Violencia y proliferación de armas de fuego. Estudio de conocimientos, creencias, actitudes y vivencias en estudiantes universitarios del sector público en República Dominicana
Psicología Social - Comunitaria


  • Mayra Brea de Cabral
    Universidad Autónoma de Santo Domingo
    Santo Domingo, República Dominicana

    Edylberto Cabral
    Universidad Autónoma de Santo Domingo
    Santo Domingo, República Dominicana

Resumen

  • Se pretende analizar los motivos del incremento de armas de fuego en manos de la población civil y su relación con algunas variables que desencadenan violencia. Con el uso de una metodología descriptiva y analítica, se aplica una encuesta CCAP con nivel de confianza de 95% y margen de error de 3.5%, eligiéndose una muestra aleatoria de 784 universitarios de ambos sexos del sector público universitario del Distrito Nacional, con fines de diagnosticar los perfiles cognitivos, individuales, psicosociales y vivenciales relativos a la violencia y las armas de fuego en República Dominicana. Se muestra que del 1999 al 2005 las armas de fuego y los homicidios se incrementaron en un 853% y en un 125% respectivamente, pasando la tasa de homicidios de 13 a 26 y las armas autorizadas legalmente de 10,410 a 99,209, hecho también acompañado del alto número de heridos de balas y lesionados permanentes. El rápido deterioro de las condiciones de vida (socioeconómicas) fue un  factor estructural clave para entender el nuevo auge de la violencia. El estudio demostró una baja frecuencia de posesión de armas y poca proclividad hacia su uso en estudiantes universitarios, pero análisis estadísticos mostraron una fuerte asociación entre la posesión-proclividad hacia el uso de armas de fuego y las variables de género, religión, empleo, vivencias violentas y con armas, efectos de medios de comunicación, las facilidades y disponibilidades de armas, la desconfianza en los organismos de protección nacional y una actitud muy particular de ejercer la justicia por propias manos.

    Palabras clave: Violencia, armas, incremento, factores, actitudes, universitarios.



Es evidente el auge que ha alcanzado la criminalidad en República Dominicana en los últimos años y el exiguo apoyo oficial que reciben las pocas instituciones que se dedican a su investigación -la Universidad Autónoma de Santo Domingo- aún dentro de sus precariedades económicas, ha dedicado esfuerzos permanentes al reconocimiento de la violencia e  inseguridad ciudadana, a la medición de sus verdaderas dimensiones, al conocimiento de la naturaleza y la dinámica de sus factores asociados, así como ha insistido para que se adopten políticas públicas eficaces para enfrentarla.

Ante el azote delincuencial surge la insistencia de los estudiosos para que se enfrente la situación en su multidimensionalidad y multicausalidad, junto con los reclamos crecientes de la población por vivir en un clima de mayor seguridad y paz, pero hasta hace un tiempo los organismos del Estado, responsables de velar por la seguridad ciudadana, más bien seguían empeñados en su ejercicio de controlar la situación bajo una concepción de “política de mano dura contra el crimen”, confiando en que “matando delincuentes en las calles se acabaría con la delincuencia”. Se actuaba en consecuencia, como si estos fenómenos tuvieran sus raíces en la coyuntura y se dejaban de lado los cambios estructurales que verdaderamente subyacen detrás de los hechos delictivos.

Es oportuno destacar que, desde entonces, “llovieron las denuncias” de una significativa parte de los dominicanos acerca del alto grado de penetración, corrupción y complicidad con la delincuencia con la que operaban los organismos de “seguridad pública” y en determinadas instancias de la justicia dominicana. Esa realidad, imposible de subestimar en la actualidad, se convierte en un serio obstáculo para garantizar eficiencia y eficacia en las políticas oficiales que en la actualidad se diseñan e implementan contra la delincuencia.

El sentido de desprotección e inseguridad ciudadana, de impotencia frente a la impunidad y la corrupción existente en los años recientes explica el consecuente armamentismo en la población, fenómeno que ha sido posible en gran medida por las facilidades oficiales, muchas veces de manera indiscriminada, que se brinda a los ciudadanos para adquirir y legalizar armas de fuego de diferentes calibres. De un instrumento supuesto a ser utilizado para defender a la población de la violencia, el armamentismo se ha convertido en un nuevo detonante de la criminalidad.

