|
|
Revista » Psicología Educativa / Psicopedagogía » la formación de valores en la historia de la educación colombiana
La formación de valores en la historia de la educación colombiana
Trabajo publicado el 11 de abril de 2005
Resumen
Palabras claves: Axiología: La disciplina que estudia los valores. Etimológicamente está compuesta por las palabras griegas axos y logos que significan valor y ciencia. Ética: Es el saber que permite a los individuos forjar el carácter para tomar decisiones prudentes.
La formacion de valores en las diferentes epocas de la historia de la educación en Colombia Los historiadores de la educación en Colombia la han dividido en cinco épocas, así: 1) Colonial, 2) Republicana, 3) Modernidad, 4) Reforma a la modernidad y 5) Modelo de tecnología educativa. La formación de valores en la educación superior en la época de La Colonia Esta época comprende la educación que impartieron los españoles desde la época del descubrimiento 1492 y culminó en 1820 cuando empezaron los movimientos de independencia en América latina frente a la corona española. - Orientaciones éticas En el siglo XV, época del descubrimiento, en Europa y especialmente en España, la religión católica se había convertido en una ideología dominante y por ende en la educación superior en el Nuevo Reino de Granada, en la época de la colonia, y se encargó de formar individuos dentro de los patrones del dogma católico y de la ideología tomística (1). En esta época la universidad colonial se orientó a formar a la élite criolla y española en profesiones como el Derecho y el Sacerdocio. A los primeros les enseñaban las normas del derecho y al clero administrativo se instruía en Ética y Moral, adicionalmente se dictaban materias como: teología, religión e historia sagrada en donde se enfatizaba sobre la formación en valores, tendencia que se mantuvo intacta hasta el año 1820. Los formadores encargados de impartir la educación en valores que vinieron al Nuevo Reino de Granada fueron comunidades religiosas tales como los Jesuitas, Franciscanos y Dominicos. - Formación axiológica La enseñanza en valores que predominó en esta época estuvo orientada hacia la obediencia, sumisión, austeridad y resignación.
La formación de valores en la educación superior en la época de La República Esta época comprende la educación que se impartió en Colombia entre 1820, época de los gritos de la independencia latinoamericana hasta 1840, época en a cual se implantaron los gobiernos republicanos, los cuales instauraron un modelo de educación napoleónica. - Orientaciones éticas La formación en valores estuvo orientada a culturizar la población con las ideas provenientes de la Ilustración como movimiento intelectual y cultural que confrontaba el teocentrismo medieval con las ideas de libertad individual, democracia, soberanía popular, pacto social y el racionalismo como fundamento del dominio sobre la naturaleza y los hombres. Este modelo educativo produjo modificaciones en la mentalidad colectiva y por ende en la formación de valores que se impartió en la educación superior hacia finales del siglo XVIII.
Esta formación también estuvo orientada a concientizar a la población universitaria sobre los inconvenientes y dificultades que trajo consigo el poder de la corona española y que finalmente originó la onda insurreccional que recorrió América Latina a finales del siglo XVIII. En esta época las comunidades religiosas continuaron representando un rol protagónico en la educación. Además, de Franciscanos, Dominicos y Jesuitas también llegaron monjes Capuchinos. Adicionalmente, vinieron profesores particulares que provenían especialmente del Viejo Continente. - Formación axiológica Los valores de obediencia y sumisión enseñados en la época de la colonia se transformaron en rebeldía hacia la corona española y fueron reemplazados por los ideales de: libertad, igualdad y justicia. Estos conceptos se originaron en la Revolución Francesa y en la denominada época de la Ilustración, ideales que se instauraron rápidamente en las nacientes repúblicas del continente americano. La formación en valores en la educación superior en la época de La Modernidad Esta época comprende la educación que se impartió en el periodo de la segunda mitad del siglo XIX y que comenzó en 1840 con la denominada Regeneración y culminó con establecimiento de una educación de modelo liberal en los años de 1920. - Orientaciones éticas Con el surgimiento de la educación superior Republicana, uno de los objetivos básicos consistió en la formación de buenos ciudadanos, quienes tenían deberes y derechos con el Estado. Asignaturas como Cívicas e Instituciones estaban incluidas en los programas de la educación superior y se inspiraron en el modelo borbónico de Carlos IV y en el modelo francés Napoleónico. Por esta misma época, según el artículo 15 de la Ley 6 de agosto de 1821, el proceso formativo de docentes se inicia en las escuelas normales utilizando el método Lancasteriano (2). Este método se caracteriza por impartir formación en valores y en enseñar a los futuros maestros Ética y Moral. Uno de los requisitos básicos que se exigía al educador era tener buena moral y conocimiento del método.
