Impacto de la dependencia a las redes sociales virtuales sobre las habilidades sociales en estudiantes de la facultad de psicología de la universidad de San Buenaventura extensión Ibagué
Psicología Social - Comunitaria


  • Laura Alejandra Bonilla Obando
    Universidad de San Buenaventura
    Ibagué, Colombia

    Adriana Lucía Hernández Palacio
    Docente del programa de Psicología de la Universidad de San Buenaventura
    Ibagué, Colombia

Resumen

  • El presente artículo expone los resultados obtenidos en la investigación realizada, que tuvo como objetivo identificar el impacto de la dependencia a las redes sociales virtuales sobre las habilidades sociales de los estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad San Buenaventura, extensión Ibagué. Para ello se aplicó a una muestra de 120 estudiantes el Test de Adicción a Internet y Redes Sociales, para medir el nivel de adicción a  Internet y a las redes sociales virtuales, y una Lista de Chequeo de Habilidades Sociales con el fin de evaluar los niveles de habilidades sociales. La investigación se realizó desde una metodología de corte cuantitativa de tipo transversal y correlacional. Dentro de los hallazgos significativos del estudio, se encontró que en la población participante del estudio, el 28,3% presentó un nivel de adicción severo; respecto a las habilidades sociales, el 34% registró un nivel bajo. Teniendo en cuenta los análisis estadísticos realizados se correlacionaron las variables estudiadas, encontrando que existe una correlación negativa elevada (r= -,702). Lo cual confirma que la dependencia a la red social virtual tiene un impacto en las habilidades sociales de las personas.

    Palabras clave: Dependencia, habilidades sociales, internet, redes sociales virtuales, impacto, correlación, psicología, estudiantes universitarios.



El hombre contemporáneo vive en un mundo globalizado que ha transformado de manera acelerada las formas de interacción y de comunicación más complejas que acercan y separan, mediante el impacto creciente en el uso de las tecnologías de la comunicación; lo cual no solo ha beneficiado a la humanidad, sino que también ha generado efectos colaterales tales como la dependencia de los usuarios a Internet, característicamente de dos tipos: el usuario que va de página en página para satisfacer sus necesidades sexuales o sus deseos de comprar compulsivamente y, por otro lado, el usuario que pertenece a un grupo, que tiene la necesidad de interactuar con otras personas, conocidos como los adictos o dependientes de la redes sociales virtuales (Mañé; Plana; Riego; Trallero, 2010), usuarios que han encontrado en estas redes un lugar donde es más sencillo comunicarse, intercambiar información, enviar mensajes entre usuarios e invitar a nuevos participantes.

Este fenómeno de la adicción a la red social virtual está produciendo un rápido cambio en la vida de las personas, modificando los hábitos, las costumbres, las formas de encontrar información y de relacionarse, lo que implica un decremento en la comunicación con los miembros de la familia en el hogar y disminución en el tamaño del círculo social, entro otros (Kraut; Patterson; Lundmark; Kiesler; Mukopahyay; Scherlies, 1998). Las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) paulatinamente han reconfigurado la esfera social del hombre, por cuanto es más sencillo escribir tras una pantalla iniciando allí desde una amistad hasta una relación sentimental, que efectuar dichas relaciones en el contacto directo y personal. Este comportamiento puede generar el abandono o descuido de actividades laborales y/o académicas, así como las familiares. Diversas investigaciones (Cattan, 2005; Echeburúa & De Corral, 2010; Herrera, Pacheco, Palomar, Zavala, 2010; Ovejero, 2000; Young 1998) han coincidido en que el prolongado uso de Internet, especialmente de las redes sociales virtuales, denota una clara expresión de habilidades sociales en detrimento. Las dependencias son procesos que alteran la funcionalidad del individuo en todos los ámbitos de su vida, afectando la comunicación, las interacciones y las habilidades sociales, entre otras. Este fenómeno se desencadena a raíz de la vulnerabilidad psicológica del individuo, a factores estresantes y a la calidad del apoyo familiar y social, donde el dependiente a las redes sociales presenta síntomas comparables a los manifestados en otras adicciones.

