Conociendo la criminalidad dominicana. Violencia delincuencial y de la conflictividad social-personal
Psicología Social - Comunitaria


  • Mayra Brea
    Edylberto Cabral

    Universidad Autónoma de Santo Domingo
    Santo Domingo, República Dominicana

Resumen

  • Se investigan las dimensiones y las particularidades de la violencia en la República Dominicana. Se estudian las maneras, causas y móviles de las muertes no naturales o por causas "externas" y violentas, y se utiliza una metodología descriptiva y explicativa, basada en el análisis de las estadísticas reportadas por el INACIF, la Policía Nacional, la Procuraduría General y la ONE en los últimos 6 a 11 años, los informes de delitos y querellas del Ministerio Público y otras fuentes publicadas a nivel nacional e internacional. Se clasifica la violencia en: "delictual o delictiva", de la "conflictividad social-personal" e "indeterminada". Se mostró que cerca del 16-17% de las defunciones ocurridas entre el 2006 y 2011 son prevenibles y provocadas por causas externas, principalmente homicidios, suicidios y accidentales, con el predominio de los homicidios. Las muertes violentas se incrementan de forma explosiva, tanto la delictiva como la de la conflictividad social-personal. Los tres móviles principales de homicidios son: las riñas (29.8%), los robos (22%) y las "acciones legales" o "ejecuciones extrajudiciales" (14%). La violencia delictual supera en magnitud a la generada por la conflictividad social-personal, en la que prevalecen de manera más directa los factores socioeconómicos - estructurales e institucionales- que combinados a su vez con los factores facilitadores la convierten en una violencia instrumental. En la violencia de la conflictividad social-personal actúan, además, los factores socioeducativos, psicosociales y culturales, y formas peculiares de comportamientos reactivos-emotivos expresados en la cotidianidad de la colectividad dominicana: feminicidios, suicidios, violencia intrafamiliar, delitos sexuales, etc.

    Palabras clave: Causas de muerte, tipos de crímenes, muertes violentas, República Dominicana.



 

Se plantea como objetivo general analizar la naturaleza y las peculiaridades de las muertes por causas externas en República Dominicana y su vinculación con algunas variables, sobre todo a través del estudio de los homicidios y suicidios con fines de diagnosis, predicción y diferenciación.

Objetivos específicos:

1. Conocer las maneras, causas y móviles de las muertes por causas externas y violentas en la población dominicana en los últimos años.

2. Diferenciar los tipos de violencia y criminalidad, su relevancia en la realidad social dominicana.

3. Contribuir al esclarecimiento de la problemática de la violencia y criminalidad en el país y a la adopción de políticas públicas integrales, eficaces y efectivas al respecto.

Pregunta de estudio

¿Cuáles son las dimensiones y particularidades de la violencia y la criminalidad en la República Dominicana, y cuál es su relación con determinadas variables socioeconómicas y coyunturales?

Tres planteamientos básicos

Se formulan tres conjeturas o planteamientos básicos para su análisis y discusión:

1. La incidencia de las muertes por causas externas es muy elevada en la República Dominicana, sobre todo los homicidios y suicidios (expresiones de violencia extrema) que han crecido de manera explosiva en los últimos once años.

2. Los dos principales tipos de violencia han aumentado notablemente en los últimos seis años, sin embargo, la de tipo “delictiva, delictual o delincuencial” prevalece en la perspectiva de largo plazo frente a la violencia de la conflictividad social-personal, debido a que sus componentes estructurales e institucionales se muestran más determinantes, y los agentes facilitadores actúan como potentes factores de expansión que la convierten en una violencia más letal e instrumental.

3. La violencia instigada en la conflictividad social-personal es de naturaleza más compleja y se expresa, la mayoría de las veces, a través de un comportamiento errático, inmaduro y de tipo reactivo, vinculado peculiarmente al desempeño de ciertas variables psicológicas, educativas y culturales.

Marco teórico de referencia

Se asume una visión ecológica-sistémica, integral, multidimensional y multifactorial de la violencia y de la criminalidad (OPS-OMS, 2003), considerándolas, principalmente en América Latina, producto de variables estructurales (socioeconómicas) que como la pobreza y la desigualdad social originan sentimientos de frustración y estrés que pueden desencadenar comportamientos explosivos violentos, más aún en fases críticas del ciclo económico, cuando se intensifican el desempleo y la inflación, se acentúa la exclusión socioeconómica y el hacinamiento en los barrios urbanos y se profundiza el deterioro del capital social (Kliksberg, B., 2002, 2008; Fajnzylber, Lederman y Loayza, 2001; Concha-Eastman, 2000; Arriagada y Godoy, 1999; Buvinic, Morrison y Shifter, 1999).

De manera simultánea actúan también sobre la violencia los factores institucionales (preventivos y/o de disuasión) y educativos, familiares y socioculturales -factores de socialización- (Thornberry, Huizinga y Loeber, en: Howell et al, 1995; Buvinic, Morrison y Shifter, 1999), así como factores coyunturales que son poderosos facilitadores: la proliferación de armas de fuego (Declaración de Ginebra, 2008; Brea & Cabral, 2006/b, 2009, 2011 y 2012) y el fenómeno expansivo de las drogas (UNODC-Banco Mundial, 2007, ONUDD, 2008).

Se toman en consideración estudios realizados anteriormente, que establecen una estrecha relación entre algunas variables socioeconómicas y la tasa de homicidios, no sólo en República Dominicana (Cabral & Brea, 1999 y 2003) sino también a nivel mundial y regional. Es el caso de los que pronostican una relación directa, en determinadas condiciones, entre la desigualdad del ingreso, la pobreza y la violencia (Fajnzylber, 1997; Kliksberg, 2002 y 2008) para apuntalar el predominio de la violencia estructural y de tipo instrumental y los incentivos económicos de la delincuencia (Buvinic, Morrison y Shifter, 1999).

Marco conceptual: Maneras de muerte, causas y móviles delictivos

Para establecer una mayor uniformidad conceptual, se adoptan las siguientes definiciones operacionales de acuerdo a la terminología utilizada por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), lo que permite poder clasificar los tipos de violencia y criminalidad predominantes en el país.

