Distorsiones cognitivas en personas que viven con VIH
Psicología Clínica y Psicoterapia


  • Julio Arturo Canario Guzmán
    Universidad Autónoma de Santo Domingo
    Santo Domingo, República Dominicana

    Maria Esther Báez
    Universidad Autónoma de Santo Domingo
    Santo Domingo, República Dominicana

Resumen

  • Se estudian las relaciones entre el grado de severidad de las distorsiones cognitivas y las variables sexo, nivel de escolaridad, tiempo de diagnóstico y percepción de sus relaciones familiares en personas que viven con el VIH (PVVS) en una muestra accesible de 70 personas VIH positivas (45 mujeres y 25 hombres) con edades entre 20 y 63 años. Se aplica el Inventario de Pensamientos Automáticos y la Escala de Depresión de Beck. Los datos son analizados a través de las pruebas de Kruskal-Wallis, Mann-Whitney, correlación de Pearson, regresión múltiple y análisis factorial. Los resultados muestran que las PVVS que percibieron sus relaciones familiares "iguales" después del diagnóstico VIH positivo tendían más a distorsiones cognitivas que quienes habían percibido algún cambio. Las distorsiones que más efecto tuvieron en la depresión fueron la "Falacia de Cambio" y la "Falacia de Justicia". Se encontró la presencia de tres Factores en las distorsiones: Catastrofismo, Perfeccionismo y Externalidad. En la depresión resultaron los Factores: "Vacío Existencial, Auto-destructividad y Desgaste Psicofisiológico". Los hombres mostraron una mayor tendencia a deprimirse, siendo las distorsiones de Falacia de Control, Razonamiento Emocional y Culpabilidad significativamente mayores en los mismos. Variables como el sexo y la percepción que tienen las PVVS de sus relaciones familiares influyen considerablemente en el grado de las distorsiones cognitivas.



La psicología cognitiva es el estudio científico de los procesos mentales como la percepción, el pensamiento, la memoria y la atención. Entre los psicólogos más destacados en la aplicación de este modelo al campo de la psicología clínica se encuentran Albert Ellis (1962) y Aarón Beck (1963), quienes han propuesto modelos teóricos para el estudio de la personalidad y tratamientos para el abordaje terapéutico en la psicopatología.

Uno de los postulados planteados por el modelo cognitivo se refiere a que: “los problemas emocionales como la depresión y la ansiedad, surgen a partir de la interpretación (comúnmente inadecuada) que la persona dé a los eventos que le preocupan” (Navas, 1998). A esas interpretaciones exageradas e incongruentes de la realidad, Beck (1967) las ha denominado distorsiones cognitivas. A los eventos capaces de suscitar emociones y de activar determinados procesos de pensamientos acerca de los cuales las personas tienden a perturbarse a sí mismas, se les ha llamado eventos activadores (Ellis, 1987).

El diagnóstico VIH positivo puede ser considerado como un acontecimiento potencialmente estresante y traumático, al estar asociado con un proceso de enfermedad de carácter crónico, irreversible y mortal que involucra, además, sentimientos de vergüenza, rechazo social, posible pérdida de trabajo y desprestigio social (Castillo y cols., 1997). Es un evento que podría activar en las personas actitudes disfuncionales, esquemas inadaptados de pensamiento, en virtud de percibir su vida en un “peligro eminente”.

El VIH afecta cada día a más personas, es un problema de proporciones epidémicas en el mundo, particularmente en el Caribe y República Dominicana. Para finales del 2000, se estimó que en República Dominicana existirían 130,000 casos en adultos. Se ha notificado un total de 4,658 casos de infección por VIH para una tasa de incidencia anual de 54.4 casos por cada 100,000 habitantes (SESPAS/DIGECITSS, 2001).

El presente estudio propone conocer la prevalencia de distorsiones cognitivas en personas que viven con el VIH (PVVS) de ambos sexos que fueron a consultarse por primera vez o en consultas de seguimiento al Centro Sanitario de Santo Domingo durante el mes de abril del 2003. Se busca, además, observar las relaciones existentes entre las distorsiones cognitivas y el sexo, el tiempo de haber recibido el diagnóstico, la atención psicológica recibida, la percepción del apoyo familiar después del diagnóstico VIH positivo, así como analizar el efecto de las distorsiones cognitivas en la depresión.

Marco Teórico

Las distorsiones cognitivas

Antes de definir el concepto de distorsiones cognitivas, centrémonos en el término esquemas.