Para los autores mencionados anteriormente, la dependencia se inicia posiblemente por la búsqueda de algo que complete la existencia, lo que significa que el individuo atraviesa dificultades o crisis con su identidad y sus habilidades sociales. Por lo tanto, frente a una baja en las habilidades sociales y a una búsqueda de identidad, el individuo se hace más vulnerable y proclive a subsanar esos vacíos a través de una acción o un objeto. En este orden de ideas, Kymberly Young (1998) tomó como referencia los mismos criterios que diagnostican ludopatía y alcoholismo, proponiendo ocho criterios que determinan si un individuo debe ser considerado como adicto a Internet y a las Redes Sociales.

En relación a éstas últimas, en la actualidad existen más de 200 páginas donde realizar relaciones sociales virtuales (Magnuson; Dundes, 2008; Mañé & col, 2010), pero la gran expansión de este fenómeno se produjo en el año 2004, con la aparición de Facebook, red social en la que se realizó el énfasis en el presente trabajo investigativo. Para Tenzer, Ferro; Palacios (2009), Facebook se define como la red social que le da a la gente el poder de compartir y hace el mundo más abierto y conectado. Respecto a las habilidades sociales, diferentes estudios coinciden en que son un conjunto de conductas interpersonales que permiten comunicarse con los demás de forma eficiente en base a sus intereses y bajo el principio de respeto mutuo (Abarca; Hidalgo, 1992; Anguiano, Vega, Nava; Soria, 2010; Arón; Milicic, 1999; Caballo, 2005; León; Gómez; Platas, 2008; Monjas, 1997; Prereira; Del Prette, 2008). Deacuerdo a Ison (2004), González; Molina (2007) y Pacheco; Zorrilla; Céspedes; Ávila (2000) el desarrollo de la habilidad social radica en las prácticas de crianza familiar.

Respecto al déficit en habilidades sociales, Anguiano et al (2010) consideran que puede ser un factor de riesgo para el consumo y dependencia de diversas sustancias, aunque no es un factor directo y determinante para que se inicie un problema de consumo y dependencia, un número considerable de investigaciones lo han señalado como una variable importante que influye en la conducta de consumir en exceso (Hover; Gaffney, 1991). En este orden de ideas, Rivero (citado en Young, 2009), establece que por el hecho de pasar más tiempo dentro de las redes sociales virtuales, no ha de significar que las personas aumenten su interacción social, ni su autoestima y ni que obtengan mayor satisfacción en sus relaciones.

Es una realidad constante que no se puede ignorar y esperar que simplemente ocurra; el impacto sobre el uso de las TIC constantemente se expande a nivel mundial. Según Umaña (2008), el tema de la dependencia a la red ha intentado ser controlado desde hace algunos años por programas de prevención y promoción implementados por el Gobierno Nacional, pero éstos han sido de bajo impacto social. En la actualidad, el Gobierno continúa trabajando en ello liderando campañas generadas desde el Ministerio de Tecnologías de las Comunicaciones de Colombia, con el apoyo de Vive Digital, Plaza Sesamo y el Canal13 a través de comerciales de televisión, sin embargo, continúan siendo de bajo impacto para la sociedad.

Metodología

Esta investigación se realizó mediante un modelo correacional, cuantitativo y de corte transversal, el cual tuvo como objeto de estudio, identificar el impacto de la dependencia a las redes sociales virtuales sobre las habilidades sociales en estudiantes entre 17 y 25 años de la Facultad de Psicología