La educación en esta época empieza a entenderse como una función pública que debía cumplir el estado cuyo objetivo era formar las nuevas generaciones. Los presidentes que gobernaron en el siglo XIX como: Pedro Alcántara Herrán, José Hilario López, Aquileo Parra, Rafael Núñez y Mariano Ospina Rodríguez, establecieron políticas de estado alrededor del sistema educativo.
No obstante, aunque las ideas de la ilustración estuvieron presentes en el sector educativo de la época, la enseñanza de la religión católica permaneció como un eje rector cuyo objetivo se centró en formar hombres rectos para Colombia a través de la férula y la moral.
El modelo de Pedagogía Católica A partir de la constitución de 1886 y el concordato de 1887, se estableció en Colombia que la educación debía organizarse de acuerdo con los dogmas y con la moral de la religión católica (3). La enseñanza de esta religión pasó a ser obligatoria y se confirió a los obispos la potestad de ejercer la suprema vigilancia respecto al cumplimiento de estas normas, así como la supervisión de los docentes y la elección de los textos que habrían de ser utilizados por los educadores. El Estado se comprometió a defender la religión, y por ello se retornó a las viejas nociones que identificaban al catolicismo con la nación misma; por supuesto esto conduciría al fundamentalismo católico, a ese catolicismo que impedía el disentimiento y la teoría, no solo en las religiosas, sino también en las sociales, políticas y culturales. Al finalizar el siglo XIX, entre 1990 a1920 con surgimiento del la revolución industrial el trabajo ocuparía un preponderante lugar entre los objetivos sociales de las escuelas católicas, la formación de los obreros requeridos por la naciente industria, reclamaba una previa instrucción no sólo en las manualidades, sino también en la obediencia y la disciplina. Pedagodizar el cuerpo y el alma: he ahí la intencionalidad de la pedagogía católica. - Formación axiológica
En síntesis, desde que se inicia el período de formación de la educación colombiana que comienza en la colonia en 1580 y que culmina en 1920, para dar paso a la época de la denominada reforma a la modernidad, la formación de valores se enmarcó dentro de un ámbito de la moral, las buenas costumbres, la obediencia al Estado, respeto a la autoridad, civismo, patriotismo, libertad igualdad y justicia, privilegiado por una fuerte influencia de la religión católica, a la cual se le ha denominado "modelo de pedagogía católica".
Hacen parte de esta formación otros aspectos disciplinarios y formales: como la puntualidad, la compostura, los gestos y en general los comportamientos del alumno. A través del comportamiento disciplinario se infundíeron valores como el respeto, la formalidad y el trato deferente hacia los mayores y la autoridad.
Con el surgimiento de la hacienda cafetera y las pequeñas empresas artesanales emergentes que dieron lugar a la acumulación de capital a finales del siglo XIX aparecen nuevos valores, tales como el deseo por el enriquecimiento y la ambición por el dinero, los cuales dieron lugar a prácticas como el contrabando. Aunque estos valores no se enseñaban académicamente se inculcaron extracurricularmente en los senos familiares de los terratenientes, comerciantes y los dueños de las industrias nacientes.