Maneras de muerte: las circunstancias por la que fallece una persona (de qué muere). Las principales maneras de muerte son:

1. Homicidios: Acto de matar a otro sin importar motivos o circunstancias. La tasa de homicidio es el indicador del número de homicidios por cada 100 mil habitantes.

2. Muertes por tránsito: las ocasionadas por vehículos de transporte.

3. Muertes accidentales: las que son causadas por las fuerzas de la naturaleza, sin la intervención directa de la intención humana (electrocución, ahogamiento, carbonización, caídas, etc.).

4. Muertes naturales: las que tienen razones de salud y/o involución de la edad.

5. Muertes indeterminadas: aquellas en la que no se conocen sus causas y móviles.

6. Suicidios: El acto de quitarse la vida por uno mismo.

7. Otras: las muertes en proceso de estudio, por exhumación, los abortos, etc.

Causas de muerte: lo que finalmente origina la muerte (cómo se produce). Pueden ser por armas de fuego, golpes o traumas contusos, armas blancas, asfixia, estrangulamiento, carbonización, sumersión, otras, indeterminadas, etc.

Móvil de muerte o de un delito: lo que provoca o motiva la comisión de una muerte o delito. Hay gran diversidad de móviles y para los fines prácticos del presente estudio, los autores han clasificado la violencia en tres tipos según su móvil:

1. Violencia delincuencial o delictual: la instigada o relacionada con las acciones delincuenciales, entre cuyos motivos se encuentran los diversos tipos de robo e intentos de atraco, incluyendo los fallecimientos de las víctimas como de los victimarios; las provocadas por las drogas; los despojos de armas, la acción legal policial-militar o “ajusticiamientos extrajudiciales” y muertes a policías-militares en servicio; los secuestros y sicariatos, entre otros.

2. Violencia de la conflictiva social-personal: comprende una variedad bastante extensa de acciones engendradas en las relaciones sociales-personales como son las riñas y rencillas, protestas y disturbios, los feminicidios,(homicidio pasional y de género), la violencia intrafamiliar, la auto infligida, la sexual, los linchamientos, etc. Un sinnúmero de ellas son ocasionadas por móviles depresivos, reacciones negativas y emotivas incontrolables y/o fuertemente influidas por elementos psicológicos, educativos y culturales.

3. Violencia indeterminada: la de causas o móviles no esclarecidos o que aún están en proceso de estudio.

Procedimiento metodológico

1. Se parte de una bibliografía internacional de la violencia y de un marco teórico general con una visión integral, multidimensional y multifactorial del fenómeno que es prácticamente una pandemia en casi toda Latinoamérica y el Caribe.

2. Con una metodología descriptiva y explicativa, se estudian las muertes por causas externas en los últimos 6 a 11 años, principalmente las causas y móviles de los homicidios y suicidios reportados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), la Policía Nacional y la Procuraduría General de la República. Se analizan los delitos y querellas interpuestas en las Fiscalías Barriales y las acciones judiciales del Ministerio Público del 2009 y 2010. Se contrastan a nivel internacional las tasas de criminalidad del país según se registran en el Sistema Nacional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana (SES). Se correlacionan entre sí algunas variables (PIB/Cápita real y homicidios; autorizaciones de armas de fuego y frecuencia de homicidio; autorizaciones de armas de fuego y heridos a bala) con el fin de determinar la fuerza, el sentido y la forma de relación entre esas variables, para lo que se utiliza el coeficiente de correlación de Pearson.

3. Se discuten tres planteamientos fundamentales y con base a los resultados del estudio, se extraen algunas conclusiones que pueden servir de insumos para el establecimiento de pautas preventivas y de tratamientos diferenciables acordes a la problemática criminal dominicana.

Presentación de los resultados

Maneras de muerte en la República Dominicana, 2006-2011

En la República Dominicana en el período 2006-2011 ocurrieron 197.976 defunciones, según fuentes de la Oficialía del Estado Civil -Estadísticas Vitales 2001-2010 de la ONE del 2012. Por su parte, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) reporta para ese mismo período 32.407 muertes por causas externas (incluyendo las muertes “indeterminadas y otras), lo que equivaldría al 16.5% de todas las defunciones ocurridas en el país.

Al analizar la distribución de las maneras de muerte por causas externas reportadas por el INACIF en el interregno 2006-2011, se muestra que se produjeron 13.649 homicidios y fue la primera manera de muerte (41.7%), seguidos por 9.552 fallecimientos por accidentes de tránsito (29.2%) y 4.443 muertes por otros accidentes (13.6%). Los suicidios con 2.605 conforman el 8% y constituyen la cuarta manera de muerte por causas externas.

Las muertes por colisiones de tránsito y otros accidentes (ahogamientos, electrocución, caídas, envenenamientos, etc.) se producen de manera fortuita o casual, y aunque son muertes por causas externas muy impactantes no deben ser consideradas muertes violentas por carecer de la intencionalidad para la producción del daño. No siendo así para los homicidios y suicidios, muertes violentas que en conjunto superan en porcentaje (49.7%) a las llamadas muertes accidentales (42.8%).

Se clasificaron, además, 2.263 muertes como indeterminadas (6.9%), es decir, aquellas que no llegan a esclarecerse luego de la experticia forense, y también se reportaron 195 muertes, un 0.6% de otras maneras (abortos, exhumación, en estudio, etc.) de acuerdo a los informes del INACIF. (Tabla 1 y Figura 1).

Tabla 1
Maneras de muerte por causas externas en República Dominicana del 2006-2011

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Fuente: Elaboración propia con base en datos del INACIF de ese período.

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Figura 1. Representación circular de las maneras de muerte por causas externas en República Dominicana del 2006-2011.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del INACIF en ese período.

Los homicidios en el primer orden entre las muertes de causas externas

Los homicidios no solo predominan en las muertes por causas externas, sino que además han crecido de manera sorprendente en los primeros once años del presente siglo XXI. De 1.065 homicidios producidos en el año 2001 se elevan a 2.513 en el 2011, para un crecimiento de un 136%. En once años, los homicidios se han multiplicado por 2.4.