Se emplearon dos instrumentos de evaluación, para medir la dependencia a Internet y a las redes sociales virtuales; se aplicó el Test de Adicción a Internet y Redes Sociales (ver anexo 1), propuestos por Kimberley Young (1998), basado en los Criterios de Diagnostico de Adicción a Internet. El test consta de 20 ítems que miden niveles bajos (0-19), leves (20-49), moderados (50-79) y severos (80-100) de adicción. Para evaluar la variable dependiente habilidades sociales, se aplicó la Lista de Chequeo de Habilidades Sociales (ver anexo 2) construida por Arnold Goldstein (Citado en Cattan, 2005), que consta de 50 ítems, divididos en seis grupos que evalúan primeras habilidades sociales, habilidades sociales avanzadas, habilidades sociales relacionadas con sentimientos, habilidades alternativas a la agresión, habilidades sociales para hacer frente al estrés y habilidades de planificación respectivamente. Los niveles de clasificación son bajo 0%-59%, promedio (60%-80%) y alto (81%-100%), que se obtienen de la división entre la puntuación directa obtenida sobre la puntuación máxima de cada grupo de habilidades multiplicado por 100, reflejándose así el porcentaje de cada grupo. El mismo procedimiento se aplica para obtener el porcentaje total y, asimismo, se establece el nivel de desempeño.

Procedimiento y participantes

Finalizado el diseño de la propuesta de investigación se solicitó el permiso al coordinador de la facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, extensión Ibagué, para aplicar los instrumentos a los estudiantes de la Facultad que cumplieran con un rango de edad entre 17 y 25 años. Ya obtenido el permiso se procedió a dar a conocer la investigación a los participantes, quienes firmaron un consentimiento informado y se prosiguió con la aplicación de los instrumentos por cada semestre que cursaban los participantes. Los datos obtenidos de los instrumentos aplicados se sistematizaron en el software estadístico IBM SPSS 20, construyendo tablas de frecuencia, de contingencia y los respectivos gráficos. La población universal se conformó de 129 estudiantes, de los cuales se tomó una muestra de 120 estudiantes quienes cumplieron el rango de edad comprendido entre 17 y 25 años y que cursaban desde primero hasta décimo semestre.

Resultados

De los estudiantes universitarios que participaron en el estudio, el 82,5% fueron mujeres y el 17,5%, hombres (ver tabla 1 y figura 3). El semestre de mayor participación fue primero con un 27,5% (ver tabla 2 y figura 1). La edad promedio fue de 20 años con un 16,7% (ver tabla 3 y figura 2). Respecto a los porcentajes de adicción a Internet y a las redes sociales, se evidenció que el 28,3% presentó un nivel de adicción severo, el 43,3% un nivel moderado, el 17,5% un nivel leve y el 10,8% un nivel bajo, tal como se muestra en la tabla 5 y en la figura 4. Asimismo, el 53,3% de la población presentó niveles bajos de habilidades sociales, mientras que el 38,3% niveles promedio y el 8,3% presentó niveles altos (ver tabla 6 y figura 5. Con relación a las competencias en las habilidades sociales evaluadas a través de la Lista de Chequeo de Habilidades Sociales, cuyos ítems se dividen en seis grupos, y se encontró que la población presenta competencias en las primeras habilidades sociales, en tanto presentó un mayor desempeño en nivel promedio con un 59%, mientras que un 34% en nivel bajo y un 27% en alto (ver tabla 7 y figura 6).

Respecto a las habilidades sociales avanzadas, se reflejaron falencias en cuanto la población registró un 56,7% de desempeño en el nivel bajo, mientras que un 33,3% obtuvo un nivel promedio y el 10% restante un desempeño en nivel alto. Asimismo, en las habilidades sociales relacionadas con sentimientos, la población presentó falencias con un 65,8% de desempeño en el nivel bajo, el 23,3% presentó niveles promedios y el 10,8% niveles altos. Frente a las habilidades alternativas a la agresión, se encontró que la población reflejó falencias al registrarse un 49,2% de desempeño en nivel bajo, mientras que el 36,7% y el 14,2% presentaron niveles promedios y altos respectivamente. Asimismo, se presentaron falencias en la población con relación a las habilidades sociales para hacer frente al estrés, puesto que un 58,3% de la población registró niveles bajos, el 33,3% niveles promedios y el 8,3% restante niveles altos. Finalmente, respecto a las habilidades de planificación, se registró que el 50% de la población presenta niveles bajos, mientras que el 25,8% y el 24,2% restantes, presenta niveles promedios y altos respectivamente. Los anteriores datos se pueden observar dinámicamente en las tablas de la 8 a la 12 y en las figuras de la 7 a la 11.

