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Un estudio de los cambios conceptuales en la psicología
Luís Dante Bobadilla Ramírez
Fecha publicación: 10/febrero/2010
Palabras clave: Psicología científica, Objeto de la psicología, Conductismo, Psicoanálisis, Ciencia de la conducta, Ciencia cognitiva, Skinner, Historia de la psicología, Crisis de la psicología.
La construcción de conocimientos en la psicología no ha sido ajena al discurrir general de la humanidad en sus perspectivas cognoscitivas, formas y valores; más bien, las ha reflejado plenamente. Bastaría recorrer el camino de transformaciones que ha sufrido la partícula griega Ψυχή -traducida al latín como psyché y al castellano como psique- para reconocer las diferentes formas que ha ido adquiriendo la psicología. Desde luego, tales mutaciones no se han producido en otro lugar que no sea en la mente de las personas y en virtud del contexto general que su cultura adopta en cada etapa de la historia. Esto quiere decir, visto de otra forma, que la cultura es, en última instancia, una estructura cognitiva de carácter social que determina las disposiciones cognitivas individuales de las personas.
La transformación del concepto vinculado a la partícula psique empieza desde los tiempos griegos, con el debate entre Platón y Aristóteles, debate que en cierta forma se mantiene a lo largo de toda nuestra historia, es decir, entre la visión que otorga prevalencia a las formas ideales que se generan en la conciencia y aquella que se la concede a los procesos naturales que se desarrollan en los órganos. En todo este tiempo no sólo han estado cambiando la naturaleza de estos fenómenos sino sus formas explicativas así como sus métodos de exploración, paralelamente a la concepción y valoración del problema en el medio científico y filosófico. Pero, además, ha dependido mucho de la visión que la humanidad fue adoptando con respecto al hombre en general y al conocimiento en particular. La conquista del conocimiento científico, por ejemplo, fue un logro que se produjo específicamente en virtud al empeño por conocer el cosmos y la naturaleza, hasta que el triunfo de la física y la química a finales del siglo XIX, sumados al impacto social de la teoría de la evolución, llevaron a establecer el modelo cognoscitivo propio de las ciencias naturales como la forma definitiva del conocimiento humano. Adicionalmente, apareció "la ciencia" como una forma autónoma e independiente de preceptos cognoscitivos. En buena cuenta, la ciencia fue arrancada de la física y convertida en una ideología que dictaba los cánones del pensamiento y del proceder científico en cualquier escenario de estudio, lo que, desde luego, terminó afectando la construcción de la psicología como proyecto científico. En realidad, no existe la ciencia, así en abstracto, lo que existe es una variedad de disciplinas científicas diferenciadas por su escenario y enfoque. Cada una de ellas debe construir sus propios preceptos científicos, esto es, una ontología adecuada a las formas materiales que estudia, una epistemología apropiada a los hechos o fenómenos de su escenario y una metodología y tecnología que faciliten sus descubrimientos. En la ciencia, como en cualquier otro contexto, no vale copiar. La construcción de una psicología científica implica recorrer los pasos que hemos descrito, y no simplemente asumir los preceptos de la física ni de las ciencias naturales, sin atender las complejidades propias y exclusivas del escenario humano. El hecho es que se erigió la imagen de una ciencia como modelo a seguir. Este formato del saber era objetivo, empírico y basado en leyes universales descubiertas en las regularidades percibidas por los hombres. Auguste Comte (1798 - 1857) proclamó a la ciencia prácticamente como una nueva religión laica, que sería la respuesta a todos los males de la humanidad. Fue el principio de lo que luego sería el cientificismo como ideología y doctrina. Paulatinamente, la actividad científica fue convirtiéndose en una búsqueda incesante de leyes para edificar su evangelio. Comte propuso a la Sociología como la encargada de descubrir las leyes de la sociedad. Karl Marx (1818 - 1883) anunció las leyes que rigen la historia, Sigmund Freud (1856 - 1939) anunciaría las leyes de la mente, B. F. Skinner (1904 - 1990) las leyes de la conducta de todos los organismos, incluidos los seres humanos, y así sucesivamente una larga colección de leyes cubriría el repertorio científico relativo al hombre, durante un período en el que las visiones del mundo se trastocaron y, al cabo del cual, la fe en esta clase de ciencia se fue disipando. Algunas de estas expresiones científicas acabaron en entredichos con filósofos