|
Revista » Psicología Básica y Experimental » psicología transpersonal: una nueva perspectiva de abordaje psicoterapéutico
Psicología Transpersonal: Una nueva perspectiva de abordaje psicoterapéutico
Aline Angélica Salazar Jáuregui
Fecha publicación: 03/diciembre/2009
Palabras clave: Psicología transpersonal, Psicoterapia transpersonal, Espiritualidad, Trascendencia, Autoconocimiento.
La existencia del hombre siempre ha sido cuestionada por él mismo, interrogantes tales como: ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Cuál es mi misión en el mundo? ¿Cómo puedo ser feliz? ¿Qué hay más allá de la vida y la muerte? Pero pocas veces se asoma a ese mundo suyo interior que le permite en primera forma conocer su estado bio-psico-espiritual. Muchos otros, van así por el mundo desconociendo todo aquello que pasa por su interior y, por lo tanto, inconscientes también de aquello que pasa en el mundo exterior. Otros más poseen un contacto a medias, viven medio reflexivos de lo que pasa en su interior en respuesta a todo aquello que ven en el mundo y que no logran comprender, viven con miedo a vivir.
Con todos estos modos de vivir, llega el cuestionamiento de ¿cómo quiero vivir en esta vida? Desde tiempos remotos se atribuían los milagros existenciales a los dioses y conforme el hombre desarrolla su nivel de raciocinio, la creencia en un lado espiritual fue disminuyendo. Cada vez es mayor el número de personas que busca pasar su existencia en este mundo de forma armónica, y descubren que no únicamente es necesario satisfacer el cuerpo respondiendo a todas aquellas necesidades fisiológicas que este presenta, no es suficiente el cumplir los criterios de convivencia social y profesional de forma estable para poder vivir una vida plena. Existe otro lado que va más allá de aquellas perspectivas físicas y cognitivas, este lado, es lado espiritual. La psicología transpersonal aporta al individuo un recordatorio de la esencia del ser humano, una integración de mente, cuerpo y espíritu. Proporciona alternativas en la búsqueda de la trascendentalidad y lograr así una relación integral energética con el universo. Sería en vano tomar esta perspectiva únicamente como una forma de abordaje, el individuo que busca la iluminación, vive su búsqueda como un estilo de vida. Gnoseología de la teoría transpersonal Fundamentos De acuerdo a Grof (1994), la imagen de la ciencia newtoniana respecto al universo en la cual se consideraba que la vida, la consciencia, los seres humanos y la inteligencia creativa eran subproductos accidentales que procedían de un deslumbrante conjunto de materia; por muy complejos y fascinantes que fuéramos, los seres humanos éramos considerados objetos esencialmente materiales, poco más que animales muy evolucionados o máquinas biológicas pensantes. De esta forma, una persona que funcionara de forma "normal" sería capaz de reflejar con precisión el mundo objetivo exterior descrito por la ciencia. Dentro de esa perspectiva, nuestras funciones mentales se limitan a absorber información a través de nuestros órganos sensoriales, almacenándola en nuestros "bancos mentales computarizados" y luego, tal vez, vuelven a combinar esos datos sensoriales para crear algo nuevo. A medida que los físicos modernos afinaron sus exploraciones de lo muy pequeño y lo muy grande, comprendieron que algunos de los principios newtonianos básicos adolecían de serias limitaciones y defectos, llevando a los científicos a realizar otro tipo de investigaciones, surgiendo así la idea de los principios holográficos como parte importante de la cosmovisión científica (Grof, 1994). David Bohm fue uno de los científicos más interesados en este descubrimiento y sugiere que el mundo que percibimos por medio de nuestros sentidos y sistemas nerviosos, con la ayuda de instrumentos científicos o sin ella, representa sólo un pequeñísimo fragmento de la realidad. En otras palabras, aquello que percibimos como realidad se asemeja a una imagen holográfica proyectada (Grof, 1994). Primeros indicios respecto a un enfoque transpersonal El espíritu humano ha creado sus propias intuiciones a cerca de la espiritualidad y lo divino, y si bien es cierto que existe una numerosa variedad de grandes tradiciones respecto a este ámbito, desde luego, muy diferentes entre sí, sus estructuras profundas son muy similares y algunas veces idénticas (Wilber). Según Grof (1993), algunas de las experiencias espectaculares y estados extraordinarios de la mente que la psiquiatría tradicional diagnóstica y trata como trastornos mentales, para el enfoque transpersonal son crisis de transformación del individuo o emergencias espirituales. Este surgimiento de experiencias desconocidas para el sujeto y un tanto anormales, pueden llegar a producir miedo y confusión. Las implicaciones de estos procesos de transformación personal, pueden presentarse a través de un sentido de