Cáncer Infantil: Una visión panorámica
Psicología de la Salud


  • Vipsania Rojas Díaz
    Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara
    Santa Clara, Cuba

    Yeny Laura Pérez Guirado
    Policlínico Docente "Manuel Fajardo"
    Vueltas, Cuba.

Resumen

  • En el siguiente trabajo se abordan contenidos generales acerca de la definición del cáncer, haciendo énfasis en la repercusión y características de la enfermedad oncológica en edad pediátrica. Se describen los tipos de cáncer más frecuentes en esta etapa de la vida, destacándose entre estos las leucemias, los tumores del sistema nervioso central y los linfomas. También se aborda la sintomatología de manera general, se presentan las fases de la enfermedad en esta etapa del desarrollo, así como sus tratamientos y las reacciones emocionales que vivencian tanto los pacientes como sus familiares. Se hace referencia, además, a las conductas de afrontamiento y el apoyo social que deben recibir tanto los niños o adolescentes y su familia.

    Palabras clave: Cáncer infantil, reacciones emocionales, conductas de afrontamiento.



A lo largo de la historia, el hombre ha padecido disímiles enfermedades que han afectado su salud, provocando dolor, sufrimiento e incertidumbre, y limitando, a su vez, el estilo de vida asumido, así como la calidad de vida. Una de estas enfermedades es el cáncer que, en nuestros días, se ha convertido en una de las enfermedades crónicas de mayor impacto en la salud y en una de las primeras causas de morbilidad y mortalidad.

Bajo la denominación de cáncer se agrupa una cantidad diversa de enfermedades, que comparten el crecimiento sin control y la propagación de células anormales del cuerpo. Las células normales crecen, se dividen y mueren de forma ordenada, siendo la división muy rápida en los primeros años de vida de la persona. Posteriormente, la división de las células únicamente se lleva a cabo para reemplazar células desgastadas o moribundas y reparar lesiones. Las células cancerosas, por su parte, continúan su división y se acumulan formando tumores que se comprimen, invaden y destruyen el tejido normal. Además, las células cancerosas pueden desprenderse y viajar a través de la sangre o el sistema linfático a otras partes del cuerpo, donde se establecen y continúan creciendo en un proceso que se conoce como metástasis (Méndez, Orgilés, López-Roig y Espada, 2004).

El cáncer es una enfermedad que se manifiesta tanto en adultos como en niños, sin embargo, tiene características propias para cada uno de estos grupos.

Según la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC), las estadísticas señalan que cada año más de 160 mil niños son diagnosticados con cáncer en el mundo. El 80% de los pacientes infantiles viven en países en vía de desarrollo.

Los avances en los tratamientos médicos han incrementado el número de niños con cáncer que sobreviven a su enfermedad. Antes de los años 50, la duración media de vida de un niño diagnosticado de leucemia era de 19 semanas, y únicamente el 2% sobrevivía más de 52 semanas. Sin embargo, hoy en día se ha alcanzado una tasa actual de supervivencia de niños oncológicos de alrededor del 60% y el 85% (Vargas-Mendoza, 2009).

En el año 2000, uno de cada 900 jóvenes (20-29 a) era superviviente a un cáncer durante su infancia-adolescencia. Para el año 2010, se estima que 1 de cada 250 jóvenes entre 20 y 29 años serán supervivientes de un cáncer infantil (Palanca, 2004).

Definición

El cáncer es la enfermedad más temida por la mayoría de las personas. Mark H. Brees y Robert Berkow (1998) definen el término de cáncer como la proliferación de células cuyo rasgo característico (pérdida de los mecanismos normales de control) tiene como resultado un crecimiento sin regulación, ausencia de diferenciación, invasión de tejidos locales y metástasis.

Orden (2000) menciona que el cáncer puede desarrollarse en cualquier tejido de cualquier órgano y a cualquier edad. La mayoría de los cánceres son potencialmente curables si se detectan en fases tempranas. Las pruebas diagnósticas y el tratamiento son esenciales para obtener unos resultados óptimos.

