La violencia en República Dominicana: Naturaleza, evolución reciente y perspectivas de control
Psicología Social - Comunitaria


  • Mayra Brea de Cabral
    Universidad Autónoma de Santo Domingo
    Santo Domingo, República Dominicana

    Edylberto Cabral
    Universidad Autónoma de Santo Domingo

Resumen

  • Se pretende ofrecer luz de las peculiaridades de la violencia criminal en República Dominicana en los últimos años. Fenómeno considerado en su complejidad y en el contexto internacional. El ensayo consta de tres partes. En la primera se presentan los factores que incitan a la violencia en Latinoamérica, factores que actúan también en el país como facilitadores. En segundo lugar, se estudia la evolución y naturaleza reciente de la criminalidad dominicana; y, en un tercer momento, se evalúa el impacto del programa de Seguridad Democrática y "Barrios Seguros" llevado a efecto desde el Estado para aminorar la criminalidad en el país. Como estudio descriptivo y analítico, usando fuentes estadísticas y bibliográficas, se propone responder a tres interrogantes: ¿Cuál es la naturaleza y evolución reciente de la criminalidad en República Dominicana? ¿Cuáles factores instigan o aumentan dicha violencia? Y ¿Logra la política de seguridad aplicada ser efectiva frente a la violencia en el caso dominicano? Se mostró que incitan la violencia: el aprendizaje y la socialización violenta, los factores socioeconómicos, las drogas y las armas de fuego. Además, en nuestro país la violencia delictiva supera en magnitud a la proveniente de la conflictividad social. Aunque el Plan de Seguridad Democrática contribuyó a reducir por dos años consecutivos los índices de violencia, no fue consistente, resurgiendo nuevamente el fenómeno y requiriendo una redefinición de las políticas públicas y preventivas más contundentes y participativas.

    Palabras clave: Violencia, criminalidad, evolución, causas, políticas públicas, mecanismos de contención.



Conceptualización y marco mundial de la violencia

La violencia e inseguridad a nivel mundial, debido a la magnitud y a sus efectos, se ha convertido en un poderoso obstáculo para el crecimiento y desarrollo de los países (Informe del Desarrollo Humano del PNUD, 2005; Rojas Aravena, F, 2007). Organismos internacionales como la OPS y la OMS consideran a la violencia como una de las amenazas más urgentes para la salud y la seguridad pública, ya que constituye una de las principales causas de muerte en la población de 15 a 44 años de edad (Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud, OPS/OMS, 2003 y Estadísticas de Salud de las Américas, 2006). Como problema de salud, la violencia tiene repercusiones consecuentes muy negativas tanto de orden económico, como social y psicológico.

La violencia es entendida como un fenómeno social multidimensional y multifactorial, y que amenaza la seguridad ciudadana. Suele definirse como una conducta dirigida a ocasionar daños en los individuos o grupos sociales, y/o como el ejercicio del poder o supremacía sobre otras personas a través de la fuerza física, psíquica, sexual o privativa. En muchas culturas latinoamericanas, nos encontramos con patrones de comportamiento y métodos educativos y familiares violentos, aunque frecuentemente no son percibidos como tales, porque en apariencia carecen de intencionalidad dañina, por lo que el término de violencia posee una connotación también cultural.

Existen métodos variados para diagnosticar los niveles de violencia, el más usado y que permite comparar los niveles de violencia internacionalmente son las tasas de violencia extrema -cálculos realizados del número de suicidios y de los homicidios por cada 100 mil habitantes-. La violencia también es diagnosticada mediante las múltiples estadísticas delictivas por la cantidad de robos, asaltos, delitos por reclusión, de violencia intrafamiliar, las características de los perpetradores, etc. Y, en tercer lugar, a través de la percepción subjetiva que tiene la población sobre la violencia, registrada mediante encuestas de opinión, victimización y del conocimiento de la problemática.

La tabla 1 y la figura 1 muestran la magnitud de la violencia en el mundo y por regiones.

Tabla 1
Niveles de violencia en el mundo y por regiones según las tasas de homicidio 2000-2004

Fuente: Informe Desarrollo Humano del PNUD 2007-2008.

Figura 1Niveles de violencia en el mundo y por regiones
Fuente: Elaboración propia con base en datos del Informe de Desarrollo Humano del PNUD, 2007-2008.

