Características del estado emocional en pacientes con enfermedad renal crónica
Psicología de la Salud


  • Yanet González Nieves
    Universidad Central Marta Abreu de Las Villas
    Villa Clara, Cuba

    Luis Felipe Herrera Jiménez
    Universidad Central Marta Abreu de Las Villas
    Villa Clara, Cuba

    Jorge López Romero
    Hospital Universitario Arnaldo Milian Castro
    Villa Clara, Cuba

    Zaida Nieves Achón
    Universidad Central "Marta Abreu de Las Villas"

Resumen

  • El presente artículo pretende abordar uno de las principales problemáticas de la Psicología de la Salud actual en relación a las enfermedades crónicas, motivado por la carencia de reportes científicos que permitan conocer cómo se modifican, influyen y expresan los factores psicológicos en las personas con patologías tales como la Enfermedad Crónica Renal (ERC). Este estudio se orientó hacia el análisis de los estados emocionales que acompañan a la evolución de esta enfermedad. El objetivo general está centrado en comparar las características emocionales en su relación con la evolución de la enfermedad de pacientes con Enfermedad Renal Crónica en los estadios tres, cuatro, y cinco de la enfermedad. Se comprobó que en los pacientes con Enfermedad Renal Crónica en estadios tres - cuatro y cinco hay manifestaciones patológicas de ansiedad, depresión, ira y frustración que forman parte del cuadro clínico de la enfermedad, se vinculan con las características de la etapa de la enfermedad que transitan. La investigación se desarrolló en el Hospital Docente Provincial Arnaldo Milián Castro de Villa Clara, Cuba. Se seleccionaron intencionalmente del universo de pacientes con ERC atendidos en este centro, 16 pacientes con tratamiento renal sustitutivo y 16 pacientes con otras alternativas terapéuticas en correspondencia con los diferentes estadios de la enfermedad. Como principales resultados se lograron describir comparativamente las manifestaciones de la ansiedad, depresión, ira y frustración en estos pacientes, identificar algunos correlatos entre los estados emocionales que predominan en los pacientes con ERC y la evolución de la enfermedad.

    Palabras clave: Enfermedad renal crónica, estados emocionales, ansiedad, depresión, Ira, frustración.



Los resultados del desarrollo de ciencia y la técnica en la Sociedad de la Información y la Comunicación alcanzan las más disímiles esferas de la actividad humana, dentro de las cuales se destaca, por el compromiso intrínseco con la sociedad y por la propia sensibilidad que esta entraña, la esfera de la salud humana.

En el área de la salud, hoy se incluyen desde los interesantes estudios del genoma humano y la fertilización artificial hasta la creación de órganos y tejidos sustitutivos con el objetivo de prolongar la vida humana y propiciar una mejor calidad de la misma. En los casos de enfermedades todavía incurables la medicina ha ido estructurando alternativas terapéuticas que aumentan la esperanza de vida de la persona que padece una enfermedad y le ayudan a alcanzar mayor bienestar.

El análisis de la relación salud- enfermedad y la propia concepción de salud ha ido evolucionando en las últimas décadas hacia un enfoque mucho más integral en el que el bienestar psicológico es un componente fundamental del estado de salud que de manera particular adquiere gran relevancia en las enfermedades crónicas.

Estos criterios se inscriben en las dimensiones de la Psicología de la Salud ya que la mayoría de los autores al igual que Oblitas Guadalupe, . y cols.(2006) consideran que en la atención a las personas con enfermedades crónicas no siempre se le da la prioridad necesaria a los correlatos de la enfermedad con los aspectos psicológicos, emocionales y sociales que están influyendo tanto en la etiología como en su evolución a lo largo del tiempo.

Mucho se ha avanzado en el tratamiento de enfermedades como hipertensión, dolor crónico, artritis, asma, diabetes, cáncer, trastornos cardiovasculares, enfermedades reumáticas, diabetes, SIDA, intestino irritable, cefaleas, entre otros. Sin embargo, quedan diversidad de incógnitas en relación a la implicación de los procesos psíquicos y las características de la personalidad en la aparición, curso y pronóstico de las enfermedades.

En esta dirección predomina el estudio de aspectos como la preparación psicológica del paciente para la disminución de los estados emocionales negativos que acompañan a la enfermedad (la ansiedad, la depresión, la ira, la hostilidad, entre otros); el manejo efectivo de las variables de apoyo psicosocial; el desarrollo de autoeficacia, autoestima y asertividad, y un sinnúmero de variables psicológicas que se ven afectadas en la situación de enfermedad y que retroalimentan negativamente el estado de salud del paciente.

En múltiples definiciones de “enfermedad crónica” se deduce la importancia de estos factores al destacar que se trata de un “proceso incurable, con una gran carga social, tanto desde el punto de vista económico como desde la perspectiva de dependencia social e incapacitación. Tiene una etiología múltiple y un desarrollo poco predecible”. (Oblitas Guadalupe, L.A. y cols., 2006)

El impacto psicológico que genera una enfermedad crónica en el ciclo vital de los pacientes, y en cierto modo, en el propio curso de la enfermedad, estará relacionado con el tipo de estrategias de afrontamiento ante los miedos, las preocupaciones, los recuerdos negativos, los pensamientos y las sensaciones ante el tratamiento y en relación al futuro.

