Evaluación de la efectividad de la intervención en las familias
Los datos que reflejan el significado de la enfermedad para la familia, después de participar en las sesiones de la intervención aparecen en la Tabla N. 1. Teniendo en cuenta el criterio de cambio definido en esta investigación, los resultados apuntan a que estas personas modificaron su percepción de la enfermedad en tanto son significativamente menos los que la valoran como sinónimo de muerte rápida de su familiar y sus preocupaciones en el afrontamiento de este proceso no se refirieron a no tener conocimientos de qué hacer durante el proceso. La enfermedad sigue concibiéndose en algunos aspectos, de manera negativa, pero el no esperar la muerte a corto plaza, de su paciente, les facilitará realizar todos los esfuerzos necesarios para que ésta viva con la calidad de vida que se le pueda garantizar.
Tabla N. 1 - Significación que tuvo la enfermedad oncológica para la familia
Los datos que expresan las reacciones familiares ante la enfermedad de su paciente después de la intervención en este grupo, aparecen en la Tabla N. 2. Como se observa, las referencias familiares fueron significativamente diferentes después de la intervención; plantearon que desaparece en ellos todo signo de ansiedad y tristeza asumiendo la convivencia o los cuidados del enfermo y en la mayoría de los casos, confiaban en soluciones favorables a cada caso en particular. Estos resultados pudieran explicarse por el hecho de que la ansiedad es una reacción adaptativa que prepara a los individuos a dar una respuesta a determinado acontecimiento que le es importante y una vez pasado el acontecimiento o controlada la intensidad del mismo, vuelve a niveles normales (Cano A., 2005).
Tabla N. 2. Reacciones emocionales frecuentes en las familias conviventes de la paciente
Llamó la atención, aunque no resultó ser una diferencia significativa, el hecho de que después de la intervención, resultara ser mayor el número de frecuencias de respuestas en la categoría otras reacciones. Se refirieron a acciones de fé religiosa profesada por los cuidadores primarios desde mucho antes de conocer el diagnóstico de su familiar, pero que no habían expresado en la fase diagnóstica de la investigación para evitar ser mal interpretados o criticados en un ambiente de ciencia y de profesionales. En este momento de la investigación era alto el grado de afinidad establecido con el equipo fundamentalmente con el psicólogo y en estas condiciones sintieron que podían referirlas y ser entendidos y respetados.
Las conductas cotidianas de estos familiares que participaron de la intervención aparecen reflejadas en la Tabla N. 3.
Tabla N. 3. Conductas asumidas por la familia durante la enfermedad
Los datos apuntan a que hubo diferencias significativas entre las conductas descritas antes y después de la intervención; puede inferirse que entre los familiares hubo mayor seguridad en el cuidado de un enfermo oncológico, lo que se explica por la disminución significativa de consultas frecuentes al profesional de asistencia, con diferencias significativas entre el antes de la intervención y el después de ésta.
Se infiere que las familias lograron tener herramientas para asumir la enfermedad oncológica de su paciente de manera más adecuada. Los datos ilustrativos del planteamiento aparecen reflejados en la Tabla N. 4.
Tabla N. 4. Percepción de preparación familiar para afrontar la enfermedad de su familiar

Se observa que posterior a la intervención, todos los grupos familiares sintieron estar más preparados para afrontar el proceso de enfermedad de su paciente. Los argumentos estuvieron relacionados con las diferencias significativas que se observaron en aspectos como la existencia de mayor unidad familiar, mayor cooperación entre todos y mayor experiencia en los cuidados de su paciente.
Llamó la atención que se utilizaron dos argumentos que no fueron tenidos en cuenta en la fase diagnóstica en esta explicación. Los familiares consideraban tener mejores condiciones emocionales en términos de seguridad y confianza para la convivencia y cuidado de su familiar y una comunicación más amplia, tanto con la paciente, como entre los miembros de la familia. Como puede notarse, la mejoría en los procesos de comunicación familiar fue evidenciada tanto por la paciente como por sus conviventes.
