Este es mi segundo matrimonio: Relaciones de pareja en la familia reconstituida
Psicología de la Familia


  • Kattia Z. Walters-Pacheco
    Universidad de Puerto Rico
    San Juan, Puerto Rico

    Francheska N. Cintrón Bou
    Irma Serrano-García
    Universidad de Puerto Rico
    San Juan, Puerto Rico

Resumen

  • Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Una de las relaciones más comunes entre las personas son las relaciones de pareja. Hombres y mujeres se enamoran y, en ocasiones, deciden contraer matrimonio. Mucho se ha comentado sobre las implicaciones del conflicto en la relación marital y el divorcio como consecuencia común de la incapacidad para superar las diferencias en la pareja. Pese a estas dificultades las personas, en la necesidad de compartir sus vidas, vuelven a casarse formando familias reconstituidas. La pregunta que guía la presente investigación es: ¿cuáles son los procesos que caracterizan la dinámica familiar de la familia reconstituida?

    En la investigación participaron 16 personas (ocho parejas heterosexuales) que vivían en familias reconstituidas y residían en el Área Metropolitana de San Juan, Puerto Rico. Se encontró que en la mayoría de las familias, las parejas reconocieron los cambios ocurridos en sus vidas, pero describieron sus relaciones de pareja como excelentes. La mayoría aseguró que, en términos generales, su relación era estable y existía buena comunicación, aunque se encontraron algunas diferencias de género en sus dinámicas.

    Se reconoce la importancia de profundizar en el estudio de esta temática y se recomienda llevar a cabo intervenciones dirigidas a fortalecer las relaciones de pareja en general.



La vida en pareja se caracteriza por su diversidad y transformación a través del tiempo (Laurer & Laurer, 2007; Salgado, 2003). El matrimonio es un ejemplo de vida en pareja. Las relaciones con otras personas, la familia, la cultura y las circunstancias del diario vivir influyen en él para su mantenimiento o ruptura. En el censo del año 2000 en Puerto Rico se informó que el 7% de los hombres y el 12% de las mujeres estaban divorciados. Igualmente, se informó que el 52% de las personas estaba casado y el 10% se había divorciado. Esta información se ve teñida por el hecho de que en la encuesta del censo se solicita el estado civil de las personas al momento de completar la entrevista, omitiendo así información de divorcios previos. Esto explica este bajo porcentaje (10%) de personas divorciadas, ya que algunas se han vuelto a casar. Las personas pueden llegar al próximo matrimonio con hijos o estos pueden nacer de la nueva pareja, formándose una familia reconstituida (Benokraitis, 1996; Newman & Grauerhols, 2002). Dado el creciente número de familias reconstituidas en el país, nos interesó explorar y describir la integración y adaptación de la pareja al formar parte de las mismas.

Relaciones de pareja

Las relaciones de pareja pueden dirigirse a un encuentro casual, a una amistad, a un noviazgo o a un matrimonio (Sánchez-Aragón & Díaz-Loving, 1999). La formación de una relación de pareja implica empezar a interactuar para compartir (Bueno, 1985; Muñoz & Reyes, 1997). En ese compartir, las personas se conocen y se expresan afectos que pueden formalizarse en el matrimonio. La presente investigación se enfocó en la relación matrimonial, pues se entiende que las interacciones que se generan en ella son de vital importancia para el funcionamiento de la familia.

Una pareja frecuentemente vive experiencias que hacen que se requieran modificaciones a su interior. En la literatura se describen ciclos vitales de la pareja que incorporan diferentes etapas de desarrollo. Algunos de los ciclos se inician cuando la pareja se está conociendo y otros cuando se casan (Cusinato, 1992; Díaz-Loving, 1999; Sánchez-Aragón & Díaz-Loving, 1999). Díaz-Loving (1996) resume las etapas propuestas por otros/as autores en el ciclo de acercamiento-alejamiento. Indica que éste se divide en las siguientes 13 etapas: 1) extraño/desconocido, 2) conocido, 3) amistad, 4) atracción, 5) pasión, 6) romance, 7) compromiso, 8) mantenimiento, 9) conflicto, 10) alejamiento, 11) desamor, 12) separación y 13) olvido. Estas etapas aluden a los acercamientos entre la pareja, su comportamiento y a los cambios cuando llegan los hijos. También se relacionan con los sentimientos cuando la pareja se queda sola y cuando ha envejecido. Aunque no todas las parejas se desarrollan de la misma forma, se considera que todas experimentan las vivencias de algunas de estas etapas. En este sentido, coincidimos con Gottman y Silver (2001) en que cada relación de pareja es única. Su desarrollo e interacción dependen de su realidad particular.