La intervención psicológica en el comportamiento del paciente con una enfermedad crónica, a nivel cognitivo, emocional, conductual, social y espiritual, contribuye para un mejor afrontamiento de la enfermedad por parte del paciente, permitiendo una readaptación más rápida, con la finalidad de volver a una nueva faceta de vida igualmente satisfactoria, con la máxima calidad de vida que el curso de la enfermedad lo permita. Sin embargo, ello supone estudios acerca del componente psicológico de estas enfermedades, que deberán trascender del nivel descriptivo al explicativo.

De acuerdo al estado de este problema científico y sin negar los avances en la Psicología de la Salud, aún existen enfermedades crónicas en las que el desarrollo de las investigaciones en el área de la Psicología de la Salud se encuentra menos avanzado, como es el caso de la Enfermedad Renal Crónica.

De análisis anterior se desprende la importancia de comparar las características del estado emocional en pacientes con enfermedad renal crónica en su relación con la evolución de la enfermedad en los estadios tres, cuatro y cinco.

Desarrollo

En el adecuado funcionamiento de los diferentes subsistemas del organismo humano el papel del sistema renal es determinante. Se habla de ERC cuando los riñones son incapaces de cumplir con sus funciones.

Los riñones filtran los desechos de la sangre y regulan otras funciones del organismo. Estos purifican la sangre al quitarle el exceso de líquidos, minerales y productos de desecho, además de producir hormonas que mantienen la salud de los huesos y la sangre.

La actividad de los riñones puede verse afectada por diferentes causas, muchas de ellas relacionadas con la calidad de vida y estilos de vida que asumen las personas.

Cuando los riñones son incapaces de cumplir las funciones anteriormente mencionadas estamos en presencia de una Enfermedad Renal Crónica. La mayoría de las veces se presenta lentamente, no tiene cura y llega hasta una etapa terminal en la que el enfermo necesita un tratamiento renal sustitutivo del tipo de la Hemodiálisis, Diálisis Peritoneal o Trasplante Renal.

La ERC se define como una pérdida irreversible del filtrado glomerular, que se asocia, a medida que avanza, a la pérdida de las restantes funciones ejercidas por el riñón. Todo ello determina, en sus fases finales, una situación clínica característica, conocida también como uremia, en la que el medio interno se encuentra totalmente alterado sobreviniendo, en caso de no aplicarse las medidas terapéuticas oportunas, la muerte del individuo.(Massry, Glassock, 1995).

Desde un punto de vista clínico, existen diversos factores que influyen poderosamente en la progresión de las enfermedades renales, debe tenerse en cuenta que estos factores actúan de manera combinada, potenciándose sus efectos nocivos sobre las estructuras y la función renal.

Se reconocen como causas más frecuentes de la insuficiencia renal crónica: la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, las glomerulopatías y las enfermedades obstructivas renales.

Los síntomas de ECR son muy variados y pocas veces claros. Algunos pacientes no muestran síntomas por mucho tiempo. Produce lesiones graves antes de que la persona sospeche que está enferma. La mayoría son de índole general: debilidad, irritabilidad, dolor de cabeza, orinar constantemente durante la noche, mareos, náuseas, vómitos, picazón, el cuerpo se hincha, hay falta de aire, pérdida del apetito, fatiga, lentitud y calambres.

Con el avance de la enfermedad, la piel se vuelve de color terroso, seca y con tendencia a descamarse, con manchas y aumento de la presión arterial, aliento con olor a orina, dificultad para respirar, mucho sueño durante el día y dificultad para dormir durante la noche (Sellarés, Martín Conde, 2002).

Los avances en los correlatos entre la presión arterial y la ERC son innegables, se ha comprobado que el mantenimiento de una tensión arterial normal contrarresta la progresión de la ERC, independientemente de la etiología de la misma. Este efecto favorable se observa con cualquier tipo de agentes hipotensores, siempre que se consiga la normalización de la tensión sistémica. No obstante, la relación entre hipertensión arterial y progresión de la ERC tiene aún bastantes aspectos por aclarar.

En la estructuración del cuadro interno de esta enfermedad quedan muchos aspectos por explorar. Aún hoy no se dispone de una caracterización psicológica integradora de las posibles afecciones que se pueden estructurar en esta enfermedad, al menos no se corresponden los resultados científicos en esta área con los avances acumulados en el aspecto clínico y biológico del trastorno.

Resulta innegable que la afección mantenida de la función renal y la inminente pérdida de un riñón o de ambos provoca en las personas portadoras de este trastorno diversas limitaciones en su vida personal, laboral, familiar y social. Reacciones psicológicas que abarcan desde manifestaciones de ansiedad, frustración, cólera e ira e incluso diferentes grados de depresión acompañan el padecimiento, su conocimiento y aceptación por la persona que padece la ERC. Sin embargo se hace necesario desde los puntos de vista científico y asistencial profundizar en el conocimiento de los posibles correlatos entre las vivencias y estados psicopatológicos que se estructuran en las personas con ERC con vista a desarrollar alternativas terapéuticas más efectivas para mejorar, desde la zona salutogénica, el bienestar de la persona y su calidad de vida.