La formación en valores en la educación superior en la época de reforma a La Modernidad
Esta época comprende la educación que se impartió en el periodo de la ruptura de lo tradicional, la cual comenzó en 1920 y culmina en el año de 1960, para dar paso a la denominada tecnología educativa que surge después de los años sesenta.
Las condiciones históricas y fenómenos que influyeron para cambiar el modelo educativo que había venido operando desde el siglo XIX se pueden sintetizar en tres acontecimientos : Con la acumulación de capital de los hacendados colombianos producto de la venta de materias primas como el café que se realizó a finales del siglo XIX, se consolidaron los terratenientes y algunos de éstos, o comerciantes que giraban en torno del sector agrícola, iniciaron procesos productivos conformando una nueva clase empresarial que aprovechó las nuevas tecnologías de la revolución industrial. Los terratenientes y nuevos empresarios empezaron a demandar otro tipo de enseñanza. Cambio que empezó a gestarse después desde 1914 pero que cobró mas fuerza después de 1930.
La demanda de una nueva enseñanza estuvo influida por las corrientes pedagógicas, conocidas genéricamente como pedagogía activa o escuela nueva, irrumpen en el territorio colombiano rescatando las propuestas roussonianas y las de otros ilustres pedagogos internacionales continuadores de Rousseau: Ovidio Decroly (1871 - 1932), Edouard Chaparede (1873-1940) George Kerchensteiner (1854-1932), Adolfo Ferriere (1879-1960), Jhon Dewey (1859-1952) y Maria Motessori (1870-1952), entre otros, quienes se constituyen en algo así cono la primera división de este nuevo proyecto pedagógico, que se propone introducir nuevas metodologías y didácticas, sustentadas en la observación, la experimentación y el papel activo de los estudiantes..
Algunos dirigentes liberales, entre ellos Don Agustín Nieto Caballero, fundan en Bogotá el Gimnasio Moderno en el año de 1914, y que estableció en sus aulas los principios de la "pedagogía activa", razón por la cual, este período de "Reforma a la Modernidad" se ha designado con el nombre de "La escuela nueva". De alguna manera se trataría de reeditar la pedagogía Roussoniana y Pestalozziana en nuestro medio (4).
Otro fenómeno que influyó en el cambio de modelo educativo colombiano y que se conoce como la reforma a la modernidad, fue el movimiento reformista que se inspiró en el "Manifiesto de Córdoba" lanzado por el movimiento estudiantil argentino en aquella ciudad, y cuyos fundamentos recorrieron rápidamente varios países latinoamericanos en el año de 1918.
- Orientaciones éticas
El Gimnasio Moderno se utiliza como el laboratorio en donde se empieza a dar paso a la modernidad. La noción de lo moderno consistió en romper con el pasado, lo tradicional y lo clásico. De ahí que uno de los procedimientos utilizados fue clasificar los temas y saberes que se consideraba anticuados en esta categoría y se catalogaron: la gramática, el pensamiento especulativo, las preocupaciones por la interioridad y la esencia del ser humano, los modelos lógicos del conocimiento, las facultades del alma y la teología.
No obstante, con relación al tema de alma y teología, Nieto Caballero para evitar problemas con el clero diocesano continúo con la enseñanza de la religión católica, y desde el punto de vista ético y moral se conservaron los criterios que se habían impartido durante el siglo XIX, o sea que la religión católica continuó reproduciendo un modelo evangelizador. Y es así como el Gimnasio Moderno terminó introduciendo nuevas pautas más desde el punto de vista de la enseñanza de las ciencias, la técnica y las artes.
Posteriormente y a consecuencia del surgimiento de la era industrial en Colombia, surge una nueva etapa que comienza en el año de 1932 y culmina en el año de 1976. Esta etapa se caracteriza por los cambios estructurales que se dieron en la educación superior colombiana y en los procesos de formación de docentes para la educación superior.
