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Distorsiones cognitivas en personas que viven con VIH


 

Julio Arturo Canario Guzmán
Licenciado
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Centro Nacional Investigación en Salud Materno Infantil
Santo Domingo, República Dominicana


Lic. Maria Esther Báez

Universidad Autónoma
Santo Domingo


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Presentación de los resultados

 

Datos descriptivos

 

La edad de los participantes osciló desde los 20 hasta los 63 años, con un promedio de 33.87 y una desviación estándar de 9.27. Los casos femeninos fueron 45 mujeres (64%) frente a 25 hombres (34%). La mayor parte (36 personas 52%) lo constituye el grupo de los que cursan educación básica o los que no llegaron al bachillerato, seguidos por los que han alcanzado el nivel del bachillerato (23 personas 33%), los que cursaron estudios superiores (5 personas 7%), y los profesionales (3 personas 4%).

 

La mayoría de las personas han recibido atención psicológica (55 personas). Sin embargo, sigue preocupando el hecho de que más de un 20% (14 personas) no recibió ayuda de un psicólogo.

 

Con una serie de análisis descriptivos se constató que existe una alta variabilidad del tiempo en que los participantes conocen su diagnóstico como VIH positivo. La media de los tiempos es de 49.85 meses (4 años y un mes) y la mediana es de 30 meses (2 años y 6 meses).

 

Ante la pregunta sobre cómo era la relación con la familia antes de ser diagnosticado VIH positivo y cómo es ahora, los participantes respondieron en gran medida que permanecía igual (44 personas, 63%). Sólo 8 personas (12%) dijeron haber sido rechazados y 17 personas (24%) expresaron que sus relaciones habían mejorado.

 

 

 

Relaciones entre las escalas de distorsiones cognitivas y variables generales

 

 

En relación con el sexo de los participantes encontramos que las distorsiones de la "Falacia de Control" (384, Sig. 0.26), el "Razonamiento Emocional" (350.5, Sig. 0.008) y la "Culpabilidad" (390.5, Sig. 0.029) fueron significativamente mayores en los hombres que en las mujeres. Este análisis fue realizado utilizando la prueba U de Mann-Whitney debido a que no podían sostenerse varias de las suposiciones para un análisis paramétrico, especialmente la homogeneidad de las varianzas.

 

En cuanto al tiempo del conocimiento del diagnóstico y su relación con las distorsiones cognitivas se realizó un análisis de correlación de Pearson sin encontrarse relaciones significativas, la Falacia de Justicia obtuvo el nivel de significación de .220.

 

Siguiendo el análisis con las distorsiones cognitivas y las variables generales, se aplicó la prueba U de Mann-Whitney entre cada una de las distorsiones cognitivas y la variable apoyo psicológico. Nos encontramos con una relación estadísticamente significativa entre el Apoyo Psicológico y la Falacia de Razonamiento, U= 350.5, Z=2.663, Sig .008 p<0.05. Los que no recibieron atención psicológica fueron más propensos a la falacia que los que habían recibido asistencia (la media de rangos para los que recibieron asistencia fue de 32.65, mientras que para los que no la recibieron fue de 44.21).

 

Con respecto a los cambios percibidos por los participantes en sus relaciones familiares y las distorsiones cognitivas, se realizó un análisis de varianza con la prueba de Kruskal-Wallis. Los resultados sugieren que muchas distorsiones cognitivas son una función de las percepciones de los cambios ocurridos en sus relaciones con la familia después de enterarse de la infección con el VIH. Los que perciben que sus relaciones familiares han seguido "igual que antes", suelen tener una tendencia mayor a las distorsiones cognitivas que los que responden que su relación familiar ha mejorado y éstos a su vez mayor que el grupo que percibió rechazo familiar, pero cabe recordar que no son grupos homogéneos (24% relaciones familiares mejoradas y 12% rechazo).