Una definición extraída de un consenso de investigadores (Segal, 1988) es la siguiente: “elementos organizados de reacciones y experiencias pasadas que forman un cuerpo de conocimientos relativamente cohesivo y persistente, capaz de guiar percepciones y evaluaciones subsecuentes” (p.147). Más tarde, Young (1999) introduce el concepto de “esquemas inadaptados tempranos” para referirse a temas extremadamente estables y duraderos que se desarrollan durante la infancia, elaborados a través de la vida del individuo, y son disfuncionales en un grado significativo.

Young (1999) identifica tres procesos principales de esquemas: 1) El mantenimiento de esquemas, 2) La evitación de esquemas, y 3) La compensación de esquemas. El mantenimiento de los esquemas se refiere a los procesos por los cuales estos esquemas inadaptados tempranos son reforzados. El mantenimiento de los esquemas es usualmente logrado exagerando la información que confirma el esquema, o de lo contrario negando, minimizando o rechazando información que contradice el esquema. Muchos de estos procesos de mantenimiento de esquemas han sido descritos como distorsiones cognitivas (Beck, 1967).

Las distorsiones cognitivas comúnmente causan las emociones o conductas disfuncionales caracterizadas por:

a Causar un sufrimiento innecesario o desproporcionado con respecto a la situación.

b Llevar a (o implicar) comportamientos auto-saboteadores (contrarios a los propios intereses u objetivos).

c Dificultar o impedir la realización de las conductas necesarias para lograr los objetivos propios.

d Asociarse a demandas absolutistas y otras distorsiones cognitivas.

Varios autores (Beck, 1979; Navas, 1998; Ruiz, 1991) han enumerado distintos tipos de distorsiones cognitivas. A continuación presentamos las más mencionadas:

Sobregeneralización:

Son juicios abarcadores, extremistas o predicciones basadas en un solo incidente (Navas, 1998). Según Álvarez (1997), la sobre-generalización consiste en extraer una conclusión general de un simple incidente. Sobregeneralizamos cuando decimos “nadie me quiere”; “nunca tendré otra oportunidad”.

Visión Catastrófica:

Hace referencia a un énfasis exagerado e irreal de las consecuencias más negativas y no placenteras de una situación actual o potencial (Navas, 1998). Álvarez (1997) dice que su manifestación característica es la expresión: “y si” (¿y si salgo a la calle y me atracan…?). Es la tendencia a esperar siempre lo peor.

Pensamiento Polarizado o Pensamiento de Todo o Nada:

Conlleva el englobar toda información en una o dos categorías dicotómicas; bueno-malo, aceptación-rechazo y así, por consiguiente, no admiten matices intermedios; “esta forma de pensamiento está en la raíz del perfeccionismo”; se es perfecto o se es un fracasado… (Navas, 1998).

La Abstracción Selectiva o Filtro Mental:

Consiste en focalizar un detalle del contexto (por lo general, un aspecto negativo y lo exageramos), a la vez que se hace a un lado el significado de la situación total. Conocida también como la “descalificación de lo positivo” (Navas, 1998).

La Personalización:

Es tomar los aspectos de una situación a un nivel personal innecesario. La persona se considera el centro del universo y cree que todo lo que la gente hace o dice es una forma de reacción hacia ella (Álvarez 1997).

Razonamiento Emocional:

Consiste en asumir que nuestras emociones, sobre todo las negativas, necesariamente reflejan la forma en que somos realmente. Tomamos los sentimientos como hechos o verdad (Álvarez, 1997).

Falacia de Justicia:

Son códigos personales de justicia, que dictan a la persona en cada momento lo que “debería” y “no debería” ser; lo decepcionante e irritante es que los demás parecen guiarse por códigos diferentes (Navas, 1998).

Los Deberías:

Son automandatos imperiosos que representan requerimientos normativos excesivos (a menudo perfeccionistas), así como actitudes irrealistas sobre el comportamiento humano y /o eventos del diario vivir (Navas, 1998).

Falacia de Control:

Consiste en cómo la persona se ve a sí misma de manera extrema acerca del grado de control que tiene sobre los acontecimientos de su vida. O bien la persona se suele creer muy competente, o bien en el otro extremo se ve impotente y sin ningún control sobre los acontecimientos de su vida (Álvarez 1997).