En esta etapa se concede al docente un papel relevante y se le asignan funciones específicas especialmente con el surgimiento de la Escuela Normal Superior colombiana que funcionaría entre 1936 y 1951, la cual además estaría influenciada por los preceptos de la "pedagogía activa". Entre los principios que fundamentaron la formación ética de los docentes se encuentran los siguientes: formar individuos para la sociedad colombiana que respondan al desarrollo científico, tecnológico social y humano a través de la instrucción de la educación y del desarrollo de habilidades y valores en una dimensión trascendente. Las funciones anteriormente anotadas también fueron asignadas a la escolaridad primaria y secundaria para que la esfera formante contuviera la totalidad del proceso.
Las escuelas regentadas por las comunidades religiosas y definidas en torno a los manuales lasallistas, cumplían con las exigencias del régimen político, contribuían a los fortalecimientos de una mentalidad religiosa premoderna y, relativamente, satisfacían también los requerimientos de la modernización económica asumiendo procesos instrumentales que las condiciones de producciones reclamaban. Era necesario calificar y adaptar la fuerza de trabajo a los nuevos procesos productivos del siglo XX y por ende a los intereses del capital. Esta fue la nueva política que impuso sobre el modelo educativo colombiano.
La introducción de un nuevo proyecto pedagógico no sería fácil para la burguesía revolucionaria, sus propuestas chocarían con los obstáculos interpuestos por las concepciones y mentalidades tradicionalistas.
Esta intención modernizante en la pedagogía coincidiría con una serie de fenómenos, tanto nacionales como internacionales, que vale la pena reseñar: a nivel internacional la consolidación del capital monopólico, la concentración bancaria y financiera, la exportación de capitales y el reparto del mundo entre las grandes potencias, habría de caracterizar la época del imperialismo y de precipitar las guerras de dominación.
En medio de esta ebullición, se plantea por parte de una élite intelectual de la burguesía, la necesidad de reorganizar la educación, de acuerdo a una orientación pragmática que, confrontando todos los peligros que acechaban, a izquierda y a derecha, pudiese facilitar el acceso al progreso y a la modernización: "El surgimiento de la pedagogía activa en Colombia fue como una isla en medio de un gran mar de pedagogía católica, como la estrategia de esta escuela o colegio nuevo era construir su propia pedagogía; este proceso fue lento y costoso, puesto que luchaba contra un discurso homogéneo, cerrado, dogmático e institucionalizado en practicas cotidianas de la población civil".
Como planteó anteriormente, por iniciativa de Don Agustín Nieto Caballero y otros intelectuales, el Gimnasio Moderno inicia actividades el 18 de marzo de 1815 teniendo como fundamentales aspiraciones educativas, al decir del mismo Agustín Nieto Caballero, que "el buen ciudadano debe representar una fuerza que ayude a levantar el espíritu de la sociedad. Importa pues desarrollar en él la máxima capacidad física, intelectual y moral. Es indispensable prepararlo técnicamente para hacer eficaz su rendimiento... formar un hombre recto y útil -fin primordial de todo intento educativo- será siempre algo más que dotar a ese ser de un determinado acervo de conocimiento. Sin una idea viril y generosa de la vida, sin disciplinas espirituales, sin voluntad organizada, no puede llegar a conquistar su más alto sentido la función de educar. Así lo entendimos nosotros desde el primer momento" (5).