Explorando también a los participantes en cuanto a sus niveles de depresión, se realizó un análisis de frecuencias donde el 44% de los hombres y el 20% de las mujeres infectadas están deprimidos con niveles desde moderado a severo, mientras el 56% de los hombres reportan depresión leve o ausente y las mujeres reportan un 80%

 

 

 

Relaciones entre las escalas de distorsiones cognitivas y la depresión

 

 

Un análisis de la relación entre la IPA de Ruiz & Lujan (1991) y la EDB (Beck, 1978) mediante el coeficiente de correlación de Pearson reveló una fuerte relación entre ambas variables. La correlación resultante fue de r = .53 con un nivel de significación de p = .000.

 

Se llevó a cabo un análisis de regresión múltiple por el método de entrada utilizando los puntajes de las distorsiones cognitivas como variables predictoras de la depresión. Se encontró que la Falacia de Justicia (t = -2.17, p = .03) y la Falacia de Cambio (t = 3.67, p = .001) fueron los únicos factores que predijeron significativamente la depresión de los participantes. El coeficiente de correlación múltiple fue de R = .80, con una varianza explicada de R2 = .64 siendo altamente significativa, F = 6.43 (15, 54), p = .000.

 

Se efectuó un análisis factorial de componente principal con cada una de las escalas de distorsiones cognitivas. Todas las cargas de factores fueron resultado de una rotación varimax para aclarar la estructura factorial. En todas las escalas sólo se conservaron aquellos valores propios (eigenvalue) de 1.0 o más.

 

Se extrajeron tres factores del IPA. El Factor I implicó ocho distorsiones: Filtraje, Pensamiento Polarizado, Sobre-generalización, Catastrofismo, Personalización, Falacia de Control, Razonamiento Emocional, Etiquetas Globales y Culpabilidad. Para fines de este estudio, se identificó como "Catastrofismo". Alrededor del Factor II se agruparon las distorsiones: Interpretación del Pensamiento, Falacia de Justicia, Falacia de Cambio, Debería y Falacia de Razonamiento. Tomando en cuenta tales distorsiones, este segundo factor se identificó con el nombre de "Perfeccionismo". Las distorsiones del Factor III implicaron la Falacia de la Recompensa Divina. Se identificó con el nombre de "Externalidad".

 

Del mismo modo, se efectuó un análisis factorial de componente principal con cada uno de los síntomas de depresión.

 

Se extrajeron cuatro factores de la EDB. El Factor I implicó los síntomas de Tristeza, Fracaso, Aburrimiento, Decepción, Ideas Suicidas, Irritabilidad, Disminución en el Interés por los demás, Preocupación por el Aspecto Físico. Se identificó aquí como "Vacío Existencial". Los síntomas de depresión agrupados en el Factor II implicaron Culpabilidad, Castigo, Crítica, Tomar Decisiones, Decepción, Preocupación por la Salud. Este factor se identificó con el nombre de "Auto-destructividad". Los síntomas del factor III implicaron Horas de Sueño, Disminución del Apetito, Pérdida del Apetito, Preocupación por la Salud, Esfuerzo para Trabajar, Cansancio, identificando este factor con el nombre de "Desgaste Psicofisiológico". El cuarto factor con el nombre de Residual compuesto por los síntomas: Llanto y Disminución del sexo.

 

 

Discusión

 

El hecho de que las personas que manifestaron que sus relaciones familiares siguieron igual después del diagnóstico positivo al VIH tendieran a tener mayor grado de severidad de las distorsiones cognitivas que los que sintieron rechazo podría deberse al fenómeno descrito por Young (1999) como "Evitación Cognitiva o Evitación Afectiva", mecanismo por el cual los pensamientos y sentimientos a menudo son evitados o bloqueados porque son dolorosos. Es una forma de auto-engañarse, de postergación de conflictos. Al parecer estas familias no tocan el tema, el problema no existe, por lo que afirma De Moya (2003) podríamos estar en medio de un "tabú familiar".

 

La Falacia de Cambio y la Falacia de Justicia son las distorsiones que más influyen en la depresión. Esto significa que la depresión de las personas que viven con el VIH podría corresponderse con la imposibilidad e impotencia de poder revertir su situación al percibirla como irreversible, un reclamo hacia sí mismos, hacia la vida, ¿Por qué a mí?, ¡No es justo! ¡No lo merezco!