La tasa de homicidio, por su parte, se ha duplicado en ese mismo periodo, elevándose de 12.49 en el 2001 a 25.10 en el año 2011. Durante los años noventa e inicios del 2000, dicha tasa rondaba entre 11 y 14 muertes por cada 100.000 habitantes y a partir del 2002 se incrementa muy rápidamente, alcanzando cifras de 26.41 en el 2005, situándonos más cerca de los países de alta violencia del entorno latinoamericano y por encima de la tasa promedio de América Latina y el Caribe. Este hecho ya se había observado en los años 90, señalado en un estudio en que se comparó las tasas de homicidio de 11 países del marco regional donde la República Dominicana sobrepasaba el promedio de la tasa de homicidio de algunas subregiones de Latinoamérica y el Caribe (Cabral y Brea 2006/a). En la Tabla 2 se marcan en rojo los años más críticos del aumento de las tasas de homicidio en el país, precisamente durante un período caracterizado, entre otros aspectos, por el rápido deterioro de la economía, el crecimiento abrupto de la pobreza y la proliferación desbordada de los permisos o autorizaciones legales de armas de fuego.

Aunque hubo una tendencia a la baja, tanto de la frecuencia como de la tasa de homicidios en los años 2006-2007, en los años siguientes 2008-2011 los homicidios han vuelto a crecer aceleradamente y la tasa de homicidios alcanza de nuevo los 25 homicidios por cien mil habitantes.

Para el año 2011 en la República Dominicana hubo un promedio diario de 7 homicidios, situación muy diferente a la del 2001 que apenas alcanzaba 3 homicidios diarios.

Tabla 2
Evolución de los homicidios y de la tasa de homicidios en Rep. Dom., del 2001-2011


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Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Policía Nacional y la Procuraduría General de la República del 2001-2011.

La Figura 2 simboliza la evolución lineal de las tasas de homicidio en República Dominicana y la línea de tendencia de su crecimiento en los últimos once años.

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Figura 2. Representación lineal y línea de tendencia creciente de las tasas de homicidios en Rep. Dom. del 2001-2011.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Policía Nacional y la Procuraduría General de la República en ese período.

La gran interrogante sería: ¿A qué podría atribuirse, principalmente, ese auge tan inusitado de la violencia en República Dominicana?

Las variables socioeconómicas como predictoras de violencia

Para responder a la pregunta anterior se analizó estadísticamente la relación existente entre la variable económica PIB/Cápita real y el número de homicidios en nuestro país, calculándose la variación porcentual promedio anual para siete períodos distintos, obteniéndose un coeficiente de correlación de Pearson negativo fuerte, r = – 0.77818965, lo que significa que entre las dos variables existe una relación lineal inversa, y a medida que una crece la otra tiende a decrecer y viceversa, tal como se puede observar en la Tabla 3 y la Figura 3.

Tabla 3
Relación entre el PIB/Cápita real y los homicidios en República Dominicana

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Fuente: Elaboración propia con base en datos del Banco Central y la Policía Nacional en esos períodos

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Figura 3. Representación lineal de la variable socioeconómica PIB/Cápita real y los homicidios.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Banco Central y la Policía Nacional en esos períodos.

En estudios anteriores se había encontrado también una relación inversa y fuerte entre el crecimiento económico (PIB/Cápita) de los años 1981-1999 y las variaciones de las tasas de homicidio (Cabral & Brea, 2003); igualmente, relaciones muy estrechas entre las tasas de homicidio de diez países latinoamericanos (con datos del 1991) y las variables socioeconómicas del PIB/Cápita, desempleo urbano, línea de pobreza, tasa adulta de analfabetismo, gasto social/Cápita y el gasto social/PIB de los años 1995 y 1997. (Cabral & Brea, 1999).

Las armas de fuego contribuyen al crecimiento y letalidad de la violencia en el país

En la Tabla 4 se muestran las autorizaciones de armas concedidas por las autoridades a la población civil dominicana y la frecuencia de homicidios de los años 2000-2011, encontrándose entre ambos un coeficiente de correlación de Pearson bastante fuerte para las investigaciones sociales como esta, donde r = 0.79540282, lo que significa que a medida que aumenta la circulación de armas, aumentan linealmente también los homicidios. Esta estrecha relación se puede visualizar en la Figura 4.

Tabla 4
Autorizaciones legales de armas y la frecuencia de homicidios del 2000-2011

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Fuente: Elaboración propia con base en datos e informes oficiales de autorizaciones de armas del Departamento de Estadísticas y Armas del Ministerio de Interior y Policía, boletines y declaraciones del ministro en diferentes fechas y de datos de homicidios de la Procuraduría General – Policía Nacional.

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Figura 4. Representación de la relación entre autorizaciones de armas y las frecuencias de homicidios en República Dominicana, 2000-2011.

Fuente: Elaboración propia con base en informes oficiales de autorizaciones de armas, declaraciones del ministro y datos del Departamento de Estadísticas y Armas del Ministerio de Interior y Policía, y de los datos de homicidios de la Procuraduría General – Policía Nacional en el período.

De acuerdo a los datos reportados por el INACIF del año 2006 al 2011, alrededor del 67% de todos los homicidios producidos en dicho período se ejecutaron con armas de fuego.

Datos de la Policía Nacional y de la Procuraduría General de la República señalan que la incidencia de las armas de fuego en la comisión de homicidios ha crecido aceleradamente en el país de 1999 a 2011, pasando de un 49% a un 63%, es decir, de 526 homicidios producidos con armas de fuego de 1999 a 1573 en el año 2011, y en esa misma proporción han decrecido los homicidios ejecutados de otras maneras. Por otro lado, los heridos a bala han aumentado abruptamente en los últimos doce años. Para el año 2000 se registraron 2.634 heridos a bala y en el 2011, la cifra de heridos ascendió a 6.074. Al relacionar estas dos variables (autorizaciones de armas de fuego y heridos a bala) se encontró un coeficiente de correlación lineal fuerte entre ellas, r = 0.89197307, de acuerdo a los datos de la cantidad de autorizaciones de armas concedidas por el Ministerio de Interior y Policía, y de la frecuencia de heridos a bala reportados por la Policía Nacional durante el 2000-2011. Ver Tabla 5 y Figura 5.

