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Revista » Psicología Social y Comunitaria » el maltrato familiar y el escenario mental del agresor

El maltrato familiar y el escenario mental del agresor


 

José Alonso Andrade Salazar
Psicólogo Clínico
Esp. Gestión de proyectos de desarrollo
Universidad de San Buenaventura
Armenia, Colombia


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El fenómeno de la VIF no está disociado de otros escenarios de violencia, se exacerba a consecuencia del conflicto armado, prueba de ello es que "el 44.3% de mujeres desplazadas por el conflicto armado manifestaron haber sido víctimas de violencia física por parte del esposo o compañero" (Profamilia, Cap. XIII, Bogotá, 2005), adicionalmente, "el porcentaje de mujeres desplazadas por el conflicto armado que experimentaron algún tipo de violencia física durante el embarazo es del 18.5%" (Periódico El Espectador, Bogotá 2006).

La VIF, como efecto de la paranoia, se potencializa en los espacios de mayor estrés y presión ambiental, donde la ejecución del poder se ve embestida por pulsiones de dominio y contrectación severamente alteradas, "la pulsión de dominio tiene como fin (…) dominar al objeto por la fuerza y la pulsión de contrectación constituye una especie de pulsión social que nos lleva a contactar los unos con los otros" (Alizade, A. 2002: 3); así, el fin ulterior de éste avasallamiento, es la alienación o dominio de la voluntad y posteriormente su destrucción por la fuerza, precisamente porque el punto máximo de la opresión, precisa una dominación absoluta que sólo es dable a través de la muerte (real o simbólica) de quien se lastima. 


Se puede afirmar que, en pocas ocasiones, la víctima se revela o toma una posición defensiva, sin embargo, esta "respuesta pasiva" no es en ningún momento acomodación al castigo o asimilación de las condiciones de opresión, ya que, la tendencia natural del ser humano es oponerse a la dominación absoluta, lo que reafirma el grado de libertad originario característico de la dignidad y los DDHH. Debe considerarse éste lugar psíquico de libertad, como un punto referencial interno, desde el que las víctimas pueden llegar a elaborar sus construcciones imaginarias y afectivas respecto a la posibilidad de cambiar su condición social.

Cabe anotar que la agresividad proyectada a nivel intrafamiliar, puede ser interpretada como la consecuencia asidua y acumulativa de la ansiedad no elaborada en los diversos escenarios generadores de estrés, espacios donde la persona y/o la familia que se agrede, no siente legitimidad ni poder para desencadenar su violencia, por lo que la familia se convierte en la canalizadora "de mano" de una frustración insoportable, intensa y descontrolada, trilogía devastadora que se convierte a posteriori, en un factor de riesgo para la vida de las víctimas que son agredidas y agredidos constantemente.


A modo de corolario

De acuerdo a lo expuesto, es viable pensar que las diversas "mutaciones de las relaciones familiares" son el producto de cambios biopsicosociales que impactan los modos de ver, sentir e intuir el mundo y las diversas relaciones de autoridad; así, estas metamorfosis emergen en el espacio fecundante de la alteridad en la violencia y el conflicto sociopolítico; las diversas problemáticas externas al grupo familiar, a menudo se "trasladan y escenifican al interior de la familia", y  provocan que cada uno de sus miembros responda de forma defensiva a las modificaciones consecutivas de su entorno; lo anterior suscita que la precaria simbolización y elaboración del acto violento, motive la reproducción de posturas verticales, imaginarios y actos de exclusión, violencia y/o coerción social.

También tienen influencia en las relaciones familiares las características del tejido social familiar, el número de hijos, las condiciones en que se concibieron, la preferencia por uno de ellos, la parentela, las amistades, el acceso a los servicios sociales e institucionales, el trabajo y empleo, las deudas, el nivel de aislamiento, las amenazas y la intensidad, frecuencia y calidad de las posibilidades de comunicación que confieren condiciones de seguridad (Lago, G. Barney: 29).

Quizá por ello "los actos violentos son más dañinos que las catástrofes naturales (…) porque las víctimas de la violencia sienten que han sido intencionalmente seleccionados como blancos de maldad" (Goleman, D, 2004:237); ésta teleología de la crueldad es selectiva y dirigida con el fin de anular y cosificar al otro, ya que, al ser previamente planificada se convierte en un acto de lesa humanidad, en el que al igual que las víctimas, el victimario tiene la intuición sentida de que algo anda mal, pero con la diferencia que el agresor se esconde en su racionalización paranoide, con lo que estratégicamente se defiende de aceptar su vulnerabilidad ante su núcleo de socialización primaria.