Falacia de Recompensa Divina:

Tendencia a no buscar solución a problemas y dificultades actuales suponiendo que la situación mejorará en el futuro, o uno tendrá una recompensa si la deja tal cual. El efecto suele ser el acumular un gran malestar innecesario, el resentimiento y el no buscar soluciones que podrían ser factibles en la actualidad (Álvarez 1997).

Falacia de la Razón:

Tendencia a probar, de manera frecuente ante un desacuerdo con otra persona, que el punto de vista de uno es el correcto y cierto. No importan los argumentos del otro, simplemente se ignoran y no se escuchan (Álvarez 1997).

Falacia de Cambio:

Actitud en creer que el bienestar de uno mismo depende de manera exclusiva de los actos de los demás. La persona suele creer que para cubrir sus necesidades son los otros quienes han de cambiar primero su conducta. Las palabras claves son: “Si tal cambiara tal cosa, entonces yo podría tal otra” (Álvarez 1997).

Interpretación del Pensamiento:

Consiste en creer adivinar exactamente lo que los demás están pensando, cuando “conocemos” perfectamente sus motivos o intenciones más ocultas o profetizamos acerca de las reacciones que la gente exhibirá en un momento dado (Navas, 1998).

Culpabilidad:

Es la actitud de empeñarse en buscar culpables cuando las cosas no van como estaba previsto (Álvarez 1997).

Etiquetas Globales:

Consiste en definir de modo simplista y rígido a los demás o a uno mismo a partir de un detalle aislado o por un aspecto parcial de su comportamiento (Navas, 1998).

Aspectos básicos del VIH

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es el agente causal del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA). Fue aislado por primera vez en 1983, en el Instituto Pasteur de París. La infección por el VIH se caracteriza por producir un cuadro de deterioro profundo, progresivo e irreversible de la función inmune que conlleva secundariamente el desarrollo de infecciones oportunistas tales como neumonía por Pneumocystis carinii, candidiasis, tuberculosis pulmonar y extrapulmonar, meningitis por criptococcos, toxoplasmosis cerebral (OPS /OMS, 1994).

Mecanismos de transmisión

Las evidencias epidemiológicas reconocen únicamente tres mecanismos implicados en la transmisión del virus (Costa, 1992).

a. Por vía sexual

El contacto sexual, a través del semen y las secreciones cérvico-vaginales en relaciones homosexuales, bisexuales o heterosexuales.

b. Por vía sanguínea

A través de la sangre y derivados de la misma, como ocurre en los receptores de transfusiones, en los usuarios de drogas endovenosas (UDEV) que generalmente comparten jeringuillas y agujas no esterilizadas, accidentes de laboratorio (contagios profesionales) y en transplantes de órganos.

c. Por vía vertical

De la madre infectada al hijo recién nacido, durante el parto, por medio de la lactancia, o contagio perinatal. No existen evidencias de transmisión por medio de alimentos, agua, insectos, dentro de los contactos familiares o sociales, ni por un contacto casual.

Clasificación de la infección del VIH

Las manifestaciones clínicas de la infección por el VIH, separa cuatro grupos de pacientes, mutuamente excluyentes, designados en números romanos, en 1986 por los CDC de Estados Unidos.

Sistema de clasificación de la infección por el VIH:

Grupo I Infección aguda
Grupo II Infección asintomática
Grupo III Linfadenopatía persistente generalizada
Grupo IV Otras enfermedades asociadas a la infección VIH
Subgrupo A Síndrome constitucional
Subgrupo B Enfermedades neurológicas
Subgrupo C Enfermedades infecciosas secundarias
Categoría C-1 Enfermedades infecciosas secundarias definitorias de SIDA
Categoría C-2 Otras enfermedades infecciosas secundarias
Subgrupo D Neoplasias secundarias
Subgrupo E Otras condiciones

Método

Descripción de la población y muestra

Los participantes del estudio son personas que viven con el VIH (PVVS), que asistieron al Centro Sanitario de Santo Domingo durante el mes de abril del 2003. De un total de 426 personas con VIH positivo que se consultaron durante ese mes tanto nuevos como de seguimiento, se tomó una muestra de 70 personas, 45 mujeres y 25 hombres, de 20 a 63 años de edad.

Descripción del instrumento de investigación

Se utilizó el Inventario de Pensamientos Automáticos (IPA), (Ruiz, 1996), la Escala de Depresión de Beck (EDB), (Beck, 1979) y una entrevista compuesta por cinco preguntas semiestructuradas.

