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Revista » Psicología Teórica y Filosófica / Fundamentos » la ciencia psicológica durante el siglo xx
La ciencia psicológica durante el siglo XX
Enerio Rodríguez Arias
En los primeros meses de 1979 se formó la Sociedad para la Ciencia Cognitiva, la cual celebró su primera reunión anual en agosto de ese mismo año en La Jolla, California. Los trabajos presentados en esa reunión fueron publicados en 1981 en un libro titulado Perspectives on Cognitive Science, bajo la edición de Donald A. Norman; seis años después fue publicado en castellano (Norman, 1987). Según Norman, a los expositores de la conferencia se les encomendó la tarea de presentar una enunciación lo más amplia y comprensiva posible de sus diversos puntos de vista, enunciaciones que sobrevivieran a la conferencia y que contribuyeran a la definición del campo. Se los instó a aportar artículos que fueran más allá de los objetivos inmediatos del campo y expresaran algunas de las esperanzas, aspiraciones y problemas críticos con que se enfrenta e1 desarrollo de una ciencia cogni-tiva. En un intento de descripción sumaria de la Ciencia Cognitiva, Norman expresa lo siguiente:
"La ciencia cognitiva es una disciplina creada a partir de una convergencia de intereses entre los que persiguen el estudio de la cognición desde diferentes puntos de vista. El aspecto crítico de la ciencia cognitiva es la búsqueda de la comprensión de la cognición, sea ésta real o abstracta, humana o mecánica. Su meta es comprender los principios de la conducta cognitiva e inteligente. Su esperanza es que ello nos permita una mejor comprensión de la mente humana, de la enseñanza y del aprendizaje, las habilidades mentales y el desarrollo de aparatos inteligentes que puedan aumentar las capacidades humanas de manera importante y constructiva". (Norman, l987, p. l3) En 1980, la importante revista The Behavioral and Brain Sciences dedicó un número especial (Vol. 3, No. 1, marzo 1980) a los fundamentos de la ciencia cognitiva, partiendo de tres artículos sometidos a una profunda y extensa discusión. El primero, de Chomsky, trata de reglas y representaciones; el segundo, de Fodor, se refiere al solipsismo metodológico considerado como una estrategia de investigación en psicología cognitiva; y el tercero, de Pylyshyn, trata de computación y cognición. Este último artículo sirvió de punto de partida para un libro publicado en 1984 por Pylyshyn con el título Computation and Cognition: Toward a Foundation for Cognitive Science, _traducido al castellano cuatro años después (Pylyshyn, 1988). El autor presenta la teoría computacional de la mente como el fundamento de la ciencia cognitiva; la esencia de dicha teoría es que la cognición es el manejo de símbolos físicos interpretados semánticamente. El primer libro de texto de Ciencia Cognitiva se publicó en inglés en 1987, y fue el resultado del esfuerzo conjunto de siete académicos de la Filosofía, la Psicología, la Informática, la Lingüística y las Neurociencias. En este libro de texto, el hexágono original queda reducido a un pentágono; los autores, al exponer el carácter interdisciplinario de la ciencia cognitiva, se refieren explícitamente a las cinco disciplinas, sin referirse en ningún sentido a la Antropología. Al presentar a la ciencia cognitiva como un excitante campo interdisciplinario, Stillings et al. (1987) consideran que el nacimiento de este nuevo campo constituye uno de los acontecimientos intelectuales más importantes de las últimas décadas. Ello fue posible, porque los investigadores de las cinco disciplinas ya señaladas se dieron cuenta de que se habían estado haciendo las mismas preguntas sobre la naturaleza de la mente humana y que habían desarrollado métodos de investigación complementarios y potencialmente integrables. La palabra "cognitiva" se refiere a percibir y conocer; la ciencia cognitiva es, por tanto, la ciencia de la mente. Los científicos cognitivos persiguen comprender la percepción, el pensamiento, el recuerdo, la comprensión del lenguaje, el aprendizaje y otros fenómenos mentales. En síntesis, los científicos cognitivos ven 1a mente humana como un sistema complejo que recibe, almacena, recupera, transforma y transmite información. (Stillings et al., 1987, p.1). La Revista Internacional de Ciencias Sociales de la UNESCO dedicó el número de marzo de 1988 (No. 115) a Las Ciencias Cognoscitivas (sic), y salvo por algunas deficiencias de traducción, podría constituir 1a exposición más balanceada del esfuerzo integrador de la ciencia cognitiva. Posner (1989), junto a un grupo de 33 académicos publicó la más completa obra de consulta disponible en la actualidad sobre la ciencia cognitiva. En la misma se reconoce el papel de la antropología en la ciencia cognitiva, y se dedica un capítulo a la cognición cultural. Se sugiere, además, la posible integración al marco de la ciencia cognitiva de algunas áreas de investigación de la psicología social cognitiva, tales como la percepción interpersonal, la atribución y la autopercepción. En cuanto a disciplinas que se interesan en los problemas de las decisiones humanas racionales, como la economía y la teoría estadística de la decisión, a pesar de que en su interior