Discusión conceptual sobre el término: Integración Escolar
Psicología Educativa


  • Arturo Barraza Macía
    Universidad Pedagógica de Durango
    Durango, México



La integración educativa y/o escolar, como objeto de estudio e investigación, tiene una historia reciente en nuestro país, hecho que determina su incipiente desarrollo en el campo de la investigación educativa. Ante un objeto de estudio con estas características se hace necesario realizar dos procesos de construcción: la elaboración de un estado del arte y una discusión conceptual.

Actualmente, un equipo de investigadores organizados en el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) se enfrenta a la ardua tarea de realizar un estado del arte, por lo que en el presente trabajo no se abordará ese proceso y la atención se centrará en realizar una discusión conceptual al respecto. Para iniciar esta discusión se tomará como eje central al término integración escolar, por tener mayor carta de naturalización y legitimación en la revisión de literatura realizada. En ese sentido, se considera que el objeto de conocimiento de la presente discusión conceptual lo constituye el proceso de integración escolar, pero, ¿qué se entiende por integración escolar?

Con la idea de evitar la tentación de proporcionar una definición que empobrezca el concepto, se desarrolla una discusión que permite abordar el concepto en toda su complejidad y esencia a partir de tres líneas de análisis: el sistema conceptual donde se encuentra involucrado el concepto de integración escolar, los contextos de uso del término integración escolar y una definición aceptada institucionalmente.

Sistema conceptual

Un concepto sólo se puede conocer si se conoce su dominio de aplicación, es decir, sus límites. El dominio de aplicación del término integración escolar está determinado por aquellos elementos que son solidarios a su esencia, que limitan con su propio contenido cognoscitivo el de aquel y que, por lo tanto, pertenecen a su mismo sistema conceptual.

Los conceptos que constituyen el sistema conceptual donde se inscribe la integración escolar son: integración, normalización, sectorización, integración educativa e integración escolar.

La integración es un término que se utiliza regularmente para hablar del proceso que permite maximizar la interacción entre los menores de la misma edad, sin importar las condiciones discapacitantes de algunos de ellos (Sofía Leticia Morales, s/f). Este proceso pretende lograr dos objetivos básicos para la educación de las personas con discapacidad: la normalización y la sectorización.

La normalización es, sin lugar a dudas, el principio fundamental que a nivel filosófico-ideológico sostiene la integración. A pesar de la confusión terminológica que este acarrea término (Van Steenlandt, 1991), se considera posible definirlo situando lo normal en las relaciones de las otras gentes hacia las personas con discapacidad, esto es, la normalización no es un objetivo por lograr en la persona con discapacidad sino con la gente que lo rodea, para que las relaciones (conductas y actitudes) que tienen hacia la persona con discapacidad sean lo más normal posible.

En este sentido, la búsqueda de la normalización se realiza en las condiciones que posibilitan o imposibilitan que la persona con discapacidad tenga experiencias lo más parecidas posible a las consideradas como habituales en la sociedad. (Bengt Nirje citado por Sáenz del Río, 1985). La importancia de este principio radica en la idea de que “cuando le tratamos (a la persona con discapacidad) por su discapacidad, le enseñamos a ser un discapacitado, le transmitimos nuestra concepción discapacitante de la discapacidad” (Eliseo Guajardo, 1998b; 7).

La normalización encuentra en la sectorización uno de sus vehículos de concreción, ya que permite que la persona con discapacidad permanezca en el medio social más cercano a su medio familiar. La “sectorización significa, pues descentralizar los servicios aproximándolos a las regiones y/o localidades en donde viven las personas que lo requieren” (Van Steenlandt, 1991); en ese sentido, se plantea la desintitucionalización de los servicios de educación especial con el fin de integrarlos a la escuela regular y brindar al interior de la misma la atención a las personas con discapacidad. Desde la lógica de la oferta y la demanda, la sectorización de los servicios implica necesariamente la integración de las personas con discapacidad.