Tabla 5
Autorizaciones de armas y heridos de bala del 2000-2011en República Dominicana

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Fuente: Elaboración propia con base en datos del Ministerio de Interior y Policía y otras fuentes y de la Policía Nacional en ese período.


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Figura 5. Representación lineal de la relación entre las autorizaciones de armas de fuego y los heridos de bala del 2000-2011 en República Dominicana.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Ministerio de Interior y Policía y otras fuentes y de la Policía Nacional en ese período.

Las muertes violentas con armas de fuego según el móvil, 2006-2011

Para los fines del presente análisis se estudian las muertes de causas externas (no naturales) y las violentas, entre ellas las muertes accidentales, las indeterminadas, los homicidios y suicidios causados con armas de fuego, que se clasifican según su móvil en tres tipos descritas en el marco conceptual: la violencia delincuencial o delictual, la de la conflictividad social-personal y la indeterminada.

El 41.3% de todas las muertes externas y violentas ocasionadas con armas de fuego del 2006 al 2011 en el país tuvieron un móvil delincuencial, el 26.4% estuvieron relacionadas con la conflictividad social-personal y el 32.3% fueron a consecuencia de móviles indeterminados. (Ver Tabla 6 y Figura 6).

Tabla 6
Tipos de violencia según el móvil de las muertes ocasionadas con armas de fuego, 2006-2011 en República Dominicana

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Fuente: Elaboración propia con base en datos del INACIF del 2006-2011.

Nota a: Se consideró el conjunto de muertes causadas por armas de fuego en los casos reportados de homicidios, suicidios, muertes accidentales e indeterminadas, para un total de 9.854 muertes ocurridas durante el período 2006-2011.

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Figura 6. Tipos de violencia según el móvil de las muertes a ocasionadas con armas de fuego, 2006-2011 en Rep. Dom.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del INACIF del 2006-2011. Nota a: Se consideró el conjunto de muertes causadas por armas de fuego en los casos reportados de homicidios, suicidios, muertes accidentales e indeterminadas, para un total de 9,854 muertes ocurridas durante el período 2006-2011.

El móvil de homicidios en el país

En las tablas y figuras siguientes se presentan los móviles que ocasionaron homicidios en el intervalo 2006-2011, y se analizan las estadísticas a partir de dos fuentes de datos: la Procuraduría General de la República y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF). Se observa que en los datos de la Procuraduría General se reporta un total de 14.276 homicidios, en donde las riñas (29.8%) constituyen su principal móvil; seguidas por los robos con un 22%; un 17% son de móviles desconocidos, el 14% son producto de las “acciones legales” o muertes extrajudiciales; el 8.3% se da por razones de las drogas; el 6.5% por feminicidio; y por otras causas, el 2.4% (linchamientos, muertes por venganza, infanticidios, por disturbios y protestas, por delitos sexuales y violencia intrafamiliar, homicidios por balas perdidas y de forma accidental, por fugas de cárceles, entre otros).

Tabla 7
Móvil de los homicidios en República Dominicana del 2006-2011 según datos de la Procuraduría General de la República

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Fuente: Elaboración propia con base en datos reportados por la Procuraduría General de la República del 2006-2011.

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Figura 7. Móvil de los homicidios en República Dominicana del 2006-2011.

Fuente: Elaboración propia con base en datos reportados por la Procuraduría General de la República del 2006-2011.

Al comparar los datos anteriores con los que presenta el INACIF durante el mismo período, se encontró una diferencia de 627 homicidios menos que los reportados por la Procuraduría General en esos seis años, en los que los móviles indeterminados ocupan el primer lugar con un 29.60%, las riñas ocupan el segundo lugar (24.34%) y el robo el tercero (20.51%); continúan las acciones legales o muertes extrajudiciales realizadas por policías-militares y policías-militares muertos en el servicio (11.30%); los feminicidios (5.90%), otros móviles el 4.54%, las drogas el 3.76% y el secuestro el 0.05% (Ver Tabla 8 y Figura 8).

Tabla 8
Móvil de los homicidios en República Dominicana del 2006-2011 según el INACIF

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Fuente: Elaboración propia con base en datos reportados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses del 2006-2011.

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Figura 8. Móvil de los homicidios en República Dominicana del 2006-2011.

Fuente: Elaboración propia con base en datos reportados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses del 2006-2011.

Paradójicamente se observa en las cifras de ambas fuentes analizadas que entre un 11 y un 14% de todos los homicidios que ocurrieron en el período estudiado, fue generado en el aparente esfuerzo de nuestras autoridades (encargadas de velar por el orden y la seguridad pública) por controlar la violencia mediante el uso de la fuerza en grado extremo a través de los llamados “intercambios de disparos”, “acciones legales” o “muertes extrajudiciales”. Así, caen abatidos un número importante de supuestos delincuentes, también fallecen muchos policías y militares ejerciendo su función y, por supuesto, personas inocentes o víctimas atrapadas en el medio del fuego cruzado. En este escenario, alrededor de una persona en promedio pierde diariamente la vida en República Dominicana, pero tristemente el fenómeno delictivo nunca tiende a reducirse, sino, por lo contrario, a incrementarse cada vez más, aún a pesar de aplicarse dicho método ilegal e inconstitucional.

Violencia delincuencial versus violencia de la conflictividad social-personal en las muertes por homicidios

Si se agrupan los homicidios según la naturaleza de los móviles en: violencia delictiva, de la conflictividad social-personal e indeterminada, y se utilizan los datos presentados por la Procuraduría General de la República durante el período 2006 al 2011, se obtienen los siguientes resultados:

El 44.3% de los homicidios cometidos en dicho período guardan estrecha relación con acciones delincuenciales o de enfrentamiento con los delincuentes. Se puede afirmar que en el país existe una violencia predominantemente estructural, muy característica de un sistema socioeconómico que adolece de grandes desigualdades y que promueve la exclusión social de amplios segmentos de la población. La existencia de una cantidad cada vez mayor de pobres e indigentes en el país, sobre todo jóvenes desempleados que no disponen de los recursos suficientes para la satisfacción de sus necesidades más perentorias, constituye, sin lugar a dudas, el principal factor de riesgo de los altos niveles de violencia que se mantienen en el país; al mismo tiempo, es una violencia de tipo instrumental. Vemos también incrementarse los facilitadores de la violencia (la proliferación excesiva de armas de fuego y de las actividades relacionadas con el tráfico y consumo de drogas ilícitas y el consumo de alcohol), a través de los cuales muchos delincuentes pueden lograr alcanzar sus propósitos (obtención ilícita de bienes y causar daños a la propiedad y a las personas).