En lenguaje médico, neoplasia significa “crecimiento nuevo” y, generalmente, se refiere a un tumor. Una neoplasia, según lo definió Willis (citado en Upton, 1984), es una masa anormal de tejido cuyo crecimiento es excesivo e incordiando respecto al tejido normal. Un hecho fundamental en el origen de toda neoplasia es la pérdida de la capacidad de respuesta a los controles normales del crecimiento.

Las neoplasias tienen un cierto grado de autonomía e incrementan su tamaño de manera más o menos estacionaria, cualesquiera que sean las condiciones locales donde se desarrolla y el estado nutricional del huésped. Algunas neoplasias requieren apoyo endocrino y en realidad esta dependencia a veces es una desventaja que puede aprovechar la neoplasia.

La rama de la medicina encargada del estudio de las neoplasias es la Oncología, que divide a las neoplasias en las categorías de benigna y maligna. Se dice que un tumor es “benigno” cuando sus características microscópicas y macroscópicas pueden considerarse más bien inocuas, permanece localizado, es susceptible de extirpación quirúrgica local y el paciente sobrevive, mientras que los tumores malignos implican que la lesión puede invadir y destruir estructuras anatómicas adyacentes, propagarse a sitios distantes y causar la muerte.

Buceta y Bueno (1996) mencionan que, aunque hay más de 200 tipos de cáncer, la gran variedad de cánceres son de cuatro tipos:

– Carcinomas: neoplasmas malignos de la piel y de órganos, como el aparato respiratorio, digestivo o tracto respiratorio, que viene a representar el 85% de los cánceres humanos.

– Linfoma: cánceres del sistema linfático.

– Sarcomas: neoplasmas malignos del tejido muscular, óseo o conectivo.

– Leucemias: cánceres de los órganos que forman la sangre, tal como la médula ósea, que conduce a una extremada proliferación de glóbulos blancos.

Según estos autores, los tipos más comunes de cáncer que se dan en la población son diferentes, según el sexo y la edad. En los adultos varones las localizaciones más frecuentes son el pulmón, la próstata, el estómago y el colon, mientras que para las mujeres, las localizaciones más frecuentes son la mama, el estómago, el colon, el hígado y el pulmón.

El cáncer en la infancia

La oncología pediátrica se ocupa del diagnóstico y tratamiento de las diferentes neoplasias que se dan en la edad pediátrica. Se trata de un conjunto de enfermedades diferentes entre sí, y que también difieren del cáncer adulto en muchos aspectos:

– Los tipos de cáncer más frecuentes en adultos no se dan en la infancia (cáncer de mama, cáncer de pulmón, etc.)

– Su biología es diferente a la del cáncer en los adultos. En los niños los factores genéticos tienen más peso que los ambientales en el desarrollo de una neoplasia (Fernández, Yélamos, Pascual y Medin, 2006).

Tumores infantiles más frecuentes

1. Leucemias

La leucemia se desarrolla en los leucocitos de la médula ósea. Los leucocitos alterados no son capaces de alcanzar la forma madura y cumplir su función de defensa frente a microorganismos, por lo que permanecen y multiplican su forma inmadura (blasto). Con el tiempo invaden la médula ósea y desplazan a los glóbulos rojos y las plaquetas, por lo que el niño presenta síntomas de anemia, hematomas y hemorragias. Desde la sangre pueden alcanzar e invadir otros órganos como el bazo, el hígado, los ganglios linfáticos, que aumentan su tamaño.

Existen varios tipos de leucemias, las más frecuentes en niños son las leucemias agudas cuya evolución sin tratamiento es rápida:

– Leucemia linfoblástica aguda (LLA). Es el cáncer más frecuente en niños.

– Leucemia mieloblástica aguda (LMA): Se presenta con más frecuencia en adolescentes.

