Estrategias de intervención frente al estrés postraumático
Psicología Clínica y Psicoterapia


  • David Puchol Esparza
    Universidad de Valencia
    Valencia, España

Resumen

  • El presente trabajo pretende ofrecer una visión global e integradora de las distintas opciones terapéuticas de las que se dispone en la actualidad, tanto a nivel psicoterapéutico como farmacológico, para el tratamiento de los pacientes que presentan un trastorno por estrés postraumático.

    Se presentan los aspectos básicos de los tratamientos más utilizados e incluye la descripción de los enfoques psicoeducativos, la terapia cognitivo-conductual, la hipnosis clínica, la terapia de grupo/grupos de apoyo, la terapia familiar, el enfoque psicodinámico, las terapias psicodinámicas, los tratamientos farmacológicos y las terapias alternativas/holísticas/naturales.

    Se destaca la necesidad de, ante un trastorno por definición tan complejo y multidimensional, abordar una intervención a múltiples niveles, tanto individual como socialmente e integrando, cuando las circunstancias así lo requieran las intervenciones psicoterapéuticas y farmacológicas.

    Palabras clave: Estrés postraumático, enfoque psicoeducativo, terapia cognitivo conductual, hipnosis, terapia grupo, terapia familiar.



Muchas técnicas y estrategias, a menudo de enfoques teóricos contrapuestos, se han utilizado en el abordaje terapéutico del trastorno por estrés postraumático.

En mi opinión, ninguna estrategia, considerada de forma aislada puede ser etiquetada como superior al resto, en cuanto a su efectividad para todo tipo de pacientes o bajo todo tipo de circunstancias.

Parece evidente que la elección de una técnica sobre otra dependerá, en buena medida, de la propia formación teórica y práctica del profesional de la salud mental. En todo caso, y reconociendo la multidimensionalidad y complejidad del trastorno, parece aconsejable, en la mayoría de las ocasiones, optar por un enfoque ecléctico, adaptable a las circunstancias del paciente en la medida de lo posible.

A continuación se presenta una breve revisión de algunas de las modalidades terapéuticas comúnmente utilizadas en la actualidad.

Enfoque psicoeducativo

El enfoque psicoeducativo implica promocionar al paciente/familia información básica sobre su enfermedad, síntomas básicos y diversas estrategias de afrontamiento.

Esta primera categoría de tratamientos incluye compartir información básica con el sujeto, a través de libros, artículos y otros documentos de interés que permita adquirir al paciente nociones esenciales de conceptos relacionados con el trastorno como conocimientos de psicofisiología, introducción al concepto de respuesta de estrés, conocimientos jurídicos básicos relacionados con el problema (como por ejemplo en casos de violación, delincuencia, etc).

A nivel familiar incluye la enseñanza de estrategias de afrontamiento y habilidades de solución de problemas para facilitar la relación con la persona afectada por el trastorno.

El enfoque psicoeducativo, a nivel familiar, parece reducir considerablemente las sensaciones de estrés, confusión y ansiedad, que suelen producirse dentro de la estructura familiar y que pueden llegar a desestructurarla, ayudando de manera significativa en la recuperación del paciente.

En todo caso, es importante destacar la necesidad de un enfoque colaborativo donde, tanto paciente como terapeuta, compartan información relevante, en una y otra dirección, facilitando de esta manera el proceso terapéutico.

Terapia cognitivo-conductual

Surgida a partir de la Segunda Guerra Mundial, originariamente bajo el concepto de codificación de la conducta, se fundamentaba en sus primeros orígenes en técnicas de naturaleza básicamente conductista, basados en los trabajos de Pavlov y Skinner.

Posteriormente, con la incorporación de los trabajos de autores como Bandura y más recientemente Ellis, Beck, Meichenbaum o Cautela, la codificación de la conducta ha ido “asimilando” a su repertorio de técnicas de intervención las estrategias y procedimientos de la Psicología cognitiva, basada en la modificación de patrones de pensamiento distorsionado y el entrenamiento en habilidades de solución de problemas, manejo de ansiedad e inoculación de estrés.

Tanto por el número de estrategias eficaces de intervención disponibles como por la propia naturaleza multi-dimensional del trastorno, el enfoque cognitivo-conductual parece especialmente adecuado en el abordaje psicoterapéutico de este tipo de trastornos.

