Caracterización de la percepción de riesgo y los factores de riesgo en jóvenes universitarios fumadores
Psicología de la Salud


  • Lismary Pedraza Durán
    Profesora Asistente Departamento de Psicología
    Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas
    Santa Clara, Cuba

    Osana Molerio Pérez
    Profesora Titular Departamento de Psicología
    Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas
    Santa Clara, Cuba

    Rosanaily Álvarez Laureriro
    Yanely Hernández Valdespino

    Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas
    Cienfuegos, Cuba

Resumen

  • La investigación tuvo como objetivo caracterizar la percepción de riesgo, los factores de riesgo y las necesidades psicoeducativas en relación al consumo de tabaco en estudiantes de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas. Se realizó un estudio exploratorio descriptivo, durante febrero de 2011 y mayo de 2012; quedando conformada la muestra por 667 estudiantes; de ellos 358 no fumadores y 309 fumadores identificados por la Comisión de prevención de sus respectivas Facultades. Los instrumentos de evaluación empleados fueron encuestas y entrevistas semi-estructuradas. Se constató un adecuado nivel de conocimiento sobre el tabaquismo en contradicción con la percepción de riesgo, que resultó ser baja. Los factores de riesgo asociados al consumo en el grupo de fumadores fueron la incidencia del hábito en la familia, la presión del grupo de coetáneos y la influencia de patrones culturales. Finalmente, se ofrecen conclusiones con relación al tema en los jóvenes universitarios.

    Palabras claves: tabaquismo, percepción de riesgo, factores de riesgo, necesidades psicoeducativas.



Según la OMS para el año 2020, el tabaco será la causa de muerte de 400.000 personas. Al respecto, se exponen cifras alarmantes acerca del índice de mortalidad mundial con relación al tabaquismo, reflejando que en los países subdesarrollados es el más bajo, con el 12.12% en el sexo masculino y el 2.9%, en el femenino. Asimismo, haciendo una comparación de estos datos con las muertes ocasionadas a escala global por el consumo de alcohol (3.2%) y de drogas no legales (0.4%), el tabaquismo ocupa l primer puesto. (González, 2010)

Nuestro país no se encuentra exento de la problemática del tabaquismo, ya que en el año 2011 existían más de 2 millones de fumadores a partir de datos reportados por el Ministerio de Salud Pública. Se estima que del total de la población general, fuman 4 de cada 10 hombres y 2 de cada 10 mujeres, considerándose que alrededor del 69% de los niños son fumadores pasivos. (Varona, García, René &  Molina, 2010) Asimismo, se plantea que la edad de inicio del consumo de tabaco muestra una tendencia a la disminución, ubicándose entre los 14 y los 17 años; mientras que las 3/4 partes de los fumadores son adolescentes. (Hernández y Molerio, 2011)

Por otra parte, información ofrecida en el Periódico Granma, se ha producido un incremento del hábito en las edades de 16 a 17 años. Datos aportados en esta misma fuente por la Dra. Patricia Varona Pérez, Directora del Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología, en el presente año señalan que la edad media de inicio del consumo se ha reducido de forma más acelerada en las muchachas que en los muchachos. (Fariñas, 2012)

Como se evidencia, la adolescencia constituye una etapa de riesgo para el inicio del consumo de cigarro. En este sentido, investigaciones realizadas al respecto han identificado que entre los principales motivos del inicio del consumo de tabaco se ubican la curiosidad, la imitación a los padres, la presión del grupo de amigos, la aceptación social, la anticipación a la edad adulta y la rebeldía. Al respecto, se considera que alrededor del 10% de los jóvenes fuman activamente y el 25% de manera ocasional. (Varona, García, René &  Molina, 2010)

En la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (Cuba) durante el curso 2011-2012, la Comisión Central de Prevención y el Centro de Bienestar Universitario identificaron una tendencia al aumento del consumo de cigarros, constatándose igualmente una ligera disminución de la edad de inicio del consumo. De igual forma, comienza a ser menos diferenciador el escenario en cuanto al consumo por sexo, facultades o áreas de procedencia. En este sentido, las cifras revelan que de una matrícula de 5231 estudiantes que integran el curso regular diurno, 369 son fumadores activos. En el caso de los 4862 que restan de la población universitaria, pueden ser considerados fumadores pasivos al estar expuestos al humo de tabaco ambiental. (Prevención, C. d., 2011)