La integración de los menores con discapacidad a la escuela regular constituye el hecho distintivo de la integración escolar; sin embargo, es menester aclarar que no toda inclusión de un niño con discapacidad en la escuela regular implica la integración escolar, ya que, para que se dé ésta, se deben de cubrir dos requisitos: el menor debe de presentar necesidades educativas especiales y su atención debe de estar siendo apoyada por personal de educación especial.

Este tipo de integración puede desarrollarse en diferentes niveles:

1. La integración física, que consiste en la reducción de la distancia física entre los sujetos con y sin discapacidad.

2. La integración funcional, que implica el uso de los mismos medios y recursos por parte de ambos grupos de personas.

3. La integración social, que refleja el acercamiento psicológico y social entre los dos grupos.

4. La integración social, en donde las personas con discapacidad adquieren los mismos derechos y oportunidades que las personas sin discapacidad para su desarrollo personal y profesional.

La integración escolar, entendida de esta manera, se configura en una estrategia básica de todo sistema educativo para garantizar el proceso de atención a la diversidad, conocido en el contexto nacional como integración educativa.

La integración educativa es el proceso a través del cual se garantiza el acceso al currículo de educación básica a todos los niños; este proceso suele ser denominado como atención a la diversidad (Illan Romeu,1996; Joan Rué,1993, Muñoz y Maruny, 1993), escuela inclusiva (Jarmila Havlik et. al, 2000 y Norma Rubín en Borsani y Gallicchio 2000), Escuela para todos (Bautista Jiménez, 1993) y/o escuela integradora (López Melero, 1993, María Angélica Lus, 1997 y Rodríguez Torres et. al., 1997).

En la literatura existente sobre la integración suele existir una gran confusión al yuxtaponerse los conceptos integración educativa e integración escolar:

- Van Steenlandt, (1991) maneja indistintamente los dos términos.

- Hernández Juárez (1998) y Eliseo Guajardo (1998b) establecen una clara distinción entre ambos, siendo la integración escolar una opción estratégica para lograr la integración educativa.

- Jarmila Havlik et. al, (2000) y Borsani y Gallicchio (2000) hablan de integración escolar y escuela inclusiva.

- Acosta (1994) analiza únicamente a la integración educativa y su mención a la integración escolar es para considerarla una primer sub-etapa del proceso general de integración.

- Echeita (1991), Aguilar Montero, (1991), Nicola Cuomo (1994), Echeita y Sotorrio, (1994), Parrilla Latas (1992), Hegarty et. al., (1994), Instituto de Estudios Pedagógicos Somosaguas (1986) y Pérez de Lara Ferré (1994) abordan exclusivamente la integración escolar sin mencionar o establecer relación alguna con la integración educativa.

- Bautista Jiménez (1993) relaciona la integración escolar y la escuela para todos.

- López Melero, (1993) y María Angélica Lus, (1997) vinculan a la integración escolar con una escuela integradora, comprensiva y transformadora.

- García Cedillo et. al. (1997) hablan de integración educativa abordando los principios y características de la integración escolar sin hacer mención a ésta.

Ante esta situación, la postura del autor de la presente discusión es que el término integración educativa no es muy afortunado y, personalmente, apuesta por el de atención a la diversidad; sin embargo, la presentación del término integración educativa en esta discusión obedece a que es utilizado frecuentemente en los documentos oficiales del sistema educativo nacional (Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, Programa Nacional de Educación 2001-2006, Sofía Leticia Morales, s/f, Conferencia nacional “Atención educativa a menores con necesidades educativas especiales, equidad para la diversidad”, 1997, Eliseo Guajardo, 1998b, etc.)