De ahí la importancia de la psicología aplicada a la nefrología que se encarga de la adecuación de los conocimientos psicológicos para una mejor y más completa comprensión del enfermo renal crónico, específicamente aquel bajo tratamiento de hemodiálisis, que presenta en su diagnóstico y tratamiento factores emocionales que permean, agravan o causan mayores dificultades en su vida (Bingaman, 1980).

En el curso de la enfermedad y el tratamiento de hemodiálisis aparecen diferentes formas de subjetivar el problema, como son la no aceptación de la enfermedad y del tratamiento. Los pacientes pueden presentar alguna mejoría temporal, o desarrollar otras enfermedades y otros síntomas, que pueden ser de difícil entendimiento si no se concibe al ser humano como un todo integrado. Varios trabajos ya realizados y publicados (Bingaman, 1980; Menzies & Stewart, 1968; Barros& Barros, 1986; Ribeiro, 1998; Gameiro, 1999; Álvarez-Ude, Fernández-Reyes, Vásquez, Mon, Sánchez & Rebollo, 2001) sugieren que los factores psicológicos están entre las variables más críticas en la determinación del ajuste del paciente renal al tratamiento de hemodiálisis.

Se reconoce que en los pacientes con enfermedades crónicas, es frecuente la presencia de una o más condiciones médicas que desencadenan depresión en la persona enferma. Es evidente que cuanto más severa sea la enfermedad, es más probable será que la depresión la complique.

La reconocida depresión compuesta, que se refiere a cuando este estado emocional o síntoma coexiste con otra enfermedad psiquiátrica o médica, se caracteriza por una magnitud mayor del efecto depresivo y usualmente es más resistente al tratamiento.

En la ERC desde los inicios del proceso patológico de la enfermedad renal, el paciente percibe que su funcionamiento físico general ha comenzado a alterarse e inmediatamente el paciente debe iniciar una modificación (a veces radical), de sus hábitos de vida para evitar peores y fatales afectaciones en su salud.

Con mayor o menor resistencia la persona con esta enfermedad crónica comienza a elaborar o re-elaborar el sentido de la muerte con una proyección de inmediatez que puede conllevar a la reestructuración de sus aspiraciones, sueños y proyectos de vida en los que se implica todo lo significativo y relevante para la persona, que genéricamente hablando se refiere al desarrollo personal, familia, pareja, profesión, vida social, entre otros.

En esta situación en que la sintomatología propiamente orgánica se presenta con una urgencia vital, la subjetivación de la misma constituye un elemento clave que se relaciona con la actitud que la persona asume ante la enfermedad y los estados afectivos, volitivos y cognitivos que se van estructurando e implicando en su manera de reaccionar ante la enfermedad.

White, Grenyer, (1999) al evaluar las pérdidas del paciente renal establecen una jerarquía que sin lugar a dudas, más allá de las regularidades generales con que han sido identificadas, pasa por la dimensión individual de cada persona enferma.

1. Salud
2. Libertad
3. Imagen corporal
4. Hábitos diarios
5. Autonomía
6. Autoestima
7. Bienestar físico
8. Rol familiar
9. Rol como pareja
10. Sexualidad
11. Trabajo
12. Tiempo libre
13. Vida comunitaria
14. Sueños y aspiraciones
15. Estilo de vida
16. Capacidad de elegir

En este sentido resulta interesante la propuesta de autores como Elizabeth Kubler- Ross (1989) que plantean el tránsito de estas personas por cinco etapas de un proceso de duelo para elaborar estas pérdidas:

- Fase I. Negación.

- Fase II. Concientización.

- Fase III. Rabia.

- Fase IV. Depresión.

- Fase V. Aceptación.

Explorar las maneras individuales de transitar por la elaboración del duelo y la jerarquización de las pérdidas, constituye una oportunidad para encontrar con mayor nivel de precisión los posibles factores protectores y la capacidad de resiliencia como premisa para la estructuración de las alternativas terapéuticas.

En este sentido el estudio de los estados emocionales como la ansiedad, la depresión y la ira se hacen ya de carácter obligatorio al pretender describir y explicar la manera individual de subjetivar la enfermedad crónica.

En el caso particular de la Enfermedad Renal Crónica resultan limitadas las investigaciones que profundicen en aspectos psicológicos de estos pacientes, al respecto se han podido identificar algunas cuestiones que si bien requieren de mayor nivel de profundidad y sistematización abren la puerta a un camino prácticamente inexplorado en relación a determinados factores psicológicos asociados a esta afección.

