Pavlov y los reflejos condicionados: la verdadera historia sobre un descubrimiento
Teoría - Fundamentos


  • Jairo Rozo Castillo
    Psicólogo e Investigador Social
    Editor de PserInfo (Servicio Electrónico de Información Psicológica).
    Doctorando en Psicología Experimental
    Universidad Pablo de Olavide, España

Resumen

  • Este artículo recoge los últimos hallazgos de Todes (2002), que esclarecen las circunstancias alrededor de uno de los momentos fundamentales de la psicología: el origen de los reflejos condicionados y de la investigación experimental alrededor del fenómeno del aprendizaje asociativo, hoy conocido como condicionamiento clásico o pavloviano. Presentamos la historia oficialmente conocida sobre el origen de su investigación, difundida por Pavlov y sus discípulos, que luego se contrasta con la historia reveladora y radicalmente diferente que ofrecen las investigaciones de Todes, basadas en las disertaciones doctorales de los discípulos de Pavlov.

    Palabras clave: Pavlov, reflejos condicionados, aprendizaje asociativo.



Como todos sabemos, la figura de Pavlov y su trabajo ha sido fundamental para el desarrollo y fortalecimiento de la psicología como ciencia. Para Pavlov, el descubrimiento de los reflejos condicionados fue también muy importante en su vida académica y científica, pues dedicó 34 años de su vida (desde 1902 hasta 1936) al estudio de las funciones de la corteza cerebral por el método de los reflejos condicionados.

El punto fundamental de la enseñanza de Pavlov era que toda la actividad nerviosa de un animal tan sumamente organizado como un perro, incluyendo su “actividad psíquica”, estaba basada en la acción refleja. Así, aún el comportamiento más complicado de un perro no era nada más que una respuesta -efectuada por el sistema nervioso- del animal a ciertos estímulos que actuaban sobre él, tanto dentro como fuera de su cuerpo (Babkin, 1949).

Pero su descubrimiento, el punto de inflexión que le llevo a enfrentar el estudio científico de la llamada “secreción psíquica”, ha sido contado y transmitido por Pavlov y sus discípulos de una forma, llamémosla “oficial”; sin embargo, nuevos estudios demuestran que la historia no es como nos la contaron.

Empecemos por recordar la “historia oficial”. Dentro del laboratorio de Pavlov y alrededor de los experimentos del aparato digestivo de los perros surgió un nuevo hecho, del cual todos se percataron, los perros no sólo segregaban jugo gástrico cuando la comida estaba en la boca, sino también cuando veían la comida e incluso cuando veían al cuidador que les proporcionaba el alimento. Se le denominó “secreción psíquica”, pues se pensaba que dependía del estado psicológico del perro ante la espera de la comida (Fernández, 2006).

Dos discípulos de Pavlov empezaron a interesarse por el tema: primero fue Wolfsohn y luego Snarski, quienes consideraban que había procesos mentales en el animal. Wolfsohn empezó los estudios de los reflejos psíquicos en 1897, comprobando que la composición de la saliva que obtenía del perro variaba según el estímulo que introducía en la boca del animal, de modo que una comida seca producía una saliva muy acuosa, y otros alimentos producían una saliva rica en moco, adaptándose al tipo de alimento. También comprobó como la respuesta salival podía variar tan solo con la estimulación visual. Al ver arena, el perro al que previamente se le había dado arena, producía el mismo tipo de saliva que la que producía cuando se ponía la arena en su boca.

Snarski fue más allá, pues consiguió la secreción psíquica con estímulos arbitrarios o artificiales, así al teñir un ácido de negro y dárselo al perro, podía lograr que posteriormente ante la presencia de agua teñida de negro el perro produjera una abundante saliva, como la que producía para defenderse del ácido. Para Snarski la explicación era subjetiva, centrada en los deseos, sentimientos y pensamientos del perro (Fernández, 2006). Pero para Pavlov eran “absurdos e inútiles” los intentos de penetrar en el mundo interior de los animales y tratar de adivinar sus deseos, sensaciones y gustos (Asratian, 1949). Snarski fue autorizado a presentar su tesis, pero no logró llegar a un acuerdo con Pavlov, quien prefirió permanecer como un fisiólogo puro, observador y objetivo, alejándose de la postura psicológica. No obstante, la cuestión no se limitó a la tranquila renuncia de Pavlov de la psicología como ciencia, sino que surgió en él un sentimiento de hostilidad irreconciliable hacia esa injustificada “aliada de la fisiología”.