El presente trabajo consta de dos partes. En la primera se describe brevemente la magnitud de la violencia dominicana y se muestra estadísticamente la relación entre los homicidios y el empeoramiento de importantes indicadores macroeconómicos y sociales, así como la relación de la violencia (homicidios y heridos de bala) con la proliferación de armas legales.

En la segunda parte, se analizan los resultados de un estudio, realizado con la aplicación de una encuesta en la población estudiantil universitaria, a fin de comprender los niveles de conocimientos, creencias, actitudes y experiencias vivenciales respecto a la violencia, la desconfianza e inseguridad percibidas y la proclividad hacia la posesión y el uso de armas de fuego, entre otros aspectos.

Marco conceptual y experiencia regional 

Violencia criminal y seguridad ciudadana 

El tema de la violencia suscita la atención de investigadores por sus elevados costos y efectos funestos para la sociedad. En nuestros días, el fenómeno se convierte en un obstáculo para el crecimiento y desarrollo de los países a nivel mundial (Informe del Desarrollo Humano del PNUD, 2005). La OPS/OMS en su informe Mundial del 2003 considera la violencia como un problema de salud pública, ya que más de 1.6 millones de personas mueren anualmente por causa de ésta, y muchas otras más padecen lesiones graves e incapacitantes.

La violencia criminal constituye uno de los problemas de mayor preocupación para los países latinoamericanos, principalmente en Centroamérica y el Caribe. En República Dominicana, moradores de sectores marginados encuestados reportan a la delincuencia como el mayor obstáculo en los barrios, sobre todo el robo con violencia y la presencia de armas de fuego en posesión de delincuentes (Newlink Political, Bobea y Polanco, 2005).

Se define comúnmente la violencia como la utilización de la fuerza o amenaza intencional dirigida a provocar daño a sí mismo, a otros o a grupos, pudiendo manifestarse de diferentes maneras y con propósitos diversos. Para los fines del presente trabajo se hará referencia a la violencia extrema, expresada y observada cuantitativamente a través de la tasa de homicidio (número de homicidios cometidos por cada cien mil habitantes), siendo este el indicador internacional más aceptado para cuantificar la violencia criminal en un país.

La criminalidad es un fenómeno social bastante complejo y multidimensional que requiere ser tratado con enfoques integrales (ecológicos), epidemiológicos e interdisciplinarios. Podría afirmarse, que es el producto de múltiples factores, cuyos componentes individuales, familiares y socioculturales están estrechamente ligados a condiciones socioeconómicas y medioambientales típicas de un entorno empobrecido, donde predomina la falta de oportunidades de supervivencia, inequidad y pobreza. De esta manera, se asocia comúnmente el crecimiento de la pobreza urbana, los trastornos socioeconómicos con el aumento de la violencia delictiva Cabral & Brea, (1999, 2001 y 2003); García, et al. (2000); Brea & Cabral (2006/a); En efecto, hemos demostrado en ocasiones anteriores una fuerte relación entre la violencia y las condiciones socioeconómicas de riesgo e injusticia social.

Por otro lado, el concepto de seguridad ciudadana está estrechamente vinculado a la criminalidad. Sin embargo, desde una visión estrecha se la considera como un conjunto de políticas, acciones coherentes y articuladas que tienden a garantizar la paz pública por medio de la prevención y represión de los delitos y las faltas contra el orden público, mediante el sistema de control penal y policial. (González y &, 1994, citado por Arriagada y Godoy, 1999, p.9). En una visión más amplia, se la define como la preocupación por la calidad de vida y la dignidad humana en términos de libertad, acceso al mercado y oportunidades sociales. Vemos entonces, cómo la pobreza y la falta de oportunidades, el desempleo, el hambre, el deterioro ambiental, la represión política, la corrupción e impunidad, la violencia, la falta de políticas sociales adecuadas, la criminalidad y la drogadicción también pueden constituirse en amenazas para la seguridad ciudadana (Brea, M., 2001). Para los fines del presente estudio se utilizará el término inseguridad o percepción de riesgo en su amplio contenido como un sentimiento de desprotección ante una condición social determinada.