La escuela nueva se propuso a introducir un nuevo discurso pedagógico basado en la utilización de las ciencias experimentales; en contraposición al verbalismo y la retórica de la enseñanza católica que buscaba homogenizar lo niños mediante el discurso doctrinario y el empleo de la disciplina férreas. Las pedagogías activas se sustentan en la defensa de la individualidad, el vitalismo y la alegría escolar, por ello lo nuevos métodos enfatizan en el empleo de material didáctico y las actividades lúdicas del niño, sin el acoso permanente de los educadores. El movimiento pedagógico de la Escuela Activa significó un avance con relación a las prácticas autoritarias de la pedagogía tradicional que destacaban exclusivamente el papel omnímodo y vertical de la palabra del maestro. Se trataba de superar el papel asignado al maestro como simple apóstol transmisor de ritualizados conocimientos, para convertirlo en un colaborador y guía del aprendizaje infantil, que le deja amplio espacio para su libertad dándole tratamiento individual para que acceda a los conocimientos a su propio ritmo y, por tanto, rechazando los criterios de competencia al interior de la escuela.
Aunque en un principio la etapa reformista de la educación empezó con fuerza, la recesión económica y la llegada al poder de Enrique Olaya Herrera, gobierno de corte liberal en el año de 1930, a causa de la diversidad de intereses, terminó negociando con los representantes de la distintas facciones de poder, lo que culminaría con una significativa pérdida en el interés reformista de la educación.
Hacia el final de los gobiernos liberales, la Escuela Normal, que se había iniciado en 1936, inicia su declive y finalmente en 1951, bajo el gobierno conservador de Laureano Gómez, será completamente disuelta, luego de un intenso período de cuestionamiento promovido por la reacción conservadora que pretendía justificar su desmantelamiento mediante señalamientos de carácter moral o ideológico; sus prácticas pedagógicas fueron consideradas subversivas y se procedió al bloqueo presupuestal y finalmente a su fraccionamiento y desaparición. De esta manera, la promesa del educador formado como verdadero intelectual que desarrolla y aporta en las áreas del saber, quedará aplazada en las instituciones formadoras de docentes siendo reemplazadas en las décadas del 50 al 70, por un enfoque que acentúa el papel transmisionista y la función moralizadora del maestro.
Después,
la pedagógica activa sería asimilada y acomodada al discurso de la
pedagogía católica como un mecanismo adecuado para la consolidación del
status quo, los rezagos de la pedagogía activa se convertirían
en pedagogía oficial, como contrapartida de estos proyectos en
contraste (activa, autoritaria e histórico-social). Aunque el Estado
colombiano ha preferido la adopción y extensión del modelo de
tecnología educativa como discurso y práctica de la pedagogía oficial,
lo cierto es que, a pesar de la publicidad oficial, sí se exceptúan
unas pocas experiencias realizadas en algunos colegios privados, no
existe en Colombia un proyecto público de pedagogía activa, como
efectivamente existen en otros países América Latina.
- La formación axiológica En esta época de la reforma a la modernidad que se inicia el período de 1920 y que culmina 1960, la formación de valores se enmarcó dentro de un ámbito de continuidad del "modelo de pedagogía católica" la cual fomentaba la moral, y las buenas costumbres, y adicionalmente se establecen los cimientos de una sociedad capitalista que abogan por el individualismo, la libertad, la búsqueda del lucro económico, el respeto a la autoridad, la superación personal a través de la formación de conocimientos y se conservan valores como: civismo, patriotismo, libertad, igualdad y justicia.
No obstante, con la consolidación de los gobiernos democráticos y ante la necesidad de hacer pactos y alianzas para conservar el poder se acentúan antivalores como la corrupción.
El modelo pedagógico de la Tecnología Educativa y el inicio de la pérdida de importancia de formación en valores
Se ha denominado: modelo a la educación que se impartió desde mediados del siglo y que tomó más auge en 1960, como una imposición por parte de los organismos internacionales. Se sustenta en el conductismo y el taylorismo educativo y su influencia se extiende, con algunas modificaciones, hasta nuestros días.