 

En el análisis factorial de las distorsiones encontramos la presencia de tres factores. En el primer factor, "Catastrofismo", encontramos que las distorsiones presentes en éste engloban una visión extrema hacia lo negativo, esperando lo peor de las situaciones. Este factor es muy similar a la "visión túnel" mencionada por (Beck, 2000) como la manera en que las personas tienden a ver lo que les sucede por un filtro catastrófico, un desvío sistemático en la forma de procesar el conocimiento.

 

El segundo factor, "Perfeccionismo" aglutina claramente un grupo de distorsiones referentes al deber, al derecho, la razón, a lo justo, a concepciones predeterminadas de cómo debería funcionar el mundo y a lo injusto que resulta cuando estas reglas no se cumplen. Pensamientos como: "No debió pasarme esto a mí", "Debería estar bien y no tener estos problemas" pueden suscitar este tipo de distorsiones en las PVVS.

 

El último factor, "Externalidad", está relacionado con la idea de que el presente y el destino están dominados por factores externos. Algunas de estas personas posiblemente han creído que están a merced del virus, que es inútil esperar algo distinto a la muerte. Seligman estudió el efecto de la Indefensión al Cambio en los síntomas depresivos (Seligman, et al 1979). Esta impresión está muy relacionada con la creencia por parte de la persona de que puede hacer muy poco por sí misma para cambiar las circunstancias e influir en los acontecimientos de su vida (Calvete y Caldeñoso, 1999).

 

En el primer factor "Vacío Existencial" de la estructura factorial de los síntomas de depresión predominan los síntomas afectivos; un estado de desesperanza, frustración, pesimismo, desilusión, cólera, rabia, ira, enojo, enfado. Un factor similar fue evidenciado en el estudio de la estructura factorial del CES-D (Escala de Depresión para el Centro de Estudios Epidemiológicos en España) realizado por Calvete y Caldeñoso (1999) quienes lo denominaron "Afecto Depresivo".

 

Los componentes del segundo factor definido como "Auto-destructividad" están relacionados con hechos que supuestamente merecen ser castigados por haber roto con algunas reglas o normas morales; sentimientos que resultan en una dificultad de la persona para tomar decisiones por temor al rechazo, a la critica. Calvete y Caldeñoso (1999) en un análisis factorial de creencias irracionales encontraron un factor que denominaron "Tendencia a Culpabilizar" que podría ser equivalente a este factor.

 

El tercer factor recibe la etiqueta de "Desgaste Psicofisiológico". Los síntomas fisiológicos de la depresión están ampliamente descritos por Beck, y aquí se evidencia la fuerza de estos síntomas de la depresión. Este factor fisiológico tiene una importancia de primer orden en el mantenimiento de la salud física y psicológica de las personas con VIH y ha sido señalada anteriormente; por ejemplo, la alimentación adecuada, el mantenimiento de relaciones sexuales eróticas satisfactorias han sido resaltadas como "armas de guerra" contra la infección del VIH/SIDA (De Moya, 2003).

 

El factor "Residual", incluyó los síntomas de disminución del interés por el sexo y el llanto. La relación entre estos síntomas no queda evidenciada fácilmente, pues no se conoce de estudios anteriores donde hayan encontrado tal relación.

 

En cuanto a diferencia en el grado de severidad de las distorsiones cognitivas entre hombres y mujeres, se encontró que los hombres tendían más al razonamiento emocional, la falacia de control y la culpabilidad. Estos hallazgos son congruentes con los hallazgos de otros investigadores dominicanos que han encontrado que las mujeres se adaptan mejor al diagnóstico VIH positivo que los hombres, los hombres amenazan con cometer actos de violencia contra sí y contra otros (De Moya y cols., 1998; Cáceres y cols., 1998; García y cols., 1994).