Como se puede observar, el promedio aritmético de las tasas de homicidio de 100 países en el mundo es de 7.9 (datos correspondientes al 2000-2004). En ese período, América Latina y el Caribe figuran como la región más violenta del mundo, superando incluso a África Subsahariana, cuya tasa de homicidio es significativamente menor (cerca de 18 para América Latina y el Caribe y 12 para África Subsahariana). De acuerdo a informaciones más recientes tomadas del Informe de Desarrollo Humano del Salvador 2007-2008 (PNUD, 2008, p. 253), considerando datos de los años 2005-2006, la tasa promedio de homicidios en América Latina y el Caribe en dicho periodo ha continuado creciendo hasta situarse en 23 homicidios por 100 mil habitantes, empeorando de este modo su situación relativa frente a las demás regiones del mundo. Entre los años 2003-2006,  República Dominicana superó ampliamente las tasas promedio de la región (ver el Cuadro 4). Estas cifras comparativas son muy útiles para comprender la magnitud de la violencia en el país y abordar su tratamiento en el contexto mundial y regional.

Factores de violencia en América Latina y en República Dominicana

Son muchos los enfoques y factores de riesgo planteados en la literatura académica, científica y en los informes de  instituciones internacionales competentes, que abordan la naturaleza y causas del notable auge de la violencia y delincuencia en América Latina en las últimas tres décadas. Autores como Fajnzylber, Lederman y Loayza (2001); Buvinic, Morrison y Orlando (2002), y otros, así como instituciones como la CEPAL (1998, 2006 y 2008), la OPS/OMS ((2003 y 2006), el Banco Mundial, el BID, el PNUD (2008) y FLACSO (2003, 2007), entre otros, han contribuido con sus trabajos a mejorar el diagnóstico sobre la problemática y a crear un marco de criterios y orientaciones para el diseño y aplicación de políticas públicas en relación, tal como debe ser, a la prevención de la violencia. Con base en toda esa literatura y los estudios que hemos realizado anteriormente, se podría agrupar en cuatro el conjunto de factores relevantes que instigan y mantienen altos los índices de violencia y criminalidad en los países de América Latina y el Caribe, sobre todo a República Dominicana. Son estos: (Ver gráfico 2)

a. Los mecanismos de aprendizaje de violencia (socialización).
b. Los factores socioeconómicos, sus vínculos con el ciclo económico y las políticas públicas (Sociales y de orden y justicia).
c. El tráfico y uso de drogas y el alcohol.
d. La disponibilidad de armas de fuego.

La violencia

Figura 2. Factores que instigan la violencia en República Dominicana
Fuente: Elaboración propia en base a la bibliografía especializada nacional e internacional.


a. Mecanismos de aprendizaje de la violencia (socialización)

La violencia es aprendida en el medio familiar y social. La familia es el núcleo donde inicialmente se adquieren las normas y los patrones conductuales, se aprende el concepto de lo bueno y lo malo, lo permitido o prohibido; se fortalece el autocontrol para la acción. El niño aprende la empatía en su medio ambiente y requiere de una estabilidad emocional, de la manifestación de afecto para asimilar las normas de comportamiento. Innumerables estudios han demostrado que hijos de familias desarticuladas, infuncionales, monoparentales o que han sido criados sin el apoyo emocional en el hogar, o con problemas disciplinarios o con falta de adecuada supervisión, son más propensos a ser violentos desde la niñez y carecen del debido autocontrol. Se ha encontrado que el abuso es un factor altamente predictor de la violencia; estudios con niños abusados, o que han sido testigos de abuso crónico de otros familiares en el hogar, tienen mayor propensión hacia la agresividad y tienden a perpetuarse como victimarios. Los estilos educativos autocráticos, los severos castigos de padres y educadores son fuertes indicadores en la reproducción de violencia durante la adolescencia y edades posteriores.

La violencia es adquirida por imitación en el hogar, en la escuela y el vecindario, observando inicialmente a los progenitores y familiares más cercanos (Bandura, 1973), posteriormente imitando a las personas del vecindario y mundo exterior. Se aprende de los modelos y ejemplos exitosos, un ejemplo ilustrativo son los valores transmitidos tradicionalmente en donde, a través de la educación y el trabajo como mecanismos convencionales, se pueden lograr las metas y alcanzar el ascenso social; sin embargo, esto normalmente no acontece en las subculturas marginales, donde predominan otros valores y patrones de referencia que inducen a comportamientos incompatibles con el ascenso social por dichas vías, más frecuentemente se busca obtener dinero fácil para la supervivencia. Recordemos en ese sentido, la solidaridad y el respeto que logran adquirir los “jefes” y personas vinculadas al narcotráfico de drogas en los barrios marginados, ya que son ellos los proveedores de muchas de las necesidades de los moradores, suplidores de grandes beneficios a sus redes y fuentes de empleo local.