La relación de pareja se ha estudiado desde diferentes disciplinas (Díaz-Loving, 1999). Aún así, para la década de los 80, la psicología aún no había explorado esta temática (Bueno, 1985). De hecho, hasta hace un par de décadas en los estudios sobre la pareja los términos pareja y familia se utilizaban indistintamente (Bueno, 1985). La aparición de estudios sobre la familia/pareja en la psicología surgió luego de que la industrialización alterara la relación entre hombres y mujeres. Las mujeres comenzaron a trabajar asalariadamente y a exigir igualdad de derechos. Para el siglo XX, cambiaron los temas de interés sobre la relación de pareja al aparecer transformaciones como: 1) el divorcio, 2) el aumento en el uso de métodos para prevenir embarazos y 3) la inserción de la mujer en trabajos fuera del hogar. En estudios posteriores se han identificado factores internos y externos que influyen en la relación de pareja como los que se recalcan en el presente trabajo.

Comunicación y conflicto en la pareja

La manera se comunican los miembros de la pareja influye en su interacción. La comunicación se refiere a la expresión verbal y no verbal dentro del contexto social (Cusinato, 1992; Sarquis, 1995) y puede facilitar o dificultar la interacción entre el hombre y la mujer. Mediante la comunicación la pareja expresa sus emociones, mantiene una interacción activa y puede trabajar con los conflictos. Se ha documentado que, usualmente, las personas solicitan ayuda profesional porque perciben que en su relación de pareja la comunicación no es frecuente, razón por lo cual no la consideran efectiva (Gottman & Silver, 2001; Sarquis, 1995). Sin embargo, la percepción sobre la calidad de la comunicación va más allá de la presencia de un emisor y un receptor. Gottman y Silver (2001) concluyen que para que la comunicación sea efectiva y facilite las interacciones en la relación de pareja, las personas tienen que conocerse durante un período de tiempo e involucrarse en relaciones afectivas dinámicas e innovadoras. Sin embargo, no puede obviarse el significado que las personas le otorgan a la comunicación que impacta la relación de pareja tanto en su forma como en su interpretación (Fontán, 1985; Sarquis, 1995). Por su parte, Cusinato (1992) asegura que la falta de comunicación efectiva entre las personas que constituyen una pareja podría provocar conflictos en la relación con consecuencias serias para las partes.

No obstante, la falta de comunicación efectiva no es siempre lo que genera conflicto; influyen el ambiente y otras características de la relación (Sarquis, 1995). En casi todas las relaciones, incluyendo las de pareja, existen momentos de confrontación (Sarquis, 1995). El conflicto podría generarse por diferentes percepciones que tienen las personas ante la vida, por experiencias del diario vivir o por malos entendidos. Sánchez-Aragón y Díaz-Loving (1999) indican que la interacción entre hombre y mujer se altera por modificaciones, tensiones y responsabilidades. Algunas parejas tienen momentos que les evocan preocupaciones, molestia, hipersensibilidad o ansiedad. Si estos sentimientos no se atienden a tiempo, el funcionamiento de la pareja podría ser conflictivo. Cusinato (1992) indica que la necesidad de interactuar recíprocamente no se consigue sin dificultad, es decir, sin conflicto.

Se entiende que cuando en una relación hay conflicto, éste puede generar cambios positivos o negativos en la manera como la pareja interactúa. Algunos conflictos surgen por motivos económicos, culturales, emocionales o por la personalidad de los integrantes de la pareja. Se ha identificado una variedad de situaciones que podrían influenciar la interacción entre la pareja, entre ellas: 1) estereotipos y creencias sobre roles de género y sexualidad (Serrano-García, Torres-Burgos, & Galarza, 2001); 2) insatisfacción con las relaciones sexuales; 3) nivel socio-económico; 4) diferencias de opinión entre el hombre y la mujer, y 5) las interacciones con familiares (Sarquis, 1995). Existe evidencia de que las creencias sobre la sexualidad masculina y la sexualidad femenina, además de los estereotipos construidos para cada uno de los géneros, provoca conflicto en las relaciones de pareja y afecta su vida sexual (Ortiz-Torres, Serrano-García, & Torres-Burgos, 2000). Otra situación que influye en la relación de pareja es su situación económica. Ésta podría afectar las expectativas de estilo de vida de la pareja y realzar las diferencias de cómo lidiar tanto con la estrechez como con la abundancia.

Al considerar las diferencias de opinión como fuente de conflicto, Gottman y Silver (2001) recomiendan que en una relación de pareja el hombre o la mujer han de dejarse influenciar mutuamente. Si ceder ante la opinión de la otra persona se interpreta como “perder”, esto llevará a la pareja a enfrentar dificultades que se manifestarán principalmente al momento de tomar decisiones. Por último, las relaciones con otros familiares pueden generar conflicto, particularmente si éstos intervienen en procesos de toma de decisiones sobre roles de género o crianza de los hijos (U.S. Department of Health and Human Services, s.f.).