El mal hábito de fumar en cualquiera de sus variantes y, especialmente, durante la adolescencia y la juventud, es reforzado por un grupo de factores de riesgo, entendiéndose este término como conductas asumidas que van en contra de la integridad física, mental, emocional o espiritual de la persona; es decir, que representan a todas aquellas circunstancias o eventos de naturaleza biológica, psicológica o social que posibilitan que un individuo incurra en alguna conducta riesgosa. (Zaldívar, 1990)

Partiendo de este análisis, la compresión de los mecanismos de funcionamiento del proceso de percepción de riesgo resulta hoy necesaria para entender a cabalidad el comportamiento adictivo. (Gómez, Aical, Monllau, & Vittore, 2000) Entendiendo la percepción de riesgo como la capacidad que posee el estudiante de reconocer los daños, el grado de susceptibilidad y consecuencias del hábito de fumar; en función de la cual se configurarán los mecanismos de autorregulación para evitar la vulnerabilidad y se asumirán comportamientos saludables.

Consecuentemente, se hace evidente la necesidad de intensificar las acciones de prevención en el sector juvenil no solo porque los jóvenes integran un grupo de riesgo, sino porque el joven universitario muchas veces es visto como un referente en las comunidades donde vive y, por tanto, pudiera convertirse a la vez en un promotor de estilos de vida saludables, o no. Para satisfacer estas necesidades, una de las miradas más importantes es el tema de la percepción de riesgo del tabaquismo y los factores de riesgo asociados a su consumo en los jóvenes universitarios, estudio que se hace imprescindible para poder diseñar estrategias educativas en el contexto universitario.

Materiales y método

La investigación se desarrolló en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, de la ciudad de Santa Clara, en el periodo comprendido entre febrero de 2011 y mayo del presente año. Se realiza un estudio descriptivo transversal, con un diseño no experimental (ex-post-facto). Siguiendo esta estrategia se logran caracterizar los factores de riesgo, la percepción de riesgo y las principales necesidades psicoeducativas relacionados con el consumo de tabaco en los estudiantes fumadores y no fumadores.

La población universitaria está integrada por un total de 5.186 estudiantes, distribuidos en 13 Facultades y 34 carreras; correspondiendo al sexo masculino el 53,50% (2775) y el 46,49% (2411) al sexo femenino. La muestra quedó conformada por 667 estudiantes (309 fumadores y 358 no fumadores) que integran las 13 Facultades de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, de ellos 392 (58,8%) del sexo masculino y 275 (41,2%) del femenino. Las edades comprendidas oscilan entre los 18 años y 25 años de edad. (Prevención, C. d., 2011)

Los instrumentos de evaluación empleados fueron encuesta sobre conocimiento y percepción de riesgo del tabaquismo; encuesta sobre factores de riesgo del tabaquismo; y encuesta sobre necesidades psicoeducativas en relación a la problemática. (Rodríguez, 2009) Asimismo, se aplicaron entrevistas semi-estructuradas a estudiantes, profesores guías y profesores responsables de prevención de cada facultad.

Los datos obtenidos fueron procesados por el paquete estadístico SPSS (Statistical Package for the Social Sciences), versión 11.05 para Windows. Se describieron los datos a partir de distribuciones de puntuaciones o frecuencia, también se realizaron tablas de contingencia donde se aplicó la prueba de independencia de Chi-Cuadrado para las variables nominales y se calcula el estadístico chi-cuadrado y su significación, con esta prueba de bondad de ajuste se compararon las frecuencias observadas y esperadas en cada categoría. Además se aplicaron Pruebas no paramétricas para dos muestras independientes usándose la prueba U. de Man -Whitney con las variables ordinales.