Otro factor importante en la socialización son los medios de comunicación, los que contribuyen a convertir una sociedad en reproductora de violencia, ya sea enalteciendo valores y conductas intolerantes, o exaltándola como un instrumento para resolver las desavenencias. Se conoce que la televisión insensibiliza a niños y adolescentes ante la violencia, estimula comportamientos agresivos y los induce a encontrar fascinación en subyugar y dominar. De esta manera, el fenómeno de la violencia se puede convertir en un mecanismo de aprendizaje, formando parte de la vida cotidiana.

Algunas investigaciones realizadas en los Estados Unidos muestran la deshumanización y las percepciones deformadas ofrecidas por los medios de comunicación, dando justificación a los actos de violencia (Bandura y Walters, 1990) además de proveer a jóvenes urbanos los métodos, formas y actitudes de proceder respecto a la violencia. Eduardo Galeano (1977) afirma que “paradójicamente la televisión suele transmitir discursos que denuncian la plaga de la violencia urbana y exigen mano dura, mientras imparte educación a las nuevas generaciones, derramando en cada casa océanos de sangre y de publicidad compulsiva: en este sentido, bien podría decirse que sus propios mensajes están confirmando su eficacia mediante el auge de la delincuencia“.

Se podría afirmar que la violencia es una muestra del fracaso de una adecuada socialización.

b. Factores socioeconómicos, ciclos económicos y políticas públicas

Son muchos los estudios que demuestran teórica y empíricamente los profundos vínculos que existen entre los factores socioeconómicos y el auge de la violencia en nuestra región. Factores como el nivel de desarrollo económico, la magnitud de la pobreza y la desigualdad del ingreso, los grados  de urbanización y hacinamiento, los niveles de desempleo (sobre todo en la población joven), la inflación y la formación de los salarios reales, los niveles de educación, el capital social de las comunidades, son factores a tomar muy en cuenta junto a factores de orden y justicia que actúan como persuasivos-disuasivos o estimulantes de la violencia en determinadas circunstancias. Aún más fuertes son las relaciones entre el ciclo económico, sus fases de auge y de depresión o crisis con el aumento o reducción de la violencia, la efectividad del gasto social, el tipo de política pública (social, de orden y justicia) frente a la violencia y la delincuencia, la naturaleza de la violencia inercial y el incremento o reducción de la pobreza y la desigualdad del ingreso (Fajnzylber, Pablo, Lederman, D, Loayza, N, 2001).

En estudios sobre la naturaleza de la violencia dominicana, hemos mostrado esos vínculos con suficientes argumentos (ver Cabral y Brea, 1999, 2001 y 2003; Brea, Mayra, 2001; Brea y Cabral 2006 y 2007). En nuestros primeros estudios relacionando los factores socioeconómicos con la violencia, primero se mostró que hay una clara tendencia de los países latinoamericanos a tener menores tasas de homicidio cuanto mayor sea el nivel de ingreso medio (medido por el Ingreso Nacional Bruto -INB- per cápita o por el Producto Interno Bruto -PIB- per cápita reales), siempre que ese nivel sea compensado también con relativos bajos niveles de pobreza y de desigualdad en el ingreso. Tales son los casos de Uruguay, Chile, Argentina, Costa Rica y Panamá. También ocurre lo contrario, países con bajos niveles de ingreso y altos grados de desigualdad y pobreza se encuentran entre los países con más altas tasas de homicidio (El Salvador, Guatemala y Honduras). Sin embargo, países como México y Brasil con muchas desigualdades sociales presentan altas tasas de homicidio en la región a pesar de sus relativos altos niveles de ingreso per cápita. República Dominicana ocupa una franja intermedia entre los países de la región, su tasa de homicidio se corresponde con la magnitud de su ingreso y sus niveles de pobreza y desigualdad del ingreso. Igual acontece si se vincula los niveles de violencia con el gasto social y con el gasto en materia de orden y justicia, existiendo una tendencia inversa: a mayores gastos públicos en esos aspectos, menores tasas de homicidio y viceversa.