 Debate internacional en torno a la violencia y las armas de fuego 

En la literatura internacional existen dos enfoques respecto a la relación existente entre la violencia y armas de fuego. La primera sostiene que, contrario a lo que podría esperarse, en algunas regiones de los Estados Unidos el incremento en la tenencia de armas de fuego va acompañado de una reducción de la violencia homicida, lo que se explica por una supuesta inhibición en los delincuentes para cometer crímenes ante la posibilidad de que su víctima potencial pueda enfrentarlos (la teoría de los costos-beneficios y el fenómeno de la disuasión aplicada al crimen). Los partidarios de esas concepciones pregonan por la liberalización de las armas de fuego (Lott y Mustard, 1997, entre otros), posición bien aceptada por los involucrados en el negocio de las armas. Otros, en cambio, demuestran y sugieren lo contrario, que el elevado índice de violencia y de criminalidad está directamente asociado a la presencia de una mayor disponibilidad de armas de fuego. En el caso dominicano, como se verá más adelante, los datos parecen justificar ampliamente estos últimos argumentos.

Es indudable que el fácil acceso a armas pequeñas facilita la violencia política y criminal. Según Informes del PNUD, en el 2005 las armas pequeñas causaron, a nivel mundial, la muerte de 500,000 personas, es decir, la muerte de una persona por cada minuto.

La mayoría de los homicidios en Colombia se cometen con armas de fuego. El análisis estadístico de los crímenes del 1995 al 2000 muestra que el 80% de éstos fueron de “criminalidad armada”, presentándose un aumento en los últimos tres años que alcanza el 82,5% en el año 2000. La violencia en Colombia está relacionada con las organizaciones criminales, el narcotráfico y el ajuste de cuentas (Informe del Ministerio de Defensa Nacional, 2001).

Investigaciones avaladas por el PNUD y efectuadas en El Salvador en el 2003, país con la Tasa de Homicidio más alta de América Latina y donde existen 450 mil armas en manos de civiles, siendo el 60% ilegal, señalan que la mayor parte de los crímenes son cometidos con armas de fuego, hecho que se ha ido agravando cada vez más. En ese mismo informe, Carlos Umaña Cerna refiere que “la utilización de armas de fuego aumenta la probabilidad de que los hechos de violencia terminen con la muerte de alguna persona. Esto es válido tanto para las víctimas como para los victimarios. Las personas que utilizaron un arma de fuego para defenderse de un hecho de violencia cualquiera durante el año 2000, murieron en una relación cuatro veces mayor en comparación con aquellas personas que no intentaron defenderse. Por su parte, las personas que intentaron usar un arma de fuego para defenderse específicamente de un asalto o robo a mano armada murieron en una relación 48 veces más alta que quienes no intentaron defenderse del asalto” (Informe Armas de Fuego y Violencia, PNUD, San Salvador, 2003).

Hay múltiples razones por las que se demanda un arma de fuego. En el caso dominicano se podría mencionar, en primer lugar, la disponibilidad de armas existente para su adquisición tanto proveniente del mercado legal como ilegal, sumado al ineficiente control estatal en ese mismo sentido. A esto se le añade las facilidades que irresponsablemente ha brindado el Estado para el proceso de legalización, ya que anteriormente sólo se les exigía unos tímidos requisitos, no se requería de una certificación de la procedencia del arma, legalizándose de esa manera innumerables armas provenientes del mercado ilegal.

En segundo lugar, existe una gran desconfianza en los organismos públicos de seguridad y de protección ciudadana (policía, justicia, cárceles, etc.), por estar involucrados en actos delictivos, de corrupción e impunidad que indudablemente ocasiona la percepción generalizada de desprotección, lo que aunado al aumento estrepitoso del nivel de criminalidad, se puede convertir en un estímulo para la búsqueda de autoprotección y/o de protección privada, sobre todo, a través de la adquisición de armas de fuego como un mecanismo de defensa (Brea y Domínguez, 2005). A esto se le agrega la errada percepción de poder que implica la posesión de un arma de fuego en una sociedad con trascendencia de un autoritarismo arraigado y con valores culturales basados en el temor.

En el modelo descrito en la figura 1, se trata de explicar la dinámica de los factores que están interrelacionados con la violencia y que determinan la proclividad hacia la posesión y el uso de armas de fuego.

