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La ciencia psicológica durante el siglo XX
Enerio Rodríguez Arias
Aunque en lo inmediato el esfuerzo de Newell y Simon no fue apreciado en toda su medida, otro de los participantes, Marvin Minsky, mirando la Conferencia Darmouth a una distancia de doce años, dijo lo siguiente:
Simon, por su lado, hizo el siguiente comentario: Uno de los pocos acuerdos logrados en la Conferencia Darmouth fue aceptar la propuesta de John McCarthy de darle el nombre de Inteligencia Artificial (IA) a la nueva disciplina que entonces surgía. Asimismo, se llegó a la conclusión que todo aspecto del aprendizaje o cualquier otra característica de la inteligencia se pueden describir con tanta precisión que resulte factible construir una máquina que los simule. (Ikonicoff, 1999).
Varias semanas después de la Conferencia Darmouth, del 10 al 12 de septiembre de 1956 se realizó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts un simposio sobre teoría de la información. El segundo día del simposio, Newell y Simon presentaron un trabajo titulado La máquina de la teoría lógica (Newell y Simon, 1956), donde por primera vez se demostraba públicamente que una computadora era capaz de resolver rigurosamente un teorema. Ese mismo día, el lingüista Noam Chomsky leyó su trabajo Tres modelos para la descripción del lenguaje, en el cual demostró que la gramaticalidad de una oración no se puede explicar como una sucesión de probabilidades dependientes; o dicho en otros términos, que cualquier teoría que conciba una oración como una cadena de palabras asociadas es esencialmente insuficiente para explicar la gramaticalidad de la misma.
El ejemplo puesto por Chomsky fue a la vez sencillo y contundente: "Las incoloras ideas verdes duermen furiosamente"; es seguro que esa secuencia de palabras nunca antes había ocurrido, pero cualquier hablante intuye que esa secuencia de palabras goza de gramaticalidad (Chomsky, 1956). George A. Miller leyó un trabajo de investigación en el cual demostró que la capacidad de la memoria inmediata de los seres humanos está limitada a un promedio de siete elementos, variando aproximadamente entre cinco y nueve elementos. Miller se refirió a varias estrategias compensadoras que pueden emplear los seres humanos, señalando de una manera especial la recodificación lingüística, mediante la cual somos capaces de transformar muchos elementos con poca información, en unos pocos trozos con mucha información cada uno. A manera de ejemplo, es prácticamente imposible retener en la memoria inmediata la siguiente secuencia de dígitos 149162536496481; pero la dificultad desaparece tan pronto como la secuencia es recodificada lingüísticamente como " La serie de los cuadrados de los números del 1 al 9".
El trabajo de Miller, a diferencia de los otros, se publicó en una revista de psicología, y con el paso del tiempo ha adquirido la categoría de una pieza clásica de la literatura psicológica (Miller, l956). Al recordar lo ocurrido aquel 11 de septiembre de 1956, Miller sintetiza sus reacciones en los siguientes términos:
Estimulado por la expresada convicción, George A. Miller integró un equipo de trabajo con e1 neurocientífico Karl Pribram y el psicólogo de orientación matemática Eugene Galanter, cuyo interés principal era el descubrir si las ideas cibernéticas tenían algún interés para la psicología, pues, a su juicio, los pioneros en esa área se habían mantenido claramente apartados de la psicología. El fruto de este esfuerzo interdisciplinario vio la luz un año después cuando en 1960 el equipo mencionado publicó el libro Planes y Estructura de la Conducta, traducido al castellano 23 años después de su publicación original en inglés (Miller, Galanter y Pribram, 1983). Este libro marcó el rumbo que tomaría la ciencia psicológica en los siguientes 30 años.
En él se anunció el fin del conductismo común, y en su lugar se propuso un enfoque cibernético de la conducta en términos de acciones, iteraciones o bucles de retroalimentación, y reajustes de la acción a la luz de la retroalimentación. En lugar de la unidad E-R, los autores propusieron una unidad de actividad denominada en inglés TOTE, sigla de Test-Operate-Test-Exit (Evaluación-Operación-Evaluación-Salida).