Según las diferentes biografías de Pavlov, hechas por sus discípulos: Babkin (1949), Asratian (1949) y Frolov (1976), la historia es básicamente la misma y está basada en la narración de los hechos que hizo el mismo Pavlov en su introducción a Veinte años de experiencia en el campo de la actividad nerviosa superior, y dice así: “Comencé a estudiar el problema de la excitación psíquica de las glándulas salivares con la colaboración de mis colegas, los doctores S. Wolfsohn y A. Snarski. Mientras que Wolfsohn había obtenido nuevos datos que conferían gran importancia al tema estudiado y se relacionaban con los detalles de la excitación psíquica de las glándulas salivares, Snarski, por el contrario había emprendido el análisis del mecanismo interior de esta excitación, partiendo de posiciones subjetivas, es decir, teniendo en cuenta la imaginada vida interior del perro por analogía con la nuestra (habíamos realizado los experimentos con perros), así como sus pensamientos, sensaciones y deseos. Esto originó un episodio único en los anales de nuestro laboratorio. Empezamos a opinar de muy distinta manera sobre la explicación de esta vida interior y, a pesar de nuestros esfuerzos, nos fue imposible llegar a un compromiso o a cualquier conclusión común, contrariamente a la costumbre de nuestro laboratorio donde, por lo general, las contradicciones y discusiones encontraban siempre una solución con nuevos experimentos emprendidos de común acuerdo. El doctor Snarski se mantuvo en su punto de vista subjetivista. Por lo que respecta a mí, sorprendido por el carácter fantástico y por la inutilidad científica de tal actitud ante el problema a resolver, comencé a buscar otra salida a esta difícil situación” (Pavlov, 1993, p. 103-104).

Esto le llevó a oponerse a la interpretación psicológica del tema y a enfrentar la investigación de forma puramente objetiva, como Pavlov mismo decía “Elegimos mantener en nuestros experimentos una posición puramente objetiva con respecto a los llamados fenómenos psíquicos y sobre todo intentamos disciplinar nuestros pensamientos y nuestro lenguaje para no identificarnos con el estado imaginario mental de los animales y limitar nuestra tarea a la observación exacta y a la descripción de los efectos de los objetos a distancia sobre la secreción de las glándulas salivares” (Fernández, 2006, p.53)

La decisión fue tomada pero no sin ciertas resistencias, tanto dentro del propio laboratorio como dentro de las fuerzas de opinión pública e institucional, e incluso dentro de sí mismo, Pavlov vivió una batalla interior. Finalmente, Snarski abandonará el laboratorio y se replanteará la investigación según esa visión objetiva. Pavlov, con ocasión de un homenaje tributado a Thomas Huxley en Londres en 1906, se referirá a un joven médico -Snarski- que conociendo los métodos de investigación científica no pudo seguir adelante en el estudio de la psiquis con un procedimiento objetivo. Para Pavlov fue sorprendente que Snarski rechazara todos los argumentos que le expuso cuando le presentó los planes de investigación de la vida psíquica, utilizando los mismos métodos objetivos que habían empleado en el estudio de problemas fisiológicos (Fernández, 2006, p. 53-54).

Entre los años de 1894 y 1897, Pavlov desarrolló la concepción del sistema digestivo como una “fábrica química muy compleja”. En los estudios de las glándulas gástricas y pancreáticas, la caprichosa psique jugó un papel central, pero sólo hasta los años 1897-1904 se desarrolló una importante transformación en el laboratorio de Pavlov y el estudio, hasta entonces menor (como línea de investigación) de las glándulas salivales, propició una nueva y reveladora era en el laboratorio de Pavlov.

En el período de investigación sobre las glándulas gástricas y pancreáticas, el laboratorio funcionaba como un sistema cerrado, con un jefe, que con seguridad y autoridad, presidía la interpretación de los experimentos conducidos por practicantes sin mayor experiencia. Mientras que en la investigación sobre las glándulas salivales, el laboratorio, como sistema, tuvo que abrirse y exponerse a perspectivas exteriores aportadas por dos practicantes claves, con experiencia en la psicología y la psiquiatría contemporánea, para tratar de explorar y entender la “mente de las glándulas”.[sociallocker]

Gracias a la investigación de Todes (2002), que basándose en las disertaciones doctorales de los dos practicantes sobre sus estudios de la secreción psíquica en los perros, lograremos dilucidar una historia totalmente diferente de la relatada por el mismo Pavlov y que conocemos como la “historia oficial”.