Estas defensas son tan programadas y específicas, que en el espacio de relación intrafamiliar aparecen de modo implícito en las dinámicas comunicacionales "más digitales en el agresor - muy analógicas en el agredido". La defensa del agresor es pues, una posición de resistencia y rechazo total a la amenaza de perder poder, así, en la dinámica de la agresión, estos "lugares" tienden a imprimirse de forma individual en el sentir y actuar de cada miembro; por consiguiente, el agresor buscará reproducirse en el otro "en su cuerpo, mente y en sus relaciones" a través de las instituciones de socialización básicas (familia, matrimonio, escuela, trabajo, partidos políticos (Estado) y religión), aun cuando algunas de ellas hayan perdido legitimidad en el imaginario colectivo:

Para muchos la iglesia ya no es la institución "monolítica" y omnipresente que era antes; sus sacerdotes ya no representan el poder incuestionable de Dios, sus preceptos y mandatos son puestos en tela de juicio, e inclusive, para algunos el ir a misa (o al culto) se ha convertido en algo mecánico que está perdiendo gran parte de su antigua importancia (ICBF. Antioquia, Entrerríos, 2003: 38).

Igualmente los mass media y las TICs (tecnologías de información y comunicación) tienden a reforzar su ambivalencia (amor-odio, elación-culpa, agitación-inhibición) siendo en gran medida, potenciadores de los modelos de reproducción de la alteridad y lo absurdo, es decir, agentes emisores de la violencia en todas sus manifestaciones. La televisión y otros medios se insertan a las dinámicas de la VIF cuando escenifican condiciones de vulnerabilidad en espacios que deben ser prestos para el aprendizaje de los modos de evitación de la violencia y el procesamiento del conflicto, quizá por esto,

"… la guerra es la continuación de la televisión por otros medios, diría Karl von Clausewitz, (…) la realidad real imita la realidad virtual que imita la realidad real, en un mundo que transpira violencia por todos los poros. La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también, engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo" (Galeano, E. 1998, p: 2).

La verdadera conciencia y toma de posición sobre el fenómeno de la VIF, no se logra a partir de la sobredimensión de los agentes agresores o en la comercialización de la historia vital de sufrimiento con fines de enseñanza-aprendizaje, se hace en un proceso gradual de introyección de la sana convivencia comunitaria, bajo condiciones de seguridad democrática, económica, psicológica y social, también, en la estabilidad o continuidad de la seguridad a todo nivel en los colectivos y, a través de la exclusividad de la memoria histórica, en su recuperación y la reconstrucción de una identidad de protección y amparo frente a las víctimas de la VIF.

Siempre va a existir una dificultad para convivir con los semejantes, respetar sus derechos y soportar que sean diferentes, o que se opongan a nuestros deseos y puntos de vista; por esta razón, la convivencia en sí misma es conflictiva en cualquiera de los ámbitos o espacios en los que se relacionan los sujetos ya sea la relacionan de pareja, de familia o de escuela (Colorado López, 1998:112).

 

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Comentarios a este trabajo



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PATRICIA MENA: En estos tiempos, en donde el concepto de familia, está un poco relegado y sus miembros desconocen su verdadero rol en la sociedad, se hace verdaderamente necesario este tipo de documentos que contextualizan al estudiante y/o profesional, para redimensionar conceptos, frente al tema de familia.

 

Luz Karime: Esta parte me llamó la atención creo que es totalmente cierto: "De acuerdo con lo anterior, es innegable la relación entre vulnerabilidad, necesidades básicas insatisfechas, y VIF, la cual es trasmitida a través de complejos patrones conductuales al igual que la pobreza, así, "cuando una familia experimenta una situación permanente de pobreza ésta puede ser transmitida"... la pobreza es un elemento que aumenta la vulnerabilidad y de suyo, lascondiciones psicológicas de las poblaciones vulneradas.

 

Jesus Alvarez C: A estas alturas de siglo XXI no nos extrañe que en numerosos lugares latinoamericanos se siga ejerciendo la violencia intrafamiliar en todas sus modalidades, mucho menos susto tengamos que es "aceptada" o mejor dicho la incapacidad para desprenderse de la agresión, todavía por los agredidos, la incursión de la sociedad matrimonial en nuevas concepciones de familia no exime de causar y sufrir violencia a los mas débiles por sus "jefes" de familia con mentalidad enferma, destructiva, sin amor ni respeto no solo al prójimo sino al consanguíneo.

 

diana carolina ramirez: Es excelente porque valora desde varias perspectivas psicológicas la problemática vivenciada por las víctimas de la vif.

 

mario alejandro restrepo patarroyo: ante el fenómeno inminente por el cual pasa nuestra sociedad es necesario atreverse a dar una mirada mas allá del sentimentalismo que acompaña tan deplorable situación, y situarnos en las mentes de aquellos que perpetuán la situación de agresión, dando la posibilidad de hacer algo que realmente valga la pena. Así mismo la posibilidad de acallar a aquellos incrédulos que no ven más allá de su interés personal. Mil felicidades y espero con ansias la próxima publicación.

 

MARIA FLORES : Muy buen artículo analizado desde todos los puntos de vista, buena investigación pero sería bueno que el próximo artículo tope las posibles soluciones que el estado la sociedad y la familia podrían impulsar para que no exista violencia intrafamiliar.

 



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