Una ventaja particular de la unidad TOTE es que puede insertarse en otra unidad TOTE más amplia dentro de una estructura jerárquica, superando así una de las principales limitaciones de la unidad E-R. La unidad TOTE supone la existencia de una unidad de coordinación y organización, que se dispone de un plan. Como medio para conceptualizar las unidades TOTE, Miller, Galanter y Pribram seleccionaron la computadora con sus programas. La idea subyacente es la siguiente: Una computadora es capaz de tener un objetivo, un medio para alcanzarlo, un medio para verificar si lo ha alcanzado, y la opción de avanzar hacia un nuevo objetivo o de interrumpir la conducta; cualquier intento de comprender la conducta de los seres humanos, en consecuencia, no podría ser inferior en sus requisitos.
Siguiendo el modelo de la computadora, se persigue describir a los seres humanos en función de objetivos, planes (procesos jerárquicamente organizados) e imágenes (todo el conocimiento disponible acerca del mundo). Los autores terminan su libro con una vigorosa defensa de la simulación en computadora como una forma legítima de aproximarnos a los procesos psicológicos. En ese sentido, señalan:
El primer libro de texto de psicología cognitiva se publicó en 1967, luego que su autor, Ulric Neisser, recibiera en 1966 el premio anual de Appleton-Century-Crofts al autor del manuscrito que ese año hiciera una contribución significativa al campo de la psicología. Influido por el enfoque de Bartlett a los procesos cognitivos, Neisser sostiene que ver, oír y recordar son todos actos de construcción, que pueden hacer uso en mayor o menor medida de la información proveniente de los estímulos dependiendo de las circunstancias. Recordando el ensayo de Freud sobre los instintos y sus vicisitudes, Neisser piensa que su libro bien hubiera podido titularse "La información de estímulo y sus vicisitudes". Señala que el término cognición (cognition, en inglés) se refiere a todos los procesos, mediante los cuales la información sensorial es transformada, reducida, elaborada, almacenada, recuperada y usada; y no importa que dichos procesos operen en ausencia de información relevante, como sucede en las imágenes y en las alucinaciones. Para Neisser, términos tales como sensación, percepción, imaginería, retención, recuerdo, resolución de problemas y pensamiento, entre otros muchos, se refieren a etapas hipotéticas o aspectos de la cognición. Aunque reconoce la importancia tanto de la fisiología como de la simulación en computadoras para el estudio y la comprensión de la cognición, no se compromete con ninguno de dichos enfoques. Sobre el enfoque fisiológico, señala lo siguiente:
En un momento en que estos campos están haciendo avances impresionantes, semejante omisión puede parecer extraña. Un ejemplo puede ayudar a justificarla. Con este propósito, consideremos la investigación reciente sobre la base física de la memoria. Nadie discutiría que los seres humanos almacenan una gran cantidad de información sobre sus experiencias pasadas, y parece obvio que esta información debe estar físicamente contenida en algún lugar del cerebro. Recientes descubrimientos en bioquímica han abierto una promisoria posibilidad. Algunos resultados experimentales han sugerido que las complejas moléculas de DNA y RNA, de las que se sabe que están involucradas en la transmisión de rasgos heredados, pueden ser el sustrato de la memoria. Aunque la evidencia de apoyo es hasta ahora débil, esta hipótesis ha ganado ya muchos adherentes.
Pero la psicología no es algo 'a hacer cuando llegue la bioquímica' (como he escuchado recientemente que se ha dicho de la psiquiatría); la verdad o falsedad de esta nueva hipótesis es sólo marginalmente relevante para las preguntas psicológicas. (Neisser, l967, p. 5-6). Neisser justifica su omisión de la simulación en computadoras de los procesos cognitivos con el siguiente argumento:
El uso ocasional y analógico de conceptos relacionados con los programas de computadora no implica un compromiso con la 'simulación' de procesos psicológicos en computadoras. Es cierto que algunos investigadores, no contentos con ver que los programas de computadora son similares a teorías cognitivas, han tratado de escribir programas que sean teorías cognitivas. 'El Teórico Lógico', un programa desarrollado por Newell, Shaw y Simon (1958), hace más que encontrar pruebas para teoremas lógicos; se pretende que es una teoría sobre cómo los seres humanos encuentran tales pruebas.
Recientemente ha habido una gran cantidad de investigación en esta dirección. La misma ha sido examinada con brillantez y evaluada en forma favorable por Reitman (1965). Sin embargo, tales modelos no serán discutidos aquí, excepto de pasada. En mi opinión, ninguno de ellos hace justicia, siquiera en forma ligera, a la complejidad de los procesos mentales humanos.
