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La ciencia psicológica durante el siglo XX
Enerio Rodríguez Arias
Siguiendo el modelo de la computadora, se persigue describir a los seres humanos en función de objetivos, planes (procesos jerárquicamente organizados) e imágenes (todo el conocimiento disponible acerca del mundo). Los autores terminan su libro con una vigorosa defensa de la simulación en computadora como una forma legítima de aproximarnos a los procesos psicológicos. En ese sentido, señalan:
"La vida es algo más que una cosa, un objeto, una sustancia que existe. También es un proceso que se realiza. Debemos elegir la forma de aproximarnos a él. Podemos elegir o bien describirlo, o bien volverlo a realizar. La descripción, en sus diversas ramificaciones, es el enfoque tradicional del científico. La imitación ha sido el enfoque tradicional del artista. Y así como la descripción depende de una imagen, la imitación depende de un plan". El primer libro de texto de psicología cognitiva se publicó en 1967, luego que su autor, Ulric Neisser, recibiera en 1966 el premio anual de Appleton-Century-Crofts al autor del manuscrito que ese año hiciera una contribución significativa al campo de la psicología. Influido por el enfoque de Bartlett a los procesos cognitivos, Neisser sostiene que ver, oír y recordar son todos actos de construcción, que pueden hacer uso en mayor o menor medida de la información proveniente de los estímulos dependiendo de las circunstancias. Recordando el ensayo de Freud sobre los instintos y sus vicisitudes, Neisser piensa que su libro bien hubiera podido titularse "La información de estímulo y sus vicisitudes". Señala que el término cognición (cognition, en inglés) se refiere a todos los procesos, mediante los cuales la información sensorial es transformada, reducida, elaborada, almacenada, recuperada y usada; y no importa que dichos procesos operen en ausencia de información relevante, como sucede en las imágenes y en las alucinaciones. Para Neisser, términos tales como sensación, percepción, imaginería, retención, recuerdo, resolución de problemas y pensamiento, entre otros muchos, se refieren a etapas hipotéticas o aspectos de la cognición. Aunque reconoce la importancia tanto de la fisiología como de la simulación en computadoras para el estudio y la comprensión de la cognición, no se compromete con ninguno de dichos enfoques. Sobre el enfoque fisiológico, señala lo siguiente: "La cognición, lo mismo que otros procesos psicológicos, puede ser válidamente estudiada en términos de eventos neurales subyacentes. No dudo que la conducta humana y la consciencia dependen totalmente de la actividad del cerebro, en interacción con otros sistemas físicos…. Sin embargo, hay muy poco de fisiología o bioquímica en los capítulos que siguen. En un momento en que estos campos están haciendo avances impresionantes, semejante omisión puede parecer extraña. Un ejemplo puede ayudar a justificarla. Con este propósito, consideremos la investigación reciente sobre la base física de la memoria. Nadie discutiría que los seres humanos almacenan una gran cantidad de información sobre sus experiencias pasadas, y parece obvio que esta información debe estar físicamente contenida en algún lugar del cerebro. Recientes descubrimientos en bioquímica han abierto una promisoria posibilidad. Algunos resultados experimentales han sugerido que las complejas moléculas de DNA y RNA, de las que se sabe que están involucradas en la transmisión de rasgos heredados, pueden ser el sustrato de la memoria. Aunque la evidencia de apoyo es hasta ahora débil, esta hipótesis ha ganado ya muchos adherentes. Pero la psicología no es algo 'a hacer cuando llegue la bioquímica' (como he escuchado recientemente que se ha dicho de la psiquiatría); la verdad o falsedad de esta nueva hipótesis es sólo marginalmente relevante para las preguntas psicológicas" (Neisser, l967, p. 5-6). Neisser justifica su omisión de la simulación en computadoras de los procesos cognitivos con el siguiente argumento: "El uso ocasional y analógico de conceptos relacionados con los programas de computadora no implica un compromiso con la 'simulación' de procesos psicológicos en computadoras. Es cierto que algunos investigadores, no contentos con ver que los programas de computadora son similares a teorías cognitivas, han tratado de escribir programas que sean teorías cognitivas. 