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Revista » Psicología Social y Comunitaria » reflexiones teóricas acerca de la problemática padre-hijo homosexual en edad adolescente
Reflexiones teóricas acerca de la problemática padre-hijo homosexual en edad adolescente
Yuliuva Hernández García
La impronta cultural se graba en lo más profundo de nosotros mismos, impidiéndonos valorar con ecuanimidad los comportamientos que se salen fuera de la norma. Por otro lado la misma sociedad, tiene un segundo sistema de control de los individuos, mediante el cual castiga a aquellas personas que se salen de la norma, imponiéndoles penas progresivamente más graves dependiendo del grado de importancia que la sociedad atribuye a las leyes transgredidas. La combinación de ambos elementos, el control interno y externo, limita la posibilidad de actuación sexual efectiva de los individuos, imponiéndoles el cumplimiento de la norma heterosexual-reproductiva, la adecuada y deseable, según nuestro sistema cultural.
Los comportamientos homosexuales chocan frontalmente contra todo el sistema cultural de nuestra sociedad, interfiriendo y poniendo en cuestión, normas que se han considerado básicas e inmutables. La homosexualidad es la demostración práctica de que tanto las relaciones sexuales como el sistema de géneros son flexibles, no están fijados de forma absoluta y, por lo tanto, pueden ser modificadas por los individuos en función de sus necesidades (6).
Cualquier comportamiento no heterosexual y por lo tanto, toda persona con deseos homosexuales, transgrede y cuestiona una serie de representaciones transmitidas por un proceso inconsciente colectivo de nuestros abuelos a nuestros padres, y de estos a nosotros, en las cuales se apoya nuestra sociedad; de ahí que romper con estas representaciones implique la desestructuración de todo un sistema considerado inmutable y que a los padres les cuesta mucho restablecer. Las causas principales, desde un punto de vista sociopsicólogico de la visión negativa de este hecho, son:
- Transgrede la norma reproductiva. - Interfiere el contrato matrimonial clásico y el sistema de herencia consecuente. - Se enfrenta a la normativa religiosa de nuestra cultura (es pecado). - Confunde la norma sobre el reparto de roles sexuales en que se basa nuestra organización social del trabajo. - No hay definido rol en nuestra sociedad al que estas personas puedan
acogerse. No hay normas sobre como actuar o cómo vivir, lo que implica
la inexistencia de una forma correcta de comportarse. - Confunde la idea de los sexos y sus caracteres activo/ masculino pasivo/ femenino, y especialmente cuestiona la norma patriarcal, según la cual el hombre-heterosexual-padre-activo ostenta el poder familiar y social.
La relación padre-hijo
El problema de la homosexualidad ha sido estudiado desde enfoques etiológicos, caracterológicos, sociológicos, tanto en su dimensión individual como grupal. Sin embargo, pocas investigaciones existen acerca de las características de la relación entre los padres y sus hijos homosexuales, su historicidad, cómo es la dinámica de esta diada, o cuáles son sus principales problemas.
La vida cotidiana de nuestra sociedad afrontar la realidad de que un hijo es homosexual, resulta muy complejo y se aleja un tanto de lo esperado teórica y éticamente, matizado por un conjunto de variables que inciden directamente en este problema. Así, considero que la relación padre-hijo homosexual se erigirá a partir de las características de una historia de vida anterior, la comunicación, el vínculo, las representaciones sociales acerca de la sexualidad y la vida en general, las expectativas, conflictos y formas de resolución, y situaciones actuales.
La familia es uno de esos espacios donde se encuentran, padres e hijos, para formar parte del proceso de enseñanza - aprendizaje. Así, la familia se constituye un escenario sociocultural ( Lave, 1991; Lacasa, 1994; Rodrigo, 1997) que se define como un entorno espacio- temporal que contiene un rico entramado de relaciones, motivos y metas, que realizan actividades y tareas significativas para la cultura y que, siguiendo determinados formatos interactivos y tipos de discurso, negocian una representación compartida del contenido de las mismas.