A diferencia de los seres humanos, los programas 'artificialmente inteligentes' tienden a perseguir un solo objetivo, no se distraen y carecen de emociones. Además, están generalmente equipados desde el comienzo de cada problema con todos los recursos cognitivos necesarios para resolverlo. Estas críticas han sido presentadas ya en otro lugar (Neisser, 1963), y no es necesario elaborarlas de nuevo ahora. En un sentido, el resto de este libro puede interpretarse como un extenso argumento en contra de los modelos de esta clase, y también en contra de otras teorías simplistas sobre los procesos cognitivos. Si la descripción de la cognición ofrecida aquí es siquiera aproximadamente exacta, pasará mucho tiempo antes de que pueda ser 'simulada'. (Neisser, l967, p. 9).
He reproducido los detalles anteriores sobre el libro de Neisser, por dos razones. La primera, porque al momento de escribir su libro, Neisser era un psicólogo experimental versado en computadoras; por tanto, su oposición a los modelos de simulación en computadoras no se basó en otro motivo que no fuera su convicción de que dichos modelos no hacían justicia a la complejidad de la cognición. Y la segunda, porque al tratarse de un libro paradigmático, constituye un testimonio histórico irrebatible de que todavía en 1967 el "zeitgeist" no estaba preparado para compartir el optimismo que desde 1956 expresaba un reducido número de investigadores de la psicología, en torno al valor práctico de la computadora para el estudio y la comprensión de los procesos cognitivos humanos.
Dos años después, Simon (1969) reunió en un libro una serie de conferencias y lo publicó con el título de Las Ciencias de lo Artificial, cuya idea rectora es que tanto la computadora como la mente humana deben concebirse como "sistemas simbólicos", entidades materiales capaces de procesar, transformar, elaborar y manipular de varias maneras, símbolos de diversas clases.
En 1975, la Alfred P. Sloan Foundation, una institución privada de New York, empezó a contemplar la posibilidad de apoyar económicamente proyectos de investigación multidisciplinarios entre las Neurociencias, la Psicología Cognitiva y la Inteligencia Artificial. Los primeros resultados de esos esfuerzos investigativos empezaron a publicarse en la revista Cognitive Science (Ciencia Cognitiva) fundada para tales fines en 1977. La citada Fundación designó un comité integrado por 13 científicos de varias disciplinas, para elaborar un Informe sobre el Estado del Arte en la Ciencia Cognitiva.
Entre los objetivos del informe estaban el determinar cuáles disciplinas forman parte de la Ciencia Cognitiva, en qué nivel de desarrollo se encuentran, y cuáles son los principales representantes en este campo. El informe fue entregado a la Fundación el 1 de octubre de 1978, y recibido por la comunidad científica en general, con una actitud resueltamente adversa. En efecto, la oposición al informe fue tan virulenta que, contrariando los propósitos originales, el documento no se publicó nunca como tal, hasta que posteriormente fue recogido en un ensayo de Pylyshyn (1983). En la pág. 3 del informe se afirma que "La Ciencia Cognitiva es el estudio de los principios que rigen la interacción entre los seres inteligentes y sus respectivos ambientes".
Después amplían la definición tanto en su extensión como en su intensión. En cuanto a la extensión del concepto Ciencia Cognitiva, los autores del citado informe establecen una lista de las diversas disciplinas que forman la Ciencia Cognitiva y determinan sus relaciones multidisciplinarias. Dichas disciplinas son la Informática (Inteligencia Artificial), la Psicología, la Filosofía, la Lingüística, la Antropología y las Neurociencias. Los autores bosquejaron las relaciones entre las seis disciplinas, diagramando lo que se denominó "el hexágono cognitivo". Por medio de líneas continuas y quebradas se procuró indicar en dicho hexágono las conexiones ya existentes entre algunas disciplinas, y sugerir las que todavía no se han establecido, pero podrían establecerse en el futuro.