A continuación se presenta, de forma esquemática, las técnicas de intervención potenciales, desde una perspectiva cognitivo-conductual:

Técnicas de relajación/control de la activación emocional

– La relajación progresiva de Jacobson
– El entrenamiento autógeno
– La meditación
– Técnicas de respiración
– Técnicas de Biofeedback

Desensibilización sistemática, Técnicas de exposición e inundación y Técnicas operantes

Procedimientos operantes básicos:

– Reforzamiento positivo
– Reforzamiento negativo
– Castigo positivo
– Castigo negativo
– Extinción

Técnicas operantes para desarrollar y mantener conductas:

– Moldeamiento
– Desvanecimiento
– Encadenamiento

Técnicas para reducir y eliminar conductas:

– Reforzamiento diferencial
– Coste de respuesta
– Tiempo fuera
– Saciación
– Sobrecorrección

Sistemas de Organización de Contingencias:

– Economía de fichas
– Contratos de contingencias

Técnicas de condicionamiento encubierto y Técnicas de autocontrol

Técnicas de Planificación ambiental:

– Control de estímulos
– Contratos de contingencias
– Entrenamiento empleo respuestas alternativas

Técnicas de programación conductual:

– Autorrefuerzo
– Autocastigo

Técnicas para facilitar cambio de conducta:

– Auto-observación
– Autorregistro
– Tareas terapéuticas entre sesiones

Técnicas de reestructuración cognitiva

– Terapia Racional-Emotiva de Ellis
– Terapia Cognitiva de Beck
– Entrenamiento en Autoinstrucciones de Meichenbaum
– Reestructuración racional sistemática de Goldfried y Goldfried

Técnicas de habilidades de enfrentamiento

– Inoculación de Estrés de Meichenbaum
– Entrenamiento manejo de ansiedad de Suinn y Richardson
– Desensibilización de autocontrol de Goldfried
– Modelado encubierto de Cautela

Técnicas de resolución de problemas

– Terapia de Resolución de problemas de D’Zurilla y Goldfried
– Ténica de resolución de problemas interpersonales de Spivack y Shure

Hipnosis Clínica

Dejando aparte posibles recelos que entre ciertos sectores de la comunidad científica levanta el concepto de hipnosis (acrecentada por la imagen pública que de ella se tiene), lo cierto es que las estrategias hipnóticas, aplicadas por un profesional con la debida cualificación y en conjunción con otras técnicas de intervención, han mostrado un potencial terapéutico relevante en el tratamiento del trastorno por estrés postraumático.

En la fase inicial de la intervención, la hipnosis puede ser especialmente eficaz para estabilizar al paciente, proporcionándole estrategias de autocontrol emocional y manejo del estrés/control de activación, ayudándole a través del aprendizaje de sencillas técnicas de auto-hipnosis a generalizar las habilidades adquiridas en la consulta a su vida cotidiana.

El estado hipnótico es un momento especialmente adecuado para proporcionar sugestiones hipnóticas y posthipnóticas que incrementen su autoestima y su sensación de seguridad/control, facilite el afrontamiento de los recuerdos mas dolorosos y permita combatir síntomas comunes asociados con el PTSD, como el insomnio, agresividad, ira, la excesiva activación emocional o la ansiedad generalizada.

Este incremento del autocontrol emocional por parte del paciente, a través de la hipnosis como estrategia de control del estrés, le permitirá beneficiarse de otras estrategias de intervención posteriores.

En una segunda fase, varias técnicas pueden ser utilizadas para la integración y resolución de los recuerdos traumáticos. En este contexto, el paciente puede aprender a modular la distancia cognitiva y emocional hacia el evento traumático y los recuerdos asociados.

Por otro lado, la hipnosis puede servir como estrategia para poder acceder a recuerdos dolorosos y traumáticos que pueden estar influyendo en el estado presente del sujeto y de los que, en ocasiones, no es consciente, han sido reprimidos.

Técnicas imaginativas, proyectivas y de reestructuración cognitiva pueden ser especialmente útiles en este proceso.

Finalmente, los objetivos terapéuticos se dirigirían a la consecución de una integración funcional y adaptativa de las experiencias traumáticas en la vida del paciente y la adquisición de nuevas técnicas de afrontamiento.

Estrategias como los ensayos encubiertos o la potenciación del propio autoconcepto irían encaminados en esta dirección.