Una de las finalidades del escenario familiar es promover el desarrollo óptimo de los hijos, teniendo en cuenta que estos son organismos en desarrollo con necesidades cambiantes. Según Bradley (1995) este objetivo supone que el escenario educativo debe realizar las funciones de mantenimiento, estimulación, apoyo, estructuración y control, las cuales considero, dada la definición que ofrece, resultado de la fusión dialéctica de las funciones de la familia (educativa o espiritual- cultural, económica y reproductiva o biosexual) y la comunicación (afectiva, regulativa e informativa). Todos los hijos, homosexuales o no, necesitan que se les atienda y se cumplan con ellos las funciones de la familia.
Considero interesante detenerse en la función de apoyo y control de Bradley. Para él, en su función de apoyo, el escenario familiar actúa contingentemente a las necesidades sociales y emocionales del organismo. Así, el ambiente debe ser reforzante y responsivo, lo cual va unido a la calidez de las relaciones. El apoyo proporciona al organismo en desarrollo un buen ajuste psicológico, un sentimiento de bienestar personal, confianza en el mundo y competencia en las relaciones.
La función de control por su parte, propone seguimiento y supervisión de las actividades del organismo en desarrollo en su relación con las circunstancias ambientales, ya sea la supervisión de riesgos físicos, como la detección de posibles problemas sociales, emocionales o de rendimiento.
Los adolescentes necesitan de un escenario familiar que cumpla con todas estas funciones y en especial las explicadas. Al hacer abstracción de todo lo planteado, considero que encontramos una posible explicación de qué ha sucedido al interno de la relación padre-hijo homosexual: una, es el fallo en la función de apoyo del escenario educativo familiar, según la acertada definición de Bradley, en el instante en el que el hijo se halla en un proceso de identificación personal crucial, donde el ambiente (los padres), en la generalidad de los casos en nuestra sociedad, lejos de ser reforzante y responsivo en un sentido proactivo, es intolerante, evasivo, se interfiere el proceso de comunicación unido a la desestabilización de las relaciones padre - hijo, desajustes psicológicos y, sobre todo, inseguridad y que probablemente fueron estas características las que tipificaron cualitativamente la relación en toda su historia. Por otro lado, más como consecuencia de un proceso de resquebrajamiento paulatino, que como un suceso de ese momento concreto (el coming out del hijo como homosexual) está el fallo en la función de control de la familia, no con una definición mecánica y simplista de lo que semánticamente significa control, sino como un recurso de amor y apoyo, de implicación con los problemas y vivencias del hijo, quien debió haber tenido un seguimiento y supervisión de sus actividades en su relación ambiental y de desarrollo humano (emociones, problemas sociales, situaciones y cambios altamente significativos, grupo de pares) y quien ha estado probablemente sólo, inmerso en su angustia.
El análisis del problema nos conduce entonces a una nueva arista, y es que, las deficiencias en el cumplimiento de las dos anteriores funciones se hayan asociadas al problema de la representación del rol de género "hombre" de nuestra sociedad y con ello la naturalización de eventos de la vida cotidiana relacionados con el mismo: de generación en generación heredamos una familia esencialmente patriarcal y como tal, los valores que aprendemos y transmitimos, responden a un sistema cultural sexista con patrones muy bien fijados para el rol de hombre y el rol de mujer. Así los padres educan a sus hijos en los principios de la heterosexualidad con lo cual se naturaliza el hecho de que como el varón es fuerte, independiente, no hay que estarlo controlando; no necesita tanto el apoyo de sus padres. Con ello, menos se espera aun, que pueda ser homosexual. Los padres descuidan así, casi como consecuencia del propio inconsciente colectivo, dos importantes funciones que pondrían fin a los problemas existenciales de estos adolescentes.
La relación de los padres con sus hijos debe ir adoptando nuevas formas cualitativas a lo largo del desarrollo, las cuales implican nuevas formas de relación, nuevos criterios valorativos y objetivos diferentes dentro de esa relación, que debe ser además participativa, individualizada, en la que primen la comunicación y el vínculo afectivo entre ambos.