Desde las consideraciones teóricas expuestas se realizó un estudio exploratorio descriptivo mediante un paradigma de investigación mixto, en el que se integran las estrategias cuantitativas y cualitativas de investigación teniendo como objetivos de trabajo, diagnosticar del estado emocional del paciente con ERC, describir los principales correlatos entre los estados emocionales que predominan en los pacientes con Enfermedad Renal Crónica y la evolución de la enfermedad y ofrecer recomendaciones que consideren las características del estado emocional dentro del cuadro clínico de la enfermedad renal crónica.

Se trabajó con una muestra de 32 pacientes, 16 de ellos con tratamiento renal sustitutivo (estadio 5 de la E.R.C.) y 16 con otras alternativas terapéuticas, (estadio 3, 4 de la E.R.C.) intencionalmente seleccionados del universo de pacientes con ERC atendidos en – Hospital Docente Provincial Arnaldo Milián Castro de Villa Clara.- Ninguno de los 32 pacientes reconoce haber tenido tratamiento psicológico y/o psiquiátrico antes de la ERC.

La intencionalidad de la selección se acotó a los aspectos éticos a considerar; protección legal de las personas en las instituciones de salud, código de ética del psicólogo, consentimiento informado del paciente y aval del comité de ética de la institución de salud. Se determinaron, además, los criterios de inclusión (que fueran pacientes diagnosticados con Enfermedad Renal Crónica en los estadios tres – cuatro y cinco) y de exclusión (pacientes que además de la ERC, portaran diabetes mellitus, un nivel intelectual menor al normal y/o deterioro cognitivo).

A partir de la hipótesis de trabajo se establece que en los pacientes con ERC en estadios tres , cuatro y cinco hay manifestaciones patológicas de ansiedad, depresión, ira y frustración que forman parte del cuadro clínico de la enfermedad, se vinculan con las características de la etapa de la enfermedad que transitan.

En este presupuesto se declaran como principales variables a estudiar el estado emocional (variable psicológica) y la evolución clínica de la ERC (variable clínica).

Para la recogida de la información se utilizó como alternativa metodológica, una batería de pruebas psicológicas integradas por las siguientes técnicas: observación, entrevista, revisión documental e inventarios monorasgos: Inventario de Expresión de Ira Estado- Rasgo (STAXI-2), -Cuestionario de Estados reiterados de frustración, Inventario de ansiedad rasgo estado (IDARE), Inventario de depresión de Beck.

Los variados análisis realizados por técnica y por estadio de la enfermedad posibilitó encontrar un grupo de características generales de la muestra investigada, en el que se establecen comparativamente semejanzas y diferencias de acuerdo a la evolución de la enfermedad, que propician nuevos niveles de aproximación al estudio del estado emocional de estos pacientes.

En la muestra se encontró como aspecto interesante una escasa presencia de mujeres (a penas 6 de 32 pacientes eleccionados para un 18, 72%), lo cual coincide con reportes internacionales. En el caso de la muestra investigada,- llama la atención que las mujeres poseen menor incidencia de hábitos tóxicos, ya que un 65- % (20 pacientes) de la muestra refiere haber fumado por más de 10 años, y de ellos sólo 3 son mujeres. Igualmente 5 pacientes (15 %) refieren haber consumido bebidas alcohólicas con frecuencia mayor a 6 veces al mes, ninguno es mujer. Estos datos ilustran la demostrada relación entre los estilos de vida no saludables y la ERC, además de introducir interrogantes alrededor de una tercera variable, el género.

La edad de los pacientes oscila entre los 23 y los 75 años; 6 están entre 23- 40 años, 15 entre 41- 60 y 11 entre 61-75, lo que evidencia una mayor concentración en el segundo grupo que representa un 48.75 % de la muestra y podría interpretarse como grupo etario de mayor vulnerabilidad a la ERC.

El nivel de escolaridad que predomina en esta muestra es medio (22 pacientes), seguido del nivel primario 6 (pacientes) y 4 de nivel superior. Pudiera pensarse en esta variable como una predisponerte de carácter indirecto, o sea que el nivel de escolaridad al parecer también influye en los estilos de vida que asume la persona.

El 100 % de los pacientes refieren no haberse atendido ni por psicología ni psiquiatría antes de la ERC, lo cual pudiera ser indicador de una adecuada salud mental previa.

Según el análisis de los resultados de la información obtenida mediante la entrevista a los pacientes, al valorar los antecedentes patológicos personales, el 90 % de los pacientes padecen de hipertensión arterial crónica algunos (3) con complicaciones tales como al obstrucción de arterias.

Al abordar la relación entre el estado emocional y el bienestar psicológico, un 25 % refiere experimentar inseguridad a la hora de tomar decisiones, un 15 % de ellos manifiestan necesitar apoyarse en otras personas para ello. Llama la atención que mientras un 80% manifiesta en la entrevista sentirse bien emocionalmente, estos resultados contrastan con los obtenidos en los inventarios aplicados para evaluar los estados emocionales que posteriormente se analizan.

Al considerar la vida familiar y posibles conflictos se constató en la entrevista, que: 18 pacientes, los cuales perciben mayor y mejor apoyo familiar, son los que se encuentran en mejores condiciones tanto psicológicamente como clinicamente, lo cual habla a favor de posibles correlatos entre ambas variables.