Los factores sociodemográficos y el  historial personal (sexo, edad, trabajo, ingreso, religión, etc.) influyen sobre la cognición y la formación de actitudes del individuo, lo que a su vez está matizado por los factores vivenciales (experiencias de violencia y con armas) ocurridas en el hábitat y, también, adquiere relevancia la influencia de otros acontecimientos como son: la interacción con instituciones de seguridad, con los medios de comunicación y las facilidades objetivas y subjetivas existentes para la adquisición de un arma de fuego, lo que contribuye a la creación de la percepción de riesgo o inseguridad ante una situación determinada. Por otro lado, de lo cognitivo y actitudinal se genera la conducta preventiva (búsqueda de mecanismos de protección) de donde florecen formas de comportamientos, siendo la antesala para la acción de poseer o predisponer hacia el uso de un arma de fuego.

Este modelo fácilmente podría ser usado para explicar cómo un determinado medio de comunicación es capaz de crear una falsa imagen de la realidad, inducir actitudes y desencadenar mecanismos de protección-acción que se da en los individuos.

Figura 1. Modelo explicativo de la posesión y la proclividad hacia el uso de armas de fuego como mecanismo de prevención-acción de violencia.

 Evolución de la violencia en República Dominicana 

Las estadísticas muestran claramente la evolución de la criminalidad en el país, donde los homicidios del 1999 al 2005 llegaron más que duplicarse. En esos 6 años se registraron 11,253 homicidios, cuyas víctimas principalmente fueron del sexo masculino (90%) y 10% femenino.  La tasa de homicidio (número de homicidios por cada 100,000 habitantes) se duplicó, incrementándose de 13 a 26 durante ese período.

Figura 2Evolución de homicidios de los años 1999-2005 por sexo de las víctimas
Fuente: Datos de la Policía Nacional.

Tabla 1
Evolución de la Tasa de Homicidio del 1999-2005 en República Dominicana 

Figura 3. Evolución de la Tasa de Homicidio del 1999-2005 en República Dominicana Fuente: Datos de la Policía Nacional.

Crecimiento de los homicidios con armas de fuego 

Un hecho a destacar lo constituye el rápido crecimiento que experimentan los homicidios con armas de fuego, que ascienden de un 30% en 1993 a un 49% en 1999 (reportado por Cabral y Brea, 2001 y Brea & Cabral 2006/b), y en 6 años, del 1999 a 2005 se elevan de 49% a 69%. (Tabla 3).

Las cifras muestran claramente la prevalencia de mortalidad con armas de fuego en los últimos tiempos y el descenso de la comisión de éstos con otras formas de ejecución, ya sea con armas blancas, con golpes contundentes y los cometidos “de otras maneras”. Si calculamos el promedio de los homicidios ocurridos en esos últimos 6 años, se observa que se producen 4.4 homicidios diarios, y sólo durante el 2004 y 2005 ocurrieron más de 6 homicidios por día, de los cuales más del 67% fue ejecutado con armas de fuego, lo que significa más de 4 homicidios con armas.

 Tabla 2
Cantidad de homicidios cometidos con armas de fuego y otras maneras de ejecución 1999-2005.

Figura 4.  Evolución de la frecuencia de homicidios del 1999 al 2005 según su  forma de ejecución.
Fuente: Datos de la Policía Nacional del período.

Tabla 3
Homicidios cometidos con armas de fuego y otras maneras de ejecución (valores porcentuales)

Figura 5. Homicidios cometidos con armas de fuego y otras maneras de ejecución (valores porcentuales).
Fuente: Datos de la Policía Nacional.

Relación de variables socioeconómicas con la violencia

El siguiente cuadro resume los indicadores de algunas variables socioeconómicas analizadas en relación a la tasa de violencia. Vemos, que cuando decrece el producto interno bruto per cápita real crece estrepitosamente la violencia. Véanse las cifras señaladas en rojo de los años 1991 y 2003, caracterizado por una alta tasa de desempleo, igualmente una tasa de inflación elevada y un rápido crecimiento en los niveles de violencia extrema.

Tabla  4
Variables socioeconómicas relacionadas a la violencia del período 1991 al 2005

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Banco Central de la Rep. Dom. y datos de la Policía Nacional del período 1991-2005.

Porte y tenencia legal de armas de fuego en República Dominicana

El organismo que controla la circulación, comercialización, porte y tenencia de armas de fuego en el país es el Ministerio de Interior y Policía (anterior Secretaría de Estado) a través de la Ley No. 36. Esta ley prohíbe la fabricación, la comercialización y la posesión de armas de fuego sin la debida autorización correspondiente. No obstante, la supervisión efectiva de las normativas ha sido bastante tímida en sentido general.