La violencia homicida delictiva o delincuencial se manifiesta comúnmente en los robos, actividades de sicariatos (muertes por encargo), secuestros, despojos de armas, muertes por drogas, ejecuciones extrajudiciales policíaco-militares y muertes a policías y militares en servicio, entre otros.

Por otro lado, el 38.7% (porcentaje también alto) de los homicidios ocasionados en los últimos seis años fueron provocados por circunstancias engendradas en la conflictividad social-personal, expresadas mediante riñas, feminicidios, violaciones sexuales, etc., acciones caracterizadas por un fuerte desborde de emotividad negativa, exacerbación de las pasiones humanas, entre ellas, celos, ira, insultos, depresión, venganza, actitudes irresponsables y de abusos o de maltrato intrafamiliar; así como también otras conductas producto de impulsos sexuales incontrolados e inapropiados, poniéndose de manifiesto en todas ellas un comportamiento agresivo más bien de tipo reactivo, explosivo e inmaduro, lo que muy probablemente tenga sus raíces en procesos inadecuados y fallidos de educación y de socialización, y que se reflejan en la manera incorrecta de solucionar los conflictos cotidianos en una gran parte de nuestra población.

Se observa en la Tabla 9 y Figura 9, que el 17.0% de los homicidios no pudo ser atribuido a ninguna causa en particular, clasificándose como de origen desconocido o indeterminado, no pudiéndose catalogar en una de las dos violencias.

Tabla 9
Tipos de violencia homicida según el móvil, 2006-2011

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Fuente: Elaboración propia con base en datos de homicidios de la Procuraduría General de la República del 2006-2011.

Nota: La violencia homicida delictiva incluye robos y afines (22%), acciones extrajudiciales (14%) y drogas (8.3%). La violencia de la conflictividad social-personal incluye riñas (29.8%), feminicidios (6.5%) y otras (2.4%)

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Figura 9. Tipos de violencia homicida en el país según su móvil, 2006-2011.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Procuraduría General de la República del período 2006-2011.

Los suicidios en el cuarto lugar de las muertes por causas externas

Las estadísticas de suicidios son menos homogéneas que las de homicidios, encontrándose algunas divergencias entre estimaciones de las diferentes fuentes consultadas. Para el siguiente análisis solo se toman en cuenta los datos de la ONE (Oficina Nacional de Estadística)

Tabla 10
Evolución del suicidio en República Dominicana, 2001-2011

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Fuente: Datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) del 2001-2011.

El incremento de los suicidios en los últimos 11 años fue de 115%, es decir, que en este interregno los suicidios llegan más que duplicarse. La tasa de suicidio se elevó de 3.9 a 7.3 suicidios por cada cien mil habitantes mayores de 5 años, tal como se muestra en la figura siguiente.

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Figura 10. Tendencia de crecimiento de la tasa de suicidios en República Dominicana, 2001-2011. Fuente: Datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Para el año 2011 se produjo un promedio diario de prácticamente dos muertes por suicidio, y aunque esté muy alejado de las aterradoras cifras de alrededor de 7 muertos diarios por homicidio, no deja de ser un hecho preocupante y que refleja la incidencia de las variables sociales en la psiquis e idiosincrasia del dominicano.

Vínculo entre homicidios y suicidios: el feminicidio íntimo en República Dominicana

En sentido general, el feminicidio (muerte intencional de una mujer por un hombre y que está relacionada con la violencia de género). Es un homicidio que suele clasificarse en íntimo (efectuado por un hombre con quien la víctima tenía una relación íntima familiar de convivencia o afín) y los no íntimos cuando la víctima no tiene relación de convivencia o familiar.

Estudios realizados en el país sobre los feminicidios señalan que el 25% de los feminicidas luego de cometer el hecho se suicidan (Pola, Susi y Cols, 2008), y el 27% lo intenta de alguna manera (Vergés, Luis y Cols, 2011). Es de suponerse, que a medida que aumentan los feminicidios íntimos, aumentarán también proporcionalmente, los suicidios.

La Figura 11 muestra la evolución de los feminicidios en el país, alcanzando un incremento de 141.6% en el período 2000-2011.

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Figura 11. Evolución de los feminicidios en el país del 2000-2011.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la ONE (2000 al 2004) y datos de la Procuraduría General de la República (2005 al 2011).

Aunque las armas de fuego inciden en los homicidios en una mayor proporción (67%) que en los suicidios (21%), estas cifras no dejan de ser un motivo de gran preocupación, pero al parecer es muy probable que para un dominicano se haga más difícil halar el gatillo contra sí mismo que contra otra persona en particular.

Análisis de los delitos reportados por las Fiscalías Barriales

Al estudiar los delitos sometidos ante el Ministerio Público a través de las Fiscalías Barriales durante el 2009 y 2010 y clasificarlos, de acuerdo a su origen, en delincuenciales y los de la conflictividad social-personal, tal como se observa en las Tablas 11, 12 y 13, se encontró que en total el 60.5% de los sometimientos recibidos por el Ministerio Público en esos dos años, se engendró en las relaciones interpersonales y conflictividad social, entre ellos los problemas de violencia intrafamiliar, los delitos y violaciones sexuales, las amenazas, golpes, abusos a menores, entre otros. Un 39.5% de las querellas fue de carácter delincuencial, principalmente los sometimientos por delitos de drogas y robos.