Una vez diagnosticada la leucemia, el tratamiento se basa en la administración de quimioterapia. En la fase de remisión de la enfermedad, el niño es candidato a trasplante de médula ósea.

2. Tumores del Sistema Nervioso Central

Existen múltiples variedades de tumores del sistema nervioso central. Ocupan el segundo lugar en frecuencia en los tumores infantiles y pueden ocurrir a cualquier edad. Los síntomas más frecuentes y comunes a todos ellos son cefaleas, convulsiones, vómitos, irritabilidad y alteraciones de la conducta. El tratamiento dependerá del tipo de tumor, aunque la mayoría se tratan con cirugía asociada o no a radioterapia y/o quimioterapia.

3. Linfomas

Los linfomas son cánceres que se desarrollan en el tejido linfático, que forma parte del sistema inmunológico.

Existen una serie de órganos linfáticos, como son el bazo, el timo, los ganglios, la médula ósea; y otros órganos que contienen tejido linfoide como las amígdalas, la piel, el intestino delgado y el estómago. Un linfoma puede desarrollarse, por tanto, en cualquiera de estos órganos.

Existen dos tipos de linfoma:

– Linfoma de Hodgkin: La edad de mayor incidencia es entre los veinte y los treinta años, aunque también puede desarrollarse en la adolescencia. Se trata de un tumor con buen pronóstico. En la mayoría de los casos, se desarrolla en los ganglios linfáticos. Los síntomas más característicos son el aumento de tamaño de uno o varios ganglios, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso sin causa aparente y picor de la piel. El tratamiento del linfoma de Hodgkin se basa en quimioterapia y/o radioterapia, dependiendo de la fase de la enfermedad.

– Linfoma no Hodgkin: Supone aproximadamente el 7% de todos los tumores de la infancia. Con frecuencia se desarrolla en el intestino delgado o en el mediastino (espacio entre los 2 pulmones), aunque también puede ocurrir en el hígado, el bazo, el sistema nervioso, la médula ósea y los ganglios linfáticos. El tratamiento se basa, principalmente, en la administración de quimioterapia.

4. Neuroblastoma

El neuroblastoma se origina en las células nerviosas de la glándula adrenal (situadas en el polo superior de los riñones), del tórax, del cuello y de la médula espinal. El neuroblastoma es un tumor que sólo se desarrolla en niños, generalmente por debajo de los 5 años. Uno de los síntomas característicos es la presencia de una masa y dolor abdominal. Además, puede acompañarse de diarrea y dolor óseo. El tratamiento varía dependiendo de la fase de la enfermedad. Por lo general, es necesario combinar alguna modalidad como cirugía, quimioterapia, radioterapia y trasplante de médula ósea.

5. Osteosarcoma

Es el tumor óseo más frecuente en niños y adolescentes. Comienza en las células óseas inmaduras que crecen en los tejidos óseos. Se localiza, sobre todo, en el extremo de los huesos largos (fémur, tibia), alrededor de la rodilla, también puede aparecer en los huesos del brazo.

6. Tumor de Wilms

Es un tumor renal. Ocurre, generalmente, en niños menores de 10 años. En un 5% de los casos es un tumor bilateral (se desarrolla en los dos riñones). Se trata de un tumor de buen pronóstico. El síntoma más característico, por el que se acude a consulta es por la presencia de sangre en orina. El tratamiento del tumor de Wilms asocia cirugía, quimioterapia y radioterapia, dependiendo de la fase de la enfermedad.

7. Sarcomas de partes blandas

El más frecuente es el Rabdomiosarcoma, que se origina en el músculo en cualquier localización, aunque las más frecuentes son en cabeza, cuello, pelvis y extremidades. Es un tumor muy agresivo que se disemina rápidamente a otros órganos del cuerpo. Este tumor puede diagnosticarse tempranamente, ya que el síntoma habitual es la detección de una masa más o menos grande en la zona donde se origina. Otros síntomas dependen de la localización del tumor. En el tratamiento se emplean tres modalidades terapéuticas que pueden combinarse: cirugía, quimioterapia y radioterapia.