Al investigar acerca de la elaboración de las ideas y pensamientos sobre su enfermedad y su futuro, 24 pacientes, todos mayores de 40 años y con al menos 6 años con la enfermedad, refieren cierta conformidad a partir de algunas racionalizaciones como “en definitiva la gente se enferma” “esto fue lo que me tocó”. Mientras que los pacientes más jóvenes, es decir el resto, manifiesta cierta resistencia a aceptar su situación, a pesar de que en su totalidad o nacieron con la enfermedad o la padecen desde la edad temprana. Sin embargo, en sus expresiones predomina el deseo de vivir de “seguir luchando” y la esperanza del éxito en el trasplante.

Para el 100 % de los pacientes, la capacidad de trabajo ha disminuido considerablemente ya que refieren sentirse cansados ante cualquier esfuerzo, así mismo, en el 25 % de ellos expresan percibirse incapacitados para realizar cualquier actividad. Los intereses en estos pacientes se ven enfocados, mas bien, hacia la salud, el hogar, la familia y personas cercanas, el poder seguir disfrutando de las pequeñas cosas de la vida como ver la televisión, comer, dormir, conversar, etc., pues ya son pacientes que han tenido que afectar su vida laboral o escolar.

De los 32 pacientes que integran la muestra 26 refieren que el optimismo en la vida es fundamental para seguir viviendo, este grupo pertenece a las edades entre 33 y 75 años.

Al procesar estadísticamente los resultados del inventario de ansiedad IDARE, con el empleo de la técnica Prueba de Kruskal-Wallis, se encontró que al comparar el grupo de pacientes en estadios tres y cuatro de la ERC y los pacientes de estadio cinco, no existieron diferencias significativas en la expresión de la ansiedad como estado ni como rasgo. Las medidas de la mediana están muy próximas en ambos grupos, lo que demuestra que la estructuración de la sintomatología ansiosa a nivel patológico es bastante parecida en los miembros de los dos grupos estudiados y se reflejó en forma de inquietud, zozobra, expectativa negativa sobre su futuro y evolución de la enfermedad y en expresiones somáticas como: salto epigástrico, sudoraciones, frialdad en la temperatura corporal, incremento de la motricidad de los miembros, aceleración en el lenguaje oral. Si bien estos síntomas fueron notables en todos los pacientes estudiados se apreciaron de una manera más acentuada en los que están transitando por el estadio cinco de la enfermedad.

Precisamente, la mayor diferencia entre los grupos se observó en la desviación estándar de la ansiedad rasgo en el grupo de estadios tres y cuatro, lo que es indicador de que sí existen diferencias de orden cualitativo.

Obsérvese en las figura 1y 2 cómo se comporta la ansiedad como rasgo y la ansiedad como estado en ambos grupos entre los niveles medios y altos. Se manifiesta en niveles más altos la ansiedad como estado en el grupo de diálisis. Este estado afectivo desagradable se estructura como un miedo indeterminado y la expectación de un peligro inminente ante la cronicidad y severidad de la ERC.

enfermedad renal crónica

Figura 1. Ansiedad como rasgo

Figura 2. Ansiedad como estado

Al realizar una valoración centrada en la cualificación de estos datos se encontró que en los ítems relacionados con el bienestar personal un 50 % de la respuestas fueron positivas, reflejando de esta manera, respuestas negativas en ambos grupos. Estos elementos indican que muchas veces los pacientes tienden a buscar mecanismos de negación del proceso patológico y en otras ocasiones se centran en el mismo. También resultó evidente que aún con la presencia de manifestaciones marcadas de ansiedad no en todos los casos existe un registro consciente de las mismas.

Los resultados obtenidos mediante la aplicación del inventario de Beck, mostraron que al comparar el grupo de pacientes en estadios tres y cuatro de la ERC y los pacientes de estadio cinco no existen diferencias significativas desde el punto de vista estadístico con respecto a la presencia de depresión, aunque las medidas de la mediana no están tan próximas como en el caso de la ansiedad.

Como refleja la figura 3 hay un predominio en ambos grupos de los niveles moderado y grave de depresión. Siendo ligeramente más alta la expresión de depresión grave en el grupo de diálisis. Estos resultados coinciden con los registros de esta manifestación emocional en otras enfermedades crónicas en que proporcionalmente aumenta con arreglo a la severidad de la enfermedad; entre las tantas pérdidas que la persona debe aceptar, comienza a elaborar o re-elaborar el sentido de la muerte con un carácter más inmediato lo que conlleva a la reestructuración de sus aspiraciones, sueños y proyectos.

Figura 3. Depresión

Al realizar una valoración cualitativa de las respuestas de los pacientes llama la atención que en relación a hábitos como por ejemplo de alimentación, el 90 % de las respuestas fueron “mi apetito no es peor que de costumbre” lo cual puede justificarse ya que en estos pacientes lejos de ocurrir una pérdida de apetito, se produce una exacerbación de prohicbiciones y limitaciones debido a la cantidad de prohibiciones y limitaciones establecidas en su alimentación.