En cuanto a la intensión del concepto Ciencia Cognitiva, en la pág. 6 del referido informe los autores afirman lo siguiente: "Lo que ha originado el nacimiento de esta nueva disciplina ha sido un objetivo común de investigación: descubrir las capacidades de representación y cálculo (computation) de la mente, y su representación estructural y funcional en el cerebro". Para alcanzar este objetivo de carácter general, la Ciencia Cognitiva se ha impuesto algunas metas de carácter más específico, tales como, llegar a descripciones abstractas de las capacidades mentales desde el punto de vista de su estructura, función y contenido; estudiar la manera en que algunos sistemas físicos desempeñan funciones cognitivas; describir los procesos mentales que se producen en los sistemas físicos; y por último, estudiar los mecanismos neurológicos que intervienen en la cognición.
En los primeros meses de 1979 se formó la Sociedad para la Ciencia Cognitiva, la cual celebró su primera reunión anual en agosto de ese mismo año en La Jolla, California. Los trabajos presentados en esa reunión fueron publicados en 1981 en un libro titulado Perspectives on Cognitive Science, bajo la edición de Donald A. Norman; seis años después fue publicado en castellano (Norman, 1987). Según Norman, a los expositores de la conferencia se les encomendó la tarea de presentar una enunciación lo más amplia y comprensiva posible de sus diversos puntos de vista, enunciaciones que sobrevivieran a la conferencia y que contribuyeran a la definición del campo. Se los instó a aportar artículos que fueran más allá de los objetivos inmediatos del campo y expresaran algunas de las esperanzas, aspiraciones y problemas críticos con que se enfrenta e1 desarrollo de una ciencia cognitiva.
En un intento de descripción sumaria de la Ciencia Cognitiva, Norman expresa lo siguiente:
En 1980, la importante revista The Behavioral and Brain Sciences dedicó un número especial (Vol. 3, No. 1, marzo 1980) a los fundamentos de la ciencia cognitiva, partiendo de tres artículos sometidos a una profunda y extensa discusión. El primero, de Chomsky, trata de reglas y representaciones; el segundo, de Fodor, se refiere al solipsismo metodológico considerado como una estrategia de investigación en psicología cognitiva; y el tercero, de Pylyshyn, trata de computación y cognición.
Este último artículo sirvió de punto de partida para un libro publicado en 1984 por Pylyshyn con el título Computation and Cognition: Toward a Foundation for Cognitive Science, traducido al castellano cuatro años después (Pylyshyn, 1988). El autor presenta la teoría computacional de la mente como el fundamento de la ciencia cognitiva; la esencia de dicha teoría es que la cognición es el manejo de símbolos físicos interpretados semánticamente. El primer libro de texto de Ciencia Cognitiva se publicó en inglés en 1987, y fue el resultado del esfuerzo conjunto de siete académicos de la Filosofía, la Psicología, la Informática, la Lingüística y las Neurociencias. En este libro de texto, el hexágono original queda reducido a un pentágono; los autores, al exponer el carácter interdisciplinario de la ciencia cognitiva, se refieren explícitamente a las cinco disciplinas, sin referirse en ningún sentido a la Antropología. Al presentar a la ciencia cognitiva como un excitante campo interdisciplinario, Stillings et al. (1987) consideran que el nacimiento de este nuevo campo constituye uno de los acontecimientos intelectuales más importantes de las últimas décadas. Ello fue posible, porque los investigadores de las cinco disciplinas ya señaladas se dieron cuenta de que se habían estado haciendo las mismas preguntas sobre la naturaleza de la mente humana y que habían desarrollado métodos de investigación complementarios y potencialmente integrables. La palabra "cognitiva" se refiere a percibir y conocer; la ciencia cognitiva es, por tanto, la ciencia de la mente. Los científicos cognitivos persiguen comprender la percepción, el pensamiento, el recuerdo, la comprensión del lenguaje, el aprendizaje y otros fenómenos mentales. En síntesis, los científicos cognitivos ven la mente humana como "un sistema complejo que recibe, almacena, recupera, transforma y transmite información". (Stillings et al., 1987, p.1). La Revista Internacional de Ciencias Sociales de la UNESCO dedicó el número de marzo de 1988 (No. 115) a Las Ciencias Cognoscitivas (sic), y salvo por algunas deficiencias de traducción, podría constituir 1a exposición más balanceada del esfuerzo integrador de la ciencia cognitiva. Posner (1989), junto a un grupo de 33 académicos publicó la más completa obra de consulta disponible en la actualidad sobre la ciencia cognitiva. En la misma se reconoce el papel de la antropología en la ciencia cognitiva, y se dedica un capítulo a la cognición cultural. Se sugiere, además, la posible integración al marco de la ciencia cognitiva de a1gunas áreas de investigación de la psicología social cognitiva, tales como la percepción interpersonal, la atribución y la autopercepción. En cuanto a disciplinas que se interesan en los problemas de las decisiones humanas racionales, como la economía y la teoría estadística de la decisión, a pesar de que en su interior se han generado teorías relevantes para la comprensión de la inteligencia en e1 nivel más abstracto, sus investigadores han tenido una participación muy limitada en los proyectos de la ciencia cognitiva, hacia los cuales han mostrado una relativa indiferencia.