Tabla 11
Delitos relacionados a la conflictividad social-personal entrantes en las Fiscalías Barriales del 2009 y 2010

Captura_22

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Procuraduría General de la República (Fiscalías Barriales) del 2009-2010.

Tabla 12
Delitos delincuenciales entrantes en las Fiscalías Barriales del 2009 y 2010

Captura_23

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Procuraduría General de la República (Fiscalías Barriales) del 2009-2010.

Tabla 13
Total de delitos delincuenciales versus delitos de la conflictividad social-personal, según los casos entrantes en las Fiscalías Barriales durante el 2009 y 2010

Captura_24

Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Procuraduría General de la República (Fiscalías Barriales) del 2009-2010.

Todo indica que las Fiscalías Barriales desempeñan adecuadamente su papel para lo que fueron creadas, y es en ellas donde se dilucidan gran parte de los conflictos sociales y personales que se presentan en la cotidianidad de las comunidades.

Delitos sexuales e intrafamiliares del 2008-2011

Hasta hace poco tiempo en el país no se declaraban los delitos intrafamiliares y sexuales, ya que no existían aún las fiscalías en los barrios o instituciones donde los ciudadanos pudiesen presentar sus denuncias, acudiendo a los mecanismos viables para las demandas y conciliaciones. Hoy día, sin embargo, estos delitos son los que con mayor frecuencia la población tiende a denunciar.

Tal como se puede observar en las tablas y figuras siguientes, la tasa bruta de delitos sexuales muestra una tendencia ascendente en los 4 últimos años, aunque dicha tendencia se vea aparentemente afectada por la cifra alcanzada en el año 2009. Sin esta última consideración, la tasa de delitos sexuales pasa de 27.15 por cien mil habitantes en el año 2008 a una tasa de 56.51 en el 2011, duplicándose el número absoluto de casos denunciados.

La tendencia ascendente en el caso de la violencia intrafamiliar aunque más inequívoca que en la de delitos sexuales, envuelve, sin embargo, una disminución significativa de casos. Así, la tasa de violencia intrafamiliar ha aumentado de 481 en el 2008 a 623.08 en el 2011, para un incremento de un 29.5%.

Tabla 14
Frecuencia y tasa de delitos sexuales del 2008-2011 en República Dominicana

Captura_25

Fuente: Sistema Nacional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana (SES).

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Figura 12. Tasa de delitos sexuales del 2008-2011 en República Dominicana.

Fuente: Sistema Nacional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana (SES).

Tabla 15
Frecuencia y tasa de violencia intrafamiliar del 2008-2011 en República Dominicana

Captura_27

Fuente: Sistema Nacional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana (SES).


Captura_28

Figura 13. Tasa de violencia intrafamiliar del 2008-2011 en República Dominicana.

Fuente: Sistema Nacional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana (SES).

Incremento de algunos delitos entre 2008-2011

Los delitos que experimentan mayor crecimiento en los últimos cuatro años son el hurto, los delitos sexuales y la violencia intrafamiliar (ver Tabla 16 y Figura 14).

Tabla 16
Tasas brutas e incrementos porcentuales de algunos delitos en el período 2008-2011

Captura_29

Fuente: Sistema Nacional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana (SES).

Captura_30

Figura 14. Incremento porcentual de la tasa bruta de algunos delitos del 2008-2011 en República Dominicana.

Fuente: Datos reportados por el Sistema Nacional de Indicadores Estandarizados de Convivencia y Seguridad Ciudadana (SES).

Discusión

A través de un profundo análisis estadístico sobre las maneras, causas y móviles de muertes en la República Dominicana durante el interregno 2006-2011, y al observar la evolución de las muertes violentas en la última década, de establecer correlaciones entre algunas variables, se ha encontrado que la primera hipótesis, que por un lado plantea una gran incidencia de muertes por causas externas, y por el otro, el crecimiento explosivo de los homicidios y suicidios en los últimos once años, ha sido altamente confirmada con los hallazgos del presente estudio.

Se demostró que más del 16% de la totalidad de los fallecimientos ocurridos entre el 2006 y 2011 tuvo sus orígenes en una causa externa (homicidios, muertes accidentales y suicidios, entre otros) y dentro de esas muertes no naturales, los homicidios y los suicidios (muertes de violencia extrema) constituyen el 50%.

Se encontró, además, que los homicidios no sólo ocupan el primer lugar entre las muertes de causas externas (42%), sino que también se han incrementado en un 136% y multiplicado 2.4 veces en su frecuencia, llegándose a duplicar la tasa de homicidio (pasando de 12.4 a 25.1) en los últimos once años. Los suicidios, por igual, se han incrementado en más de un 115%, duplicándose en su frecuencia y subiendo la tasa de suicidio de 3.9 a 7.3 suicidios por cada cien mil habitantes mayores de 5 años en la última década.

Las muertes por causas externas, y básicamente las de violencia extrema (homicidios y suicidios) sesgan la vida de alrededor de un promedio de 9 personas diariamente en el país, muertes que pueden ser prevenibles, y por demás contribuyen a elevar la vulnerabilidad de muerte del dominicano; sobre todo, representa un mayor riesgo de muerte para la población de los varones jóvenes.

La segunda hipótesis fue también confirmada en sus dos planteamientos a través de los resultados del presente estudio. Primero, respecto al notable aumento de los dos tipos de violencia en los últimos seis años (la delictiva y la de la conflictividad social-personal); y en segundo lugar, la prevalencia de la violencia delictiva de largo plazo debido a su vinculación estrecha con los factores estructurales y socioeconómicos, y en donde la proliferación de armas de fuego y el negocio de las drogas actúan como potentes facilitadores que contribuyen a su expansión, convirtiéndola, además, en una violencia más letal y de tipo instrumental.

En el estudio se encontró que tanto la violencia delictiva como la de conflictividad social-personal aumentaron en los últimos seis años.

