Estado actual del problema de la unificación paradigmática en psicología: ¿separatismo, eclecticismo u organización multinivel?
Teoría - Fundamentos


  • William Montgomery Urday
    Universidad Nacional Mayor de San Marcos
    Lima, Perú

Resumen

  • El artículo aborda el problema concerniente a la unificación de la psicología, su estado actual, sus argumentos positivos y negativos, e informa sobre recientes propuestas de solución. Dentro del estado de desunificación, usualmente los paradigmas son definidos unos en contra de los otros y sus diferencias epistemológicas son utilizadas para desvalorizar los enfoques ajenos. Se considera que hay tres vías por las cuales puede dirigirse la decisión de cada psicólogo respecto a este problema: el separatismo, el eclecticismo y, una tercera opción, que aquí se califica como "paradigma de organización multinivel". Ésta es tomada por autores tan distinguidos como Arthur Staats, Rubén Ardila y Robert Sternberg, entre otros.

    Palabras clave: Unificación, paradigma, separatismo, eclecticismo, organización, multinivel.



Indudablemente, no hay un único quehacer psicológico sino varios, cada uno con su propia perspectiva. Tan diverso estado de cosas surge casi con la misma fundación de la disciplina, pues ya entre 1870 y 1900 se desarrollaban el estructuralismo de Wundt, el funcionalismo de James, el conexionismo de Thorndike y el psicoanálisis de Freud, entre otras escuelas. Luego, el número se ampliaría en el siglo XX con la aparición del conductismo, la reflexología, la gestalt y la psicofenomenología.

Si bien para Ardila (2003) el panorama hoy se ha reducido a cuatro grandes enfoques (el neoconductismo, el neopsicoanálisis, la psicología humanista y la psicología histórico-cultural), lo cierto es que cada uno contiene sus propias ramificaciones y subdivisiones internas, a veces centrífugas.

Se ha dicho que una de las razones intrínsecas de la desunificación es la presencia de cosmovisiones contrapuestas respecto al ser humano y a los métodos con que es conveniente dimensionarlo. Aunque hay varias conceptualizaciones respecto a los enfoques antinómicos, si se observa la psicología en general desde un punto de mira extremadamente simplificado, se notan por lo menos dos cosmovisiones nucleares “duras”, que Overton (citado por Weems, 1999; pp. 150) denomina “organicismo” y “mecanicismo”. Según él, la perspectiva organicista incluye factores de organización activa, teleológica y de cambio dialéctico, siendo ejemplos de eso las teorías constructivistas del desarrollo, las teorías humanísticas y la psicolingüística. Por su parte, la perspectiva mecanicista concibe al hombre como una máquina compleja, en la cual la actividad se vería como respuesta a la estimulación externa. Ejemplos de esto serían las teorías del condicionamiento operante y de procesamiento de información.

Dada la diversidad del panorama y las irreductibles antinomias subyacentes a los enfoques contrapuestos, e incluso yuxtapuestos entre sí -que frecuentemente conllevan una recíproca tergiversación paradigmática-, se dificulta el aprendizaje y la correcta utilización de los principios, métodos y teorías, afectando la imagen externa de la psicología en su totalidad. Por ello, parece ser una de las tareas pendientes de los psicólogos más comprometidos con su profesión el logro del reconocimiento ecuménico de la necesidad de unificar su campo disciplinario.

Desde luego, semejante aspiración no es nueva. Las viejas propuestas de integración han sido varias e infructuosas, algunas como sugerencias aisladas (Fraisse, 1969) con su respectiva refutación (Koch, 1969), y otras como adhesión a determinados esquemas científicos con pretensión de globalidad: el fisicalismo, la teoría de los sistemas, la epistemología genética, el estructuralismo de Levy-Strauss, etc. (Mayor y Pérez, 1989). Sea como fuere, la cuestión no sólo sigue vigente sino que se ha agudizado. Hay un interés creciente sobre el tema de la unificación, como lo muestra la abundancia de recientes propuestas individuales (véase la revisión de Ballantyne, 1992/2005; Sternberg & Grigorenko, 2001; Henriques, 2003) y de publicaciones especializadas, por ejemplo, el volumen 29 (3) de la Revista Latinoamericana de Psicología (1997), el volumen 57(12) de la Revista American Psychologist (2002), y el volumen 61(1) del Journal of Clinical Psychology (2005), dedican números íntegros a ese tipo de discusiones.

En este artículo se informa sobre el estado actual del problema, para lo cual se examinan de manera breve y crítica el universo preparadigmático, las tendencias consideradas incorrectas en contra y a favor de semejante propósito (identificadas como separatismo y eclecticismo), para luego pasar a exponer la corriente contemporánea que se respalda como posible vía ideal para iniciar el verdadero proceso de unificación: el (meta) paradigma de organización multinivel, en sus principales versiones.