Uno de los posibles beneficios del conflicto es que facilita generar alternativas para comprender las situaciones que nos incomodan y así cambiarlas (Cusinato, 1992; Salgado, 2003). A esos efectos nos dice Cusinato (1992) que:

si se suprime el conflicto, pueden hacer su aparición el estancamiento y la incapacidad para adaptarse a los cambios de situación. También puede hacer acto de presencia el deterioro de los vínculos de solidaridad y de cohesión de grupo, a causa de la acumulación de hostilidad… Lo que realmente amenaza el equilibrio de una estructura -ya sea una pareja o una familia- no es el conflicto en cuanto tal, sino la rigidez misma de la estructura que da lugar a una acumulación de hostilidad” (pág. 271).

No obstante los beneficios del conflicto, algunas parejas lo manejan inadecuadamente. Si la pareja entiende que ya no existe posibilidad de mantener la relación, se mueve a la etapa de separación y olvido (Sánchez-Aragón & Díaz-Loving, 1999). Algunas situaciones adicionales que se pueden convertir en razones para su separación incluyen: 1) falta de amor, 2) problemas emocionales, 3) agresión física o emocional, y 4) uso de alcohol o drogas (González & Triana, 2001; Gottman & Silver, 2001; Muñoz & Reyes, 1997). Ante tales circunstancias, la pareja podría optar por solicitar servicios profesionales, bien sea para la separación o el divorcio.

El divorcio: transición a la familia reconstituida

El divorcio se define como la ruptura legal del enlace marital mediante una orden de un tribunal (Benokraitis, 1996; Pratt, 1966; Ribó, 1987). La alta tasa de divorcios en Puerto Rico tiene consecuencias psicosociales, económicas y estructurales (Vidal, 1985). Entre las posibles implicaciones psicosociales podrían mencionarse las siguientes: 1) baja o alta autoestima de los/as integrantes de la familia, 2) cambios en los procesos de comunicación, toma de decisiones, valores y metas de vida, y 3) cambios en la estructura familiar, tales como: familias monoparentales, familias reconstituidas, hijos criados por sus abuelos, entre otras.

En términos generales, se ha pretendido explicar el divorcio como un fenómeno individual, ignorando sus raíces sociales. A menudo se culpa a la pareja y su divorcio se considera un fracaso personal (Muñoz, 1985; Muñoz & Fernández, 1988; Newman & Grauerholz, 2002). En el presente trabajo se enfatiza en el divorcio como la forma más utilizada para disolver la relación de pareja legalmente constituida (Benokraitis, 1996). Se trabajó específicamente con personas divorciadas, dado que ese estatus les permite volver a casarse y formar una nueva familia (Muñoz & Reyes, 1997; Pratt, 1966). De hecho, el divorcio rompe el vínculo legal de la pareja, brindando la oportunidad a las personas involucradas de lograr nuevos y mejores ajustes (Muñoz & Fernández, 1988).

El divorcio tiene un impacto significativo en al menos tres áreas de la vida de la pareja y de la familia: 1) en el bienestar psicológico y emocional, 2) en la situación económica y financiera y 3) en los arreglos de custodia de los hijos (Benokraitis, 1996; González & Triana, 2001; Musitu, 2000). El impacto en estas áreas dependerá de cada situación en particular. Ante estos cambios, la familia es capaz de reorganizar su estructura y lograr nuevas síntesis (Gómez, & Weisz, 2005; Fontán, 1985), lo que permite entender el surgimiento de nuevas tipologías de familia acorde con las transformaciones sociales actuales. En algunos casos, cuando las personas divorciadas se vuelven a casar, formando una familia reconstituida, sus integrantes generan una dinámica diferente a la de su familia anterior (González & Triana, 2001). Esta nueva familia puede estar compuesta por madre y padrastro o padre y madrastra junto a los hijos del matrimonio anterior (González & González 2005). La mayor responsabilidad para que esta nueva familia funcione usualmente está en la pareja (Luna-Santos, s.f.). Una relación de pareja sólida es de vital importancia para fortalecer la dinámica familiar en la familia reconstituida (González & Triana, 2001; Musitu, 2000). Si este vínculo es fuerte y estable, se convertirá en fuente de apoyo para todos sus integrantes permitiéndoles afrontar las dificultades que surgen como resultado de su proceso de adaptación.

Según Cusinato (1992), en las familias reconstituidas, la relación de pareja se establece sobre bases más maduras. Esta nueva relación permite que las parejas expresen mayor flexibilidad en la distribución de las tareas domésticas, que la toma de decisiones sea más compartida y que ambas personas en la relación intercambien emociones con mayor frecuencia en comparación con su matrimonio anterior (Musitu, 2000). En la relación de pareja estas características facilitan mayor estabilidad y un ambiente saludable en el contexto familiar.