Correlacionando el nivel de adicción a Internet y a las redes sociales y el nivel de habilidades sociales, se reflejó dentro de la población total que el 53,3% obtuvo un nivel bajo en habilidades sociales, en tanto que en este grupo, el 27,5% tiene un nivel de adicción severo, mientras que el 24,2% moderado y el 1,78% bajo. El 38,3% de la población total obtuvo un nivel promedio de habilidades sociales, dentro de este porcentaje el 19,2% presenta un nivel moderado de adicción, el 14,2% un nivel leve, el 4,2% un nivel bajo y el 0,8% severo. Finalmente, el 8,3% restante del total de la población obtuvo un nivel alto de habilidades sociales. En este grupo, un 5% presenta un nivel de adicción bajo, mientras que el 3,3% restante un nivel leve de adicción (ver figura 12 y tabla 13).

Teniendo en cuenta los datos y los análisis estadísticos realizados a través del software IBM SPSS 20, se puede establecer que las variables nivel de adicción a Internet y redes sociales virtuales y nivel de habilidades sociales son inversamente proporcionales, es decir existe una correlación negativa elevada (r= -,702), en el sentido de que a mayor nivel de adicción a Internet y a las redes sociales virtuales, menor nivel de habilidades sociales y viceversa, lo cual se evidencia en la tabla 14 y en la figura 13.

Por otra parte, se evidenció que en la población de la presente investigación, por cada 31 mujeres que tienen un nivel de adicción severo, 3 hombres presentan la misma condición. Entre 41 mujeres que tienen un nivel de adicción moderado, 11 hombres presentan el mismo. Por cada 16 mujeres que presentan un nivel leve de adicción, 5 hombres lo presentan y entre 11 mujeres que tienen un nivel bajo de adicción, 2 hombres presentan la misma condición (ver figura 14 y tabla 15). Respecto a las habilidades sociales, se evidenció en la población que por cada 14 mujeres que registran un nivel bajo de habilidades sociales, 2 hombres presentan el mismo. Entre 18 mujeres que tienen un nivel de desempeño promedio de habilidades sociales, 5 hombres registran la misma condición. Por otra parte, de cada 7 mujeres que presentan niveles altos de habilidades sociales, 3 hombres presentan la misma característica (ver tabla 16 y figura 15).

Discusión

Recientes investigaciones (Cattan, 2005; Echeburúa & col, 2010; Herrera & col, 2010; Ovejero, 2000; Young 1998) en el tema han establecido que el uso extendido de Internet, especialmente de las redes sociales virtuales, conlleva al decremento de habilidades sociales. Asimismo, establecieron que dicho fenómeno se desencadena a raíz de la vulnerabilidad psicológica del individuo, a factores estresantes y a la calidad del apoyo familiar y social, donde el dependiente a las redes sociales presenta síntomas comparables a los manifestados en otras adicciones (Echeburúa et al, 2010; Young, 1998). Por lo tanto, frente a déficits de habilidades sociales, el individuo se hace más vulnerable, su dinámica personal sufre un proceso de transformación y cada día empieza a necesitar más esa acción y ese objeto que le llena de goce, porque le hace sentirse autosuficiente. Asimismo, la manera de interactuar con los demás viene a ser modificada y acompañada de una paulatina pérdida de control en los individuos, tanto así que ponen en peligro sus actividades académicas, trabajo y/o sus relaciones (Becoña, 2002; Bravo, 2010; Castells, 2001, Echeburúa et al, 2010; Ovejero, 2000).