 

Estudiando la relación existente entre las distorsiones cognitivas y el nivel educativo, se encontró que la personalización fue característica de personas con niveles educativos bajos (1ro – 5to de primaria). Acerca de la personalización, Álvarez (1997) ha manifestado que: "utilizamos esta forma de distorsión cuando nos consideramos el centro del universo y creemos que lo que la gente hace o dice es una forma de reacción hacia nosotros". Este hallazgo sugiere que las personas con niveles educativos bajos son más propensas a relacionar sus problemas con una situación particular.

 

El hecho de no encontrar ninguna relación entre el tiempo de enterarse del diagnóstico y el grado de severidad de las distorsiones cognitivas podría deberse a que no todas las personas tuvieron la misma reacción al diagnóstico de la enfermedad; además, a lo largo del proceso de enfermedad son muchos y variados los acontecimientos que pueden activar o desactivar esquemas inadaptados y generar diferentes emociones en las personas con VIH.


 

Limitaciones del estudio


Entre las limitaciones del estudio se encuentran la no homogeneidad de los grupos en relación al sexo dificultando las comparaciones en el grado de severidad de las distorsiones cognitivas entre hombres y mujeres.

 

 

Conclusiones

 

Las conclusiones a las que se llega en este trabajo de investigación son las siguientes:

 

1 La percepción que tienen las personas con VIH de su relación familiar, influye sobre su estado emocional y psicológico; cuando perciben una situación de indiferencia, es cuando más consecuencias negativas se tienen.

2 La Falacia de Cambio y la Falacia de Justicia son las distorsiones cognitivas que más influyen en las personas con VIH.

3 El Catastrofismo, el Perfeccionismo y la Externalidad son los factores de distorsiones cognitivas involucrados en las personas con VIH.

4 El Vacío Existencial, la Auto-destructividad y el Desgaste Psicofisiológico son los factores que están involucrados en la depresión de las PVVS.

5 Las distorsiones cognitivas y la depresión se encuentran altamente correlacionadas.

6 Las distorsiones de Razonamiento Emocional, Falacia de Control y Culpabilidad son significativamente más severas en los hombres que en las mujeres. Los hombres con VIH tienden a tener mayor grado de distorsiones cognitivas que las mujeres.

7 Las personas con menor nivel académico probablemente presenten mayor grado de severidad de distorsiones cognitivas que aquellas personas que tienen un mayor grado académico.

8 Los psicólogos pueden contribuir a aliviar el sufrimiento de las PVVS y de sus familiares ofreciendo un espacio que promueva la auto-aceptación y enseñándoles a no ocultar sus sentimientos sino a expresarlos adecuadamente. La importancia de la atención psicológica a las PVVS radica en poder brindarles el apoyo emocional auténtico, disponible y confiable que ha sido descrito como un arma de guerra en contra de la infección (De Moya, 2002).

 

 

Recomendaciones para estudios futuros



1 Homogeneizar los grupos de manera que puedan compararse en relación al sexo, la edad, el nivel académico, y el tiempo de enterarse del diagnóstico de manera que pueda profundizarse en las relaciones entre el grado de severidad de las distorsiones cognitivas y el sexo.

2 Verificar si el nivel académico predice ciertos tipos de distorsiones cognitivas.

3 Reducir las escalas del IPA para el uso terapéutico de las consejeras y psicólogos que atienden a las PVVS permitiéndoles diagnosticar los pensamientos automáticos más frecuentes relacionados con la infección y encaminar la terapia hacia sus necesidades.

4 Diseñar estrategias de intervención que involucren a la familia de las PVVS, educándolos e informándoles sobre la enfermedad y cómo brindarles apoyo a sus familiares.

 

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Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:

 

lixandra: Este trabajo es magnífico y será de gran utilidad, sobre todo a tantos estudiantes de psicología como yo. Gracias.

 

Manuel José: El choque que provoca el enterarse de padecer SIDA o tener el VIH debe llevar a distorsiones cognitivas, eso es apenas normal. Se imagina el mundo como pudo haber sido y como será, olvidándose por completo del presente. Ocultar, callar, engañar, padecer, hacer sufrir a otros, llevar al rechazo o a la compasión, etc. Son tantos los factores que los mundos inventados o imaginados pueden superar la realidad del momento y llevar a sufrir por evadir la verdad.

 

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