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Los hombres de Almodóvar: Nociones sobre la masculinidad en el cine almodovariano
Trabajo publicado el 17 de diciembre de 2009
Resumen
Palabras claves: Masculinidad en el cine, psicoanálisis, cine Almodóvar
Nociones sobre la masculinidad en el cine almodovariano El cine almodovariano rinde culto al hombre a través de su cuerpo y sus miradas. Foux-Hernández y Martínez-Expósito (2007) puntualizan cómo el interés por el discurso sobre el cuerpo humano emergió de la literatura de la medicina y las ilustraciones correspondientes de esta rama del saber. Asimismo, destaca que éste se perpetuó como parte del espectáculo, a través de los programas que presentan cirugías del cuerpo humano o las series relacionadas al contexto hospitalario. La invención de la fotografía provocó la curiosidad por los cuerpos al desnudo, y el uso y el abuso de los cuerpos -tanto de los hombres, como de las mujeres- hizo su aparecimiento en la publicidad, cuya influencia aún prevalece. Lehman (2001) señala que la rápida proliferación de lo "homoerótico" -es decir, la imagen idealizada del cuerpo humano a través de los anuncios, la televisión y el cine- es lo que ha convertido las representaciones de los hombres (independientemente de su orientación sexual) en ese "algo" u "objeto" para ser comprado, tomado, devorado y hasta "llevado a casa". En cuanto a la intectualización de ese deseo colectivo -oculto/inconsciente o consciente- de estudiar la masculinidad entre los intelectuales, se debe precisar que se han evidenciado ensayos importantes sobre el cuerpo del hombre desde los 80's (ejemplo: Richard Dyer y Steve Neal); A partir de allí, emergieron una serie de textos sobre este tema , como los de Studlar, Silverman, Cohan y Hark, Lehman, Bingham y Jeffords, entre otros. (Lehman, 2001). Por lo tanto, la contemplación de "lo masculino" sí ha estado "en la mira" de los intelectuales y analistas de la cultura y no es algo nuevo; ha sido relevante desde hace varias décadas. En el caso de Almodóvar, la exposición de la masculinidad a través del cuerpo ha cobrado un valor estético interesante incluso desde sus inicios dentro del mercado del cine español. De la representación antigüa del "español promedio" -como un juego de palabras, "aquél cubierto de grasa, gracioso, pero poco agraciado en el cuerpo"-, el cine almodovariano desvió su atención al cuerpo del nuevo "macho ibérico": ese que es objeto del "gaze", atractivo físicamente, viril y cubierto de ajuares cotizados; todo ello, incluso en las representaciones del hombre homosexual (Foux-Hernández y Martínez-Expósito, 2007); tal es el caso de la inclusión de Antonio Banderas y de Eusebio Porcela, lo cual demarcó un "antes" y "después" en la representación del cuerpo masculino "gay" en el cine español, con sus respectivas dosis de lo considerado como heteronormativo. Se habla de un hombre cuya apariencia es impecable, con ese DNA característico de la globalización y la modernidad líquida de Zymunt Bauman, que puede incluso mostrar su lado sensible sin dejar de ser hombre, con un cuerpo fornido y estilizado (sin llegar al extremo), tal como el personaje de Marco en Hablé con Ella (2002). Quien escudriña la trayectoria de los "hombres detrás de los hombres Almodóvar" reconocerá la imponente participación de Javier Bardem en sus películas, quien a pesar de representar al hombre fornido o tosco, en "la vida real" se considera defensor del feminismo, valora en gran medida la influencia de su madre, y reconoce el valor inmensurable de la influencia "gay" en los amigos de la familia. De esta manera, el film de Almodóvar muestra la construcción de hombres agraciados no sólo en su físico, sino además, en su riqueza emocional, en la apertura en cuanto a exploración de la identidad, en ocasiones, y en en el contacto con su lado femenino sin perder su virilidad (ejemplo: Matador, 1986). Por otro lado, hablar de los cuerpos de los "hombres de Almódovar" sin mencionar al órgano que lo compone como tal sería un sacrilegio. Lehman (2001) acuñó un término para definir una nueva manera de enseñar el pene en el filme: el Pene melodramático. Se refiere a ese mostrar que carece de los extremos del pene grotesco -ese que impacta por su tamaño, al estilo "Boogie Nights" (1997)- o del pene burlado o criticado, al estilo Mrs. Dougtfire (1993); es decir, el pene que enseña -más allá de su estructura anatómica- todo un Universo. Partiendo de este concepto como objeto teórico y desde el filme de Almodóvar, se puede tomar como ejemplo el desnudo del personaje "Víctor" en Carne Trémula (1997), cuya escena, más que nada, recrea la ansiedad y el pánico que conlleva la pérdida en distintos niveles; más allá de representar una escena erótica, muestra la fragilidad del hombre ante sus carencias y sus pérdidas, simbolizada por el poderoso fuego. Asimismo, en Ley del Deseo (1987), cuando los protagonistas ("Pablo Quintero" y "Antonio") no sólo se desvisten y visten para mostrar sus penes en la recámara, sino además, aprovechan el contexto del cuarto para liberarse y satisfacer sus deseos; luego se cubren y se esconden en su ropa interior, aún en "la presencia de nadie" -ante esa seducción oculta que podría ser denominada, simbólicamente y para efectos de los otros con quienes conviven, como "Laura P." También se puede considerar en la escena del pene visible, mojado y flácido de la ropa interior de Ignacio en La Mala Educación (2004), convirtiéndose en el objeto de la mirada del personaje Enrique, en un momento en donde se cuestionan los verdaderos deseos; el desvestirse o no desvestirse; la relación anal que se consuma o no se consuma; la negociación entre un actor y un director sobre la representación de un hermano muerto en el cine. O el pene del esposo de Penélope Cruz en Volver (2006) (ese que no se ve, pero se recrea a través del sonido de la cremallera) como evidencia de la "castración simbólica" de un presunto violador. De esta forma, en el film de Almodóvar, el mostrar del pene va acompañado de una emoción profunda y no es un simple desnudo; en ello radica su valor estético, además de develar la fragilidad de la masculinidad de "sus hombres", que muchas veces está en contraposición con la fuerza o la debilidad de los personajes femeninos que les circundan.
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