En este orden de ideas, se encontró que la población objeto de estudio, presentó en su mayoría niveles elevados de adicción a Internet y a las redes sociales asociados a niveles bajos en sus habilidades sociales, lo cual indica que las variables son inversamente proporcionales. Es decir, presentan una correlación negativa elevada, lo cual significa que a mayor nivel de adicción a Internet y a las redes sociales virtuales menor nivel de habilidades sociales y viceversa. Dichos resultados coinciden con lo mencionado anteriormente por Echeburúa et al (2010), Ovejero (2000) y Young (1998) en sus investigaciones, donde se establecía que la adicción a la red traía consigo un desempeño en detrimento de habilidades sociales, lo cual genera en las personas dificultades de establecer relaciones, de construir vínculos y su conservación con las personas de su entorno, a menos que sea a través de la red, tal como establece Bauman (2007), “estar conectado” es más económico y seguro que “estar relacionado”, por el hecho de que en la red no se necesita hacer uso de habilidades sociales propias, sino de neologismos, de crear una ciber-vida en la que no se necesita mucho esfuerzo para entablar un discurso elaborado como en las interacciones físicas.

Teniendo en cuenta dichos hallazgos, el papel que juegan las familias en la crianza y fortalecimiento de los hábitos y de las habilidades es muy importante. En este sentido, Ison (2004), considera que el desarrollo de la habilidad social tiene su base en las prácticas de crianza familiar, en los estilos de resolución de los problemas entre los miembros de la familia y en las estrategias autorregulatorias dentro del funcionamiento de la dinámica familiar. Actualmente las redes de apoyo primarias de los niños, jóvenes y adultos vienen a ser dadas desde la virtualidad y no desde lo afectivo, porque sus familias han estado ausentes/ocupadas en los negocios para ganar dinero y adquirir bienes y servicios que dotan de comodidad y placer y/o las familias han asumido una actitud de negligencia frente a los limites que se debían pactar en la primera infancia, por ello en la adolescencia a los padres se les dificulta hacerlo y se inicia el afloramiento de problemáticas comportamentales, emocionales y sociales que pueden desencadenar en trastornos psicológicos, lo cual es una muestra de la carencia de afecto, compañía, apoyo de los padres hacía sus hijos en la etapa de la primera infancia.

Frente a lo anterior, la Presidencia de la República y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia, han dado cuenta de la problemática que se está presentando frente a la red y las dependencias a ella en los colombianos. Así que en los últimos años han tratado de implementar campañas y programas de prevención y promoción del uso sano y constructivo de la red (Umaña, 2008).

Lamentablemente el impacto de la dependencia a la red en la sociedad no se ha evidenciado notoriamente por el poco compromiso de los padres de familia o por ignorancia, sin embargo, los programas continúan tratando de llegar a los hogares colombianos y de generar reflexión y compromiso de la responsabilidad de guiar a los menores de edad en los temas de las TIC. Lo anterior se evidencia en la actualidad en la campaña de prevención y promoción del uso sano y constructivo de la red, que el ministerio de las TIC a través de comerciales televisivos apoyados por Plaza Sésamo, en los que busca promover la conciencia del tiempo y actividades propias para los menores de edad en la red, así como la responsabilidad que tienen los adultos en ello. En lo personal, dichas campañas y programas de promoción y prevención se consideran esfuerzos valiosos y son un gran inicio para continuar trabajando en esta problemática que ha sido ignorada por la sociedad, pero que está causando un serio deterioro en el desarrollo integral, como en las habilidades sociales y en el autocontrol de las personas.

Conclusiones y recomendaciones

El fenómeno de la adicción a Internet y a las redes sociales trae consigo consecuencias en la esfera personal, social y emocional de las personas, por el hecho de que sus habilidades sociales e interacciones se ven afectadas, así como la constante preocupación de repetir dicha conducta de consumo. Queda claro que un desencadenante fundamental para este fenómeno es la calidad del apoyo familiar desde los primeros años de vida. Puesto que la negligencia o la despreocupación de los cuidadores genera en los niños sentimientos de minusvalía y de ambivalencia. Por lo tanto, en muchos casos prefieren construir vínculos desde lo virtual. Es claro que desde lo virtual no han de fortalecerse las habilidades sociales, por ello es importante la construcción de vínculos desde lo afectivo, desde la interacción real en ambientes de crianza favorables y, asimismo, que estos sean fortalecidos desde la escuela, en donde los niños sean tenidos en cuenta con sus opiniones, sentimientos y capacidad creativa (Dobles; García; Zúñiga, 1998).