Un universo preparadigmático

En la actualidad la psicología está, en el sentido kuhnniano, inmersa en un universo preparadigmático. La confusa diversidad de paradigmas alternativos lleva a buscar la manera de ordenar el panorama organizando las opciones mediante criterios determinados. De acuerdo con los datos que recogen Mayor y Pérez (1989), ha habido, a lo largo del siglo XX, una serie más o menos constante de tentativas de reducción dicotómica de las diferencias, agrupando las perspectivas en términos, por ejemplo, de orientación empirista (mecanicista, cuantitativa, nomotética y operacional) versus orientación racionalista (teleológica, cualitativa, ideográfica, sinóptica y no operacional). Otras dicotomías han sido halladas, asimismo, en el caso de las vertientes subjetivista y molar frente a las vertientes objetiva y molecular, así como de organismo reactivo contra organismo activo, etc.

La “Encuesta de Orientación Teórica” de Coan

Quizá las más sistemáticas de las mencionadas tentativas hayan sido las de Coan, en 1968 y 1979 (cit. por Mayor y Pérez, 1989; p. 29-32; Harrsch, 1994, pp. 167 y ss), cuyos procedimientos estadísticos detallados pueden verse en una reciente revisión de Simonton (2000). Coan hizo una encuesta a 232 especialistas que caracterizaron, en base a una escala de 5 puntos, las cualidades y preferencias de 54 representantes de la teoría psicológica (buena parte de ellos destacados teóricos de la personalidad) en consonancia con 34 dimensiones de contenido, supuestos, conceptos y métodos. Estos resultados se procesaron mediante el análisis factorial, obteniendo una matriz de seis factores básicos:

1. Subjetivismo (procesos inconscientes, introspección, finalismo, voluntarismo, especulación) versus Objetivismo (observabilidad, determinismo biológico, mecanicismo, operacionalismo).

2. Holismo (totalidad, unicidad, naturalismo, determinación social) versus Atomismo (molecularidad, determinismo, mecanicismo).

3. Transpersonalismo (nomotético, rigidez experimental, analogías físicas, determinación inmediata) versus Personalismo (ideográfico, determinación social, rasgos).

4. Cuantitativismo (estadístico, normativo, experimental, operacional) versus Cualitativismo (motivacional, procesos inconscientes, especulación).

5. Dinamicismo (motivacional, especulativo, histórico, determinación social) versus Estaticismo (introspección, cuantitativismo, sensación y percepción).

6. Endogenismo (determinación biológica, herencia, analogías físicas) versus Exogenismo (determinación social, aprendizaje, operacionalismo).
Dicha matriz se redujo por el mismo procedimiento a dos factores de segundo orden:

1. Orientación sintética (subjetivismo, holismo, carácter cualitativo) versus Orientación analítica (objetivismo, atomismo, carácter cuantitativo).

2. Orientación funcional (dinamicismo, personalismo, endogenismo) versus Orientación estructural (estaticismo, impersonalismo, exogenismo).

A su vez, esos dos pares fueron concentrados en un solo gran factor dicotómico: Orientación teórica fluida (sintética, funcional) versus Orientación teórica restrictiva (analítica, estructural). La tabla 1 esquematiza dicho “molde”, donde se organiza el asunto de modo que en el primer nivel se ven las dos orientaciones de máxima extensión (restrictiva y fluida). De cada una de ellas se desprenden en el segundo nivel los géneros principales (analítico-estructural y sintético-funcional). En el tercer nivel están los rasgos de cada orientación.

Tabla  1
Esquema de las orientaciones teóricas en psicología

unificación paradigmática

Teniendo a la mano estos datos, Coan pudo confeccionar la Theoretical Orientation Survey, instrumento aplicado a 866 psicólogos de ambos sexos, miembros de la American Psychological Association, obteniendo los siguientes resultados:

– Variables demográficas y profesionales.

Las mujeres se orientaron hacia una esfera personal y subjetiva, los hombres hacia lo objetivo y lo concreto.

Los subjetivistas enfatizaron la parte clínica, mostrando afinidad con Erikson, Freud, Jung, Maslow y Sullivan y en menor medida con Adler, Allport y Rogers. Los objetivistas mostraron interés por el área experimental, el aprendizaje, el desarrollo y la psicofisiología, identificándose con Skinner.

Los endogenistas se inclinaron por el desarrollo y los exogenistas por la terapia de conducta, de consejo y el aprendizaje, prefiriendo tanto a Rogers como a Skinner. Este “extraño” hallazgo sugiere -según el razonamiento de Coan- que todos los exogenistas, independientemente de su orientación, buscan en la práctica ser agentes sociales efectivos.