Los contextos de uso

Ante la aparente simplicidad de reconocer que el hecho distintivo de la integración escolar es la inserción de los menores con discapacidad en la escuela regular, se hace necesario realizar una lectura diferente que permita recuperar la multidimensionalidad constitutiva de este proceso. La revisión de la literatura ha permitido reconocer los contextos teórico-disciplinarios en donde es utilizado el término integración escolar:

Un primer contexto de uso se refiere al hecho de reconocer la integración escolar como un proceso de inserción de menores con discapacidad a la escuela regular; éste es el uso más extendido del término integración escolar (Borsani y Gallicchio, 2000, Guajardo, 1998a, Guajardo, 1998b, Hegarty, 1994, Instituto de Estudios Pedagógicos Somosaguas, 1986 y Kaufman, citado por Sáenz del Río, 1985).

Este contexto de uso se enmarca en la lucha contra la segregación que se emprendió en diferentes países europeos y en Estados Unidos, y que permite justificar y explicar el por qué la integración escolar surge y se desarrolla a la luz de una búsqueda de la inserción del sujeto con discapacidad en la escuela regular.

Un segundo contexto de uso del término “integración escolar” remite a considerarlo como un fenómeno pedagógico (Council for Excepitonal Children, 1975, citado por Illan Romeau, 1996, Borsani y Gallicchio, 2000, Van Steendlandt, 1991, Cuomo, 1994, Hegarty, 1994 y National Asociation for Retarded Citizens, citada por Bautista Jiménez, 1993). La integración escolar comienza a configurarse como un modelo pedagógico que tiene en el centro de la intervención didáctica al niño; las dificultades de aprendizaje o necesidades educativas especiales son el pretexto idóneo para la búsqueda del perfeccionamiento docente y para la mejora substancial de las instituciones.

Un tercer contexto de uso conduce al ámbito organizacional (Birch, 1974, citado por Bautista Jiménez, 1993). En este contexto la integración escolar, como fenómeno organizacional, plantea la ingente necesidad de un reordenamiento institucional del sistema de educación especial en aras de su unificación con las escuelas de educación regular. El reordenamiento institucional de los servicios de educación especial ha posibilitado la creación y el desarrollo de nuevas instituciones que responden a las estrategias de integración adoptadas en cada caso.

Un cuarto contexto de uso del término se encuentra en el campo ideológico (Illan Romeau, 1996, Fortes, 1994 y Cuomo, 1994). Esta perspectiva permite reconocer a la integración escolar como principio ideológico que conduce a una valoración positiva de las diferencias humanas; en este sentido, la aceptación de la diversidad se vuelve una norma y la lucha contra cualquier forma discriminadora o creadora de marginación en la sociedad se constituye en un valor.

Un quinto contexto de uso se localiza en el terreno político (Fortes, 1994). La integración escolar como proceso político permite incrementar la participación democrática de los menores con necesidades educativas especiales y de sus padres en las instituciones escolares. El desarrollo de la participación democrática en ámbitos escolares configura al nuevo ciudadano del futuro, inmerso en un contexto de respeto a la diferencia, pero a la vez imbuido por un espíritu de solidaridad.

Finalmente, un sexto contexto de uso del término integración escolar implica su inserción en la discusión generada alrededor del cambio social (Illan Romeau, 1996). La integración escolar como un proceso bidireccional implica la relación y el mutuo ajuste del niño integrado y de su ambiente integrador, lo que normalmente conducirá a una transformación progresiva de las estructuras sociales.

Definición

Para poder desarrollar una definición del término “integración escolar”, se ha de partir del reconocimiento explícito de que nos encontramos ante un objeto de estudio polisémico y con una multidimensionalidad constitutiva de origen. Esta situación obliga a la búsqueda de una definición que cubra las necesidades básicas de carácter institucional, sin intentar realizar una definición exhaustiva o completa que aborde toda su complejidad. En ese sentido, y por razones eminentemente prácticas y utilitaristas, se prefiere la siguiente definición:

Los alumnos con discapacidad en proceso de inclusión en la escuela regular. Que en el curso de su educación básica presenten necesidades educativas especiales y que educación especial les preste apoyo, a través de USAER, pasan a formar parte de una integración escolar“. (Eliseo Guajardo, 1998a; 4)

A manera de conclusión, se puede afirmar que el uso de esta definición, como cualquier otra, y las precisiones de significado realizadas a los términos que integran su sistema conceptual, permite mejorar la comunicación entre los estudiosos del tema y, por lo tanto, llegar a acuerdos que permiten configurar el vocabulario base de una comunidad de investigadores.