Probablemente resulta pertinente un mayor empoderamiento de los entes gubernamentales nacionales y la delegación en los entes locales, de responsabilidades sociales con relación a programas de prevención, promoción e intervención de la problemática de adicción a la red para la sociedad. No solo a través de folletos, comerciales de televisión o cartillas se puede actuar en el tema, se requiere de potencial y de personal humano desde cada zona rural y urbana que a través de las instituciones educativas, como las universidades, y también desde las Juntas de Acción Comunal de los barrios, se logre dar a conocer la problemática a través de actividades propias para la población. También se considera relevante realizar constantes evaluaciones de la eficacia de las metodologías empleadas en la acción.

Básicamente, la idea es generar estrategias de conocimiento real en los núcleos centrales de las sociedades, como lo son la familia donde se inicia la crianza y la formación en hábitos y valores. La familia es fundamental para ejercer el cambio, alcanzar el bienestar, a su vez el uso sano y constructivo por parte de los menores y de los adultos de la red, conociendo sus beneficios. Asimismo, fortalecer destrezas de comunicación que permitan una sana y apta socialización. No se trata de ver las redes sociales virtuales negativamente, sino hacer de ellas herramientas para el desarrollo del potencial humano y no para la alienación de las personas.

Referencias 

Abarca, N; Hidalgo, C. (1992). Comunicación interpersonal, programa de entrenamiento en habilidades sociales. Chile: Editorial Universidad Católica de Chile.

Anguiano, S; Vega, C; Nava, C; Soria, R. (2010). Las habilidades sociales en universitarios, adolescentes y alcohólicos en recuperación de un grupo de alcohólicos anónimos (AA). Liberabit. Revista de Psicología, vol. 16, núm. 1, 2010. Universidad de San Martín de Porres, .Perú. Disponible en http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=68615511003

Arón, A; Milicic, N. (1999). Clima socio escolar y desarrollo personal: un programa de mejoramiento. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile – Chile.

Bauman, Z. (2007). Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Editorial Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A. Buenos Aires – Argentina.

Becoña, E. (2002). Adicciones y salud. Revista psicologiacientifica.com. Volumen 13 – año 2011. Artículo recuperado el 12 de octubre de 2011 de: http://www.psicologiacientifica.com./bv/psicologia- 76-1-adicciones-y-salud.html

Bravo, F. (2010). La psicología y las redes sociales. Boletín Electrónico de Investigación de la Asociación Oaxaqueña de Psicología. Volumen 6 número 2. México.

Caballo, V. (2005). Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales (3ª ed.). Editorial Madrid: Siglo XXI. Madrid – España

Castells, M. (2001). Internet y la sociedad red. La Factoría – Revista Catalana de Pensamiento Social. España

Cattan, A. (2005). Estudio comparativo de autoestima y habilidades sociales en pacientes adictos de una comunidad terapéutica. Redalyc. Alicante – España.

Dobles, C., García, J. y Zúñiga, M. (1998). Investigación en educación: procesos, interacciones.y construcciones. San José: EUNED.

Echeburúa, E; De Corral, P. (2010). Adicciones a las nuevas tecnologías y a las redes sociales .en jóvenes: un nuevo reto. Revista Adicciones. San Sebastián – País Vasco – España

González, P; Molina, R. (2007). Aprendizaje de las habilidades sociales básicas. Revista “Práctica Docente”. Nº 7 (Julio/ Septiembre. 2007) CEP de Granada. Granada – España.