Se puso de manifiesto que el 44.3% de todos los homicidios ejecutados del 2006 al 2011 tuvieron móviles delincuenciales (realizados por robos, drogas, despojos de armas, “ejecuciones extrajudiciales” y muertes a policías-militares en servicios, secuestros, sicariatos, entre otros). La relación de esta violencia con los factores estructurales y propios del sistema socioeconómico imperante pudo ser demostrada a través del fuerte y negativo coeficiente de correlación de Pearson encontrado entre el PIB/Cápita real (indicador económico de desarrollo) y los homicidios, el primero, calculado para varios períodos de la economía dominicana, y sugiere la existencia de una relación lineal en dirección inversa entre estas dos variables (cuando el PIB/Cápita real sube, la frecuencia de homicidios tiende a bajar y viceversa).

En este panorama se confirman aquellas explicaciones que sostienen que los orígenes fundamentales o raíces más profundas de la violencia hay que descubrirlas en el marco socioeconómico estructural y sistémico ((Kliksberg, B., 2002, 2008; Fajnzylber, Lederman y Loayza, 2001; Concha-Eastman, 2000; Arriagada y Godoy, 1999; Buvinic, Morrison y Shifter, 1999), sobre todo la violencia que predomina en los países latinoamericanos caracterizados como los de mayor inequidad social, con altos niveles de pobreza, exclusión social y marginalidad (urbanización descontrolada), y que además de dichas desventajas estructurales-sistémicas carecen de políticas sociales compensatorias y de profundas debilidades institucionales. En las sociedades como las nuestras, los sectores mayormente excluidos, principalmente los jóvenes desempleados y con altas expectativas de consumo, que no disponen de los recursos y medios legales suficientes para la satisfacción de sus necesidades más perentorias, tienden a proveerlas a través del delito (lógica de la anomia social). Es por tanto, predecible el crecimiento explosivo de la violencia de tipo delictiva o delincuencial en aquellos países con características semejantes al nuestro.

Para el caso dominicano en específico, se ha demostrado en el presente estudio que el robo es el segundo móvil de homicidios y el hurto experimentó un incremento del 141% en los últimos 4 años, (entiéndase al robo y el hurto como un mecanismo ilegítimo de redistribución de los ingresos, que por otros medios no sería posible alcanzar). todo ello junto a la gran expansión que ha tenido el negocio de las drogas en el país como una opción de vida y de supervivencia económica (las drogas conforman el segundo motivo de querellas interpuestas en las Fiscalías Barriales que se encuentran en las comunidades), lo que es una muestra fiel del predominio de esa violencia estructural y delictiva que alcanza una dimensión cuantificada entre los homicidios de los últimos seis años de un 44.3%, según los datos de la Procuraduría General de la República.

La segunda versión de la hipótesis contrastada también refiere a los factores llamados facilitadores de violencia, entre ellos la proliferación de armas de fuego. Sin lugar a dudas, la circulación creciente de las armas de fuego con la apertura hacia el armamentismo autorizado para la población civil, que tuvo un dramático incremento en el país a partir del año 2000, ha sido otro de los elementos que ha incidido no solo en el aumento de los niveles de violencia, sino que también en la expansión y facilitación de la violencia instrumental, convirtiéndola con el paso del tiempo en una violencia de mayor letalidad. En ese sentido, se encontró en el estudio una correlación lineal fuerte y positiva entre la cantidad de armas autorizadas legalmente a la población civil y el número de homicidios registrados durante la última década (r = 0.79540282), y entre las armas legales existentes y los heridos de balas (r = 0.89197307) para más de una década de estudio, lo que viene a confirmar los planteamientos efectuados en la dirección propuesta.

El tercer planteamiento que enfatiza el crecimiento en los últimos años no sólo de la violencia delictiva sino también de la proveniente de las relaciones interpersonales y de la conflictividad social-personal, expresada en el aumento de muertes por riñas, en la violencia intrafamiliar, los feminicidios, suicidios, delitos sexuales, entre otros, ha sido de igual manera ratificado en la misma dirección señalada mediante el análisis de datos realizado.

Se encontró que en los últimos seis años, la riña constituye el primer móvil de los homicidios. También se incrementaron los feminicidios en un 141% durante la última década, con la modalidad de que a medida que estos aumentan, crecen también los suicidios (ya que una cuarta parte de los feminicidas, luego de matar a su pareja, se suicidan posteriormente). El suicidio se incrementó en la pasada década en un 115%.

En los cuatro últimos años aumentó el delito sexual en un 108.1%, y al mismo tiempo también aumentaron las querellas de violencia intrafamiliar, cuya última novedad en los agresores masculinos ha consistido en dañar a las mujeres, lacerándolas con el “líquido del diablo”, un ácido que destruye el tejido humano, o baleándolas por sus genitales o quemándolas en sus propias camas junto a sus familiares, como muestra de una agresividad tan bestial en la que. incluso, es atípico en el reino animal.

Los autores del presente estudio consideran, que la violencia engendrada en la conflictividad social-personal es indiscutiblemente dependiente de las tensiones y frustraciones generadas por los factores económicos-estructurales en amplios sectores poblacionales: sin embargo, se manifiesta como un tipo de comportamiento negativo y reactivo, errático y diferente, que refleja inmadurez emocional y bajo autocontrol, y que está también estrechamente relacionada con las variables socioeducativas, culturales y de la propia salubridad mental de sus autores. Se puede afirmar, que es un modo muy peculiar de los dominicanos resolver los conflictos. Esta conducta tiene explicaciones en gran medida por los procesos inadecuados de socialización (Thornberry, Huizinga y Loeber, en: Howell et al, 1995; Buvinic, Morrison y Shifter, 1999), en la crisis de todo tipo que afecta actualmente a la familia y a las organizaciones y agrupaciones sociales y de formación ciudadana; en los modelos de transmisión simbólicos que pululan por los medios de comunicación, los cuales permanentemente reproducen la violencia y promueven un concepto muy machista de la mujer como objeto de pertenencia para el uso del varón.

Este tipo de violencia de la conflictividad social y personal está reforzada por nuestras propias debilidades educativas, que además del deterioro creciente de la calidad formativa en las ciencias básicas, suscita estilos pedagógicos machistas, autoritarios y punitivos muy arraigados culturalmente. Se potencializa por la carencia de valores éticos cimentada en la falta de una formación laica, humanista y cívica, basada en la enseñanza-aprendizaje de los deberes y derechos de los ciudadanos. A todo esto hay que agregar la influencia de un entorno interno y externo que afecta a los dominicanos desde muy temprana edad, muy permeado por el consumo del alcohol en exceso y el uso indebido de las drogas, lo que facilita la irracionalidad y la carga de emociones negativas incontrolables en el surgimiento de riñas y demás delitos que son ya bastante frecuentes.