Se consideró que en este grupo de familias que participaron en las sesiones de intervención se refirieron cambios favorables en cuanto a comunicación pero no pueden impresionar falsamente a los profesionales que asumen a estos grupos en su atención, considerando un éxito total, o que todo está hecho. Se coincide con el profesor Grau y sus colaboradores cuando expresan que los familiares se protegen unos a otros de la aceptación abierta de una verdad dolorosa (Grau J, Chacón M, Barbat I, Llanta MC., 2004), por tanto, toda acción encaminada a desarrollar habilidades de comunicación en los profesionales de la Salud será siempre oportuna.
Si bien estas familias siempre reconocieron la cohesión como una característica del grupo, lo que por la definición realizada por autoras cubanas (Colectivo de autores, 2000) implica que identificaban entre ellos unión física y emocional para enfrentar diferentes situaciones, el hecho de que haya cambios favorables en los grupos familiares participantes en la estrategia de intervención al reconocer en todos los casos a la comunicación y la afectividad como recursos internos del grupo, hace que posterior a la intervención estén unidos para afrontar el proceso de enfermedad de su familiar de mejor manera, facilitándose a todos, incluyendo a la paciente, asumir el proceso en mejores condiciones.
Los resultados relacionados con el reconocimiento del fenómeno familiar de la claudicación aparecen en la Tabla N. 5. Como se observa, hubo un cambio significativo entre el antes y el después de la intervención familiar realizada. Todos los grupos familiares llegaron a reconocer la posibilidad del agotamiento físico y emocional que genera el cuidado permanente de un paciente oncológico, como algo normal, como esperado en la medida que el proceso va hacia el final de la vida de la paciente.
Todas las pacientes de los grupos familiares que participaron de la intervención son personas con total validismo, no están en fase final de la enfermedad, pero estos familiares lograron reconocer que desde el momento en que están viviendo, hay factores que indican la existencia del fenómeno de manera incipiente, reflexionando en las posibles formas de minimizarlo para estar mejor preparados y asumir de manera adecuada el cuidado de su paciente, incluso, en momentos más avanzados y críticos del proceso.
Tabla N. 5. Reconocimiento de la claudicación familiar

La mayoría reconoce que ha asumido el proceso familiar que viven haciendo lo que tengan que hacer para apoyar en esta situación (estas fueron expresiones verbales frecuentes de los familiares participantes), pero reconocieron la no correspondencia siempre, entre ese lenguaje verbal y la mímica inevitable en los contactos con las pacientes, por lo demandante de éstas en muchas oportunidades.
Conclusiones
- La estrategia de intervención desarrollada con las familias de pacientes con cáncer de mama en el área de salud del Policlínico Docente "Dr. Mario Escalona Reguera", en Alamar, Ciudad de La Habana, resultó ser efectiva, en tanto se corroboró cambio significativo en las familias en cuanto a las variables inicialmente evaluadas.
- Se demuestra que no son las condiciones económicas el factor determinante en la calidad de la atención a pacientes con cáncer de mama. Sin cambios de este tipo, por la intervención realizada, las familias lograron fortalecerse en el afrontamiento de la enfermedad de su familiar, logrando mayor cohesión y mejorando la comunicación entre ellos y con la paciente; experimentando todos, mayor seguridad y confianza en la manera de asumir la situación familiar vivida.
- Tienen posibilidades de prevenir complicaciones en la dinámica familiar al identificar los riesgos para la aparición de la claudicación durante la convivencia con su familiar diagnosticada con cáncer de mama.
- En todos los casos se dio connotación de importante a la atención recibida en la propia área de Salud por ser un espacio que facilita aclarar dudas de todo tipo, porque reciben apoyo emocional y porque sus pacientes oncológicas y ellos, se sienten acompañados siempre.