Resultados y discusión

Los centros de enseñanza juegan un papel protagónico en la prevención de enfermedades y promoción de salud mediante la labor educativa desarrollada por los profesores; no obstante, constituyen el medio ideal de iniciación o reforzador del consumo tabáquico. Dicha realidad nos lleva a explorar la determinación de la percepción de riesgo y los factores de riesgo asociados al tabaquismo más frecuentes en torno al hábito de fumar en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, desde la perspectiva de los fumadores y los no fumadores. Asimismo, se identificó el nivel de conocimiento, las conductas de riesgo y las necesidades psicoeducativas que poseen los estudiantes investigados sobre la problemática.

En relación al nivel informativo-valorativo que poseen los estudiantes respecto al tabaquismo, resultó ser parcialmente adecuada, expresado mediante el dominio de información poco precisa y actualizada sobre los riesgos del tabaquismo, y de la necesidad percibida de conocer acerca de su tratamiento. Los criterios que aportan los estudiantes en torno a la problemática carecen de profundidad, así como de valoraciones afectivas en relación al tema, aún cuando contradictoriamente el 58% de los encuestados considera estar suficientemente informado.

En este sentido, se pudo constatar que el 84% de los estudiantes encuestados reconoce que el tabaquismo constituye un problema de salud crónico, criterio que coincide con la conceptualización ofrecida por la OMS sobre esta adicción en la última edición del CIE-10. (OMS, 1992) Lo anterior revela diferencias entre el riesgo real y el riesgo percibido por estos estudiantes, lo cual acentúa su vulnerabilidad ante la problemática. Datos más específicos develan que los encuestados reconocen como principales consecuencias del tabaquismo a la salud humana, las orgánicas y las económicas (92% respectivamente), con un menor reconocimiento de las consecuencias sociales y psicológicas.

En cuanto a los factores de riesgo asociados al tabaquismo desde la visión de los estudiantes, sobresale la imitación social (25%), la presión del grupo (22%), unido a la presencia de estados emocionales displacenteros como el estrés y la ansiedad ante situaciones de evaluación (16%). De modo que se aprecian coincidencias sustanciales con investigaciones efectuadas en la propia universidad (Hernández y Molerio, 2011), así como criterios referidos por otros autores. (Zaldívar, 1990) (OMS, 1992) (Gómez, Aical, Monllau, & Vittore, 2000)

Otros de los factores de riesgo con relación al consumo de tabaco, se refieren a la búsqueda de mecanismos de relajación, placer y diversión (8%), incluyéndose en el caso de los fumadores el ambiente familiar (4%), el cual no se identifica en los fumadores pasivos. En este sentido, y aún cuando las cifras no son significativas con relación al contexto familiar, está descrito por la literatura científica la influencia que ejerce la familia y el grupo de coetáneos en el consumo tabáquico de los jóvenes, constituyendo un referente o patrón por imitar en muchos casos. De igual forma, el grupo de coetáneos ejerce una influencia importante, fungiendo a veces como estimulador del consumo y en otras ocasiones fomentando actitudes de rechazo ante el hábito tabáquico, como un censurador discreto.

De igual forma, se definen otros factores de riesgo como el nivel de conocimiento (7%), la permisividad de la venta y el consumo en el contexto universitario (9%), así como los sentimientos de superioridad, madurez y el aspecto atractivo-sensual que estiman aporta el cigarrillo (7%). Tomando en consideración estos elementos, se distingue la presencia de creencias erróneas asociadas a mitos relacionados con el tema.

De la misma manera, se constató una alta incidencia de personas que fuman cerca del entorno en el que se relacionan los jóvenes universitarios diariamente (94%), lo cual devela la doble incidencia del cigarrillo en los fumadores, en tanto actúan en calidad de fumadores activos y pasivos simultáneamente. Dicha situación condiciona la aparición frecuente de comportamientos de riesgo, que no solo resultan nocivos para el fumador, sino para todos aquellos que se convierten en fumadores pasivos, tornándose más vulnerables. La exposición al humo ambiental del tabaco en Cuba es alta. Según datos publicados por el Periódico Granma, las estadísticas muestran que el 54% de las familias cubanas, el 65% de los niños, el 51% de las embarazadas y el 60% de los adolescentes están expuestos a este contaminante. (Fariñas, 2012)