De todo lo anterior emerge que el conocimiento de que uno de los miembros de la familia presenta un comportamiento sexual diferente, como es la homosexualidad, conlleva una crisis para adaptarse a la nueva imagen del ser querido ( Arango. 1996). Se presentan generalmente sentimientos de culpa que se manifiestan en la búsqueda de explicaciones sobre el por qué de su comportamiento sexual, a pesar de la buena educación que recibió. Así también los padres experimentan el temor a ser discriminados.
La confesión de la orientación sexual a los padres, secreto cuidadosamente guardado hasta ese momento, suele ser un gran problema para los adolescentes quienes, con deseos homosexuales o con una identidad homosexual en formación, viven una situación especial: aprenden desde muy temprano que la sociedad caracteriza a los homosexuales como enfermos, anormales, transgresores del orden e inmorales (considero que nuestro país no es la excepción). Son maltratados y convertidos muchas veces en objeto de burlas. Ante esta situación, la reacción es de aislamiento de los pares para evitar padecer el estigma y tratan de evitar publicar su preferencia sexual incluso en su círculo más cercano (prefieren permanecer en el closet). Así, ocurre un distanciamiento de sus seres más cercanos y de posibles recursos de apoyo en su desarrollo, y empobrecen su autoestima.
El modo y el momento en que los hijos homosexuales se den a conocer a sus padres, dependen de la calidad de la relación padre - hijo en su historicidad y el modo con que siempre fue tratado el tema de la sexualidad, y, por lo tanto, también de la homosexualidad como producto de un proceso de comunicación abierto, franco y afectivo; dependerá de las formas familiares de superación de los conflictos personales en el hogar.
Algunas no ven ninguna posibilidad de apertura dadas las características de su relación con los padres (estilos educativos autoritarios o indiferentes, falta de comunicación, familias disfuncionales de forma general con rasgos eminentemente patriarcales), y por lo tanto eventualmente rompen las relaciones con sus padres ante el fallo de los elementos mencionados. Los caminos posibles son variados, y se encuentran estrechamente relacionados con las experiencias vividas en el manejo de temas íntimos en la familia. Romper con la representación social que tiene el padre del hijo como varón, implica un estado de frustración en el padre, que conlleva a los problemas de la relación padre-hijo homosexual, donde muchas veces ya no es posible volver a encontrar un equilibrio, disfrutar y poder confiar en alguien.
La mayoría de los padres, quedan sorprendidos cuando el hijo manifiesta tendencias homosexuales. Como la sexualidad está relacionada con miedos y algunas veces con fantasías de gran angustia, o porque simplemente son ignoradas las señales, que darían la pauta de un desarrollo sexual diferente, la mayoría de los padres a lo sumo, toman conciencia de que su hijo está en un proceso de cambio.
Así, los conflictos con el hijo, provocan tensiones en toda la familia o con el entorno más cercano. El clima familiar se hace irritable y también aumentan las tensiones entre las personas adultas, generalmente entre los padres, quienes se reprochan que la causa de todo es la educación equivocada. No se espera una orientación homosexual; no se está educado ni preparado para ello. Las metas y expectativas de los padres en relación con los hijos
Este es otro gran aspecto del problema de la homosexualidad y los padres: las expectativas y estrategias de socialización que emplean los padres con los hijos.
La familia como contexto de desarrollo esencial para el hijo, le proporciona un marco ideal para socializarse a través de valores, normas y comportamientos. Son las metas educativas las que, sin hacerse explícitas, constituyen auténticas guías para la acción educativa.