Herrera, M; Pacheco, M; Palomar, J; Zavala, D. (2010). La adicción a Facebook relacionada.con la baja autoestima, la depresión y la falta de habilidades sociales. Revista Psicología Iberoamericana – Universidad Iberoamericana. Ciudad de México – México.

Hover, S; Gaffney, L. (1991). The Relationship betwen Social Skills and Adolescent Drinking..Alcohol and Alcoholism, 26, 207-214. Queensland – Australia

Ison, M. (2004). Características familiares y habilidades sociocognitivas en niños con conductas disruptivas. Revista Latinoamericana de Psicología. Bogotá -Colombia.

Kraut, R., Patterson, M., Lundmark, V., Kiesler, S., Mukopahyay, T. Y Scherlis, W(1998). Internet paradox: A social technology that reduces social involvement and psychological well-being? Revista American Psychologist. Estados Unidos

León, R; Gómez, G y Platas, Silva. (2008). Conductas alimentarias de riesgo y habilidades sociales en una muestra de adolescentes mexicanas. Revista Salud Mental v.31 n.6 México

Magnuson, M; Dundes, L. (2008). Gender Differences in “Social Portratis” Reflected in MySpacePprofiles. Cyberpsychology & Behavior, 11(2), 239-241. Westminster, Maryland.- Estados Unidos

Mañé, X; Plana, J; Riego, C; Trallero, A. (2010). Adictos a la red. Universitat Oberta de Catalunya. Cataluña – España.

Monjas, M. (1997). Programa de enseñanza de habilidades de interacción social. Editorial CEPE. España.

Ovejero, A. (2000). La adicción como búsqueda de identidad: Una base teórica psicosocial para una intervención eficaz. Intervención Psicosocial, vol. 9, núm. 2. Madrid – España

Pacheco, J; Zorrilla, M; Céspedes, P; De Ávila, M. (2000). Plan de orientación y acción tutorial para educación primaria. Gades. Delegación Provincial de Educación. Cadíz – España.

Prereira, Z; Del Prette, A. (2008). Um Sistema De Categorias De Habilidades Sociais Educativas. Paidéia (Ribeirão Preto) vol.18 no.41. São Carlos-SP, Brasil

Tenzer, M, Ferro, O; Palacios, N. (2009). Redes sociales virtuales: Persona, sociedad y empresa. Universidad Pedagogica Experimental Libertador. Caracas – Venezuela.

Umaña, J. (2008). Ahora la Internet con mayor control. Periódico el Mundo.com. Edición del 10 de septiembre de 2008. Artículo recuperado el 29 de marzo de 2012 de http://www.elmundo.com/portal/pagina.general.impresion.php?idx=94910

Young, K. (1998). Caught in the Net: How to Recognize the Signs of Internet Addiction and a Winning Strategy for Rrecovery. John Wiley & Sons, Inc. Canada.

 

Recommend to a friend

Califique este artículo

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (8 votos, promedio: 4,38 de 5)
Loading ... Loading ...

Para citar este artículo:

  • Bonilla, L. A. & Hernández, A. L. (2012, 24 de septiembre ). Impacto de la dependencia a las redes sociales virtuales sobre las habilidades sociales en estudiantes de la facultad de psicología de la universidad de san buenaventura extensión ibagué. Revista PsicologiaCientifica.com, 14(20). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/dependencia-redes-sociales-habilidades-sociales-estudiantes-universitarios


2 Comentarios para “Impacto de la dependencia a las redes sociales virtuales sobre las habilidades sociales en estudiantes de la facultad de psicología de la universidad de San Buenaventura extensión Ibagué

  1. acastillo

    Es un artículo muy interesante y de vital relevancia en la actualidad, que esta impactando.

  2. Jenny Monroy

    Es un artículo de mucha relevancia en nuestra actual sociedad
    Nuestro grupo de estudiantes de la universidad Nacional de San Agustín, Arequipa – Perú queremos hacer una investigación con base en su investigación.
    ¿Es posible que nos asesoren en nuestra investigación?
    Nos gustaría mantener comunicación con ustedes, gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>