Los resultados aportados muestran el alcance de esta problemática en la sociedad, en tanto que un 49% distinguió como afectados varios de los contextos presentados. Al respecto, el 60% de los estudiantes define como altamente preocupante la incidencia del tabaquismo en su facultad y la universidad en general. De este modo, los estudiantes de segundo año la ubican en niveles altos (14%), los de tercer año lo califican como altamente preocupante (65%); mientras que el 20% de los alumnos de cuarto año lo refieren en niveles elevados. Lo anterior se entiende desde una concepción psicológica, al plantearse que el hábito de fumar configura un estilo de comportamiento, un acto complejo que se asocia a variadas percepciones y estados placenteros que afianzan sus raíces en diversos procesos psicosociales, bioquímicos y fisiológicos. (Zaldívar, 1990)[sociallocker]

En el caso de los fumadores existe un nivel de consumo medio en relación a la frecuencia con que se presenta, en tanto el 45% consume cigarrillos ocasionalmente, el 24% con una frecuencia diaria y el 25% casi todos los días. De igual modo, se apreció que el 44% de los estudiantes consumen de 1 a 5 cigarrillos al día; el 39% plantea que puede consumir de 6 a 10; el 7% consume de 11 a 1 5; mientras que el 8% consume más de 20 diariamente. El predominio de cigarros consumidos inferior a 10, lo que se corresponde con los fumadores ligeros, según las clasificaciones ofrecidas en la literatura científica. (OMS, 1992) (Espinosa y Roca, 2007)

Por otra parte, un 55% de los fumadores estudiados señalan haber consumido cigarro por primera vez entre los 16 y 20 años, coincidiendo con los datos aportados por el MINSAP en el año 2011 mientras que el 42% lo hizo entre los 10 y 15 años. Lo anterior se convierte en un factor de riesgo para la aparición de un potencial adictivo, puesto que mientras más años se practique el consumo, mayores serán los efectos que desde el punto de vista patológico cause en el organismo, así como el nivel de dependencia y adicción física y psicológica que se adquiera. Al respecto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 1999) la identificó como la sustancia más adictiva entre otras como la heroína, la cocaína, el alcohol, la cafeína y la marihuana. (Cardero, 2006) Desde esta perspectiva se explicita el papel activo que poseen los componentes del tabaco en la instauración de comportamientos adictivos y perniciosos en el orden salutogénico, de modo que puede identificarse éste como una característica identitaria en su conceptualización.

Otro dato importante lo constituye que el 71% de los fumadores manifestó haber considerado en alguna ocasión el abandono del consumo, y solo el 45% se lo ha propuesto recientemente, lo que muestra que no constituye una meta que se desea cumplir a corto plazo en la mayoría de los fumadores. En este sentido, se alude a la etapa pre-contemplativa definida por Prochaska y Diclemente (1983) al no evidenciarse las intenciones de estos estudiantes de dejar de fumar en un período de seis meses.

Al respecto, el 76% de los estudiantes, incluyendo fumadores y no fumadores, no se perciben en riesgo a ser adictos al fumar (invulnerabilidad percibida), mientras que el 16% mantiene una expresión dudosa al respecto y el 6% se declara en riesgo. Estos resultados son similares a los obtenidos en otras investigación realizadas en nuestro contexto, (Nieves, 2008) (Varona, García, René &  Molina, 2010), lo cual resulta preocupante si tenemos en cuenta que los estudiantes fumadores no se consideran en riesgo de ser adictos, aún cuando mantienen el comportamiento de consumo. Tales resultados corroboran la necesidad de realizar acciones preventivas o de intervención con el propósito de minimizar o evitar los riesgos del tabaco para la salud humana.

Al explorar las principales necesidades psicoeducativas, se pudo identificar que entre las vías mediante las cuales los estudiantes han adquirido información sobre el tabaquismo se destacan los medios de difusión masiva (35%) y el proceso docente educativo (25%) fundamentalmente, así como la autogestión de la información (14%), promotores de salud y especialistas (10%), la familia como mediador del aprendizaje (9%), y en menor media por sus dirigentes estudiantiles (4%).