A los padres les resulta difícil librarse de la expectativa normal de que su hijo sienta atracción por las mujeres. En la actualidad, los padres por lo general están preparados para recibir todo tipo de sorpresas de sus hijos, pero rara vez, la homosexualidad figura entre ellas. Por las características propias de la etapa, a menudo los adolescentes se consideran a sí mismos como una perturbación para su familia y amistades. Reciben el enojo y el duelo de la madre o el padre, cruzados con recriminaciones y dudas desgarradoras de la propia identidad: es muy grande el miedo a no ser comprendidos, a no ser amados, a motivar la separación entre los padres e incluso, a ser expulsados de la casa. Con todo ello el proceso del coming out es, generalmente doloroso y conflictivo asociado a un gran rechazo e intentos de esquivar el problema. Raras veces es sentido como un paso liberador o de alivio.
Tiene lugar en este complejo sistema de relaciones otro problema, y es el llamado coming out de los padres, quienes también experimentan el proceso de asumirse y darse a conocer, luego, o quizás antes, de saber de la orientación sexual de su hijo. Significa el tener que confrontar la nueva situación de ser padre de un hijo homosexual en esta cultura.
Los padres, por la observación de la vida cotidiana y todo lo expuesto hasta aquí, viven la revelación sin estar preparados en absoluto. Pasan, más o menos rápidamente, por distintas fases de un proceso, cuya forma y rapidez dependerá del modo usual de superación de conflictos en sus vidas. Cuantas menos expectativas tengan los padres de sus hijos en esta área, tanto más fácilmente les resultará aceptarlos simplemente como son. Son pocos los que tienen la posibilidad de poder adaptarse fácilmente a la idea de que sus hijos no cumplen con los modelos existentes. Generalmente viven la confesión en forma completamente inesperada.
Entonces el preguntar y responder suele ser un proceso mutuo de educación. Cuando los padres están dispuestos a escuchar, a interiorizarse de los problemas de sus hijos, a dar su opinión aceptando, además, que sus hijos se comporten de modo diferente, ambas partes aprenden.
Los modos de reacción de los padres ante una posible homosexualidad de los hijos, descriptos, están basados en experiencias de adolescentes y de consejeros. Son experiencias vividas de forma diferente en circunstancias distintas. Pero, de todos modos, en algún momento todas las reacciones pueden tener su significado: desde una plena aceptación hasta un completo rechazo.
La intensidad de la reacción, la duración de cada fase, y, sobre todo, el desarrollo de la relación padre-hijo, están asociados en gran medida, con el grado de información previa sobre la homosexualidad que poseen el padre, con la flexibilidad para reestructurar su campo de acción, con la capacidad para romper de forma eficaz con representaciones sociales rígidas, y sobre todo con las características de la relación padre - hijo homosexual pre-confesión y la calidad del proceso de comunicación pre y post evento.
Las primeras reacciones generalmente son espontáneas, impensadas, y, posiblemente, hirientes. La propia desilusión se dirige involuntariamente contra el hijo y esta situación no siempre es evitable.
Posiblemente la relación sea dañada o cortada en un primer momento. Algunos adolescentes lo entienden, tal vez incluso estén preparados porque conocen bien a sus padres. Les dan tiempo para que ordenen sus pensamientos y recuperen el equilibrio. Es afectada la propia autoestima que, no siempre, es independiente del juicio de la sociedad. ¿Qué pensará la gente del padre de un gay?. Aún si los padres tuviesen, desde el comienzo o luego de superada la crisis, una actitud positiva con respecto a la orientación sexual de sus hijos, siguen manteniendo las preocupaciones por su bienestar. Los hijos viven en un mundo que no siempre los acepta.
Frente a la adversidad, la resistencia de los hijos homosexuales depende, en gran medida, del apoyo que brindan los padres cuando se sabe acompañado por su familia y cuyos amigos son bien recibidos en su casa.
Para tener una idea global de la homofobia que no cesa, a pesar de los avances de la lucha por los derechos de los homosexuales durante estos anos es necesario destacar que las agresiones, ejecuciones y asesinatos a nivel mundial de estas personas, perduran. América Latina por su parte, vive convulsionada entre la proliferación y asentamiento de grupos gays, la actuación de grupos paramilitares y la persistencia de la penalización. En l997 los gays y lesbianas, eran reconocidos en sólo 59 países y por el contrario, la homosexualidad masculina seguía ilegalizada en 83 y la femenina en 44 (7).