alteración de identidad o un quiebre del sistema de valores, padeciendo una vida difícil e incluso llegando a dudar de la cordura. Cuando logran comprenderse estos estados de la mente, sobreviene una perspectiva de aprendizaje, llegando a ser curativos y tener efectos beneficiosos para las personas que los experimentan. Todo proceso de crecimiento va acompañado de crisis en el camino, y de la misma forma, el individuo que se encuentra en el trabajo de transformación sufre de alteraciones. La perspectiva del enfoque tranpersonal vendría en las enseñanzas y posibilidades de crecimiento que brinda este transcurso. Aun en la actualidad existen para la psiquiatría muchos interrogantes respecto a los episodios de la enfermedad mental. No existe una línea tangible entre las psicosis y el misticismo, tratando todos los estados no ordinarios de consciencia con medicamentos inhibitorios (Grof, 2004). Emerge una nueva corriente psicológica que brinda la comprensión de estos eventos, en donde toda crisis posee una dimensión espiritual y debe ser tratada con precisión. Esta es el enfoque transpersonal, una corriente con un visión espiritual que plantea el concepto de las crisis como un método de alcance a la espiritualidad. Aborda las distintas maneras en que el hombre puede alcanzar esta "Espiritualidad" a través de la práctica del crecimiento personal (Grof, 1993). Los planteamientos iníciales de esta nueva tendencia datan de principios del siglo, cuando Richard Buckle en 1901 escribe sobre la consciencia cósmica. Años más tarde, el reconocido psicólogo William James refiere por primera vez en la historia de la psicología, en su obra Las variedades de la experiencia religiosa editada en 1913, la existencia de estados de consciencia que van más allá de los que entonces se consideraban normales y, por lo tanto, aunque no comúnmente aceptados, dentro de los parámetros de la salud mental (Oblitas, 2004). De a cuerdo a González (2004), la moderna psicología profunda y el estudio de la consciencia están en deuda con el psiquiatra suizo C. G. Jung, quien demostró que el modelo freudiano de la psiquis humana era demasiado estrecho y limitado. Con gran popularidad su trabajo pionero representa un hito en la nueva valoración de la espiritualidad, aumentando rápidamente esta concepción entre los profesionales de la salud mental, gracias al aporte que da sobre la dimensión de la existencia individual-espiritual como papel determinante en la psicología. Lo mismo ocurre con la psicología transpersonal, que abordando el área corporal, psicológica y espiritual, sirve de puente entre la ciencia y las tradiciones espirituales. Jung introduce el concepto del inconsciente colectivo, descubre que la psique humana tiene acceso a motivos e imágenes universales a los que llama arquetipos y plantea la importancia de la integración de los opuestos o "suprema unión de los contrarios" en el proceso de individualización. Con su interés y experiencia directa en las tradiciones espirituales de oriente, Jung descubre que las religiones son fuentes sumamente valiosas de información que llevan lazos estrechamente ligados con los aspectos colectivos del inconsciente. Es el primer psicólogo que se atreve a cuestionar los dominios del modelo médico en el ámbito de la psicología y de la psicoterapia, al enfatizar su preocupación por los aspectos religiosos y espirituales del ser humano. Estos ideales son dejados de lado durante muchas décadas, hasta la década de los sesenta, cuando se inicia el renacimiento del interés por los alcances remotos de la consciencia humana, constituyéndose formalmente la Psicología Transpersonal como corriente psicológica en los Estados Unidos de Norteamérica (Sin autor, en Introducción a la obra de C.G. Jung.). Otros de los pilares de este enfoque los encontramos en Abraham Maslow y Anthony Sutich, quienes a lo largo de diez años de estudio e investigación proponen, sistematizan y originan la visión de trascendentalidad el hombre, iniciando gradualmente desde los aspectos corporales, hasta el ámbito espiritual y trascendental (Grof, 1993). Los años sesenta fueron testigo de una ola de interés por la experimentación de la espiritualidad y de la consciencia, abarcando desde un renacimiento de las prácticas antiguas orientales, hasta la proliferación de psicoterapias vivenciales y la exploración de drogas psicomiméticas capaces de producir una psicosis temporal. La visión de Buda del señor de la ilusión del mundo, Kania Mara, y de las huestes de demonios que intentaban impedirles alcanzar la iluminación, es un ejemplo espectacular de dicha situación. El Nuevo Testamento describe un episodio similar en la vida de Cristo, que incluye su tentación por el diablo. Las biografías de los santos, padres y monjes cristianos, abundan en episodios vividos de visiones extraordinarias con contenido extrasensorial sobre demonios y seres