Referencias

Acosta, María de Lourdes. (1994). Una aproximación al proceso de integración educativa en el Distrito Federal, la visión de los actores institucionales. México: Dirección de Educación Especial.

Aguilar Montero, Luís A. (1991). El informe Warnock.  Revista Cuadernos de Pedagogía, No. 197.Barcelona: Ed. Fontalba.

Ainscow, Mel. (1995). Necesidades especiales en el aula. Madrid: Narcea.

Bautista Jiménez, Rafael (1993). Una escuela para todos: la integración escolar. En: Necesidades educativas especiales. Málaga: Aljibe.

Borsani, María José y Gallicchio, María Cristina. (2000). Integración o exclusión. Buenos Aires: Novedades educativas.

Cuomo, Incola. (1994). La integración escolar. Madrid: Visor.

Dirección General de Educación Especial-SEP. (1985). Bases para una política de educación especial.México: autor.

Dirección de Educación Especial. (1994). Proyecto General para la Educación Especial en México,Cuaderno de Integración Educativa, No. 1, México.

Dirección de Educación Especial. (1997). Proyecto General para la Educación Especial. Pautas de Organización, Cuaderno de Integración Educativa, No. 6, México.

Echeita, Gerardo. (1991). El programa de integración del MEC. Revista Cuadernos de Pedagogía, No. 191. Barcelona: Ed. Fontalba.

Echeita, Gerardo y Sotorrío, Benigna. (1994). Necesidades especiales en el aula. Revista Cuadernos de Pedagogía, No. 226. Barcelona: Ed. Fontalba.

García Cedillo, Ismael et. al. (1997). Integración educativa en el aula. México: Fondo Mixto de Cooperación Técnica y Científica México-España.

Guajardo Ramos, Eliseo (1998a). Integración e inclusión como una política pública educativa en América Latina y el Caribe, México, Ponencia para el III Congreso Iberoamericano de Educación Especial.

Guajardo Ramos, Eliseo. (1998b). Proyecto General de Educación Especial en México, fase II. México: Dirección de Educación Especial.

Havlik, Jarmila et. al. (2000). Hacia una escuela inclusiva. Revista Novedades Educativas, No. 114.Buenos Aires: Novedades Educativas.

Hegarty, S. et. al. (1994). Aprender juntos. La integración escolar. Madrid: Morata.

Hernández Juárez, María del Carmen. (1998). Integración educativa y adecuaciones curriculares: Un estrategia innovadora en la atención a las necesidades educativas especiales en educación básica. Avances, dificultades y tareas pendientes. En: La psicología en la educación básica: perspectivas y aplicaciones, de Cuauhtémoc G. Pérez López et. al. México: UPN.

Instituto de Estudios Pedagógicos Somosaguas. (1986). Integración rural de minusválidos. Madrid: Narcea.

López Melero, Miguel. (1993). Lecturas sobre integración social y escolar. Barcelona: Paidós.

Lus, María Angélica. (1997). De la integración escolar a la escuela integradora. Buenos Aires: Paidós.

Morales, Sofía Leticia (s/f). Reflexiones en torno a la integración de los menores con discapacidad.Material mimeografiado s/l.

Muñoz, Emilia y Maruny, Luís. (1993). Respuestas escolares.  Revista Cuadernos de Pedagogía, No. 212.Barcelona: Ed. Fontalba.