y científicos, algo que no había ocurrido antes. La ciencia había sido criticada pero desde afuera, desde la religión, por ejemplo, pero nunca desde adentro. Fue en este período que la psicología tuvo que ser prácticamente reinventada según los nuevos cánones. Así, partiendo de determinados descubrimientos bastante específicos y hasta simples, se erigieron las bases de las nuevas concepciones de psicología. Primero fue Pavlov (1900) quien, a partir del descubrimiento de asociaciones entre ciertos estímulos y la salivación de los perros, expresó su convicción de que la conducta del hombre -como el de cualquier otro animal- podía ser explicada desde simples asociaciones nerviosas, sin recurrir a ningún otro tipo de explicaciones. Pavlov llegó a negar la necesidad de recurrir a explicaciones psicológicas, incluso prohibió a sus colaboradores el empleo de expresiones tales como "el perro recordó", "el ardiente deseo de comer", etc. (Vygotski, 1930). Es decir, la fisiología se tragó a la psicología bajo la convicción de que lo psíquico podía explicarse por lo fisiológico. "Gracias a su gigantesco trabajo, los fisiólogos y naturalistas rusos alcanzaron la única teoría exacta, la del materialismo filosófico, afirmando la unidad dialéctica de lo fisiológico y lo psíquico. En los trabajos de Setchenov y Pavlov, esta teoría de la unidad del espíritu y del cuerpo recibe su prueba irrefutable, basada en las ciencias naturales" (Kochtoyiantz, 1924). Desde otro lado, Skinner (1939), luego de estudiar el comportamiento de ratones y palomas en experimentos muy concretos, estableció igualmente que cualquier forma de conducta animal, incluida la del hombre, podía explicarse mediante la acción de condicionamientos operantes. Esto fue presentado en sociedad como la nueva "ciencia de la conducta", aunque luego adquirió forma de psicología en función a las nuevas concepciones de la época. Así fue que, finalmente, en medio de este ambiente, se le cambió a la psicología su histórica definición para adoptar la novedosa forma de "ciencia de la conducta". Estas formas de psicología naturalista equiparaban al hombre con los demás animales, en un mundo natural estudiado por una única ciencia que usaba un único enfoque cognoscitivo en el que el ser humano carecía de cualquier prerrogativa. Ni siquiera el hecho de haber generado la ciencia, contaba a su favor. Vygotski llamaba a estas formas "psicología animal" por cuanto su saber lo obtenían a partir de experimentos con animales y pretendían aplicarla a cualquier conducta animal. Esto significó un cambio radical en la concepción de lo que era la psicología porque los hechos a explicar ya no le pertenecían al hombre, no eran propios del hombre como hombre. En la misma época, Vygotsky no se opuso a que pudiera existir una fisiología cerebral ni una tal "ciencia de la conducta", pero sí lamentó que se confundiera todo esto con psicología, pues consideraba que la psicología era el estudio de los procesos mentales y no de otra cosa: "La psique, la conciencia y el inconsciente representan no sólo tres cuestiones psicológicas centrales y fundamentales sino que son, en mucho mayor grado, cuestiones metodológicas, es decir, cuestiones relativas a los principios de estructuración de la propia psicología como ciencia… Es sólo a partir de la introducción de estos conceptos cuando se hace posible en todo su sentido la psicología como una ciencia independiente, capaz de unir y coordinar los hechos de la experiencia en un determinado sistema… El destino de nuestra ciencia depende de cómo se resuelva esta cuestión fundamental para ella" (Vygotski, 1930). Desde luego, Vygotsky era consciente de que tales problemas centrales no estaban al alcance de la ciencia naturalista de la época ni podían resolverse solo experimentalmente, y sospechaba que este enfoque no era el más adecuado o, por lo menos, no el único; y, aunque no se opuso a usarlos, siempre tuvo en claro que era preciso no perder de vista las cuestiones fundamentales de la psicología. Básicamente, estos problemas no debían desaparecer a causa del método. "Estamos ante una cuestión filosófica que es preciso resolver teóricamente antes de que podamos ocuparnos de explicar hechos concretos" (Vygotski, 1930). Un viejo dicho reza que quien tiene un martillo ve todo como un clavo. Algo similar ocurrió con el uso del método científico naturalista, ya que generó la convicción de que todo podía ser explicado desde su enfoque. Pronto esta actitud tomó forma ideológica y derivó en el cientificismo como la expresión dominante de nuestra cultura, afectando el desarrollo de todo proyecto cognoscitivo. La ciencia concebida como positiva, empírica, objetiva, mecánica y