Queda señalado que es necesario que la pareja haga cambios para adaptarse a su familia reconstituida. Esta es una nueva oportunidad de tener una familia estable que, aunque puede ser escenario de muchas dificultades, también puede generar grandes recompensas. Ese es su reto.

A tono con lo anteriormente expuesto, los objetivos de la investigación realizada fueron: 1) explorar la construcción de la relación de pareja en un grupo de familias reconstituidas; 2) describir sus interacciones en términos de las variables de comunicación, conflicto, toma de decisiones, e intimidad; y 3) ofrecer recomendaciones a la luz de los resultados.

Método

Para esta investigación se realizaron entrevistas a parejas integrantes de familias reconstituidas con hijos adolescentes. A continuación se describen las personas participantes, los instrumentos utilizados, el procedimiento y el análisis (1).

Participantes

Participaron 16 personas adultas (8 parejas) integrantes de segundos matrimonios en los que al menos uno de los cónyuges se había casado anteriormente y tenía un hijo adolescente (2) de su matrimonio anterior. Las mujeres que participaron eran las madres o madrastras del adolescente. Los hombres fueron sus padres o padrastros.
Las edades de las personas adultas fluctuaron entre 31 y 51 años o más. La mayoría de las mujeres (87.5%) y el 62.5% de los hombres estaba entre las edades de 31-40 años. Puede verse en la Tabla 1 que, en términos generales, los hombres tenían mayor ingreso que las mujeres. Un 37.5% de las mujeres se identificó como protestante o evangélica y el 62.5% de los hombres como católico.

Tabla 1
Ingreso anual de los/as integrantes de la pareja

Reclutamiento

Se seleccionaron ocho familias reconstituidas conformadas por tres años o más. Se optó por este criterio de selección porque algunos investigadores que han estudiado este proceso de adaptación han señalado que el mismo puede durar de dos a seis años (Suau, 1996). Por tanto, se escogió un punto intermedio en la dispersión mencionada.

Los participantes se reclutaron en cinco colegios privados de Puerto Rico a los que asistían los hijos. Se convocó una reunión con la persona encargada de la dirección del colegio y, en la misma, se explicó a los participantes el propósito de la investigación. Una vez obtenida su autorización para el reclutamiento, se explicó el propósito del estudio a los participantes potenciales y se les invitó a hacer parte de la investigación.

 Instrumentos

Cuestionario de entrada para las personas adultas

Este instrumento consistió de 12 preguntas para verificar los criterios de selección de las personas adultas. Incluyó preguntas sobre el género, el colegio, el grado y el salón al que asistía su hijo, y  el estado civil de la madre o el padre.

Hoja de contacto

La hoja de contacto sirvió para establecer comunicación con las parejas luego de aceptaron participar voluntariamente en la investigación. Se indagó su nombre, dirección, número de teléfono, el día, la hora y el lugar en que prefería ser entrevistado.

Cuestionario de datos sociodemográficos

Cuestionario conformado por 16 preguntas sobre las características de las personas participantes.

Entrevista 
La entrevista pretendía recopilar información en torno a la dinámica familiar de la familia reconstituida.  Constó de 160 preguntas: 60 cerradas y 100 abiertas. Entre los temas que se abordaron se encuentran: la comunicación en el hogar, las relaciones interpersonales, el manejo de conflicto, la intimidad y la toma de decisiones.

Procedimiento

Luego de un estudio piloto se desarrollaron las versiones finales de los instrumentos de medición. Se contactaron las parejas a través del reclutamiento de sus hijos en los colegios. Una vez identificados se estableció comunicación con las personas que cualificaron para acordar día, hora y lugar para realizar la entrevista. En la reunión se les entregó una hoja de consentimiento (3), se repasaron los detalles de la investigación y después de obtener su consentimiento se dio paso a la entrevista. Con la hoja de consentimiento se les explicó la naturaleza del estudio, su propósito, los posibles riesgos y gastos, y los beneficios. Se especificó que su participación era voluntaria y confidencial y que tenían el derecho a retirarse en cualquier momento de la investigación. Las entrevistas duraron aproximadamente una hora y se realizaron en  la casa de las personas participantes, en la UPR-Recinto de Carolina o en otros lugares seleccionados por las personas durante los meses de abril y junio del 2003.

Análisis

Se analizó la información obtenida de los cuestionarios de entrada y de datos sociodemográficos mediante el uso del programa computadorizado Statistical Package for the Social Sciences (SPSS) versión 11. Se hizo uso de estadísticas descriptivas de frecuencias, promedios y porcentajes. Las entrevistas audio-grabadas se sometieron a un análisis de contenido. Se desarrollaron 122 categorías y se ubicaron los textos, luego de un análisis por un panel de tres juezas (Miller, 2001). Se utilizó el programa computadorizado N-VIVO. La unidad de análisis permitió incluir frases, palabras, oraciones o párrafos en cada categoría (Ander-Egg, 2003).