El Inventario de Pensamientos Automáticos es un cuestionario desarrollado por los psicólogos españoles, Juan Ruiz y José Luján (Ruiz, 1996) a partir de las descripciones hechas por McKay (1985). Diseñado para medir 15 distorsiones cognitivas. Los autores del inventario de pensamientos automáticos han encontrado que éste es útil para medir depresión y ansiedad (Ruiz, 2003).

La EDB fue seleccionada por incluir varios síntomas de depresión y ha sido usada ampliamente por psicólogos y psiquiatras como un instrumento útil para explorar los síntomas depresivos. Fue diseñada para medir los diferentes síntomas presentes en la depresión. Del inventario se obtiene una puntuación general que permite conocer el grado de depresión en base a 4 valoraciones: Ausente, Leve, Moderado y Severo. Está compuesto por 21 ítems que describen síntomas cognitivos, motivacionales, afectivos, conductuales y fisiológicos.

Con la entrevista inicial se completaban los datos sociodemográficos y se identificaba si la persona había recibido alguna atención psicológica, por quiénes se había sentido apoyada, el tiempo de conocer el diagnostico VIH positivo. Por medio de la entrevista se pudo establecer el rapport con la persona, creando un ambiente de confianza adecuado.

Procedimiento

La entrevista y aplicación de los cuestionarios fueron realizadas al final de la consulta médica de los pacientes nuevos y de seguimiento. Los médicos se encargaban de enviar los casos que calificaran como VIH positivos (descartando los casos de SIDA). Los médicos y las psicólogas les señalaban a los pacientes sobre la investigación que se estaba llevando a cabo. Al ser presentado al investigador, se le informaba todo lo relativo al estudio, en qué consistía y los fines del mismo. Se les comunicó que sólo iban a responder a unas preguntas donde los investigadores se comprometían a asegurar la confidencialidad de la información y sólo usarla con los fines señalados, no se requería nombre ni ningún dato que pudiera comprometer su identidad. Se requería llenar un formulario de consentimiento informado donde constara su aceptación voluntaria a participar en el estudio.

Las entrevistas se realizaron en cubículos individuales debidamente iluminados, ventilados y privados. El cuestionario se llenaba oralmente, empezando por las preguntas demográficas y cualitativas, colocando las respuestas como el paciente las informaba; luego se leían las instrucciones, las preguntas del inventario de pensamientos automáticos, una a una, seguidas por la escala de depresión utilizando el mismo procedimiento, dándoles al final un referimiento y/o apoyo emocional a las personas de acuerdo con su condición. Este proceso tuvo una duración de 20 a 30 minutos por persona.

Las evaluaciones se realizaron del 2 al 15 de abril del 2003, en horario de 2:00 p.m. a 4:30 p.m.

Plan de análisis

Los datos fueron analizados con el programa estadístico computarizado SPSS 11.0 (Statistical Package for the Social Sciences).

Análisis descriptivo

Incluye frecuencias, porcentajes, y promedios en las variables: sexo, edad, escolaridad, ocupación, tiempo de enterarse del diagnóstico, vía de transmisión, atención psicológica, relación familiar, grado de depresión.

Análisis divariado

1 Se utilizó el Análisis de Varianza de Kruskal-Wallis en el análisis de las relaciones entre las distorsiones cognitivas y escolaridad, relación familiar y apoyo psicológico recibido.

2 La correlación de Pearson, para determinar el grado de relación entre las distorsiones cognitivas, el tiempo de haber recibido el diagnostico VIH positivo, y los síntomas específicos de depresión.


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Para citar este artículo:

  • Canrario, J. A. & Báez, M. E. (2005, 11 de abril). Distorsiones cognitivas en personas que viven con VIH. Revista PsicologiaCientifica.com, 7(5). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/vih-distorsiones-cognitivas


2 Comentarios para “Distorsiones cognitivas en personas que viven con VIH

  1. Manuel José

    El choque que provoca el enterarse de padecer SIDA o tener el VIH debe llevar a distorsiones cognitivas, eso es apenas normal. Se imagina el mundo como pudo haber sido y como será, olvidándose por completo del presente. Ocultar, callar, engañar, padecer, hacer sufrir a otros, llevar al rechazo o a la compasión, etc. Son tantos los factores que los mundos inventados o imaginados pueden superar la realidad del momento y llevar a sufrir por evadir la verdad.

  2. lixandra

    Este trabajo es magnífico y será de gran utilidad, sobre todo a tantos estudiantes de psicología como yo. Gracias.

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