se han generado teorías relevantes para la comprensión de la inteligencia en e1 nivel más abstracto, sus investigadores han tenido una participación muy limitada en los proyectos de la ciencia cognitiva, hacia los cuales han mostrado una relativa indiferencia. Frente a algunas opiniones escépticas en torno a la identidad de la ciencia cognitiva, Von Eckardt (1993) ha hecho la más importante contribución a la ciencia cognitiva proveniente de la filosofía hasta el presente. En efecto, Gardner (1987) sugiere que en la ciencia cognitiva todavía no hay ningún acuerdo sobre un paradigma de investigación, ni consenso sobre un conjunto de suposiciones o métodos; y en forma similar, Miller, Polson y Kintsch (1984) sostienen que en la ciencia cognitiva hay muy poco consenso sobre un conjunto de objetivos específicos y suposiciones metateóricas que permitan definirla como un campo coherente de investigación. En respuesta a estas opiniones, Von Eckardt expresa: "La existencia en la literatura de desacuerdos en torno a los objetivos y compromisos básicos de la ciencia cognitiva es innegable. En particular, parece no haber ningún acuerdo en las respuestas a las siguientes preguntas: ¿Está el campo de la ciencia cognitiva restringido al estudio de la cognición en los seres humanos, o se extiende a seres no humanos, máquinas y animales? ¿Qué es lo que los científicos cognitivos desean explicar acerca de la cognición? ¿Qué clase de mecanismos computacionales subyacen a la cognición? ¿Está la ciencia cognitiva comprometida con la existencia de representaciones mentales? Si es así ¿qué clase de propiedades tienen las representaciones mentales? ¿Presupone la ciencia cognitiva una psicología del sentido común? ¿Qué clases de explicaciones encontramos en la ciencia cognitiva?". Después de examinar las respectivas propuestas del positivismo lógico, de Kuhn, de Toulmin, de Lakatos, y de Laudan para el análisis filosófico de la ciencia, Von Eckardt concluye que ninguna de las unidades de análisis propuestas (se refiere a "teorías", "paradigmas", "ejemplares", "matrices disciplinarias", "ideales explicativos", "programas de investigación", "campos" y "tradiciones de investigación") es adecuada para desarrollar una descripción de la ciencia cognitiva, que es una ciencia inmadura. Profundizando en la dirección de la matriz disciplinaria de Kuhn y de la tradición de investigación de Laudan, Von Eckardt ha desarrollado el concepto de marco de investigación, el cual consta de cuatro conjuntos de elementos: 1. Un conjunto de suposiciones que proporciona una especificación preteórica del área bajo estudio. 2. Un conjunto de preguntas fundamentales de investigación empírica, formuladas preteóricamente. 3. Un conjunto de suposiciones sustantivas que constituyen el enfoque asumido al contestar las preguntas fundamentales y que limitan las respuestas posibles a dichas preguntas. 4. Un conjunto de suposiciones metodológicas. Von Eckardt se refiere a estas suposiciones colectivamente como las "suposiciones fundacionales" de un marco de investigación (op. cit., p. 18), y en su libro demuestra que realmente existe un marco de compromisos compartidos en el campo de la ciencia cognitiva, y que ese marco concuerda sustancialmente con lo que los científicos cognitivos creen y con la forma en que realizan sus investigaciones. Una característica común a la fase inmadura del proceso de desarrollo de cualquier ciencia es el intenso debate sobre los fundamentos, y en el caso de la ciencia cognitiva éste guarda una estrecha relación con la magnitud y la complejidad del proyecto que ella representa. Así, además de los debates que ocurren en el interior de las disciplinas constituyentes y que se reflejan en el conjunto, existen las tensiones interdisciplinarias comprensibles en la tarea de integrar en un esfuerzo común disciplinas con desiguales niveles de desarrollo, conocidas las tradicionales pretensiones de hegemonía conceptual de las neurociencias frente a la psicología. A pesar de los logros espectaculares de la Inteligencia Artificial en tarea que los seres humanos encuentran intelectualmente costosas, tales como problemas de lógica o el juego de ajedrez, no ha ocurrido lo mismo con tareas de la vida cotidiana, como el reconocimiento de patrones o la comprensión de una historieta. En efecto, el 11 de mayo de 1997, el campeón mundial de ajedrez, Gary Kasparov, se rindió en la partida final ante Deeper Blue, la supercomputadora de IBM, que así derrotó al campeón humano 3.5 puntos contra 2.5 en un match pactado a seis partidas, haciendo realidad la posibilidad contemplada por Mace en 1953. Pero a pesar de ello, ninguna computadora ha podido ser programada para comprender el pasaje más sencillo expresado en cualquier lenguaje natural. Prolongada e intensa ha sido la controversia en torno a si las computadoras piensan (la llamada teoría fuerte de la inteligencia artificial) o si únicamente pueden imitar parcialmente el pensamiento (teoría débil de la inteligencia artificial). Sólo si la teoría fuerte de la inteligencia artificial fuese verdadera, se podría conceptualizar a la mente humana como una computadora. Herbert Simon, pionero en el campo de la inteligencia artificial y miembro sobresaliente