Resultados

Se presentan los resultados obtenidos de las 16 entrevistas cualitativas. Se utilizan las siguientes siglas para identificar al individuo participante quién verbalizó cada uno de los  textos citados a continuación: M1 = Madre biológica, M2 = Madrastra, P1 = Padre biológico  y  P2 = Padrastro.

Relación de pareja en la familia reconstituida

En términos generales, las personas adultas describieron su relación de pareja como buena y excelente, caracterizada por amor, respeto, cariño, comprensión, comunicación, compenetración y felicidad. Uno de los hombres expresó que, aunque existían diferencias entre él y su esposa, tenían una relación bonita. Otro participante describió su matrimonio como una relación regular, en la que él y su esposa compartían y la pasaban tranquilos.  Otro participante enfatizó en que su relación era buena porque existía comunicación y respeto. ¿Qué dijeron las mujeres? Ellas aseguraron que se sentían muy cómodas con sus compañeros y que compartían mucho con ellos, lo que les permitía compenetrarse. Una de las participantes expresó que su relación de pareja era regular porque el esposo invertía mucho tiempo en actividades cotidianas ajenas a la relación.

“Nosotros, desde que nos conocimos, todo el tiempo estamos comunicándonos. Hablando y hablando y seguimos hablando todos los días porque entiendo que para que pueda haber una buena relación de pareja tiene que fluir la comunicación”. P1.

“Regular… Es bonito porque compartimos, es nice… Cuando tenemos la ocasión dentro de las situaciones lo compartimos y la pasamos bien, tranquilo”. P2.

“Regular, porque él pasa mucho tiempo viendo televisión y leyendo periódico”. M1.

“Excelente… Él es mi alma gemela… Somos dos personas que tenemos las mismas afinidades, los mismos propósitos, las mismas intenciones. Nos preocupan las mismas cosas y nos encaminamos hacia eso mismo. Buscamos siempre estar en el mismo bote”. M2.

Comunicación en la pareja

La mayoría de los hombres comentó que la comunicación en su relación de pareja era excelente y que hablaba con su pareja sobre diversos temas sin ningún problema y negociaba las decisiones. La comunicación varía en cada pareja. Por ejemplo, un hombre aclaró que la comunicación con su pareja era buena, pero que no le gustaba hablar con ella de asuntos relacionados con su trabajo. Otro participante indicó que se comunicaba con su esposa porque tenían los mismos gustos, pero que él no hablaba mucho, por lo que se dedicaba a escucharla y a responder lo que consideraba necesario. De igual forma, la mayoría de las mujeres también consideró que la comunicación en su relación de pareja era buena. No obstante, dos mujeres expresaron que sus relaciones podrían mejorar. Dijeron sentir la confianza de hablar con sus compañeros de cualquier tema y poder resolver diferencias o confrontaciones sin dificultad.

“Buena, excelente diría yo… Aquí todo se dialoga y se llega a un happy médium”. P1.

“Muy buena… Nos complementamos mucho. Tenemos los mismos gustos, intereses… Muy buena. Ella habla mucho y yo no. Yo la escucho y digo lo necesario”. P2.

“La comunicación… me gustaría que fuera mejor… Creo que es buena. Porque a veces me manda a callar, que yo hablo mucho, porque yo quiero hablar mucho con él. Yo le quiero hablar hasta de mi trabajo y de todas las cosas que paso”. M1.[sociallocker]

Intimidad en la pareja

La mayoría de los hombres y tres de las madres aseguraron que la dinámica familiar en sus hogares no afectaba su relación íntima. Sólo una mujer señaló que la intimidad con su pareja había cambiado. Los participantes explicaron por qué la dinámica familiar en su hogar no afectaba las relaciones íntimas de la pareja. Los hombres explicaron que estos dos aspectos eran diferentes y se debían tratar como tal. Uno de los participantes señaló que su esposa y él se estaban acoplando día a día y que su relación íntima era buena. Las mujeres expresaron que la pareja tenía sus propias estrategias para mantener las relaciones íntimas y las relaciones familiares al margen; aseguraron que siempre existía ese espacio íntimo con sus esposos.

Por otro lado, dos mujeres expresaron que las relaciones íntimas se habían afectado negativamente por la dinámica familiar en su hogar.

“A veces sí hay situaciones en la familia que me afectan la intimidad con él y es a mí no es a él”. M2.

“Porque al haber otra persona que antes no estaba, pues tú tienes que acoplarlo todo. Es un período de adaptación, uno acostumbrarse a hacer otra rutina. Otra rutina en el sentido de tener que esperar a otro momento; a veces uno se tiene que abstener de X cosa. Ya los muchachos (todos) están más grandes… pero siempre se saca tiempo”. M1.