Se pudo determinar como una fortaleza que el 82% refiere interés por ampliar los conocimientos sobre la problemática, tanto fumadores como no fumadores. Para ello, las vías de obtención de la información preferidas fueron los trabajos grupales (12%), las charlas educativas (10%) y la radio base universitaria (8%), destacando el 34% la presencia de los especialistas en el tema, el 16% a dirigentes estudiantiles, seguido del 14% que expresó su interés en recibir la información por medio de los profesores guías. A lo que se suma que el 24% mostró preferencia por la combinación de ellos, incluidos los promotores pares.

Como sugerencias para proporcionar los conocimientos necesarios sobre esta problemática, los encuestados propusieron el empleo de propagandas y divulgación gráfica (26%), la prohibición de la venta de cigarros en el centro (14%), el diseño de programas preventivos (13%) y el abordaje del tabaquismo a través de la red y de documentos electrónicos (11%). Asimismo, destacan el incremento de las alternativas de recreación sana en la UCLCV (10%), la realización de charlas educativas y talleres (9%) y la programación de encuentros con ex-fumadores (7%).

Por otra parte, los esfuerzos realizados en el contexto universitario por atenuar o minimizar el tabaquismo, parecen no ser suficientes para la consecución de este objetivo, teniendo en cuenta que el 59% de la muestra manifiesta desconocimiento en torno a la existencia del Programa de Prevención del Uso Indebido de Drogas, aún cuando el 40% lo reconoce. Por otra parte, el 76% de los estudiantes refiere que no aparece propaganda gráfica en la UCLV, solo el 7% ha participado en algunas actividades preventivas y el 16% revela que dentro de su proyecto educativo se planifican temas preventivos sobre tabaquismo.

Luego del análisis desarrollado se puede concluir que se manifiestan en los estudiantes un conjunto de necesidades psicoeducativas, tanto en fumadores como no fumadores, distinguiéndose como principales:

– Necesidad de incrementar en cantidad y calidad el nivel de la información actualizada con relación al carácter adictivo del cigarro como droga, las particularidades de su tratamiento y los efectos del humo de tabaco en los fumadores pasivos.

– Necesidad de adecuar la percepción de riesgo que tienen los estudiantes a partir de la desestructuración de las creencias erróneas asociadas a los mitos que existen en torno al tabaquismo.

– Necesidad de desarrollar mecanismos autorregulatorios en los fumadores, para disminuir o eliminar el comportamiento de consumo, así como de factores protectores en los no fumadores para evitar la iniciación de este mal hábito.

– Necesidad de propiciar recursos salutogénicos que promuevan una mayor responsabilidad con la salud y la adopción de un estilo de vida más saludable.

– Necesidad de información sobre los recursos para el tratamiento de la deshabituación tabáquica y las vías para acceder a los servicios implementados al respecto.

Tomando en consideración estos elementos se estima pertinente el empleo de recursos técnicos en el diseño de programas psicoeducativos y de prevención, con el propósito de potenciar el desarrollo de comportamientos salutogénicos en relación con al hábito tabáquico. Para ello, recomendamos incluir materiales audiovisuales e imágenes, con el fin de que los estudiantes se motiven con el tema y la trasmisión de la información no quede solo en el plano informativo, sino que tenga un impacto en le componente afectivo-valorativo. Asimismo, sería oportuna la combinación de técnicas reflexivo-vivenciales para garantizar la implicación de los estudiantes con la problemática, y promover el cambio en pos del bienestar de los mismos.

Conclusiones integrales

– Los principales factores de riesgo asociados al tabaquismo, identificados por los estudiantes fueron la imitación social, la presión del grupo, unido a la aparición de estados emocionales displacenteros como el estrés y la ansiedad ante situaciones de evaluación.

– La generalidad de los estudiantes universitarios investigados, presentan una percepción de riesgo parcialmente adecuada puesto que reconocieron riesgos del consumo de tabaco pero no manifestaron un convencimiento real del problema, lo que suscita bajo nivel de rechazo ante el consumo y la aparición no sistemática de comportamientos de consumo. En este sentido, tampoco se apreciaron diferencias significativas entre los estudiantes fumadores y no fumadores.