Al finalizar la segunda guerra mundial se inicia en Europa, en el año de 1947, el proceso de reconstrucción a través del Plan Marshall, cuyo objetivo consistió básicamente en restaurar las ciudades que habían sido devastadas por la guerra. No obstante, dicho plan se convirtió en un vehículo para trazar políticas que evitaran en lo posible el surgimiento de otra nueva guerra, pero la ayuda para la reconstrucción también tuvo como reciprocidad penetración política, económica y social. Este tipo de estrategia se convirtió en un paradigma que bajo otros nombres de organismos internacionales como, UNESCO (1942), OEA (1948), CEPAL (1948) difundieron programas y proyectos para la América Latina patrocinados y direccionados por los Estados Unidos con fines específicos.
En Colombia se implantó el modelo desarrollista con fines económicos y la educación no se escapó a las políticas de penetración ideológica. Después de los años cincuenta se posiciona el modelo pedagógico de la tecnología educativa, cuyos fundamentos estuvieron orientados a privilegiar la instrucción sobre la educación, destacando la ciencia y la tecnología como medio y fin. Orientaciones éticas del modelo pedagógico de la tecnología y otras alternativas pedagógicas El modelo de educación colombiana después de los años de 1950 tuvo las siguientes orientaciones: a) realzar la educación confesional, b) promover y expandir la educación privada en detrimento de la pública, y c) introducir en los manejos tecnocráticos, gerenciales y empresariales de la educación superior, principios basados en el modelo norteamericano de educación superior. Estas orientaciones desde los ámbitos educativo y pedagógico se consideraron un retroceso en relación con los avances conseguidos en el período anterior, entre 1930 a 1945. El célebre argentino Alberto Merani, uno de los psicólogos latinoamericanos más sobresalientes por sus aportes en el campo de la educación, ha precisado sobre el modelo pedagógico de la tecnología lo siguiente: "Antaño el poder se ejercía en nombre de Dios a través de la voluntad de los soberanos; correspondía a los intereses de las castas gobernantes -sacerdotes, militares, y funcionarios-. Por consiguiente, el contenido de la educación correspondía a intereses que constituían en última instancia la razón de Estado. Pero desde que la técnica vuela por sobre las fronteras y la producción, adquiere carácter internacional, el poder ha pasado sin ni siquiera preocuparse nominalmente por Dios, a manos del capital organizado en corporaciones cuya ideología internacionalista no afinca en terruños, patrias, estados, sino que suplanta al interés inmediato de súbditos por el de consumidores en acto o en potencia que es todo la humanidad". Paulatinamente han venido desapareciendo los poderes autónomos nacionales que se han convertido en agentes locales del dominio abstracto del capital y del mercado (6). Cada vez más somos manipulados por el círculo infernal de la producción y el consumismo, los cuales responden a los intereses del capital y se sustentan en los reiterados mitos del desarrollo y el progreso. Los modelos de planeación y las estrategias de desarrollo para la América Latina, comenzaron a afluir conjuntamente con las versiones extranjeras para el funcionamiento de algunos renglones de la economía, y por consiguiente con la deuda externa. Se inició así un modelo de sustitución de importaciones. A tono con estos procesos, se introdujeron en América Latina una serie de programas de adecuación del aparato educativo bajo condiciones impuestas por los organismos financieros internacionales con el fin de alcanzar los objetivos diseñados en los centros de poder internacionales, particularmente de los Estados Unidos. De esta forma inicialmente, la tecnología educativa y el diseño instruccional, ingresarían a Colombia, y posteriormente se introducirían nuevas propuestas instruccionistas como la teoría del capital humano, aún en boga en nuestro medio educativo. La tecnología educativa como corriente pedagógica, tiene una larga historia: en torno al compromiso humano, para explicar esta responsabilidad, han surgido varias teorías como: el instintivismo o biologismo, el ambientalismo o conductismo y la teoría psicoanalítica, entre otras. Erich From, al analizar estas opciones