Toma de decisiones compartida en la relación de pareja

Los participantes afirmaron que aunque eventualmente uno de los dos tomaba la última decisión, siempre se consultaban.

“Sí, siempre consultamos aunque casi siempre la decisión la tomo yo, no solamente tomo la decisión, sino que trato de explicarle”. P1 (Familia 150)

“Excepto disciplina del hijo, lo demás sí… Pero hay cosas más importantes que son cosas que sé que de alguna forma nos van a afectar a todos, pues ahí si yo le pregunto y le consulto y lo que decidamos entre los dos, pues eso es”. M1 (Familia 1).

Un padrastro afirmó que no consultaba ni lograba consenso con su esposa antes de tomar decisiones porque su esposa no las entendía. Por otro lado, a pesar de que las mujeres aseguraron que consultaban con sus esposos antes de llegar a una decisión, una de ellas enfatizó en que algunas veces ella no consultaba con su esposo.

“No consulto con ella, ¿para qué? Ella no las entiende, ¿para qué? Claro, a veces cuando las cosas están saliendo bien, pues le informo los asuntos, pero ella no tiene muchas decisiones por lo menos aquí entre nosotros dos. Yo sí. Yo tomo las decisiones… Muchas veces las decisiones las tomo yo”. P2.

“Lo que pasa es que hay veces que yo simplemente no le consulto, tomo la decisión yo sola. Porque cuando yo le pregunto sé que me va a decir “decídelo tú” y como ya yo sé lo que me va a decir, pues yo ni le pregunto”. M1.

Un padrastro afirmó que no consultaba ni lograba consenso con su esposa antes de tomar decisiones porque su esposa no las entendía. Por otro lado, a pesar de que las mujeres aseguraron que consultaban con sus esposos antes de llegar a una decisión, una de ellas enfatizó en que algunas veces ella no consultaba con su esposo.

“No consulto con ella, ¿para qué?  Ella no las entiende, ¿para qué?  Claro, a veces cuando las cosas están saliendo bien, pues le informo los asuntos, pero ella no tiene muchas decisiones por lo menos aquí  entre nosotros dos.  Yo sí.  Yo tomo las decisiones… Muchas veces las decisiones las tomo yo”.  P2.

“Lo que pasa es que hay veces que yo simplemente no le consulto, tomo la decisión yo sola.  Porque cuando yo le pregunto sé que me va a decir “decídelo tú” y como ya yo sé lo que me va a decir, pues yo ni le pregunto”.  M1.

Estrategias para el manejo de diferencias de opinión en la relación de pareja 

La mayoría de las personas adultas explicó que la mejor estrategia para resolver sus diferencias era dialogando y negociando acuerdos con respeto. Otros participantes mencionaron que esperaban que las diferencias se disiparan dándose espacio, pero prevalecía la imposición para resolver diferencias.

Cuando nosotros tenemos una diferencia lo que nosotros hacemos es que esperamos que los niños estén dormidos y estemos solos y hablamos o discutimos lo que sea, pero hablamos. Cuando los nenes están en la escuela y si ese día no llegamos a un acuerdo, pues el segundo round es al otro día. Hay veces que yo no tengo ganas de discutir y para discutir hacen falta dos y lo que hago es que me giro para el otro lado y ella igualmente”. P1.

“Hablando o imponiéndose. Cuando no llegamos a ninguna decisión pues uno de los dos se impone”. P2.

“Lo dialogamos y buscamos de un lado a otro hasta que lleguemos a un término medio”. M1.

“Diferencias las ha habido. Cada cuál respeta el punto de cada cuál y se evita el tema. Si él tiene su posición yo lo dejo que acate la decisión que él toma y las consecuencias las asume él, no las asumo yo… Escuchándonos, no bajo discusiones porque cuando hay discusiones es mejor esperar un rato y entonces después hablar”. M1.

“Trato de hacerle entender de que lo que él dice no es lo mejor, lo más conveniente; podemos llegar a discutir, pero siempre llegamos a acuerdos… Acuerdos entre los dos no como antes era una dinámica de cambiar al otro. Antes era como el típico machista de Latinoamérica cambiar sin llegar a acuerdos”. M1.

 Discusión

Todas las personas participantes aseguraron que su relación de pareja era buena. Es interesante que la mayoría describió esta relación como saludable, en la que la comunicación era efectiva. Sin embargo, los hombres informaron menos facilidad para comunicarse que las mujeres. Aunque las parejas aseguraron tener buena comunicación,  reconocieron que los hombres escuchaban a las mujeres y pocas veces reaccionaban.  Laurer y Laurer (2007) explican que las mujeres aparentan tener más destrezas que los hombres en mantener interacciones de calidad debido a ciertos aspectos en su estilo de conversación, como por ejemplo, conversar usando un estilo de interrogatorio (questioning style).  A su vez, el autor y la autora explican que las mujeres se esfuerzan por empezar y mantener temas de conversación.