– El comportamiento de consumo en los estudiantes fumadores, se distinguió por la preferencia del cigarro y una frecuencia de consumo de nivel medio. Al respecto, la mayoría refirió que son capaces de regular su consumo en función del contexto y las circunstancias, lo cual fue expresión de niveles medios de dependencia.

– Se evidenció en los estudiantes no fumadores una tendencia hacia actitudes de indiferencia con relación al tabaquismo, que puede asociarse al desconocimiento de los efectos del humo del tabaco sobre su salud; aún cuando sostienen una actitud pasiva ante los fumadores que indiscriminadamente invaden los espacios comunes. En el grupo de fumadores, se apreció una tendencia a la resistencia al abandono de este comportamiento adictivo ubicándose la generalidad de ellos en la fase de pre-contemplación en los estadios de cambios.

– Entre las principales necesidades psicoeducativas identificadas en los estudiantes se destacó la necesidad de incrementar en cantidad y calidad la información que reciben del tabaquismo como enfermedad adictiva, así como su tratamiento, de adecuar la percepción de riesgo sobre el mismo y desarrollar mecanismos autorregulatorios en los fumadores para disminuir o eliminar el comportamiento de consumo; igualmente, factores protectores en los no fumadores para evitar la iniciación de este mal hábito, condicionando así la aparición de comportamientos saludables.

Referencias 

Cardero, I. (2006). Fumar o no fumar – por favor, reflexiona. Santiago de Cuba: Oriente. Cuba.

Espinosa y Roca (2007). Tabaquismo. Revista Científica Médica Finlay de Cienfuegos. El ABC en el manejo de algunas enfermedades no transmisibles y sus principales factores de riesgo.

Fariñas, L. (2012). Todos merecemos respirar salud. Granma. Año 48, No 146.

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Gómez, R.A., Aical, C.C., Monllau, L.B. & Vittore, G.A. (2000) Percepción de riesgo sobre las sustancias psicoactivas en jóvenes, padres y docentes del Centro de Bienestar Universitario de Nivel Medio de la ciudad de Córdoba: un estudio comparativo. Universidad   Nacional de Córdoba. Facultad de Psicología.

Hernández, D. y Molerio, O. (2011). Factores de riesgo asociados al tabaquismo en los estudiantes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Santa Clara. Cuba.

Informe del Ministerio de Salud Pública. (2011) MINSAP. Ciudad de La Habana. Cuba.

Nieves, Z. (2008). Violencia, drogas y VIH/SIDA. En Z. Nieves, O. Molerio, L. F. Herrera, I. Otero, M. Quintana, Y. Águila y Y. Y. Blanco (Eds.). La universidad un contexto de formación, desarrollo y salud. La Habana: Ministerio de Educación Superior. ENPSES.

OMS. (1992). Décima revisión de la clasificación Internacional de enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. Descriptores clínicos y puntos para el  diagnóstico. (CIE- 10). Madrid: Meditor.

Prevención, C. d. (2011). Comisión de prevención y enfrentamiento del uso indebido de drogas. Plan de acciones. Curso 2011-2012

Prochaska, J.O. & Diclemente, C.C. (1983). Stages and processes of self-chance of smoking: Toward and integrative model of chance. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 51, 390-395.

Rodríguez, Y. (2009). Propuesta del diseño de una Multimedia para la prevención del  consumo de alcohol en el contexto universitario. (Unpublished) Maestría, Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Santa Clara.

Varona, P., García, René. &  Molina, E. (2010). Humo ambiental de tabaco en el hogar y percepción de riesgo en la población cubana. Revista Cubana de Higiene y Epidemiología, vol. 48, núm. pp. 291- 303.

Zaldívar, D. (1990). Estrategia para el control, disminución y cesación del hábito tabáquico. La Habana: Pueblo y Educación.[/sociallocker]


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Para citar este artículo:

  • Pedraza, L., Molerio, O., Álvarez, R. & Hernández, Y.(2012, 17 de octubre). Caracterización de la percepción de riesgo y los factores de riesgo en jóvenes universitarios fumadores. Revista PsicologiaCientifica.com, 14(26). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/medios-de-comunicacion-comportamientos-agresivos-adolescentes/

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