Observaciones que hemos venido realizando en nuestros más recientes estudios, ponen en evidencia también, que cuando las condiciones socioeconómicas mejoran en el país, como consecuencia de un aumento importante del PIB/Cápita real, los homicidios tienden a reducir sus tasas de crecimiento o a decrecer en términos absolutos, mientras que, cuando se reduce la tasa de crecimiento o decrece el PIB/Cápita real, la tasa de violencia tiende a aumentar, tal como se muestra en la siguiente tabla y figura, donde se encontró un coeficiente de correlación de Pearson alto y negativo (relación inversa) entre estas dos variables mencionadas, r= – 0.66, p<0.05.

Tabla 2
Crecimiento económico y crecimiento de la violencia (variación porcentual promedio anual) del 1981-2009 en República Dominicana

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Central y de la Policía Nacional en ese período.
1: Variación porcentual promedio anual del PIB/Cápita Real y 2: Variación porcentual promedio anual de homicidios.

Figura 3. Representación del crecimiento económico y crecimiento de la violencia (variación porcentual promedio anual) del 1981-2009 en República Dominicana
Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Central y de la Policía Nacional en ese período.

En el caso dominicano, sin embargo, las políticas públicas aplicadas durante décadas contra la  violencia y la delincuencia, cuando no han sido incoherentes, han resultado ser inconsistentes. La aplicación de políticas sociales inefectivas y pro cíclicas junto a políticas desbordadas de “mano dura” han servido para aumentar excesivamente la tasa de violencia en los periodos depresivos de la economía y han sido incapaces de reducirla, como es previsible, en los periodos de auge económico (violencia inercial).

 c. Drogas y alcohol

 El cuadro de violencia en su complejidad no es posible entenderlo en la región sin considerar el tráfico y consumo de drogas y alcohol y la proliferación de las armas de fuego. Las actividades relacionadas con las drogas, particularmente, se encuentran estrechamente vinculadas a la emisión de violencia, tanto a la de tipo criminal como a la violencia no delictiva. Nuestro país, no sólo se usa cada vez más como puente para el tráfico de drogas proveniente de Suramérica hacia Norteamérica y Europa, sino además, como mercado interno que se amplía día a día. Las actividades con drogas están penalizadas según nuestra Ley 50-88, y son consideradas también acciones ilícitas en la gran mayoría de los países vecinos. Para nadie es un secreto, sin embargo, que el tráfico y consumo de drogas han aumentado considerable y consistentemente durante los últimos años en toda la región, más aún en Centroamérica y el Caribe. Paralelamente, con ello han aumentado por igual las muertes causadas por este tipo de actividad criminal. En nuestro territorio, se han hecho frecuentes las escenas de enfrentamientos armados entre bandas juveniles que se disputan el control de los puestos de distribución de drogas.

En República Dominicana, del 1988 al 2006, fueron sometidos por drogas 59,418 personas (un promedio de 9 personas diarias). Las Drogas constituyen la tercera causa de reclusión en la República Dominicana según el Primer Censo Penitenciario realizado en el 2006 (el 18% de los apresados). En los primeros diez años (1988-1998) el promedio anual de sometidos por drogas fue de 2,300 personas, en cambio, en los posteriores siete años (1999-2006) este promedio anual ascendió a 4,880 sometidos, es decir, un incremento de más de 112%. En el mes de octubre del año 2008, Saúl Pimentel, en el diario digital dominicano “almomento.net”, publicó que en tan sólo ocho días las autoridades detuvieron a 408 personas por narcotráfico, un promedio de 51 personas diarias de acuerdo a declaraciones o a datos de la Dirección Nacional de Control de Drogas. Si las autoridades mantuvieran ese ritmo de detención, o sea, si esta cifra de 51 personas detenidas en un día la consideráramos la cifra promedio durante todo el año, estaríamos frente a una cifra realmente sobrecogedora (51 x 30 días x 12 meses = 18,360).

Este delito, en consecuencia, tiene un aumento sumamente preocupante. Por otro lado, debemos recordar que los jóvenes consumidores de drogas en muchas ocasiones tienen que apelar a actos delictivos para obtener los recursos que les permita poder consumirlas. El alcohol, como agente desinhibidor, también se relaciona al incremento de los homicidios, sobre todo en los casos de riñas y la violencia doméstica, siendo más frecuentes en los días festivos y fines de semana. Investigaciones efectuadas en el país señalan un alto consumo de alcohol en los jóvenes y a edades muy tempranas de la adolescencia.

En conclusión, las  drogas y el alcohol son factores que potencian de forma extraordinaria la violencia en nuestros países.

d. Las armas de fuego

En muchos países de la región, el elevado índice de violencia y de criminalidad se encuentra también muy relacionado con la gran disponibilidad de armas de fuego. Algunos estudios reportados muestran que “la utilización de armas de fuego aumenta la probabilidad de que los hechos de violencia terminen con la muerte de alguna persona” (Informe Armas de Fuego y Violencia, PNUD, San Salvador, 2003). El armamentismo incrementa las muertes con armas.

