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Paternidad: Período de cambio en la vida de los varones
Patricia Ortega Silva Laura Evelia Torres Velázquez
Dra. Alejandra Salguero Velázquez
Fecha publicación: 09/diciembre/2009
Palabras clave: Paternidad, Cambios sociales, Familiares, Laborales.
Introducción La paternidad es uno de los ejes importantes de la identidad masculina. Ser padre es una práctica respetada en la vida de un varón, en donde los aspectos de su vida son reinterpretados con base en esta experiencia. El hombre-padre deja de ser el niño, el hijo, se aparta de amigos, fortalece su relación de pareja y establece una familia, donde él es el que responde por ella (Fuller, 2000). Por otro lado, Parke (1996, 2002) ha mostrado la importancia de la guía paterna en la familia, la sensibilidad de los varones hacia las conductas de sus hijos e hijas (antes sólo observadas en las madres, por su supuesto instinto maternal) y los cambios que viven los hombres a causa de paternidad. Estamos en un periodo de transición, en el cual coexisten relaciones de padres e hijos tradicionales matizadas por el autoritarismo y otras más igualitarias, mezclándose, incluso, dentro de una misma familia. De tal manera que, la forma de relacionarse de los varones con sus hijos e hijas está cambiando. Al vincularse la mujer en el ámbito laboral, ha delegado actividades del hogar y el varón se ha involucrado en el ambiente familiar, tanto en lo doméstico como en la crianza de los infantes. Esto le ha permitido replantear su actividad como hombre y como padre porque se ha tenido que involucrar en la crianza; para muchos varones la convivencia con sus hijos e hijas ha sido novedosa y gratificante, se han abierto a nuevas formas de ser hombres y padres. Hoy en día, los varones han ido aprendiendo nuevas formas de ser padres, teniendo como antecedente en la mayoría de los casos, el modelo tradicional que ellos recibieron, por lo cual han tenido que cambiar en las prácticas cotidianas sus acciones y compromisos en la crianza, lo que los ha llevado a reconocer sus limitaciones, temores, relaciones de autoridad, pero a su vez se han deleitado en la convivencia con sus hijos e hijas (Tubert, 1997; Flaquer, 1999; Fernández de Quero, 2000; Montesinos, 2002; Salguero, 2002; Torres, 2002). En esta época de transición, tanto la estructura y conformación de la familia, como la participación social de hombres y mujeres ha venido cambiado (Iglesias de Ussel, 1998; Alberdi, 1999; Gimeno, 1999; Campo y Rodríguez-Brioso, 2002) y para numerosos varones el ser padres significa una labor ardua, ahora reconocen que no es conveniente el modelo tradicional de paternidad, por lo que se han involucrado en una búsqueda constante por encontrar algunos referentes que les indiquen como ser padres, es en la vivencia diaria a través de la relación con la pareja y los hijos e hijas donde tienen que ir construyendo nuevas manera de ser padres y de vivir su paternidad (Salguero y Pérez, 2008). Ante esta nueva forma de ser padres para los varones, es conveniente analizar ¿Cuáles son los cambios que acompañan a la paternidad? ¿Qué sucede en su vida personal? ¿Cómo se modifica su vida de pareja? ¿Cómo se altera la rutina familiar? ¿Cómo concilian la paternidad con su vida laboral? ¿Cómo se resignifica su actividad laboral con la paternidad? En este trabajo pretendemos analizar estos cuestionamientos, motivo por el cual presentamos tres grandes apartados: masculinidad y paternidad, donde mostramos algunos de los cambios en la vida personal de los varones al llegar el momento del nacimiento de sus hijos (as); familia y paternidad, en donde abordamos los cambios que viven los varones en su ámbito y dinámica familiar; trabajo y paternidad, en donde analizamos las relaciones y transformaciones que llevan a cabo los varones en dos contextos importantes en su vida, su actividad laboral y su actividad como padre en la familia. Masculinidad y paternidad Cualquier evento en la vida del ser humano provoca cambios que lo llevan a valorar y revalorar diferentes aspectos de su vida, de su familia, de sus aspiraciones y acciones; los múltiples acontecimientos en nuestra vida suscitan cambios, a veces temporales a veces permanentes. Algunos eventos provocan cambios casi imperceptibles, en tanto que otros promueven cambios extraordinarios y permanentes como es la llegada de un hijo o hija, lo cual modifica y cambia el ritmo y estructura de la vida personal, familiar, laboral y social de hombres y mujeres. Ahora bien, si nos centramos en la vida de los varones nos preguntamos: ¿Qué cambios experimentan con la llegada de un hijo o hija a su vida? ¿Qué cambios se originan antes de nacer? ¿Qué cambios se producen al nacer el hijo o hija? En este apartado vamos a analizar algunos que ocurren en la vida de los varones cuando saben que van a tener un hijo o hija, cuando llegan a ser padres, cuando sus hijos son pequeños y cuando van creciendo. Antes del nacimiento de los hijos e hijas Los varones manifiestan su deseo de tener un hijo, esto es interesante porque en general se ha supuesto que las mujeres son las que anhelan tener hijos o hijas, sin embargo, existen varones que desean tener hijos, que les da alegría cuando saben que han engendrado y que su pareja tendrá un hijo de ellos. Es importante notar que la mayoría de los varones han reconocido que ellos querían tener un hijo, no saben por qué, quizá eso es lo que les marcó la sociedad o las historias que de generación en generación han escuchado en las reuniones y comidas familiares porque, a ciencia cierta, no saben en sí cuál es la razón de querer tener un hijo y no una hija. Cabe mencionar que los varones que tienen hijos e hijas, o sólo hijas se sienten satisfechos con ellas, sin embargo en un inicio desean un varón que lleve su apellido, que tenga sus características físicas, buscan trascender en ellos y consideran que la crianza será más fácil con un hijo que con una hija. Entre las satisfacciones que los varones asocian con la paternidad y decisión de tener un hijo, abundan los argumentos relativos a la idea de sentirse como un verdadero adulto, madurar, dar sentido a la vida, es decir, aspectos que resaltan las repercusiones de convertirse en padre sobre la identidad y el sentido de la propia vida. Esta situación conlleva consecuencias profundas y permanentes relacionadas con la diversificación del autoconcepto y el enriquecimiento de la propia identidad, ya que aparece una nueva faceta del sí mismo: el yo como padre (Vondra y Belsky, 1993 citado en Hidalgo, 2001). Algunos de los varones hoy en día se preparan desde el embarazo para la llegada de su "huésped", pues en un inicio consideran que será como tener un huésped, no asumen que se quedará para toda la vida y actuará como si fuera el dueño, más que como huésped. Es así que preparan su habitación, su cuna, ropa, pañales, juguetes, en fin, todo aquello que consideran será necesario para una estancia placentera, aunque señalan que el costo de un hijo o hija no se puede calcular, ya que se da en todos los niveles, moral, personal, económico, familiar y social.
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