Actualmente se concede permiso legal o autorización para el uso de un arma de fuego a los funcionarios oficiales, también a empleados públicos administrativos, judiciales o municipales autorizados, y a toda aquella persona que “justifique la necesidad de tenerla para su defensa personalsiempre y cuando se cumpla con los requerimientos legales necesarios. Los requisitos para poder poseer legalmente armas son: ser mayor de edad (18 años), no padecer “enfermedad mental”, ni consumir drogas ilícitas y no haber sido condenado por algún delito o estar sometido a la acción de la justicia. Díaz, S (2002).

En marzo de 2003, el Dr. Franco Badía, entonces ministro de Interior y Policía, en una declaración ante los medios de comunicación, señaló que la institución tenía registrada en aquel momento 260,000 armas autorizadas en el ámbito nacional; dos años después, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Jorge Subero Isa, sostuvo que en el país los civiles poseían más armas de fuego que los policías y militares, situación que calificó de preocupante, vinculándola con la alta incidencia de personas heridas por balas perdidas, incluyendo niñas, niños y adolescentes (Pesqueira, 2005).

El 30 de julio de 2006, el Dr. Franklin Almeida, ex ministro de Interior y Policía, expresó en el programa televisivo Rueda de Prensa del Canal 13, que en el país existían 159,648 personas con autorización legal para portar o tener armas de fuego.

Según algunos cálculos basados en los registros oficiales del Ministerio de Interior y Policía, se otorgó entre 2003 y 2005 alrededor de 295,739 autorizaciones de porte y/o tenencia de armas de fuego, pudiendo poseer una misma persona más de un arma de fuego y renovar anualmente su permiso mediante el pago de los impuestos correspondientes. Se estima que más del 94% de esas autorizaciones son licencias privadas y las restantes oficiales.

En la tabla 5 y la figura 6 se presenta la cantidad de autorizaciones legales para portar armas de fuego, otorgadas en los años 1999-2005.

Tabla 5
Autorizaciones de porte y/o tenencia otorgadas por el Ministerio de Interior y Policía del 1999 al 2005

Figura 6.  Autorizaciones de porte y/o tenencia otorgadas por el Ministerio de Interior y Policía del 1999 al 2005.
Fuente: Datos del Ministerio de Estado de Interior y Policía del 1999 al 2005 y otras fuentes.

Tal como se muestra, en el año 1999 se concedieron 10,410 autorizaciones para porte de armas de fuego, y al año siguiente esta cantidad prácticamente se triplicó (30,516 autorizaciones). A partir de 2001 se produjo un gran crecimiento con las 78,979 autorizaciones que fueron otorgadas. En los últimos tres años las autorizaciones sobrepasaron las 96,000 por año. Podemos observar que desde finales de la década de los 90 se ha multiplicado por 10 el número de autorizaciones de porte/tenencia de armas. Durante el interregno de 2003 a 2005 se concedieron, en promedio, unas 270 autorizaciones diarias.

Es importante señalar, que se desconocen las cifras exactas de armas ilegales que actualmente circulan en el país, aunque cálculos tímidos la ubican para esta fecha entre 100,000 a 200,000.

Heridos de balas

Figura 7. Cantidad de heridos de balas del 2000 al 2005 según datos de la Policía Nacional.

Como se observa en el figura 7 los heridos de balas se incrementaron en 67% del 2000 al 2005, mientras en el año 2000 hubo un promedio diario de 7.2 heridos por armas en el país, para el 2005 el promedio diario de heridos de balas ascendió a 12.

 Planteamiento del problema de investigación 

El problema de investigación surge de la necesidad de estudiar la incidencia de armas de fuego en la criminalidad y su relación al deterioro de los indicadores socioeconómicos, así como también conocer la dinámica de los factores socio-demográficos e individuales, vivenciales, cognitivos-actitudinales y externos socioculturales que influyen en la posesión y proclividad hacia el uso de armas de fuego, con el fin de considerar la posterior identificación de líneas de acción estratégicas para el desarrollo de una campaña preventivo-educativa a favor de la reducción del fenómeno del crimen y el armamentismo creciente.