Frente a algunas opiniones escépticas en torno a la identidad de la ciencia cognitiva, Von Eckardt (1993) ha hecho la más importante contribución a la ciencia cognitiva proveniente de la filosofía hasta el presente. En efecto, Gardner (1987) sugiere que en la ciencia cognitiva todavía no hay ningún acuerdo sobre un paradigma de investigación, ni consenso sobre un conjunto de suposiciones o métodos; y en forma similar, Miller, Polson y Kintsch (1984) sostienen que en la ciencia cognitiva hay muy poco consenso sobre un conjunto de objetivos específicos y suposiciones metateóricas que permitan definirla como un campo coherente de investigación. En respuesta a estas opiniones, Von Eckardt expresa:
Después de examinar las respectivas propuestas del positivismo lógico, de Kuhn, de Toulmin, de Lakatos, y de Laudan para el análisis filosófico de la ciencia, Von Eckardt concluye que ninguna de las unidades de análisis propuestas (se refiere a "teorías", "paradigmas", "ejemplares", "matrices disciplinarias", "ideales explicativos", "programas de investigación", "campos" y "tradiciones de investigación") es adecuada para desarrollar una descripción de la ciencia cognitiva, que es una ciencia inmadura. Profundizando en la dirección de la matriz disciplinaria de Kuhn y de la tradición de investigación de Laudan, Von Eckardt ha desarrollado el concepto de marco de investigación, el cual consta de cuatro conjuntos de elementos:
l. Un conjunto de suposiciones que proporciona una especificación preteórica del área bajo estudio. 2. Un conjunto de preguntas fundamentales de investigación empírica, formuladas preteóricamente. 3.
Un conjunto de suposiciones sustantivas que constituyen el enfoque
asumido al contestar las preguntas fundamentales y que limitan las
respuestas posibles a dichas preguntas. 4. Un conjunto de suposiciones metodológicas.
Von Eckardt se refiere a estas suposiciones colectivamente como las "suposiciones fundacionales" de un marco de investigación (op. cit., p. 18), y en su libro demuestra que realmente existe un marco de compromisos compartidos en el campo de la ciencia cognitiva, y que ese marco concuerda sustancialmente con lo que los científicos cognitivos creen y con la forma en que realizan sus investigaciones.
Una característica común a la fase inmadura del proceso de desarrollo de cualquier ciencia es el intenso debate sobre los fundamentos, y en el caso de la ciencia cognitiva éste guarda una estrecha relación con la magnitud y la complejidad del proyecto que ella representa. Así, además de los debates que ocurren en el interior de las disciplinas constituyentes y que se reflejan en el conjunto, existen las tensiones interdisciplinarias comprensibles en la tarea de integrar en un esfuerzo común disciplinas con desiguales niveles de desarrollo, conocidas las tradicionales pretensiones de hegemonía conceptual de las neurociencias frente a la psicología.
A pesar de los logros espectaculares de la Inteligencia Artificial en tarea que los seres humanos encuentran intelectualmente costosas, tales como problemas de lógica o el juego de ajedrez, no ha ocurrido lo mismo con tareas de la vida cotidiana, como el reconocimiento de patrones o la comprensión de una historieta. En efecto, el 11 de mayo de 1997, el campeón mundial de ajedrez, Gary Kasparov, se rindió en la partida final ante Deeper Blue, la supercomputadora de IBM, que así derrotó al campeón humano 3.5 puntos contra 2.5 en un match pactado a seis partidas, haciendo realidad la posibilidad contemplada por Mace en 1953. Pero a pesar de ello, ninguna computadora ha podido ser programada para comprender el pasaje más sencillo expresado en cualquier lenguaje natural. Prolongada e intensa ha sido la controversia en torno a si las computadoras piensan (la llamada teoría fuerte de la inteligencia artificial) o si únicamente pueden imitar parcialmente el pensamiento (teoría débil de la inteligencia artificial). Sólo si la teoría fuerte de la inteligencia artificial fuese verdadera, se podría conceptualizar a la mente humana como una computadora.