La hipnosis clínica, en mi opinión, constituye una estrategia terapéutica potencialmente eficaz, fácilmente compatible con otras técnicas de intervención y que no debería ser excluida a priori por desconocimiento, prejuicios o falta de formación especializada.

Terapias Psicodinámicas

La escuela dinámica, que subraya la importancia de los pensamientos, los sentimientos y la historia pasada del cliente, así como la necesidad de descubrir nuestro propio interior para cambiar la personalidad, ha surgido de la teoría psicoanalítica de Freud.

Aunque relativamente pocos los partidarios del análisis clásico hoy en día, la filosofía freudiana sigue siendo compartida, en mayor o menor media, por toda una serie de escuelas terapéuticas englobadas bajo el concepto de terapias psicodinámicas.

Las terapias psicodinámicas se centran en los conflictos emocionales causados por el evento traumático, particularmente los relacionados con experiencias tempranas.

A través de la expresión de las diversas emociones y pensamientos asociados al evento, en un ambiente empático y seguro, el paciente adquiere una mayor sensación de seguridad y autoestima, desarrolla maneras efectivas de pensar y de afrontar la experiencia traumática y las intensas emociones asociadas que emergen durante el proceso terapéutico.

El objetivo es incrementar la conciencia (insight) de los conflictos intrapersonales y su resolución. El paciente es guiado hacia el desarrollo de una autoestima reforzada, mayor autocontrol y una nueva visión de su integridad personal y autoconfianza.

El psicoanálisis más tradicional implica diversas sesiones semanales, de entre 45 y 50 minutos, durante períodos de entre 2 y 7 años.

Es precisamente esta larga duración lo que ha provocado que a la luz de la formulación original se hayan originado diversas variaciones del método original, de duración más limitada.

La psicoterapia psicodinámica breve, por ejemplo, comprende entre una y dos sesiones semanales durante un promedio de 12 a 20 sesiones.

En definitiva, el terapeuta psicodinámico pretende un cambio de largo alcance. Busca reestructurarla personalidad básica cambiando la forma en que una persona contempla la vida y reacciona ante ella, ayudando a las personas a desarrollar una visión adecuada de sí mismas y a tomar conciencia de las poderosas fuerzas psicológicas enterradas profundamente en su inconsciente.

Terapias grupo, Grupos autoayuda y Apoyo social

La terapia de grupo es considerada una opción terapéutica efectiva, en la medida que permite al paciente compartir sus recuerdos traumáticos en un ambiente de seguridad, cohesión y empatía proporcionada por los otros pacientes y el propio terapeuta.

Compartir la propia experiencia y afrontar directamente la ira, ansiedad y culpa, a menudo asociadas a los recuerdos traumáticos, permite a muchos pacientes afrontar de forma eficaz sus recuerdos, sus emociones e integrarlos de forma adaptativa en su vida cotidiana.

A pesar de que existen una gran variedad de aproximaciones grupales al tratamiento del trauma, en general, la terapia de grupo pretende alcanzar los siguientes objetivos terapéuticos:

– Estabilizar las reacciones, tanto a nivel físico como psíquico, frente a la experiencia traumática.

– Explorar, compartir y afrontar emociones y percepciones

– Aprender estrategias efectivas de afrontamiento ante el estrés

En cuanto a los grupos de autoayuda y apoyo para los pacientes y las familias con enfermedades mentales, afortunadamente van haciéndose progresivamente más comunes.

Aun en el caso de que no se encuentren dirigidos por profesionales de la salud mental, su valor terapéutico es indudable, en la medida que proporcionan a los miembros del mismo un apoyo emocional considerable.

Compartir experiencias, éxitos, fracasos, información y recursos son algunas de las posibilidades que ofrecen estos grupos.

El hecho de unirse permite, además, una mayor efectividad en la lucha por erradicar los estigmas que aún permanecen en la sociedad sobre las personas con problemas psicológicos

Tratamiento farmacológico

Probablemente la siguiente cita del Dr. Friedman extraída de un artículo sobre la aproximación psicofarmacológica al tratamiento del trastorno por estrés postraumático resume bastante bien algunos de los desafíos a los que es preciso enfrentarse en este momento:

 


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Para citar este artículo:

  • Puchol, D.  (2001, 09 de noviembre).Estrategias de intervención frente al estrés postraumático. Revista PsicologiaCientifica.com, 3(2). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/intervencion-estres-postraumatico

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