De otra parte, también es interesante que las parejas mencionaran en múltiples ocasiones que los procesos de toma de decisiones estaban matizados por negociaciones hasta llegar a un acuerdo común.  Este elemento de la negociación entre las partes llama la atención, porque alude al momento histórico en que vivimos, cuando se desea que la relación de pareja sea una relación de igualdad en la que se escuchan los planteamientos de ambas partes y se llega a ciertos acuerdos. No obstante, algunos participantes reconocieron que, en ocasiones, específicamente en asuntos relacionados a los hijos, uno de los cónyuges tomaba la decisión final.  En ese sentido, los hallazgos de la presente investigación evidencian que la negociación no implica acuerdo mutuo, sino compartir las expectativas de ambos y comprenderlas como alternativas ante las diversas situaciones.

Siguiendo esta línea de pensamiento, las estrategias utilizadas por la pareja para resolver sus conflictos y la manera como estas estrategias reflejan lo que para ellos/as significa la privacidad son interesantes. Como se vio, la pareja resuelve sus diferencias en la habitación o cuando los hijos no estuvieran presentes. Esta conducta evidencia las construcciones dominantes de lo que es la resolución de conflictos de manera privada sin involucrar a terceras personas y sin que otros perciban las diferencias que puedan existir en la pareja (Salgado, 2003). Pensamos que este interés de mantener a los hijos al margen de las situaciones de conflicto entre la pareja podría responder a un interés de no causarle preocupaciones y mantener un ambiente tranquilo en el hogar; a la vez que recalca una percepción del conflicto como algo negativo.

Por otra parte, es evidente que los participantes reconocen la habitación de la pareja como el espacio privado donde se resuelven diferencias y donde se comparte la intimidad. Los participantes manifestaron percibir el hogar como un espacio público en el que todos comparten sus experiencias de vida. En este sentido, uno de los pocos espacios privados que encuentran los integrantes de la familia en el hogar es la habitación particular, lugar en el que se conversa, se mantienen relaciones de intimidad y se resuelven diferencias.

Queda señalado que se cumplieron los objetivos propuestos al comenzar esta investigación. En términos generales, las parejas participantes expresaron tratar de mantener una relación estable que les permite promover una dinámica familiar en la que la prioridad es lograr la adaptación entre las personas integrantes de la familia reconstituida y el bienestar general.

Con esta investigación se inicia la exploración de una temática que, como se señaló anteriormente, se ha estudiado poco en Puerto Rico. Entendemos que es apenas el inicio de una línea investigativa en la que se podría profundizar sobre algunos temas y explorar otros. Se ha reflexionado sobre algunas temáticas que podrían ser útiles para aquellas personas interesadas en desarrollar futuras investigaciones sobre este tema. A continuación se presentan algunas recomendaciones para futuras investigaciones, recomendaciones que no pretenden ser exhaustivas.

1. Comparar los hallazgos del presente trabajo investigativo con las características de la pareja en la familia nuclear, cuya pareja se ha casado una sola vez.

2.  Explorar el proceso de adaptación de las personas que integran la pareja en familias reconstituidas en terceros matrimonios.

3.  Explorar la diferencia en el proceso de adaptación de personas adultas con o sin hijos de la relación anterior.

4. Comparar las construcciones de hombres y mujeres en relación con lo que debe ser una relación de pareja en la familia reconstituida.

Esperamos que esta  investigación sea una contribución importante para los estudios de familia y que motive a otras personas a profundizar sobre este tema. Fortalecer los estudios sobre pareja en Puerto Rico fortalecerá también las intervenciones dirigidas a la familia. Según Laurer y Laurer (2007), las personas se vuelven a casar por las mismas razones que se casaron la primera vez, particularmente por el deseo de establecer una relación de intimidad.  Por tanto, el reto al que nos enfrentamos como profesionales de la salud debe ser la búsqueda por aceptar la diversidad, promover la tolerancia y la responsabilidad de aceptar los cambios y adaptarnos a los mismos con valentía y compromiso.

_______________________
(1) En este estudio trabajamos sólo con familias compuestas por parejas heterosexuales y sus hijos/as.

(2) Otro de los énfasis de la investigación amplia de la cual este trabajo es parte, examinaba el impacto de la familia reconstituida sobre la vida de los adolescentes que las integraban. Para más información ver Cintrón-Bou y Walters-Pacheco (2004).

(3) Esta hoja fue aprobada por el Comité para la Protección de Sujetos Humanos (CAPSHI) de la Universidad de Puerto Rico.

Referencias

Ander-Egg. E. (2003).  Métodos y técnicas de investigación social IV: Técnicas para la  recogida de datos e información. Buenos Aires, Argentina: Grupo Editorial Lumen.