Herbert Simon, pionero en el campo de la inteligencia artificial y miembro sobresaliente de la ciencia cognitiva, predijo en 1os años sesenta que en breve tiempo el campeón mundial de ajedrez sería una computadora, y que para 1985 habría máquinas capaces de hacer cualquier tarea que un hombre pueda hacer. La primera predicción de Simon se cumplió, aunque no tan pronto como él lo esperaba.
La segunda, hasta ahora no se ha cumplido. Alguien podría decir que se cumplirá en el futuro. Searle (l994) rechaza categóricamente la posibilidad de que ello se logre, y basa su posición en el siguiente argumento: Las operaciones de una computadora están definidas sintácticamente, mientras que la conciencia, los sentimientos, los pensamientos, las sensaciones, las emociones y todo lo demás, incluyen algo más que una sintaxis; son fenómenos mentales y como tales, tienen contenidos semánticos. Los pensamientos, las creencias y los deseos versan sobre algo, o se refieren a algo; es decir, poseen intencionalidad. Argumentando desde una posición diferente, Penrose (l989) sostiene que hay aspectos fundamentales del pensamiento que jamás podrán ser realizados por una máquina.
El hecho de que a partir de los ochenta del siglo XX, el llamado "paradigma de manipulación simbólica", que hasta esa época había guiado toda la investigación en el campo de la Inteligencia Artificial, haya sido desplazado por el llamado "paradigma conexionista", también conocido como "procesamiento distribuido en paralelo" ha sido interpretado como un ejemplo de lo que en filosofía de la ciencia se ha llamado "programa de investigación degenerativo" en el lenguaje empleado por Lakatos (1983), y aplicado al campo de la Inteligencia Artificial por Dreyfus (1992).Una descripción sencilla de la diferencia fundamental entre el paradigma simbólico y el paradigma conexionista puede encontrarse en Leahey (l998). Una exposición sistemática del procesamiento distribuido en paralelo se encuentra en Clark (1989), y algunos detalles del debate entre simbolicismo y conexionismo junto a un intento de síntesis se encuentran en Dinsmore (l992). Por el momento, para el lector de habla hispana, las mejores fuentes de información sobre los debates internos en el campo de la Inteligencia Artificial y sobre las tensiones provocadas en la ciencia cognitiva por las pretensiones de hegemonía conceptual de las neurociencias, son Graubard (l993) y Rabossi (l995).
Al acercarnos al final del siglo XX, no hay ninguna duda de que la ciencia psicológica vive en tiempos de cognición; pero persiste el pluralismo y la heterogeneidad conceptual que siempre ha caracterizado a la psicología. Sin dejar de reconocer que la ciencia cognitiva constituye el esfuerzo de integración más ambicioso que se conoce en la corta historia de la ciencia psicológica, ningún observador sensato se aventuraría a decir que percibe en el horizonte la posibilidad de un marco conceptual con capacidad de abordar de manera unificada los múltiples y diversos problemas que demandan estudio y explicación por parte de una ciencia psicológica. Mientras tanto, el escenario actual demanda del estudioso de la ciencia psicológica prestar atención a lo que ocurre en disciplinas cercanas a la psicología, especialmente las neurociencias y la inteligencia artificial.
Hablando en nombre de las neurociencias, Paul y Patricia Churchland (1995) creen que la psicología no tiene futuro, pues, a su juicio, nunca será una ciencia. Según ellos, la psicología no tiene que ser reducida a la neurofisiología, sino que será eliminada y reemplazada por ella. Sostienen que tanto la psicología popular (la del hombre común que se refiere a sus esperanzas, temores, creencias y deseos) como todas las formas de psicología representacional e intencional son científicamente falsas en el mismo sentido que siempre fue falsa la astronomía geocéntrica de Ptolomeo.
Creen que el fracaso en el intento de encajar los conceptos psicológicos en los neurofisiológicos es una prueba de que los primeros son falsos y que, por tanto, deben ser reemplazados por los segundos. Su recomendación es que se renuncie totalmente a la psicología y en cambio se haga referencia exclusivamente a eventos cerebrales.
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