En República Dominicana, según declaraciones emitidas por el Secretario de Estado de Interior y Policía (SEIP), Dr. Franklin Almeyda, en julio del 2006 había 159,648 armas registradas legalmente (Declaración del Secretario del 30 de junio de 2006 en el espacio televisivo Rueda de Prensa, Canal 13); posteriormente, en junio del 2008, el superintendente de armas de la SEIP reportó ante la prensa nacional la cifra de 193,000 armas legalizadas, luego, el 11 de noviembre de ese mismo año, el Dr. Almeyda declaró, en el desayuno del Listín Diario (Declaración del Secretario de Interior escrita por Then Guzmán en el desayuno del Listín Diario el 11 de  noviembre de 2008, Listín Diario, sección La República, p 10.), que en ese momento 202,460 civiles poseían armas legales, sin incluir los militares y policías, lo que significa que en 2 años y 4 meses se legalizaron más de 42,000 nuevas armas de fuego en dicha Secretaría, representando un aumento de 26.53% para ese período. Por otro lado, el Observatorio Ciudadano del Ayuntamiento del Distrito Nacional, mediante una encuesta realizada en marzo del 2008, estimó que 214,663 personas en el Distrito Nacional portan o tienen armas de fuego legales, lo que representa el 30.8% de esa población capitaleña.

Estudios reportados por Brea y Cabral (2006) señalan que el porte de armas legales se elevó del 1999 al 2005 de 10,410 a 99,209, para un incremento de más de 853%, y cálculos conservadores durante el interregno del 2003 al 2005 estiman que fueron otorgados en el país cerca de un promedio de 270 autorizaciones de armas diariamente. Se desconoce la magnitud real de la posesión ilegal circulante, considerada también muy alta, y según expertos ronda cerca de 200,000 armas, cuya fuente principal de abastecimiento es el contrabando proveniente del vecino país de Haití, entre otros. Al parecer, el armamentismo es indetenible, y lamentablemente, las propias autoridades han reconocido que alrededor del 66% de las muertes criminales en el país se han producido con armas legales.

Los homicidios con armas de fuego han crecido de 49% a un 66% del 1999 al 2009, y han descendido en esa misma proporción los ejecutados sin armas, de 51% a 34% en dicho período  tal y como se muestra en la tabla 3.

Tabla 3
Formas de comisión de los homicidios del 1999-2009

Fuente: Datos de la Policía Nacional y la Procuraduría General de la República del período.

La figura 4 muestra la cantidad de armas legales disponibles en la población civil (número de autorizaciones legales para porte o tenencia de armas) y la cantidad de homicidios que fueron cometidos con armas de fuego durante el 1999 al 2009 en República Dominicana. Para analizar la relación entre estas dos variables  (autorizaciones legales de armas y número de homicidios cometidos con armas de fuego) fue utilizado el coeficiente de correlación de Pearson, encontrándose una relación lineal altamente positiva entre ellas, r=0.79, p<0.01, lo que implica que al aumentar las disponibilidades de armas en los civiles, aumentan proporcionalmente los homicidios con armas de fuego, ya sean éstos de carácter delictivo o por la acción de la conflictiva social y/o de forma circunstancial.

Figura 4. Número de autorizaciones legales de armas y homicidios cometidos con armas de fuego, 1999-2009
Fuente: Elaboración propia con base en datos del Ministerio de Interior y Policía, de la Policía Nacional y de la Procuraduría General de la República Dominicana en dicho período.


Naturaleza y  evolución reciente  de la criminalidad  dominicana

 Desde hace más de 10 años, se viene subrayando y pronosticando las variaciones de la violencia a través del análisis y proyecciones de las propias estadísticas criminales del país (Cabral & Brea, 1999; 2001 y 2003 y Brea & Cabral 2000, 2005, 2006 y 2007), y basados en el estudio de los factores relevantes, que en el caso dominicano actúan sobre dicha problemática. La tasa de homicidio apenas alcanzaba 8 por 100 mil habitantes en los años 80, y tal como se muestra en el cuadro y gráfico siguiente, se elevó a 13 en el año 1991, manteniendo desde entonces hasta el año 2002 fluctuaciones graduales de poca significación. Sin embargo, a partir del año 2002, la tasa crece aceleradamente y se duplica para el año 2005, tasa que fue superior a la tasa promedio de violencia de los países de América Latina y el Caribe en esa época, ubicándonos por primera vez más cerca de los países de altos niveles de violencia que de los considerados de violencia “normal” en la región. A partir del año 2006 la violencia disminuye considerablemente hasta mediados del 2007, pero luego vuelve a experimentar un nuevo crecimiento que ha perdurado durante los años siguientes, tasa de violencia que podría seguir aumentando hasta superar la alcanzada en el año 2005.