teóricas ha expresado: "el hombre de los instintivistas vive en el pasado de la especie, y el de los conductistas vive el presente de su sistema social, el primero es una máquina que solo puede producir pautas heredadas del pasado; el segundo es una máquina que solo puede producir las normas sociales del presente. Instintivismo y conductismo tienen en común una premisa básica: que el hombre no tiene psique con estructura y leyes propias". El conductismo es una teoría basada en el positivismo, que tiene la pretensión de alcanzar un conocimiento "objetivo" de la ciencia humana, rechazando lo "juicios de valor", como los sentimientos y las pasiones. Teóricos norteamericanos, Watson y Skinner, entre otros, se comprometieron en construir una especie de técnica del comportamiento o de ingeniería conductual, que permitiera alcanzar las conductas deseadas partiendo de los condicionamientos que ya Pavlov había estudiado. Así, tanto los animales como los seres humanos pueden ser condicionados para que actúen de determinada manera, según el deseo y la manipulación ejercida por el experimentador. Para
Skinner la conducta estaría determinada exclusivamente por los
componentes genéticos y los refuerzos positivos (no aversivos) que se
apliquen a los individuos. Siguiendo el estudio crítico que Noam
Chomshy hizo a las teorías de Skinner, entendemos que su preocupación
consistía en buscar las posibilidades de una planificación de la
cultura para alcanzar la felicidad, "hacer de la vida algo menos
punitivo y, al conseguirlo, liberar energías y tiempo para actividades
mas estimulantes, mientras ahora se consumen en un esfuerzo inútil por
evitar el castigo". La planificación de cultura, según Skinner, se puede lograr mediante un sistemático control de la población, "el control de la población en su conjunto es cuestión que hay que dejar en manos de especialistas -policía, sacerdotes, propietarios, maestros, terapeutas- con sus reforzadores igualmente especializados y sus contingencias codificadas". Para esta particular concepción de la "felicidad" de los seres humanos, el interés por las nociones "metafísicas" como la libertad y la dignidad, debería ser eliminado, ya que la ciencia de la conducta las hace absolutamente innecesarias. La propuesta del hombre autónomo que preconizara la ilustración, inexorablemente queda reducida a un sueño irrealizable. Esta coherente teoría, que además podía demostrar que la conducta puede ser controlada, pero que olvida el espíritu, la praxis vital y la interacción comunicativa de los hombres, evidentemente alcanzó un gran prestigio en el puritano medio intelectual y social norteamericano, porque logra fundir elementos de los pensamientos tradicional, optimista y liberal, con la liberal realidad social y mental de la sociedad cibernética. Las sociedades establecidas en torno a los valores e intereses del modo de producción capitalista, son hostiles al desarrollo libre de la autonomía y la individualidad, su proyecto estriba en la institucionalización de la subalternidad y en la promoción de los intereses compensatorios, sustitutivos de los emancipatorios. La estrategia, entonces, consistiría en modernizar la educación, introduciendo nuevos criterios de "calidad educativa", que permitieran la incorporación del conductismo y la tecnología educativa. Propuesta y diseños que explotarían hacia los pueblos periféricos y dependientes. ________________________________________________________________ (1) Cfr. Ortega, Sergio. (1985). Editor. De la santidad a la perversión. México. D. F.: Edit. Grijalbo, p.22 (2) Echeverri, Alberto. (1989). Santander y la instrucción pública. Medellín: Edit Foro Nacional por Colombia. Universidad de Antioquia. p 19 (3) Cfr, García, Antonio. (1981). ¿A dónde va Colombia? Bogotá: Edit . Tiempo Americano, p. 28 (4) Nieto Caballero, Agustín. (1979). La escuela y la vida. Bogotá: Edit. Instituto Colombiano de Cultura, p.31. (5) Nieto Caballero, Agustín. (1979). Nuestros ideales. En: La escuela y la vida. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, p. 189. (6) Carrión Castro, Julio César. Itinerario de nuestra escuela. Bogotá: Ed. Cooperativa Editorial Magisterio, p. 115.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
|
Revista Electrónica PsicologiaCientifica.com:
|
|