Benokraitis, N.  (1996). Marriages and families: Changes, choices and constraints. Upper Saddle River, New Jersey: Prentice Hall.

Bueno, M. (1985).  Relaciones de pareja: principales modelos teóricos. Barcelona, España: Editorial Desclee de Brouwer, S.A.

Census (2000). U.S. Census Bureau Data for Puerto Rico.  Accedido el 15 de marzo de 2002 en http://www.census.gov/census 2000/states/pr.html.

Cintrón-Bou, F. & Walters-Pacheco, K. (2004).  Familias reconstituidas: desde las voces de sus integrantes.  Tesis de M.A. sometida al Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, P.R.

Cusinato, M.  (1992).  Psicología de las relaciones familiares.  Barcelona, España: Editorial Herder.

Díaz-Loving, R. (1999). Una teoría bio-psico-socio-cultural de la relación de pareja. En: Díaz- Loving, R. (Comp.). Antología psicosocial de la pareja. México, D. F.: Miguel Angel Porrua Grupo Editorial, (págs. 11-33).

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Para citar este artículo:

  • Walters-Pacheco, K., Cintrón, F. N. & Serrano-García, I. (2008, 29 de enero). Este es mi segundo matrimonio: Relaciones de pareja en la familia reconstituida. Revista PsicologiaCientifica.com, 10(8). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/familia-reconstituida-segundo-matrimonio


6 Comentarios para “Este es mi segundo matrimonio: Relaciones de pareja en la familia reconstituida

  1. Mary Mendieta

    Dra. Kattia, me parece muy interesante el contenido de su artículo, pues revela gran parte de la problemática que en estos tiempos se vive en los hogares. La metodologia y la manera como expone las formas de evaluar a los integrantes del hogar son interesantes porque nos llevan a la reflexión de como es la relación con nuestra pareja. Espero seguir compartiendo sus lecturas para tratar de tener un poco más de su conocimientos y métodos utilizados. Muchas felicidades por todo su éxito.

  2. alba castillo

    El trabajo me parece creativo e interesante. Puede servir como punto de referencia en trabajos académicos en la investigación de temas de familia. Lo voy a recomendar a mis estudiantes para ser leído.

  3. Walter

    El tema es interesante y al mismo tiempo polémico. Pero es allí donde se fundan las nuevas ideas. Yo no puedo dar una opinión mas completa al respecto, pues se trata de un resumen. Seguramente, el contenido de la tesis es mucho más precisa en cuanto a la problemática, a la metodología, al desarrollo y las conclusiones. También habría que dar un golpe de vista al cuestionario o preguntas de la entrevista. Sin embargo, la tesis aporta otros ingredientes al debate como el considerar factores sociales en el torno familiar. Además, la complejidad del ser humano nos invita siempre a formularnos interrogantes sobre el espíritu y la razón, las decisiones y las acciones frente a la vida. Finalmente felicito a las dos investigadoras por sus preocupaciones sobre la vida en familia.

  4. Javier Gardea

    Soy psicoterapeuta me parece que el artículo es interesante e importante en este tema, veo que este problema se esta acrecentando cada vez más. Sugiero comenzar a legislar la unión de este tipo de parejas, pues los problemas que se les presentan si no los tienen claros dentro de un “noviazgo” el porcentaje de volverse a divorciar es alto. Sugiero al menos 10 sesiones terapéuticas para valorar estas relaciones y hacerles ver en el tipo de problemas que pudieran enfrentar.

  5. Teresita Pizarro

    Buenas tardes, Dra. Kattia Z. Walters-Pacheco, Ph.D He leido su documento, me ha estimulado porque Actualmente estoy enfrentando una problemática social en el que involucra una cantidad considerable de niños en el servicio de apoyo en Emocionales y de Conducta de la institución Educativa El Estadio, lugar donde laboro; con comentarios frustrantes e inclusive bajo rendimiento académico, por el hecho de compartir sus vidas con algun padrastro, madrastra o hermanastros, a lo que podríamos llamar, según las opiniones encontradas por distintas personas: hogares reconstruidos. He estado investigando mucho, así que le pido por favor: Si tiene algún tipo de material a disposición algún tipo de material para trabajar el área emocional en dicho caso, dirigido a estudiantes de primaria con necesidades educativas especiales e inclusive que involucre a los padres, padrastros (as) de los ni;os Le agradeceré mucho y sé que Dios le va a bendecir también. Con cariño, Teresita Pizarro. Docente

  6. nicole

    Hola somos de Chile,
    Nos pareció muy interesante el artículo publicado.
    Estamos realizando nuestra tesis sobre familias reconstituidas y nos gustaría tener alguna forma de contacto para obtener información. Esperamos su respuesta.
    Desde ya muchas gracias,
    Estudiantes de psicología UST Chile

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