Justificación del estudio

Cuatro razones básicas justifican la realización del presente estudio:

1. La necesidad de investigar y de establecer diagnósticos objetivos de los factores que generan y/o catalizan el aumento excesivo de la criminalidad en el país. 2. El análisis del impacto de la proliferación de las armas de fuego en el nivel de violencia prevaleciente. 3. La comprensión de los factores individuales (conocimientos, creencias, actitudes y vivencias violentas) y socioculturales que inducen a la posesión y proclividad para el uso de armas de fuego en la población dominicana. 4. La posible utilización de los resultados del estudio como línea-base de acción que permita evaluar los cambios que se producirían como resultado de intervenciones futuras por realizarse en el marco de una política preventiva-educativa a corto, mediano y largo plazo.

Objetivos generales y específicos 

Se pretende estimular la discusión científica y la investigación del tema de la violencia en su relación con la proliferación de armas de fuego en República Dominicana.

Como objetivos específicos: 1. Evaluar la problemática dominicana de las altas tasas de homicidios que vinculan la pobreza y criminalidad con el auge de armas de fuego. 2. Demostrar la relación entre el incremento de la violencia de tipo criminal (homicidios), el número de heridos de balas y el uso proliferado de armas de fuego en República Dominicana. 3. Analizar los factores individuales y socioculturales relacionados con la adquisición y uso de armas de fuego (conocimientos, creencias, actitudes y vivencias violentas) en una muestra representativa de estudiantes universitarios del sector público del Distrito Nacional. 4. Proponer la elaboración de líneas gruesas de acción estratégicas para el establecimiento de una campaña educativo-preventiva a favor del desarme en la población dominicana.

Hipótesis a comprobar 

Se parte de las siguientes presunciones:

1. En República Dominicana se ha producido, en los últimos años, un rápido crecimiento tanto del número de homicidios con armas de fuego como de heridos de balas como consecuencia de la proliferación de armas en la población civil.

2. El deterioro de las condiciones de vida como factor estructural predispone a la criminalidad y a la proliferación de armas de fuego.

3. La posesión y proclividad hacia el uso de armas de fuego está estrechamente relacionada a las variables socio demográficas, vivencias violentas personales y barriales; a la inseguridad o desconfianza en los mecanismos oficiales de protección ciudadana; a las creencias y actitudes personales que incitan a la búsqueda de autoprotección, e instigada por los medios de comunicación y las oportunidades reales para su adquisición y legalización, así como también por otros factores de tipo educativo, religioso y socioculturales que subyacen.

Metodología utilizada en el estudio de campo

Descripción de la población 

La investigación de campo comprende un estudio descriptivo de corte transversal tipo CCAP, de conocimiento, creencias, actitudes y vivencias de violencia relevantes a la posesión y proclividad para el uso de armas de fuego, para lo que se aplicó una encuesta en una muestra de estudiantes universitarios, estratificada por facultades y carreras de la universidad pública en el Distrito Nacional de la República Dominicana. La muestra es elegida de la población general que asiste a la sede central universitaria compuesta por 103,577 estudiantes. Se excluyen los estudiantes pertenecientes al ciclo básico y a la Facultad de Ciencias Agronómicas y Veterinarias, por ser una población de difícil localización y la última tener asiento en otro recinto universitario.

Diseño de la muestra 

El tamaño muestral (n) original se calculó en 784, elegida de manera multietápica y afijada mediante el sistema proporcional [probabilidad proporcional a su tamaño (PPT)], proporcional al número de estudiantes por facultades (ver Tabla 6). Para la selección de las unidades muestrales se utiliza el muestreo sistemático.

Tabla 6
Distribución de la muestra por Facultades


Se partió del criterio de asignación de máxima varianza cuando se trabajan variables cualitativas (p = 50% y q = 50%).  El nivel de confiabilidad es de 95% y el error máximo permitido para las estimaciones es de 3.5%.

El tamaño muestral se calculó con el siguiente procedimiento estadístico:

 

Donde: z = nivel de confianza (95%) e = Margen de error permitido (3.5%) p = Proporción de personas que se estima tienen la característica de interés en la población (50%) q = Proporción de personas que se estima no tienen la característica de interés en la población (50%) N = Total de estudiantes en la sede central universitaria (103,577) n= Tamaño de la muestra = 784.