– Variables biográficas

La postura subjetiva en los psicólogos americanos parecía estar relacionada con su ascendencia extranjera (europea). Igualmente con elementos religiosos significativos y relaciones más cercanas y armoniosas con los padres.

Respecto a sus relaciones sociales infantiles, los objetivistas y exogenistas evidenciaron más cercanía a la extroversión, y los endogenistas y subjetivistas hacia la introversión. Los objetivistas mostraron interés por las ciencias físicas, matemáticas y biológicas, correlacionando negativamente con las áreas musicales. Los subjetivistas prefirieron la humanista, literaria y musical.

Intereses, valores, actitudes y estilo cognoscitivo

Los objetivistas, fundamentalmente los hombres, se interesaron más por la investigación, rechazando el consejo y la psicoterapia. Igualmente valoraron más las actividades teóricas, la racionalidad y el liderazgo político. Los subjetivistas se inclinaron por el valor estético y la benevolencia social. Además, estos últimos tendían a involucrarse más afectivamente con los acontecimientos de su propia vida, en tanto que los objetivistas tendían a verse con mayor distancia emocional. Con relación a las formas de conocimiento, los subjetivistas se inclinaron por lo intuitivo y los objetivistas, por lo empírico.

Personalidad

Los puntajes de orientación subjetiva correlacionaron positivamente con la apertura hacia las experiencias humanas y la diversidad. La postura objetiva coincidió, en cambio, con la necesidad de control, seguridad, predictibilidad y certeza. Finalmente, los endogenistas tendían a la autosuficiencia y los exogenistas eran dependientes del grupo.

Separatismo y eclecticismo

Separatismo

Desde tiendas paradigmáticas cercanas a los núcleos “duros” antes mencionados, algunos sostienen que no es posible la unificación porque el caso de la psicología no es como el de otras ciencias, las cuales disfrutan la pertinencia de un objeto de estudio consensuado. En este punto de vista no hay teorías psicológicas paralelas sobre un mismo fenómeno sino planteamientos radicalmente distintos sobre la naturaleza del objeto de conocimiento y, por consiguiente, de la selección de sus propiedades, al punto de ser paradigmas inconmensurables (es decir, ni comparables ni integrables) entre sí a la manera de Kuhn.

Para Kendler (citado por Sánchez, 1993; p. p. 22-23) el psicólogo debería elegir una de cuando menos dos orientaciones, digamos -por mencionar un par de ejemplos-, entre observar lo interno u observar lo externo, o interpretar según las ciencias naturales versus interpretar según las ciencias humanas. O debería, igualmente, concebir la psicología como disciplina descriptiva o disciplina prescriptiva. Recientemente, Koch (1993) y Kendler (2002) han vuelto a la carga, uno defendiendo la existencia de varias psicologías y el otro calificando de “románticos” a quienes “ignoran las diferencias de método y de fundamentos” dentro de la disciplina. Ribes (2000), por su parte, es más enfático aun en este punto, al señalar la coexistencia de hasta ocho cosmovisiones incompatibles acerca del mundo, la mente y el cerebro, donde las definiciones y la configuración de las relaciones entre ellos son completamente irreductibles las unas a las otras. Dentro de la ideología separatista esto a veces se asocia con la multideterminación de la conducta y, como si una cosa llevara a la otra, con lo que sería una permanente naturaleza multi-paradigmática de la psicología. En suma, no habría forma de conciliar las diferentes clases de orientación, intentarlo “sería una causa perdida” (Campos, 2004, p. 82).

Sin dejar de reconocer la importancia de los argumentos presentados por los simpatizantes del separatismo paradigmático, es conveniente advertir que su última consecuencia práctica sería la del caos total, o por lo menos, la de la eterna estratificación de la disciplina: su división en pequeñas cofradías, cada una con su propio feudo epistémico, teórico, metodológico y aplicativo. Teniendo en cuenta que la coexistencia de todas las opciones paradigmáticas sería difícilmente “pacífica” o “mutuamente indiferente” -tanto menos en un mundo fuertemente competitivo a todo nivel-, es lícito suponer que tendría que haber confrontación entre ellas, aunque sea de manera involuntaria, e incluso intercambios y asimilaciones (González, 1985). Pensar que alguno de los enfoques pueda prevalecer finalmente en base a sus méritos intrínsecos, sin recoger ni reformular nada de los demás, parece bastante utópico.

 


Califique este artículo

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (1 votos, promedio: 4,00 de 5)
Cargando…

Para citar este artículo:

  • Montgomery, W. (2006, 15 de noviembre). Estado actual del problema de la unificación paradigmática en psicología: ¿separatismo, eclecticismo u organización multinivel?. Revista PsicologiaCientifica.com, 8(16). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/unificacion-psicologia-estado-actual


5 Comentarios para “Estado actual del problema de la unificación paradigmática en psicología: ¿separatismo, eclecticismo u organización multinivel?