8. Retinoblastoma

El retinoblastoma es un tumor de la retina. Lo más frecuente es que se desarrolle en niños menores de 5 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. En un porcentaje de los casos puede ser bilateral. Generalmente, el retinoblastoma permanece confinado al ojo sin diseminarse a los tejidos de alrededor o a otras partes del cuerpo. Para el tratamiento de este tumor se emplea cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Etiología del cáncer

Según Stein (1991), se han identificado tres clases de agentes carcinógenos: sustancias químicas, agentes físicos (radiación) y agentes biológicos (virus oncógenos). Las sustancias químicas y la energía radiante son causas comprobadas de cáncer en humanos, y los virus oncógenos están implicados en la patogenia de tumores de varios animales y, cuando menos, en algunos tumores humanos.

El proceso que conduce a la transformación maligna, así como los componentes genéticos del huésped de esa transformación, todavía no están claros. Sin embargo, en los últimos años, la investigación básica del cáncer ha llevado a la identificación de un grupo de genes celulares designados colectivamente oncogenes, que son probablemente los sustratos de la carcinogénesis.

Agentes físicos

La radiación ionizante en forma de rayos X o haces de partículas, causa cáncer en proporción directa a la dosis aplicada. El mecanismo por el cual realiza la transformación neoplástica es la generación de lesiones en las moléculas de ADN que conducen mutaciones cuando las lesiones son separadas por enzimas celulares.

Agentes químicos

El riesgo de cáncer por productos químicos solo se asoció al principio con la exposición industrial. Sin embargo, la contaminación ambiental en lugares de residuos tóxicos, ilegales y autorizados, puede producir en el futuro un número importante de canceres inducidos de forma química.

Agentes biológicos

Los agentes biológico-oncogénicos conocidos en los seres humanos son virus. En el mundo occidental es poco frecuente, pero en otras partes del mundo los virus han sido frecuentemente implicados en las principales formas de cáncer. El carcinoma hepatocelular y el carcinoma nasofaríngeo son los ejemplos más importantes.

Sintomatología

El cáncer se extiende con mucha rapidez en la infancia. Una detección y un tratamiento a tiempo aumentan las probabilidades de que el niño se recupere y pueda llevar una vida normal.

Aunque hay distintos tipos de cáncer, al menos el 85% de todos los cánceres infantiles presentan síntomas parecidos, que permiten realizar un diagnóstico a tiempo. Entre estos síntomas se destacan:

– Anemia acompañada de sangrados y exceso de hematomas.
– Dolores de cabeza acompañados de alteraciones del sueño o del comportamiento.
– Fiebres prolongadas y sin causa aparente.
– Dolor de cabeza persistente acompañado de vómitos nocturnos.
– Hinchazón y masa anormal.
– Fatiga, pérdida de peso, palidez.
– Ganglios linfáticos inflamados.
– Infecciones frecuentes.


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Para citar este artículo:

  • Rojas, V. & Pérez, Y. L. (2011, 19 de noviembre). Cáncer Infantil: una visión panorámica. Revista PsicologiaCientifica.com, 13(19). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/cancer-infantil-una-vision-panoramica


2 Comentarios para “Cáncer Infantil: Una visión panorámica

  1. Ana Lucia Merchan Gomez

    Este trabajo me parece excelente ya que muchos no sabemos con exactitud que es un cáncer y las clases de cáncer que se encuentran, es importante destacar en que edades se presentan y estar en alerta a alguno de sus síntomas para recibir temprana atención médica.

  2. rocio barbieri

    Muy bueno este trabajo, porque contiene lo necesario para saber acerca del tema, es claro y completo.

    Gracias.

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