El escritor Edmund White, al expresarse sobre los problemas de la comunidad homosexual, ha escrito: (...) " fue oprimida en los años cincuenta, liberada en los sesenta, exaltada en los setenta y exterminada en los ochenta" (8).
Resulta importante destacar además que han habido muy pocos ejemplos de campañas antidiscriminatorias en los medios de comunicación que aborden el tema de la homosexualidad, así como que propicien la comprensión y aceptación de estas personas. En general se considera que la homosexualidad es un tema demasiado controvertido como para tratarlo en los medios masivos de comunicación, y por eso, sólo se aborda en los sitios de encuentros; sin embargo. En países como Australia, España, Argentina, Brasil y Colombia, este abordaje se ha realizado con éxito, aunque se haya enfocado principalmente desde la temática de prevención y salud en torno al SIDA. Puede decirse también, que la temática ha sido muy poco llevada al cine y la televisión, y cuando se ha hecho, ha sido muchas veces en un tono risible y burlesco.
En publicaciones escritas como revistas y periódicos, tampoco se han visto muchos enfoques acerca del tema. En el decenio de los 90, por primera vez la literatura de contenido homosexual, ha sido accesible para un público mayoritario.
Al estar dispuestos a acompañar las consecuencias de la orientación sexual del hijo, los padres le están ayudando a superar las situaciones de violencia, podrá evaluar cuáles son las situaciones de peligro a evitar, y cuáles deberían ser afrontadas. Los padres que apoyan a sus hijos homosexuales, al mismo tiempo, crecen personalmente.
Los padres ven este tema, repentinamente, muy cercano; tan cercano, que los aterra. En este proceso su propio desarrollo sexual se vuelve consciente, las manifestaciones de solidaridad dejan de ser palabras vacías, el trato de lo extraño es puesto en tela de juicio. Una minoría distinta, no tomada demasiado en serio, repentinamente adquiere importancia. Buscan información, mantienen conversaciones, adquieren nuevos conceptos. Los valores resultan imprecisos y difusos, y exigen una decisión concreta. Adquieren importancia la tolerancia, el amor, el respeto por la vida en su multiplicidad de exteriorizaciones, la solidaridad y la verdad. Porque se trata de personas concretas, de la felicidad de los propios hijos y de la propia paz espiritual. Es requerido el valor, la sensibilidad, la paciencia, la comprensión y la honradez. Estas cualidades modifican al individuo, y, sobre todo, lo hacen más maduro.
La comunicación. Su importancia
La comunicación es el proceso mediante el cual dos o más personas intercambian informaciones, ideas, actitudes y otros, entre los que existe necesariamente una retroalimentación. Las relaciones entre las personas son tangibles, como resultado y en, el proceso de comunicación.
"La familia representa, quizás, la forma de relación más compleja y de acción más profunda sobre la personalidad humana, dada la enorme carga emocional de las relaciones entre sus miembros. La comunicación acerca la relación entre padres e hijos y ambos se vuelven más sensibles a valorar gestos, características y posiciones ante la vida del otro que pasarían inadvertidos si la comunicación entre ellos no fuera rica". (9).
La comunicación debe cumplir tres funciones esenciales: informativa, regulativa y afectiva. Desde que un individuo nace se inserta en el sistema de comunicación que comienza en el ámbito familiar a través de la relación con los adultos y en este proceso se forma y desarrolla su personalidad y transcurre toda su vida.
Como proceso de influencia e interinfluencia, mediante la comunicación, los padres transmiten a sus hijos toda la información que consideran pautas, valores, de la educación que de una forma u otra devendrán reguladores de la conducta, inmersas en un contexto afectivo específico. De la calidad de este proceso, de la variedad y multitud de información que se intercambie y el grado de afectividad con el que se lleve a cabo, considero que dependerá en gran medida la relación padre-hijo homosexual, si durante el desarrollo del niño se han hablado temas como la homosexualidad y lo que socialmente representa para los padres este hecho, de modo tal que el hijo cuente con una visión del fenómeno.