Para Todes, el importante papel que jugaron dos disciplinas -la psicología y la psiquiatría- en el nacimiento de los reflejos condicionados ha sido oscurecido por la historia, debido al relato que Pavlov hizo sobre este episodio, un “cuento” que ha sido repetido de forma nada crítica por discípulos y comentaristas posteriores.

El primero de estos practicantes fue Anton Snarski, quien llegó en 1900 al laboratorio de Pavlov. Snarski era médico, había estado en la campaña de la epidemia del cólera de 1892-93 y había servido como médico militar. En 1896 trabajo en San Petersburgo en la clínica de Bechterev para enfermos mentales. Después sirvió como clínico en la Casa de Caridad de Alexander III para enfermos mentales, bajo las órdenes de Timofeev. Timofeev era amigo de Pavlov pues habían trabajado en el laboratorio de Botkin y Pavlov había dirigido su tesis doctoral. Como señala Todes (2002) es muy probable que Snarski terminara en el laboratorio de Pavlov gracias a Timofeev, que le recomendaría para la investigación de la “mente de las glándulas”.

Snarski era un practicante atípico que produjo una disertación doctoral igualmente atípica para el laboratorio de Pavlov. La tesis de Snarski se dibujó sobre las autoridades científicas externas al laboratorio, citando a fisiólogos como Loeb o Sechenov o a psicólogos como Chelpanov, James, Ribot y Wundt. Snarski, utilizó a estas autoridades para criticar el trabajo del practicante Wolfsohn (e implícitamente a Pavlov) al concluir que la psique “escoge” “clasifica” y “juzga”.

Wolfsohn llegó al laboratorio en 1896, él sí era un practicante típico del laboratorio de Pavlov, médico joven sin mayor experiencia en fisiología, que necesitaba terminar una disertación que cumpliera las exigencias para obtener su doctorado en medicina, el cual logró en 1898.

Los trabajos de Wolfsohn eran el producto del interés de Pavlov por las glándulas salivales, y el reconocimiento que la experiencia diaria les había demostrado que dichas glándulas se hacían activas aún antes de que el alimento alcanzase la boca. Pavlov, entonces, lo definía como un acontecimiento psíquico donde el deseo por el alimento era un estimulante de los centros nerviosos de las glándulas salivales.

Los estudios de Wolfsohn, bajo su tutela, consideraban como indudable la participación de la psique en el proceso de salivación. En su informe a la Sociedad Rusa de Médicos, en octubre de 1897, que las respuestas de las glándulas salivales incluían no sólo emoción sino también un elemento de representación de pensamiento sobre la naturaleza de las sustancias externas que caían en el boca del perro, de forma que clasifica los estímulos y responde de forma adecuada a cada uno de ellos. Pavlov alabó las conclusiones de su pupilo.

Tan evidente es para Pavlov que en esa época existía una “mente de las glándulas”, que Tarkhanov comenta en la Sociedad Rusa de Médicos en el año 1906 que Pavlov solía hablar todo el tiempo del “secreción psíquica” en el perro, pero que ahora, el mismo Pavlov negaba que el perro tuviera una psique.

Volviendo A Snarski, para él la supuesta “mente de las glándulas” no merecía la etiqueta de mente. Comcluyó que la secreción psíquica no reflejaba procesos de alto nivel (elección o juicio), sino procesos de bajo nivel como las “asociaciones visuales”. El reconocimiento del perro de las sustancias estaba basado en asociaciones visuales, memoria elemental y el reconocimiento de la asociación recién establecida. La secreción psíquica, por lo tanto, era un reflejo logrado en la región subcortical del cerebro, fuera de los centros conscientes de la corteza cerebral.

Hasta que llegó Snarski, el laboratorio de Pavlov había estado aislado de las nuevas ideas sobre la psique. Pavlov tenía su propia idea sobre la misma y sus practicantes solían tener poca autoridad o motivación para discutir sus ideas. Snarski, sin embargo, importó los conocimientos del mundo profesional sobre la psique y en esa misma senda Tolochinov continuaría la línea de investigación que dejo Snarski.

Tolochinov era veterano del laboratorio de Bechterev y había trabajado en el Hospital de la Caridad de Timofeev. Él también era un practicante atípico, pues ya tenía su tesis doctoral (que había hecho con Bechterev) y por lo tanto, disfrutó de una relación insólita de igualdad virtual con Pavlov, trabajando hombro a hombro como colegas.