  1. Fco. Javier López González

    Un excelente aporte respecto a la unificación de la ciencia psicológica, que debería dar mucho que pensar a las cátedras respectivas y que haría que no se nos viese a los psicólogos como profesionales de “segunda” o como meros auxiliares de psiquiatras, cuando no lo somos. Gracias William, esperamos más aportaciones suyas sobre la misma temática.

  2. Luis Olivares

    Profesor Montgomery, su artículo me parece bastante interesante y concienzudo, pero creo que habría también que prestarle atención, por lo menos a manera de nota (ya que no es el objetivo de su escrito,) a lo externo de la ciencia psicológica, a los condicionantes sociales. El aceptar una propuesta para la psicología conductista científica multinivel, con base empírica, términos algo alejados del lenguaje ordinario, etc., crea un impacto emocional negativo que, en muchos casos, no favorece los acercamientos y discusiones productivas, sino un alejamiento dogmático (una conducta anticonductista) que se relaciona con factores sociales predominantes (que promueven el idealismo) y factores personales, la idea “refleja” de no enajenar al ser humano, su conciencia y su libre albedrío, lo que de entrada cierra la posibilidad de un diálogo justo con respecto a una propuesta CONDUCTISTA que integra (o se encuentra en capacidad de integrar) coherentemente dichos aspectos centrales del ser humano. Sin embargo, la vía racional (interna) es un medio clave para este cambio. Muy buen aporte.

  3. Luis Bueno

    Interesante artículo pero inútiles esfuerzos. No me extraña que William siga esta linea de pensamiento, es decir, que unificar el pensamiento humano puede ser posible, ya sea en la psicología como en cualquier otro campo. Sostiene que la riqueza de puntos de vista, hecho muy natural dentro de la fenomenología humana, “es una postura destructiva que contribuye al caos”. Yo no lo creo. Lo que sí creo es que resulta sumamente ingenuo creer que una tal unión de puntos de vista es posible, y peor aún, pensar que ello puede resultar en algo positivo. ¿Para quién? Tal vez para los esforzados analistas que siguiendo el pensamiento tradicional cientifista se ocupan de elaborar intrincados diagramas clasificatorios, como si ello reportara alguna utilidad. Podríamos pedirles a estos investigadores que sean ellos los primeros en unificar sus cuadros, a ver si al menos eso es posible. La psicología es un campo muy fértil que evoluciona al azar, como toda evolución, guiada por el libre pensamiento. La unificación de los puntos de vista llegará paulatinamente en la medida en que se comprendan los aspectos esenciales del ser humano, y esto aun no ha sucedido, pues todavía prima esa visión sesgada que el cientificismo impregna en el análisis racional del hombre moderno. Todavía se sigue intentando descubrir “leyes universales” en la psicología, comprender al hombre como un mecanismo, entender sus relaciones causa-efecto, aplicar el método científico en su estudio, etc. Actitudes, todas ellas, equivocadas frente al fenómeno humano. No dudo que lentamente el pensamiento humano evolucionará y cambiará sus modos de analizar y comprender al hombre. Solo en esos tiempos aun lejanos aparecerán, por sí solas, y no por la intervención de organismos burocráticos o académicos, la unificación de una nueva psicología, liberada ya del lastre del cientificismo clásico que venimos arrastrando desde inicios del siglo XX.

  4. Adrian D'gerotxxo

    Es un excelente trabajo muy aclarador e ilustrativo de la situación actual de ese viaje casi tan infinito como es el laberinto de la psique humana, pero a su vez demuestra que por años los expertos equivocadamente han tratado de sistematizar, comprender y canonizar al efecto y no la causa real que motiva para bien o para mal los movimientos y anhelos del ser humano, el “EGO”…. ego que usa miles de caras, y miles de facetas para lograr sus objetivos, a veces se impone, a veces es cobarde e hipócrita pero siempre es para lograr alguna ambición, nunca se pondrán de acuerdo y nunca llegaran a categorizarlo si primero no se prescinde de él

  5. Armando Campos

    Sin duda el Dr. Montgomery es un académico serio, pero creo que está contribuyendo a difundir un gravísimo error con su publicación. Me preocupa ver que ha circulado por más de tres años y ha atraído la atención de numerosos estudiantes. Por ahora, diré lo siguiente: 1. El concepto kuhniano de paradigma no es aplicable a la Psicología y en general a las ciencias sociales. 2. La unidad de la Psicología radica en los grandes interrogantes que comparte y la diversidad es inherente a ella. Por eso nos movemos constantemente en un contexto de contradicciones, entrecruces, reemplazos, cambios. La “falta de unidad” no es una debilidad sino nuestra mayor riqueza como disciplina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *