Relaciones intrafamiliares en madres e hijos

  1. digna

    Me gustaria que me enviaran los boletines.gracias

    • EditorPs

      Hola Flavia,

      Por ahora no es posible obtener el artículo en formato pdf.

  2. Leticia García Zepeda

    Interesantes documentos para la investigación y docencia en psicopedagogía familiar. Gracias

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