determinista, basada en leyes universales, se extendió hasta los dominios de la historia, la sociología e incluso, la religión. Y, desde luego, llegó a la psicología. En realidad, el efecto de las ciencias naturales en la psicología había empezado modestamente mucho antes, en el estudio de meros constructos populares a los que se les aplicó el "método científico". Un buen ejemplo es el trabajo de uno de los personajes más pintorescos de la historia científica, Sir Francis Galton (1822 - 1911) creador de la "inteligencia" como objeto de estudio. Comprometió en su empresa al estadístico Karl Pearson, cuyo trabajo influyó en su colega Charles Spearman, y al final de todo esto emergió la primera "teoría de la inteligencia" fundada esencialmente en el tratamiento de datos por métodos estadísticos, lo que a la larga constituyó el gran salto de la psicología hacia la racionalidad matemática y su dependencia de la estadística. Simultáneamente, Wilhelm Wundt (1832 - 1920) se devanaba los sesos pensando como crear una nueva forma de psicología, compatible con el moderno enfoque científico del saber. Sus preocupaciones en ese sentido lo llevaron a establecer en 1879 el primer laboratorio destinado al estudio experimental de fenómenos psicológicos, entre ellos la conciencia, pues él nunca dejó de lado los conceptos de mente y cultura. Fue entonces el primer hombre que asumió la cuestión de la mente como un problema científico, aunque su nombre haya pasado a la historia sólo por la eventualidad de haber fundado un laboratorio. Es la única imagen que el cientificismo naturalista rescató de él. Otro hecho fundamental para el cambio de giro conceptual en la psicología fue la aparición del "Manifiesto Conductista" de Watson (1913), considerada por muchos como el verdadero momento en que la psicología adquiere rango de ciencia. Desde luego, se trataba de una ciencia mecánica, objetiva y empírica, con un modelo cognoscitivo que supone la renuncia del ser humano en la construcción del conocimiento para someterse a los hechos objetivos de la realidad, como simple observador que da cuenta de lo que ocurre. La visión predominante por entonces era que el hombre sería como una placa fotográfica sobre la que se imprime la realidad. El conocimiento llega del mundo exterior y el hombre no hace más que aprenderlo. Se trataba prácticamente de la sustitución del hombre por la realidad. Una realidad concebida como algo en lo que el hombre no interviene en su construcción ni en su comprensión. Una realidad esencialmente plana donde no había más que objetos y animales a los que se les podía considerar igualmente objetos explicados por la física o por la biología que, en última instancia, era también una ciencia física y química. Bajo este tipo de visiones, Watson llega a proponer que la psicología debería convertirse en física, e imitarla en el estudio de los hechos objetivos y nada más. Desaparecieron así los hechos humanos, individuales y sociales, los fenómenos psíquicos y hasta los procesos culturales, y todo quedó reducido a hechos objetivos, que debían ser registrados minuciosamente sin ningún tipo de interpretación, solo registrados hasta descubrir una relación de causalidad que saltaría por sí sola como una liebre acosada por el escrutinio científico. En este caso fue la física la que se tragó a la psicología totalmente. Y siguiendo las tendencias culturales de moda, Watson condenó al destierro todo lo que no pudiera ser explicado desde esta perspectiva. Así que todo lo psíquico o mental fue descartado del escenario científico, es decir, todos los viejos y centrales problemas psicológicos desaparecieron de la visión de la ciencia debido a esta moderna perspectiva; pero no solo fueron abandonados sino que se les estigmatizó, profetizando su desaparición. Se escribieron teorías para demostrar que tales problemas no existían en la realidad. Se relegaba todo el problema de la mente al plano de la mera fantasía popular. "I believe that 'consciousness,' when once it has evaporated to this estate of pure diaphaneity, is on the point of disappearing altogether. It is the name of a nonentity, and has no right to a place among first principles. Those who still cling to it are clinging to a mere echo, the faint rumor left behind by the disappearing 'soul' upon the air of philosophy (…) For twenty years past I have mistrusted 'consciousness' as an entity; for seven or eight years past I have suggested its non-existence to my students, and tried to give them its pragmatic equivalent in realities of experience. It seems to me that the hour is ripe for it to be openly and universally discarded" (William James, 1904).
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