En el penúltimo grupo de frases del Inventario Beck , un 90% de ambos grupos expresó no haber disminuido su interés por las cuestiones relacionadas con el sexo, lo cual se traduce en que no existe realmente una falta de motivación sino que debido a la ERC estos pacientes tiene pérdidas de origen orgánico en esta esfera.

Los resultados obtenidos mediante la aplicación del inventario de expresión de la ira estado-rasgo STAXI-2, revelan que al comparar el grupo de pacientes en estadios tres y cuatro de la ERC y con los del estadio cinco, no existen diferencias significativas en la expresión de la ira, tanto en su forma como estado como la de rasgo. Estos elementos también confirman la presencia de este estado emocional en los dos grupos de enfermos explorados. Se releja en la Gráfica 4 el predominio de los niveles leve y alto en ambos grupos, siempre con un ligero aumento del nivel alto de la ira como estado en el grupo de diálisis.

Figura 4.  Ira como estado

En contraste con lo anterior y como se refleja en la figura 5, expresión de la ira como rasgo, en ambos grupos predomina el nivel bajo, estas manifestaciones hablan a favor de considerar, entonces, la expresión de la ira como estado, como parte del cuadro clínico de la ERC.

Figura 5. Ira como rasgo

Al comparar el índice de expresión de la ira en ambos grupos, si se encontraron diferencias estadísticamente significativas. Se apreció que los pacientes en estadio cinco manifiestan un índice más elevado de expresión interna de la ira. Estos datos reflejan poco control interno de la ira en la muestra en general, mayor control externo en los pacientes que transitan por el estadio tres – cuatro y escasa expresión externa en ambos grupo. En estos resultados se revela la incidencia de la severidad de la enfermedad en el control de la ira.

Figura 6. Índice de expresión de la ira

Cuestionario de estados reiterados de frustración

La aplicación del cuestionario de estados reiterados de frustración, revela que al comparar el grupo de pacientes en estadios tres y cuatro de la ERC y los pacientes de estadio cinco no existen diferencias significativas en el análisis estadístico en la expresión de la frustración.

Figura 7. Manifestaciones de la Frustración

En la figura se aprecia el predominio de este estado emocional en ambos grupos, expresándose en los niveles medio y alto. Estos resultados revelan la connotación emocional de las limitaciones y pérdidas que la ERC impone desde los inicios del proceso patológico, el paciente percibe que su funcionamiento físico general ha comenzado a alterarse e inmediatamente debe iniciar una modificación de sus hábitos de vida para evitar peores y fatales afectaciones en su salud y por las propias características del tratamiento en el caso del grupo estadio cinco.

Al valorar cualitativamente las respuestas se encontró que en los hábitos relacionados con la sexualidad, llama la atención que un 60 % del grupo de estadios tres y cuatro expresan que su sexualidad es buena un 20 % expresa que es regular y un 20 % que es mala,- sin embargo, en el grupo de estadio cinco, un 75 % expresa que su sexualidad es mala y un 25% que es regular, resultando esta esfera una de las más afectadas por la enfermedad que portan estos pacientes y que como se expresa en los datos también se reciente más con la severidad de la enfermedad.

En este cuestionario también se encontró que los pacientes con ERC casi en su totalidad tienen frustraciones en relación con su desempeño conyugal, laboral, escolar, social y familiar. Es significativo que los pacientes más jóvenes tienen grandes frustraciones con respecto a su desempeño sexual y sus relaciones de parejas. En la muestra estudiada las personas más jóvenes pertenecen al sexo masculino.

Resumiendo los análisis comparativos realizados entre ambos grupos de pacientes con ERC, encontramos que, si bien no existen diferencias estadísticas significativas en las manifestaciones de ansiedad, depresión y frustraciones, en los estadios tres – cuatro y cinco de la enfermedad, la expresión de dichas emociones negativas tiende a ser ligeramente mayor en correspondencia con la severidad de la enfermedad.

Los datos aportados por las diferentes técnicas empleadas para la obtención de la información en los pacientes estudiados, arrojaron que entre los antecedentes patológicos personales sobresale la hipertensión arterial, siendo reconocida la influencia de factores emocionales, en su aparición y curso. La mayor incidencia de pacientes del sexo masculino puede estar también vinculada con la presencia de un mayor número de factores de riesgo de afectación del sistema renal, incluyendo una mayor reactividad y más fácil descompensación emocional.

Entre los hábitos tóxicos registrados predominó la presencia del hábito de fumar, la ingestión de bebidas alcohólicas y café. Es de señalar que estos hábitos fueron mucho más notables en los hombres y en su mayoría aparecieron simultáneamente, lo que conlleva a potencializar más su implicación de riesgo.