celestiales (Grof, 1993). La psicología transpersonal integra sus bases de trabajo rescatando lo funcional de gran parte de teorías ya existentes, que enfatizan el crecimiento y la toma de consciencia para obtener un nivel de salud integral más amplio de lo normalmente aceptado. Estas son seleccionadas conforme a las necesidades del paciente y al nivel de consciencia que este posea, pero todas enfocadas a la estimulación del desarrollo del potencial del hombre como las terapias: Gestalt, Existencial, el Análisis Transaccional, el humanismo, etc.; existen otras propias de este enfoque como el análisis Junguiano, la Biosíntesis, la Integración Primal, etc. (Szwarcer, 2006). Conceptualización básica Según Grof (2001), la psicología transpersonal se caracteriza por promover el desarrollo integral de la consciencia en sus dimensiones bio-psico-social-espiritual, reconoce la capacidad humana de experimentar una gama muy amplia de estados de consciencia que trascienden los límites naturales del ego y de la personalidad, y se ocupa por alcanzar una comprensión profunda del llamado impulso trascendental. Grof menciona (1993) que, pese a al número considerable de diversas disciplinas que plantean sus propias teorías y métodos, enfatizando distintos elementos del desarrollo de la dimensión espiritual y su tendencia y acción para el tratamiento de los diferentes aspectos del ser, todos coinciden en dos principios fundamentales que son: el concepto de la naturaleza humana en que se basa este enfoque y su origen; y el desarrollo y trascendencia de la consciencia hasta sus últimas instancias. El ser humano debe contemplarse como una unidad integral armónica que no sólo abarca las dimensiones biológica, psicológica y social de los individuos, sino que incluye otras dos dimensiones más elevadas: - La transpersonal. Permite al individuo salir de su conceptualización, para convertirse en testigo y observador de toda la creación, incluyéndose a sí mismo y la realidad última. -La trascendente. Percibida como un impulso natural que incita al hombre al despertar de la consciencia unitaria. La psicoterapia transpersonal es una corriente psicológica fundamentada en un enfoque comprensivo de los alcances remotos de la naturaleza humana, que devela los problemas, dificultades y las crisis de transformación espiritual, facilitando los procesos de identificación, integración, consolidación y desidentificación, para la expansión de la consciencia. Está directamente interesada por el reconocimiento, la aceptación y la realización de los estados de unidad, totalidad, verdad última, realidad absoluta, percepción de lo sagrado, experiencia oceánica o experiencia de Dios; así como por descubrir y superar los obstáculos y barreras que impiden este despertar de consciencia. Este enfoque concibe especial atención en las alteraciones psíquicas relacionadas con las crisis espirituales: el desarrollo deficiente de la consciencia, el fracaso en los procesos de diferenciación-integración, el hedonismo espiritual, el narcisismo espiritual, la depresión causada por la noche oscura del alma y los problemas que surgen ante un despertar espiritual prematuro, así como por las fases de transformación por las que el ser humano atraviesa a lo largo del proceso de despertar a su verdadera esencia. La finalidad y los objetivos de la práctica psicoterapéutica se centran en la atención de las alteraciones, disfunciones y patologías que pueden presentarse como resultado del despertar de las energías e impulsos espirituales (Grof, 2001). Un paradigma es tan esencial para la ciencia como la observación y la experimentación; la adherencia a paradigmas específicos es un requisito absolutamente indispensable de todo proyecto científico consecuente. Las observaciones científicas por sí mismas no dictaminan claramente soluciones únicas y precisas, ningún paradigma explica jamás todos los hechos conocidos y muchos paradigmas diferentes pueden, en teoría, justificar un mismo conjunto de datos (Grof, 2001). Las diferentes escuelas de psicología occidentales, pasan a centrarse en la práctica de la psiquiatría, que suele entrar en escena para la resolución de conflictos psíquicos de carácter más agudo. La limitación e inconveniente a este modelo, es el mecanicismo inherente que le lleva a considerar la psique humana, y el cerebro, como modelos cerrados. Definiendo 'lo aceptable' y lo 'no aceptable', la psiquiatría descarta en todo momento el intento de la mente para hallar significado a la existencia propia o a solventar por sus propios medios los conflictos internos planteados. Así, la psiquiatría, es una imposición a la fuerza para volver a un modelo de funcionamiento aceptado, reprimiendo en todo momento experiencias no autorizadas' por su modelo orientado a la productividad (Grof, 2001).
Comentarios a este trabajo Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
|