Descripción del instrumento de medida 

Con base en las necesidades de información derivadas del modelo teórico explicativo, se utilizó un cuestionario anónimo, confidencial y auto administrativo que incluía 97 preguntas cerradas (dicotómicas o categóricas) y abiertas, formuladas a partir del cuestionario aplicado en el Salvador en el 2001 por la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”: Encuesta Nacional de Actitudes, Normas y Valores en Torno a la Violencia y Uso de Armas de Fuego, bajo la dirección del Lic. José Miguel Cruz, para lo cual se modificaron algunos ítems y adaptados al lenguaje y la realidad dominicana.

La composición de las principales variables se detalla a continuación: 1) datos personales y familiares (socio-demográficos) tales como sexo, edad, convivencia familiar, procedencia, datos relativos a la carrera, religión, trabajo, vivencia o no en barrio peligroso, grado de penetración de los medios de comunicación, etc.; 2) conocimientos y vivencias de violencia-armas: la victimización y sus condiciones de ocurrencia, temor a ser víctima, conocimiento de violencia en el barrio, escuchar disparos, etc.; 3) premisas socioculturales: referentes al porte de armas, el derecho a tomar la justicia por propias manos, matar a delincuentes en diferentes situaciones, etc.; 4) opinión de armas y de la seguridad ciudadana: preguntas referentes al quehacer ante situaciones concretas como el recibir amenazas de muerte, al tener que asistir a un barrio peligroso, al entrar un ladrón a la casa, etc. Otras preguntas sobre la posesión de armas, dificultades para el registro, las facilidades en el barrio para adquirirlas, su disposición para la adquisición, causas motivantes, el grado de confianza en los organismos de seguridad ciudadana, etc.; 5) acciones de prevención delincuencial: aquellas acciones que se podrían considerar importantes para evitar la delincuencia como matar delincuentes, reeducarlos, mejorar las condiciones sociales propias del sistema en el país, la restricción de armas, etc.

Instrucciones para la aplicación del instrumento por aulas 

Luego de seleccionar el aula aleatoriamente, se solicitó el permiso a los profesores y se inició el proceso de aplicación del instrumento. Se procedió a instruir a los encuestados informando acerca de la intención del estudio, “el conocer lo que piensan y han vivido los universitarios respecto a la violencia, la seguridad y las armas de fuego“, para lo que se les solicitó la contribución respondiendo el cuestionario anónimo y confidencial. Se insistió en la importancia de la veracidad de sus respuestas, lo que permitiría conocer y comprender mejor algunos de los problemas agobiantes en el país. Finalmente, se les instruyó sobre la manera de llenar el cuestionario, dejando abierta la posibilidad de aclarar dudas en caso necesario en cuanto a las preguntas se refiere. El cuestionario fue autoaplicable.

Entrenamiento a encuestadores y estudio piloto 

Se escogieron 6 estudiantes de término de psicología como encuestadores, a quienes se les entrenó en la aplicación de la encuesta. Originalmente se realizó un estudio piloto con 50 estudiantes, observando las dificultades en el entendimiento de las preguntas. Posteriormente se efectuaron algunas correcciones de lugar.

Control de calidad 

Los cuestionarios fueron sometidos a un control riguroso de calidad, analizados uno a uno, descartándose los que observaban algunas irregularidades como dejar preguntas vacías, entre otros aspectos.

Análisis estadístico de los datos 

El análisis estadístico de los datos se corrió bajo el programa computarizado SPSS 12.5 para Windows. Se presentan las frecuencias y porcentajes de todas las respuestas por preguntas. Se utilizó la prueba X 2 para determinar la existencia de asociaciones significativas entre variables.

Variables del estudio 

- Variables dependientes: posesión y proclividad al uso de armas.

- Variables independientes: socio-demografía de los sujetos; conocimientos, creencias, actitudes y prácticas vivenciales respecto a la violencia y las armas, inseguridad o sentimiento de desprotección percibido; los medios de comunicación y las facilidades reales y percibidas por la población para la obtención y posesión de armas.

Resultados del Estudio CCAP con estudiantes 

Datos sociodemográficos 

Los resultados de la encuesta señalan que la gran mayoría de los estudiantes ya había cursado el 5º  y 6º  semestre universitario al mes de julio de 2006. El promedio de edad de los mismos fue de 26 años (el 43% de los estudiantes se situaban por encima de los 25 años, es decir, edad respecto al rango de edad adecuado).