 Tabla 4
Evolución de los Homicidios en República Dominicana del 1991-2009

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Policía Nacional y la Procuraduría General  de  la  República Dominicana en esos diferentes años.

Figura 5. Evolución de las Tasas de Homicidio en República Dominicana del 1991-2009

En trabajos anteriores se había analizado ampliamente la naturaleza de la violencia antes del año 2006, en lo siguiente se tratará de explicar qué ha pasado en estos últimos años, donde primero se reduce la tasa de homicidio de manera significativa y luego también se revierte de manera pronunciada dicha tendencia, pero amenaza con elevarse bruscamente en los próximos años.


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Para citar este artículo:

  • Brea, M. & Cabral, E. (2009, 21 de enero). La violencia en República Dominicana: Naturaleza, evolución reciente y perspectivas de control. Revista PsicologiaCientifica.com, 11(2). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/violencia-republica-dominicana-naturaleza-evolucion


14 Comentarios para “La violencia en República Dominicana: Naturaleza, evolución reciente y perspectivas de control

  1. Mireya Ofelia Acosta Sanchez

    Excelente, felicitaciones.

  2. Kelina DeJesus

    Estoy muy orgullosa de su trabajo lo he leído y me encantó soy Dominicana, y estudio psiquiatría en la universidad de Elizabeth New Jersey Mucha Felicidades.

  3. Carlos A. Ramírez Cubilete

    Valoro sobre manera el esfuerzo realizado, para obtener estas infomaciones que tienen altísimo valor.

  4. Thania Torres

    Es un trabajo excelente y me va ayudar mucho para mi ensayo de psicología social, soy mexicana y me identifiqué con muchos de los puntos mencionados que vive mi país.

  5. remberto a. baez

    Que bueno contar con datos tan importantes como estos, para poder ver como va evolucionando nuestra sociedad y de donde viene tanta criminalidad.

  6. Yesenia Feliciano

    Este trabajo es muy excelente y contribuye al desarrollo investigativo del comportamiento al ser humano y aporta a la ciencia.

  7. Greicy Ruiz

    Un Trabjo muy completo. Felicidades.

  8. marianger m

    Es un excelente trabajo, muchas felicidades, está muy completo y no sólo sirve para estudiantes de psicologia, yo estudio derecho en la universidad autónoma de Santo Domingo (UASD)y me ha servido de mucho para una materia llamada criminología, muchas gracias por los aportes.

  9. Ulises

    Su trabajo amerita que no sólo sea leido, sino aplicado para neutralizar la violencia que convive entre nuestra sociedad. ¡Felicidades!

  10. Luciano Sánchez

    Se que en sus años de profesora e investigadora ha recibido muchas felicitaciones por la gran labor que desempeña, para que todo aquel que busca información sobre estos temas pueda documentarse con mucha mayor facilidad y darse cuenta con estadísticas de como andamos. Gracias

  11. Ruben Garcia

    Es un excelente trabajo, completo en información, felicitaciones me ha servido de mucho, para una investigacion de la criminalidad en Dominicana, que me lo asignaron en criminología una materia de mi carrera de derecho en Venezuela.

  12. Indiana Tamarez

    Excelente aporte, magnífica estadística, enfoque claro y objetivo…..gracias por compartir!!

  13. gloria henriquez novza

    Comparto con los compañeros que han hecho la valoración del trabajo. Lo recomiendo a mis colegas para tener una panorámica general del fenómeno criminal, en especial en República Dominicana

  14. Fragio Garrido

    Buen esfuerzo, pero su trabajo es marcado con una serie de imprecisiones e interpretaciones de fondo, como lo referente a la asociación que hace del aumento de la delincuencia a caracteres de crecimiento económico, lo cual esta probado en otras sociedades, que no tiene un carácter directamente proporcional al fenómeno social de la delincuencia. Otro aspecto es, el enjuiciamiento parcial del programa barrio seguro, donde diferentes fuentes demostraron su casi total ineficiencia.

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