Imprime además su huella en esta violencia, la penetración de valores culturales diversos y extraños a los nuestros como consecuencia del fenómeno transcultural y principalmente lo que promueve la globalización: un consumismo e individualismo imperante propio de una economía de mercado predominante, donde se enfatiza la apariencia, una determinada euforia para la adquisición de bienes materiales de consumo como signo de felicidad y poder y no se resalta el valor de las personas en sí mismas, entre otros múltiples factores influyentes, lo que nos conduce actualmente a un clima de tanta incertidumbre e inseguridad ciudadana, a un choque de continuas frustraciones y. muchas veces, a actitudes autodestructivas social y moralmente en el que todos los ciudadanos estamos inmersos.

Finalmente, cabe destacar, que la violencia implica un alto costo económico, humano y ético para el país. Costo económico reflejado ante todo, en el gasto de la sociedad en la prevención del delito (uso de alarmas, aumento de verjas protectoras, incremento de agencias privadas de vigilantes, etc.); además de los gastos médicos para la rehabilitación de las víctimas y victimarios heridos; la destrucción del capital humano, el efecto negativo en la inversión productiva (incluyendo la extranjera) y las horas de trabajo que se pierden. Por otra parte, el costo humano que constituyen las muertes irreparables y repentinas, la cantidad de lesionados permanentes con todas las secuelas afectivas que representan para las familias afectadas y el miedo generalizado que provoca la violencia e inseguridad en la mayoría de los ciudadanos. Y, además, un costo ético inestimable en una sociedad que se siente desprotegida y que busca salidas individuales, o de victimarios muy jóvenes que advierten sobre el descuido de la sociedad en cuanto a la educación y la poca provisión de oportunidades que genera el actual sistema socioeconómico dominante en el país.

A título de conclusión y recomendación

En el país ha tomado cuerpo una grave generalización de las acciones violentas de todo tipo. Se han multiplicado abruptamente las acciones que conforman la violencia delincuencial (robos, hurtos, secuestros, sicariatos, tráfico de drogas ilegales, etc.), que descansan fundamentalmente en una combinación de factores estructurales e institucionales con factores facilitadores-coyunturales. Pero también han crecido notablemente las acciones que se podrían agrupar en la violencia de la conflictividad social-personal (riñas, feminicidios, suicidios, infanticidios, delitos sexuales, etc.), y que además se vinculan con otros factores socioculturales y psicosociales que se tornan aun más complejos. A este cuadro de muertes violentas se une también el crecimiento de otras formas de muertes trágicas, bastante sensibles por su fuerte impacto y por las secuelas humanas permanentes que dejan, y que se manifiestan en las colisiones de tránsito y en otros accidentes, pese a que todas ellas pueden ser muertes prevenibles.

A pesar de que la tasa de homicidio se ha mantenido prácticamente congelada alrededor de 25 por cada 100 mil habitantes en los cuatro últimos años, el número absoluto de homicidios ha seguido creciendo hasta superar la cifra de 2,500 personas en el 2011. Ambas, la cifra absoluta de homicidios y la tasa de homicidios, son altas en el contexto regional y mundial. Pero lo más peligroso se presenta cuando el congelamiento de la tasa en los últimos cuatros años se ha debido, en lo fundamental, a las ejecuciones extrajudiciales en los llamados “intercambios de disparos” o “acciones legales” policíacos-militares, utilizadas como el medio de disuasión-represión por excelencia, y que penosamente cuentan con la cuasi aprobación soterrada de la población que se siente muy desprotegida.

Los autores del presente estudio no comparten este tipo de políticas por sus efectos contraproducentes y sugieren que se tomen medidas más adecuadas y oportunas, se diseñen y se ejecuten políticas sociales anti cíclicas que preparen al país, ya sea ante una eventual crisis económica o ante la continuación de un proceso de desaceleración económica, a fin de evitar una nueva y más fuerte explosión de violencia en todos los órdenes y tipologías.

Se requiere de estrategias más puntuales y asertivas para cada tipo de violencia en crecimiento, tanto la delictual como la de la conflictividad social-personal, acorde a sus particularidades y factores desencadenantes que merecen ser aún más estudiados profundamente. En fin, se urge de estrategias más integrales y en algunos casos, programas focalizados en los factores de riesgo específicos para poder enfrentar el flagelo de la violencia, que asegure al mismo tiempo la construcción de la paz, la consolidación de la democracia dominicana y el ejercicio pleno de los derechos básicos y fundamentales.

Referencias

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  • Brea, M. & Cabral, E. (2013, 21 de febrero ).Conociendo la criminalidad dominicana. Violencia delincuencial y de la conflictividad social-personal. Revista PsicologiaCientifica.com, 15(3). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/criminalidad-dominicana


5 Comentarios para “Conociendo la criminalidad dominicana. Violencia delincuencial y de la conflictividad social-personal

  1. Josefina muñoz

    Excelente trabajo y guía de investigación. Comencé a leer sin tomar en cuenta quiénes publicaron el artículo y gran sorpresa!! Saludos cordiales Sra Mayra Brea.

  2. Victor J. Medina Ogando

    Es un buen artículo, de actualidad y bien fundamentado, me ha sido de mucha ayuda.
    Gracias y éxitos

  3. Clara Pérez Cárdenas

    Felicito a los autores. Sé que esta es la linea de investigacion a la que Mayra Brea ha dedicado esfuerzo, tiempo e inteligencia y es muy profunda en sus análisis. Resulta muy serio su trabajo.
    Desde Cuba, Msc. Clara Pérez Cárdenas

    • Mayra Brea

      Muchas gracias Clara. Siempre muy atenta a nuestros escritos. Un fuerte abrazo desde Rep. Dom.

  4. elena custodio

    excelente informacion, justo lo que buscaba.

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