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Para citar este artículo:

  • Brea de Cabral, M. & Cabral, E. (2007, 07 de abril). Violencia y proliferación de armas de fuego. Estudio de conocimientos, creencias, actitudes y vivencias en estudiantes universitarios del sector público en República Dominicana. Revista PsicologiaCientifica.com, 9(14). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/violencia-proliferacion-armas-de-fuego-estudiantes-universitarios-republica-dominicana


6 Comentarios para “Violencia y proliferación de armas de fuego. Estudio de conocimientos, creencias, actitudes y vivencias en estudiantes universitarios del sector público en República Dominicana

  1. yensy

    Se trata de un análisis de la situación de la violencia desde varios puntos; maneja y expone ejemplos y encuestas, datos estadísticos que dan mayor credibilidad al trabajo.

  2. Nicolas

    Pienso que el uso de armas de fuego en la mayoría de los países se da ante la existencia de fuerzas de seguridad que en lugar de combatir el delito coexisten con él o carecen de elementos que le permitan hacerlo correctamente. Es decir, los civiles acuden o intentan utilizar un arma para su defensa personal. No creo correcto el analizar directamente el crecimiento de las armas en la población con las muertes que causan las mismas sin plantear cuántas son destinadas y usadas con fines deportivos. ¿Se analizó la situación en que se dieron esas muertes o heridas? ¿No será el crecimiento de la delincuencia y su accionar violento los que incrementan tales circunstancias? Tengo entendido que en países donde se generaron planes de desarme de la población civil se incrementaron los homicidios. El Secretario General de las Naciones Unidas reportó una tabla realizada por el Economic and Social Council del 25 de abril de 1997 donde se puede apreciar que en países como Belarus, Brazil y Jamaica con muy bajo armamentismo tienen muy alto el indice de homicidios con armas, mientras que Australia, Alemania, Finlandia, Nueva Zelandia Suecia y otros con alto armamentismo tienen una taza de homicidios por armas mus bajo. No tendriamos que atacar la desigualdad social, la corrupción dirigencial sobre todo estatal, la falta de educación y trabajo con sueldos dignos para dar con motivos más reales que la proliferación de las armas. Espero que desde este humilde lugar ayude a dilucidar un tema que genere un mundo con menor violencia, no solo producida por armas de fuego, sino con menor violencia en todas sus versiones. Gracias, y un cordial abrazo

    • Mayra

      Gracias por tus comentarios Nicolás. En otro artículo hemos demostrado, que portar un arma de fuego más bien es un riesgo y de ninguna manera es un mecanismo real de defensa, ya que el portador se convierte en blanco fácil para los delincuentes que asesinan con propósitos de despojarle el arma. Las cifras de armas deportivas en el país son muy bajas; aún así, en USA en días pasados una niña de 9 años mató accidentalmente a su padre (su propio instructor de armas) durante una práctica con fines deportivos y de aprendizaje de su manejo.
      Claro que son muy complejos y múltiples los factores que desencadenan violencia y homicidios en una sociedad, hemos hablado tanto en este como en otros artículos sobre ellos (condición socioeconómica de desigualdad y pobreza con todas sus secuelas, los bajos niveles de escolaridad y el desempleo; la crisis del capital social o instituciones sociales y su poca funcionalidad; el aprendizaje y modelaje de la violencia; el narcotráfico y crimen organizado, entre otros). En el presente trabajo resaltamos más bien el factor arma de fuego como importante, ya que fue ese nuestro propósito primordial y para lo cual usamos datos estadísticos. Esto se hizo sin desestimar los demás factores.
      El problema existente en países desarrollados como Suecia, etc, es de altos niveles de suicidio en vez de homicidio, y principalmente suceden por la gran disponibilidad de armas.
      Me alegro que camines en la ruta pro paz igual que nosotros, aunque veo que desde otra posición más favorecedora del armamentismo.
      Un abrazo por igual…

  3. Luis Benítez Aponte

    Dra. Cabral, hago reconocimiento de su investigación al ver esta problemática en este hermano país. Le escribo desde Panamá, soy Coronel (R) de la Policía Nacional de Panamá y estoy buscando mucha información para mis alumnos en la universidad. Sé que este trabajo será de mucha utilidad para comparar acciones entre nuestros países y los de la región centroamericana. Congratulaciones Doctora.

    • Mayra

      Muchas gracias, me alegro le sea de utilidad

  4. Jorge Rivera

    Excelente trabajo, es de mucha ayuda para estudiantes y profesores en Justicia Criminal y Psicología

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