'El Teórico Lógico', un programa desarrollado por Newell, Shaw y Simon (1958), hace más que encontrar pruebas para teoremas lógicos; se pretende que es una teoría sobre cómo los seres humanos encuentran tales pruebas. Recientemente ha habido una gran cantidad de investigación en esta dirección. La misma ha sido examinada con brillantez y evaluada en forma favorable por Reitman (1965). Sin embargo, tales modelos no serán discutidos aquí, excepto de pasada. En mi opinión, ninguno de ellos hace justicia, siquiera en forma ligera, a la complejidad de los procesos mentales humanos. A diferencia de los seres humanos, los programas 'artificialmente inteligentes' tienden a perseguir un solo objetivo, no se distraen y carecen de emociones. Además, están generalmente equipados desde el comienzo de cada problema con todos los recursos cognitivos necesarios para resolverlo. Estas críticas han sido presentadas ya en otro lugar (Neisser, 1963), y no es necesario elaborarlas de nuevo ahora. En un sentido, el resto de este libro puede interpretarse como un extenso argumento en contra de los modelos de esta clase, y también en contra de otras teorías simplistas sobre los procesos cognitivos. Si la descripción de la cognición ofrecida aquí es siquiera aproximadamente exacta, pasará mucho tiempo antes de que pueda ser 'simulada'" (Neisser, l967, p. 9). He reproducido los detalles anteriores sobre el libro de Neisser, por dos razones. La primera, porque al momento de escribir su libro, Neisser era un psicólogo experimental versado en computadoras; por tanto, su oposición a los modelos de simulación en computadoras no se basó en otro motivo que no fuera su convicción de que dichos modelos no hacían justicia a la complejidad de la cognición. Y la segunda, porque al tratarse de un libro paradigmático, constituye un testimonio histórico irrebatible de que todavía en 1967 el "zeitgeist" no estaba preparado para compartir el optimismo que desde 1956 expresaba un reducido número de investigadores de la psicología, en torno al valor práctico de la computadora para el estudio y la comprensión de los procesos cognitivos humanos. Dos años después, Simon (1969) reunió en un libro una serie de conferencias y lo publicó con el título de Las Ciencias de lo Artificial, cuya idea rectora es que tanto la computadora como la mente humana deben concebirse como "sistemas simbólicos", entidades materiales capaces de procesar, transformar, elaborar y manipular de varias maneras, símbolos de diversas clases. En 1975, la Alfred P. Sloan Foundation, una institución privada de Nueva York, empezó a contemplar la posibilidad de apoyar económicamente proyectos de investigación multidisciplinarios entre las Neurociencias, la Psicología Cognitiva y la Inteligencia Artificial. Los primeros resultados de esos esfuerzos investigativos empezaron a publicarse en la revista Cognitive Science (Ciencia Cognitiva) fundada para tales fines en 1977. La citada Fundación designó un comité integrado por 13 científicos de varias disciplinas, para elaborar un Informe sobre el Estado del Arte en la Ciencia Cognitiva. Entre los objetivos del informe estaban el determinar cuáles disciplinas forman parte de la Ciencia Cognitiva, en qué nivel de desarrollo se encuentran, y cuáles son los principales representantes en este campo. El informe fue entregado a la Fundación el 1 de octubre de 1978, y recibido por la comunidad científica en general, con una actitud resueltamente adversa. En efecto, la oposición al informe fue tan virulenta que, contrariando los propósitos originales, el documento no se publicó nunca como tal, hasta que posteriormente fue recogido en un ensayo de Pylyshyn (1983). En la página 3 del informe se afirma que "La Ciencia Cognitiva es el estudio de los principios que rigen la interacción entre los seres inteligentes y sus respectivos ambientes". Después amplían la definición tanto en su extensión como en su intensión. En cuanto a la extensión del concepto Ciencia Cognitiva, los autores del citado informe establecen una lista de las diversas disciplinas que forman la Ciencia Cognitiva y determinan sus relaciones multidisciplinarias. Dichas disciplinas son la Informática (Inteligencia Artificial), la Psicología, la Filosofía, la Lingüística, la Antropología y las Neurociencias. Los autores bosquejaron las relaciones entre las seis disciplinas, diagramando lo que se denominó "el hexágono cognitivo". Por medio de líneas continuas y quebradas se procuró indicar en dicho hexágono las conexiones ya existentes entre algunas disciplinas, y sugerir las que todavía no se han establecido, pero podrían establecerse en el futuro. Gráfica No.1 - Relaciones entre las disciplinas ![]()
En cuanto a la intensión del concepto Ciencia Cognitiva, en la página 6 del referido informe, los autores afirman lo siguiente: "Lo que ha originado el nacimiento de esta nueva disciplina ha sido un objetivo común de investigación: descubrir las capacidades de representación y cálculo (computation) de la mente, y su representación estructural y funcional en el cerebro". Para alcanzar este objetivo de carácter general, la Ciencia Cognitiva se ha impuesto algunas metas de carácter más específico, tales como, llegar a descripciones abstractas de las capacidades mentales desde el punto de vista de su estructura, función y contenido; estudiar la manera en que algunos sistemas físicos desempeñan funciones cognitivas; describir los procesos mentales que se producen en los sistemas físicos; y, por último, estudiar los mecanismos neurológicos que intervienen en la cognición.
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