La comunicación debe ser bidireccional, y por tanto en su función regulativa no debe restringirse al plano de coartar, de inhibir, de controlar, sino que debe estimular al hijo a actuar sobre la base de la autodeterminación responsable y consciente, a crear.
Probablemente, muchos adolescentes con tendencias homosexuales u homosexuales propiamente que asumen una conducta contraria a lo que sienten o piensan para evitar un enfrentamiento con los padres formen parte de familias cuyas pautas de enseñanzas sean rígidas y autoritarias. La comunicación debe favorecer la aceptación, la identificación y comprensión del hijo tal como es. Solo en esa relación se educa, se orienta y se guía.
Cuando un individuo sale a luz pública como homosexual, la comunicación con sus padres resulta de vital importancia para afrontar socialmente su orientación sexual. En este momento concreto es fundamental, un proceso de comunicación abierto y coherente, que brinde al hijo la afectividad y confianza necesarias para continuar adelante.
Cuando entre los padres y los hijos no existe un vínculo comunicativo adecuado mediante el cual se expresen recíprocamente ambos sin ninguna reserva en su relación, la acción educativa de los padres merma significativamente. (10).
Conclusiones
1. Por todo lo anteriormente expuesto, la relación padre-hijo homosexual puede concebirse en tres momentos básicos a partir de la confesión de la orientación sexual del hijo: pre- confesión, peri- confesión y post- confesión. Las características del primer momento de la relación padre - hijo homosexual (pre -confesión) serán determinantes y matizarán significativamente las características de los momentos posteriores. Es decir, el grado de aceptación y naturalidad o no con que se asuma la homosexualidad del hijo, y las formas particulares que adopte la relación padre - hijo en el momento en que se conozca la homosexualidad y posterior a este, estarán determinadas por la calidad del proceso anterior de comunicación padre - hijo, el vínculo afectivo, las expectativas de educación de los padres y las representación que tengan los padres acerca del rol de género masculino, la homosexualidad y de la propia relación padre - hijo.
Los adolescentes que hayan vivenciado una relación padre - hijo participativa, interactiva, con una comunicación abierta, espontánea y no estereotipada, un vínculo afectivo adecuado, con unas expectativas coherentes con sus posibilidades reales, y cuyos padres tengan una representación flexible de la sexualidad humana, afrontarán su orientación homosexual sin miedos ni conflictos mayores para el desarrollo de la personalidad, donde el proceso de confesión de la misma y los momentos posteriores a este, se asumirán sin prejuicios, resquebrajamientos ni ruptura de la relación padre - hijo.
2. Las representaciones sociales que tengan los padres acerca de lo géneros, la sexualidad y la homosexualidad en específico, mediatizarán las características de la relación con sus hijos en el momento de la confesión de la orientación sexual de estos y posteriormente, con independencia de que los demás factores hayan funcionado bien hasta ese momento.
La ausencia de identificación del hijo con el rol de hombre de nuestra sociedad eminentemente ¨machista¨, puede provocar un estado de frustración en las expectativas de educación del padre que desencadene problemas en la relación padre - hijo en la condición de homosexual del último, tales como falta de comunicación, rechazo físico evidente y emocional.
3. Por todo lo anteriormente expuesto, las características de la relación padre - hijo homosexual están plurideterminadas y su carácter no es necesariamente de inadecuación. Recomendaciones
Que el presente Trabajo teórico sea llevado a la práctica para comprobar las hipótesis.
Que a partir del presente Trabajo, se gesten nuevas investigaciones sobre la temática con el fin de ampliar los conocimientos en Psicología acerca de la misma y desde la profesión, contribuir a mejorar la calidad de vida de estas personas.
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