Tolochinov llegó en 1901 al laboratorio de Pavlov y en febrero de 1902, en donde descubrió y describió el fenómeno de la extinción, un fenómeno clave para que Pavlov decidiera enfocar el estudio en los reflejos condicionales. Tolochinov propone que la respuesta psíquica sea considerada un reflejo a distancia, como tantos otros reflejos (el reflejo rotular a distancia o el reflejo de parpadeo), en algún grado automático e involuntario, no recurriendo en su explicación a un acto reflexivo de la corteza cerebral.

Tal como Snarski dibuja sobre las autoridades de la psicología, a la secreción psíquica como una asociación simple; Tolochinov, basándose en la psiquiatría clínica, dibuja la secreción psíquica como un reflejo a distancia involuntario.

Tolochinov estuvo con Pavlov hasta marzo de 1903. Después Tolochinov volvió a la práctica clínica y no publicó la mayoría de sus conclusiones. En 1912-13 se enfrentó con Pavlov por una serie de artículos en los cuales se publicaron los protocolos de sus experimentos, reclamando gran parte del crédito y del origen de los reflejos condicionales y criticando la dirección que la investigación había tomado en los años subsecuentes. Pavlov reaccionó bruscamente a sus ataques.

Con esto podemos ver que la narración de los hechos que hizo Pavlov en su “historia oficial” dista mucho de la recopilada a partir de las tesis de sus practicantes. Como bien lo aprecia Todes, Pavlov y Snarski claramente difieren sobre el valor que podría ofrecer la psicología contemporánea para la investigación de la secreción psíquica. Sin embargo, Pavlov se empeñó en presentarle como un investigador centrado en la explicación subjetiva de los fenómenos, aún cuando en realidad fue el primer investigador del laboratorio en insistir que la secreción psíquica estaba más cerca de ser una asociación o un reflejo habitual que de ser un fenómeno donde la capacidad de raciocinio o elección del perro jugara un papel fundamental.

Para Pavlov, la investigación de los reflejos condicionales nació de una combinación de los experimentos de Wolfsohn y Tolochinov, de la influencia conceptual de Sechenov (el padre de la fisiología rusa) y del propio coraje de su visión científica del mundo. En ella poco influyó la psicología, una disciplina que asociaba con la metafísica estéril.

Referencias

Asratian E. A. (1949) I.P. Pavlov, su vida y su obra científica. Editorial MIR, Moscú.

Babkin, B. P. (1949). Pavlov a biography. The University Chicago Press

Fernández Teijeiro, J. (2006). La pasión por el Cerebro. Nivola, libros y ediciones.

Frolov, Y. P. (1972). La actividad cerebral. Estado actual de la teoría de Pavlov. Editorial Psique, Buenos Aires.

Pavlov, I. P. (1993). Reflejos condicionados e inhibiciones. Planeta-Agostini, Barcelona.

Todes, D. P. (2002). Pavlov`s Physiology Factory. Experiment, Interpretation, Laboratory Enterprise. The Johns Hopkins University Press. Baltimore.[/sociallocker]


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Para citar este artículo:

  • Rozo, J. (2014,  17 de marzo). Pavlov y los reflejos condicionados: la verdadera historia sobre un descubrimiento. Revista PsicologiaCientifica.com, 16(4).Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/pavlov-reflejos-condicionados-verdadera-historia


2 Comentarios para “Pavlov y los reflejos condicionados: la verdadera historia sobre un descubrimiento

  1. Aristobulo Perez Gonzalez

    El artículo del doctor Jairo Rozo es muy esclarecedor de la historia del descubrimiento de los reflejos: indica los verdaderos autores de estas leyes del reflejo y precisa la evolución histórica del hallazgo. Felicitaciones para el doctor Rozo.

  2. Oscar Espinoza deSantiago

    En el mecanismo de la respuesta refleja del perro ante estímulos visuales y olfativos se estructura un proceso mental que permite mostrar una capacidad discriminativa y ese evento queda memorizado y facilita la identificación del satisfactor asociado a la percepción del ruido y su frecuencia, de tal manera que esa experiencia acumulada genera una respuestas automatizadas “aprendizaje asociativo” y “secreción psíquica” funciones que involucran a la corteza cerebral, reflejos como el parpadeo como mecanismo psíquico señalado por Tolochinov. Los colaboradores de Pavlov tienen una perspectiva propia de sus fundamentos.

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