La percepción de apoyo familiar y social en la mayoría de los casos es favorable. La valoración de los datos obtenidos en el IDARE, el STAXI, el Inventario de Depresión de Beck y el Cuestionario de Estados Reiterados de Frustración permite señalar que las expresiones de ansiedad, depresión, frustración e ira que se ubican en niveles de mayor intensidad están directamente vinculadas con el curso de la enfermedad renal crónica. La comorbilidad de estas afecciones emocionales indican también que su expresión forma parte del cuadro interno de la enfermedad y requiere de un mayor nivel de análisis, que a criterio de los autores de esta investigación, es necesario contemplar tanto desde la dinámica integral del cuadro clínico de la ERC en los estadios de evolución analizados como desde la psiconeuroendocrinoinmunologia.

Se considera importante valorar estas manifestaciones emocionales al atender al paciente con ERC por su enorme repercusión en la evolución del cuadro clínico. También resulta interesante desde el punto de vista asistencial e investigativo fomentar la búsqueda de alternativas terapéuticas psicológicas para contribuir a la atención integral de estos pacientes.

Consideraciones finales

En los pacientes que padecen ERC en los estadios tres, cuatro y cinco de la enfermedad, se comprobó que las manifestaciones de ansiedad, depresión, ira y frustración, tienden a ser más graves en correspondencia con la severidad de la enfermedad; las evidencias científicas de la presente investigación apuntan hacia la reafirmación de la relación existente entre las afectaciones en el estado emocional y la evolución de la enfermedad.

En los pacientes que padecen ERC en los estadios tres, cuatro y cinco predomina la ansiedad estado como principal manifestación emocional de mayor intensidad asociada a la enfermedad, lo que refleja el alcance de la subjetivación de las amenazas que vivencian los portadores de esta afección ante la evolución del perfil clínico que padecen y de las estrategias terapéuticas correspondientes a cada fase.

Las manifestaciones del control de la ira en los pacientes que padecen la ERC en los estadios tres, cuatro y cinco están afectadas y se diferencian mejor según el estadio de la enfermedad, que el resto de las manifestaciones emocionales estudiadas; los enfermos en los estadios tres y cuatro mostraron un índice más elevado de la expresión externa de la ira, mientras que los que se encuentran en estadio cinco reflejan un índice más alto de expresión interna de la ira.

La comorbilidad de las afecciones emocionales detectadas a un nivel patológico en los pacientes que padecen la ERC en los diferentes estadios estudiados indica que su expresión forma parte del cuadro interno de la enfermedad.

Los resultados de la presente investigación indican que el estado vivencial subjetivo de los pacientes portadores de enfermedad renal crónica está marcado por afectaciones emocionales, evidenciándose la urgencia de implementar alternativas terapéuticas psicológicas efectivas en la atención integral de estos pacientes, y de considerar su expresión en el cuadro clínico de la enfermedad.

Referencias

Alvarado R, Blanco I, Carreño Z, Martínez A, Vargas E, Puerta M, (2004): Apoyo familiar y la estabilidad emocional de los pacientes del programa de hemodiálisis de la unidad de nefrología. Nefrol Latinoam; p. 215.

Alvarez-Ude F. Fernandez-Reyes MJ. Vásquez A. Mon C, Sánchez R & Rebollo P. (2001). Nefrología,21(2), 191-9

Angulo M, Fonseca R, Gamboa S, Molleja Y, Vargas E, (2004): Vida social, familiar y laboral de los pacientes trasplantados renal de la unidad de nefrología. Nefrol Latinoam; p. 213.

Barros, C.A.S.M. & Barros, T.M. (1986).Dificultades emocionais encontradas naindicação de transplante renal relacionadoem crianças: relato de um caso. Rev. Pesquisa médica, 21(3), 40-44.

Bello Z, Casales JC, (2002): Psicología General. La Habana: Editorial

Bingaman, C. (1980). Dialysis team: an assessment of professional interaction. Contemporary Dialysis, 49(50), 60-70

Calviño M, (2002): Análisis Dinámico del Comportamiento. La Habana: Editorial “Félix Varela.

Centro Coordinador Nacional de Información sobre Enfermedades de los Riñones y de las Vías Urinarias, (2002): Insuficiencia renal: Cómo escoger el tratamiento que más le conviene. kidney.nih.gov/about/contact.htm.

CIE-10, (1993): Trastornos mentales y del comportamiento. Madrid: Editorial Rafael Salgado.

Colectivo de Autores. (2003). Psicodiagnóstico: Selección de lecturas. La Habana. Editorial Félix Varela.

Covinsky KE, Kahana E, Chin M, (2000): Depressive symptoms and 3 years mortality in older hospitalized medical patients. P.563-569.SAP

Drukker, S., et al (1978). Sustitución de la Función Renal por Diálisis. España: Ed. Jims.

Egido J, Alcázar R, (1998): Insuficiencia renal crónica. Nefrología Clínica. 1ra Edición. Madrid: Editorial médica panamericana, p: 242-257

Gameiro M. H. (1999). O sofrimento na doença. Coimbra: Quarteto Editora.

Galindo G, Salvador J, Cherror Y.Son E, (1993). La Nueva Psicología Contemporánea. Rev Salud Mental; p. 9-12.

Gradillas Regodon V, (1981). Aspectos psicológicos en la asistencia médica del enfermo Terminal. Rev. Clínica Española: 1-4.