Parrilla Latas, Ángeles. (1992). El profesor ante la integración escolar: investigación y formación.Argentina: Editorial Cincel.

Pérez de Lara Ferré, Nuria. (1994). El currículum oculto de la integración.  Revista Cuadernos de Pedagogía, No. 229. Barcelona: Ed. Fontalba.

Poder Ejecutivo Federal. (1995). Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, México.

Poder Ejecutivo Federal. (2001). Programa Nacional de Educación 2001-2006, México.

Rodríguez Torres, Elvia Olivia, et. al. (1997). Hacia una escuela integradora. Monterrey: Secretaría de Educación Pública.

Rué, Joan. (1993). Un reto educativo y político.  Revista Cuadernos de Pedagogía, No. 212. Barcelona: Ed. Fontalba.

Sáenz del Río, Sagrario. (1985). Integración escolar de los deficientes. Panorama internacional. Madrid: Editorial Real Patronato de prevención y atención de personas con minusvalía.

SEP-SNTE. (1997). Conferencia nacional: Atención educativa a menores con necesidades educativas especiales, equidad para la diversidad. Huatulco: autor.

Van Steenlandt, Danielle. (1991). La integración de niños discapacitados a la educación común.Santiago de Chile: UNESCO/OREALC.

UNESCO. (1994). Informe final de la conferencia mundial sobre necesidades educativas especiales, acceso y calidad. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia.

_________________________

Trabajo presentado en la mesa redonda “Integración Educativa e Investigación” en el marco del Primer Taller Interinstitucional de Investigación Educativa realizado en la Universidad Pedagógica de Durango, México. Su construcción intenta clarificar el concepto de integración escolar a partir de confrontarlo con los otros conceptos que conforman el sistema conceptual donde se encuentra inserto y de identificar los contextos de uso en que este concepto adquiere significado.

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Para citar este artículo:

  • Barraza, A. (2002, 02 de febrero). Discusión conceptual sobre el término "Integración escolar". Revista PsicologiaCientifica.com, 4(1). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/integracion-escolar


5 Comentarios para “Discusión conceptual sobre el término: Integración Escolar

  1. fátima orta

    Considero que podría profundizar en lo que es el proceso de integración de alumnos con discapacidad para aclarar la diferencia entre integración educativa y escolar, pues solamente señala que es parte del proceso.

  2. ABRAHAM BALAM

    Excelente el análisis entorno a esta temática tan plagada de conceptos e interpretaciónes, me gustaría que también se hiciese el análisis con relación a la inclusión educativa en cuanto a su semejanzas y diferencias con relación a la integración educativa.

  3. marcela victoria montes

    Es importante reconocer que independientemente de los conceptos que se manejan en esta temática el análisis que se propicia nos permita a los docentes hacer una reflexión sobre la importancia de crear una nueva cultura escolar que incluya una escuela que brinde oportunidades educativas de calidad para TODOS.

  4. sara martinez

    Excelente artículo bien fundamentado. Es una realidad necesaria integrar a los niños que muestran algunas dificutades en su aprendizaje a las escuelas regulares, puede ser muy valioso en el sentido de que al interactuar con los demás compañeros alcancen un mejor desarrollo sociocultural, lingüístico y emocional. También es importante recalcar que tendría que disminuírse el número de alumnos con los que trabaja el docente, porque actualmente los grupos están formados de 35 a 45 alumnos aproximadamente. Este es un gran ejemplo de equidad de la educación y por tal motivo este artículo que considero muy valioso hará reflexionar a cualquier investigador de la educación. Muchas felicidades por tan completa información.

  5. María Isabel

    Existen muchos parámetros para llevar acabo la integración. Es un camino difícil pero no imposible y depende de todos las personas en tener el éxito para seguir adelante. Soy una persona que mi trabajo es dar apoyo a niños integrados dentro de un aula regular pero qué onda!! con la inclusión estamos demasiado lejos para lograrlo o no.

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