de la ciencia cognitiva, predijo en 1os años sesenta que en breve tiempo el campeón mundial de ajedrez sería una computadora, y que para 1985 habría máquinas capaces de hacer cualquier tarea que un hombre pueda hacer. La primera predicción de Simon se cumplió, aunque no tan pronto como él lo esperaba. La segunda, hasta ahora no se ha cumplido. Alguien podría decir que se cumplirá en el futuro. Searle (l994) rechaza categóricamente la posibilidad de que ello se logre, y basa su posición en el siguiente argumento: Las operaciones de una computadora están definidas sintácticamente, mientras que la conciencia, los sentimientos, los pensamientos, las sensaciones, las emociones y todo lo demás, incluyen algo más que una sintaxis; son fenómenos mentales y como tales, tienen contenidos semánticos. Los pensamientos, las creencias y los deseos versan sobre algo, o se refieren a algo; es decir, poseen intencionalidad. Argumentando desde una posición diferente, Penrose (l989) sostiene que hay aspectos fundamentales del pensamiento que jamás podrán ser realizados por una máquina. El hecho de que a partir de los ochenta del siglo XX, el llamado "paradigma de manipulación simbólica", que hasta esa época había guiado toda la investigación en el campo de la Inteligencia Artificial, haya sido desplazado por el llamado "paradigma conexionista", también conocido como "procesamiento distribuido en paralelo" ha sido interpretado como un ejemplo de lo que en filosofía de la ciencia se ha llamado "programa de investigación degenerativo" en el lenguaje empleado por Lakatos (1983), y aplicado al campo de la Inteligencia Artificial por Dreyfus (1992).Una descripción sencilla de la diferencia fundamental entre el paradigma simbólico y el paradigma conexionista puede encontrarse en Leahey (l998). Una exposición sistemática del procesamiento distribuido en paralelo se encuentra en Clark (1989), y algunos detalles del debate entre simbolicismo y conexionismo junto a un intento de síntesis se encuentran en Dinsmore (l992). Por el momento, para el lector de habla hispana, las mejores fuentes de información sobre los debates internos en el campo de la Inteligencia Artificial y sobre las tensiones provocadas en la ciencia cognitiva por las pretensiones de hegemonía conceptual de las neurociencias, son Graubard (l993) y Rabossi (l995). Al acercarnos al final del siglo XX, no hay ninguna duda de que la ciencia psicológica vive en tiempos de cognición; pero persiste el pluralismo y la heterogeneidad conceptual que siempre ha caracterizado a la psicología. Sin dejar de reconocer que la ciencia cognitiva constituye el esfuerzo de integración más ambicioso que se conoce en la corta historia de la ciencia psicológica, ningún observador sensato se aventuraría a decir que percibe en el horizonte la posibilidad de un marco conceptual con capacidad de abordar de manera unificada los múltiples y diversos problemas que demandan estudio y explicación por parte de una ciencia psicológica. Mientras tanto, el escenario actual demanda del estudioso de la ciencia psicológica prestar atención a lo que ocurre en disciplinas cercanas a la psicología, especialmente las neurociencias y la inteligencia artificial. Hablando en nombre de las neurociencias, Paul y Patricia Churchland (1995) creen que la psicología no tiene futuro, pues, a su juicio, nunca será una ciencia. Según ellos, la psicología no tiene que ser reducida a la neurofisiología, sino que será e1iminada y reemplazada por ella. Sostienen que tanto la psicología popular (la del hombre común que se refiere a sus esperanzas, temores, creencias y deseos) como todas las formas de psicología representacional e intencional son científicamente falsas en el mismo sentido que siempre fue falsa la astronomía geocéntrica de Ptolomeo. Creen que el fracaso en el intento de encajar los conceptos psicológicos en los neurofisiológicos es una prueba de que los primeros son falsos y que, por tanto, deben ser reemplazados por los segundos. Su recomendación es que se renuncie totalmente a la psicología y en cambio se haga referencia exclusivamente a eventos cerebrales. Pavlov abrió el siglo XX con un discurso fisiológico radicalmente reduccionista, y los Churchland cierran el siglo XX con un discurso equivalente de carácter eliminacionista. Un análisis del argumento de los Churchland, y una convincente demostración de su debilidad lógica es ofrecido por Searle (1996). Un efecto a corto plazo del panorama de la ciencia psicológica al finalizar el siglo XX debe sentirse en el contenido de los cursos que sobre la psicología contemporánea se enseñan en las universidades dominicanas. Los ambiciosos sistemas teóricos desarrollados durante la llamada "edad de las teorías" (entre 1930 y 1960), han dejado de ser e1 centro del debate en torno a los supuestos sustantivos y metodológicos de la ciencia psicológica. El debate sobre el alcance de la analogía entre mente y máquina; la oposición de simbolicismo y conexionismo; las pretensiones del materialismo eliminativo y la viabilidad de una psicología de las actitudes proposicionales, están entre los temas que debe conocer el estudiante de psicología al finalizar el siglo XX.
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