Goleman, Daniel. (1996). Inteligencia Emocional: Mente y medicina, Javier Vergara Editor, Buenos Aires.

Gulledge AD, Calíbrese JR, (1988). Diagnóstico de ansiedad y depresión. Clin Med Norteam. P: 803-814.

Guyton AC, Hall JE, (1998): Formación de la orina en los riñones: La filtración glomerular, riego sanguíneo renal y su regulación. Tratado de Fisiología médica. Vol II. Nueva York: Interamericana. McGram-Hill; p.343-360.

Katz, E. (2001). Diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia renal crónica. Rev Méd Chile ch; 101 pp966-968.

Kimmel, P L., Peterson R A, et al. (2000). Multiple measurements of depression predict mortality in a longitudinal study of chronic hemodialysis patients. JAM Soc Nephrol. Pp 2093-2098.

Kimmel, P l (2001). Psychological factors in Dialysis patients: Nephrology Forum, Kidney International. JAM Soc Nephrol. pp 1599- 1613.

Kimmel, P L. ( 2000). Psychosocial factors in adult end-stage renal disease patients treated with hemodialysis: correlates and outcomes. Am J Kidney Dis; 35(4):S132-40.

Kimmel, PL., Thamer M, Richard. (1998). Psychiatric illness in patients with end-stage renal disease. Am J Med. vol.105:21421.

Kimmel PL, Peterson RA, et al. (2000). Dyadic relationship conflict, gender, nd mortality in urban hemodialysis patients. J Am SocNephrol; 11:1518-25.

Kubler-Ross, E, (1989): La muerte, un amanecer. Luciérnaga

Kvasenko. A.V y colab (1980). Psicología del enfermo. Moscú: Ed. Medicina

Levitov, N.D. (1964). Acerca de los estados patológicos del Hombre. Moscú: ed. Universidad de Moscú.

López Romero, Jorge, (2005): Tesis de maestría: Calidad de vida percibida en pacientes con tratamiento renal sustitutivo.

Luria AR, (1997): Las funciones corticales del hombre. La pedagogía. Barcelona: Editorial Orbe. 99

Madrigal O, (2002): Bienestar psicológico como factor de dependencia en hemodiálisis. Rev Enferm IMSS p. 17-20.

Magas A, Bragado C, Arrieta J, Aranzabal J, Martínez, (2004): Depresión y supervivencia en enfermos renales crónicos. Nefrol Latinoam p. 209.

Martorell AC, Ciprés M, Gallart C, Lobo J., (2004): Promoción de resiliencia en pacientes hemodializados. Nefrol Latinoam. P. 214

Menzies, I.C. & Stewart, W.K. (1968) Psychiatricobservations on patients receiving regulardialysis treatment. British Medical Journal, 45, 544-547.

Morales CF, (1999): Psicología de la Salud. La Habana: Editorial Científico-Técnica.

Nieto – Cardoso, E. (1994) Psicoterapia. Principios y técnicas. México DF. Edit. Romont, S.A.

Oblitas Guadalupe y Cols. L.A. (2006) Psicología de la Salud y enfermedades crónicas. ISBN: 978-958-97836-7-2. Editorial: PSICOM Editores.Páginas: 542.Formato: Electrónico

Pedraza E, Alba L, (2001): Trastornos de los estados anímicos en pacientes que sufren de ansiedad. Rev. Sedibach, p.113-118.

Rubinstein SL, (1981). Principios de Psicología General. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

Sellarés VL, Martín Conde ML, (2002). Insuficiencia renal crónica. Manual de Nefrología. 2da ed. Madrid: Harcourt, p. 173-192.

Smith MD, Hong BA, Robson AM, (1985) Diagnostic of depression in patients with end-stage renal disease; Comparative Analysis. Am J Med; p.160-166

Valles I, Gil J, Ochoa T, Vargas E, (2004): Grado de satisfacción de los pacientes del programa de hemodiálisis en relación a la atención integral recibida por enfermería de la unidad de diálisis. Nefrol. Latinoam p. 214.

Zúñiga C, (2004): Factores psicosociales de la calidad de vida relacionada con la salud en Nefrología. Nefrol. Latinoam, p. 98

-

Recommend to a friend

Califique este artículo

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (7 votos, promedio: 4,71 de 5)
Loading ... Loading ...

Para citar este artículo:

  • Gonzáles, Y., Herrera, L. F., Romero, J. L. & Nieves, Z. (2011, 1 de diciembre). Características del estado emocional en pacientes con enfermedad renal crónica. Revista PsicologiaCientifica.com, 13(20). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/enfermedad-renal-cronica-pacientes-estado-emocional


1 Comentarios para “Características del estado emocional en pacientes con enfermedad renal crónica

  1. Veronica Libier Maldonado Casarreal

    Me parece interesante su aportación, sobre todo porque en este tipo de pacientes es poco común su estudio en relación psicológica además por su estado de cronicidad sobresale por parte de ellos su aprobación para conocer sus emociones y resaltar la necesidad imperiosa de atención psicológica para sobrellevar su enfermedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>