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Revista » Psicología de la Salud / Hospitalaria / ocupacional » anorexia y bulimia en varones adolescentes: factores de riesgo

Anorexia y bulimia en varones adolescentes: Factores de riesgo


 

Clara García Sandoval
Psicóloga
Murcia, España

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Trastornos mentales


Existe comorbilidad entre trastornos de la conducta alimentaria y los trastornos mentales que aparecen a continuación, sobre todo en aquellos pacientes varones que padecen bulimia nerviosa.

- Trastorno depresivo: es, con diferencia, el trastorno mental que se presenta con mayor frecuencia en varones con trastornos de la alimentación. Hacemos referencia a varones que pueden haber desarrollado un trastorno depresivo antes (la mayoría un año), durante o después del trastorno de conducta alimentaria. Existe una mayor comorbilidad que en mujeres adolescentes (Calvo, 2002; Carlat et al., 1997; Olivardia et al., 1995; Ray, 2004; Rosen, 2003).

Algunas autores plantean el trastorno de la alimentación de forma secundaria al trastorno afectivo argumentando que la falta de enfrentamiento del varón adolescente a este trastorno produciría el dasarrollo de un estado de desinterés por la comida (Crispo et al., 1998; Woodside,et al., 2001).

- Trastornos de la personalidad: aquellos relacionados con el control de impulsos. Hacemos referencia a los trastornos Borderline, Histriónico y Narcisista de la personalidad. Esto, a su vez, correlaciona con el abuso de sustancias (Carlat et al., 1997; Ray, 2004).

- Trastorno Obsesivo-Compulsivo: se encuentran comportamientos focalizados en la comida, en la imagen corporal y en el peso. Algunos autores identifican las preocupaciones sobre el peso y la imagen corporal como obsesiones, y los episodios purgativos como compulsiones (Ranson et al., 1999; Rosen, 2003).

Parece existir mayor comorbilidad de trastorno obsesivo-compulsivo en varones que en mujeres adolescentes y los estudios señalan la persistencia de los síntomas de este trastorno, como miedo a la pérdida de objetos o conductas compulsivas de orden y organización, tras la recuperación del trastorno de conducta alimentaria, sobre todo en pacientes con bulimia nerviosa (Carlat et al., 1997; Olivardia et al., 1995; Ray 2004).

- Abuso y dependencia de sustancias: Principalmente alcohol y cocaína. Diferentes estudios subrayan que la influencia de los trastornos alimentarios en los trastornos motivados por el abuso de alcohol y cocaína parece ser mayor que al revés. Un número substancial de pacientes varones que presentan inicialmente un trastorno alimentario, desarrolla problemas de abuso de sustancias a lo largo del tiempo (Carlat et al., 1997; Franko et al., 2005; Olivardia et al., 1995; Rosen 2003; Woodside et al., 2001).


Familiares

              
Nos referimos a aquellos factores relacionados con el ámbito de la familia y de las relaciones interpersonales dentro de la misma.


Ambiente familiar


Influye negativamente que en el hogar haya un clima tenso, hostil, agresivo, distante o escasamente afectuoso, con déficit en habilidades de comunicación, que existan conflictos entre los padres e incluso un comportamiento violento entre madres e hijos. Al mismo tiempo, la falta de empatía, las críticas y extremo control de los padres hacia estos varones (basado en interferencias en las experiencias infantiles relacionadas con la autonomía y experimentación), representan variables a considerar en el desarrollo de los trastornos de la alimentación.  Dicho ambiente aumenta el riesgo de padecer trastornos de la conducta alimentaria y, a su vez, disminuyen la efectividad del tratamiento (Ray, 2004; Strober et al., 1997).    

En cualquiera de estos casos, el varón adolescente no encuentra en la familia el soporte necesario para su correcta adaptación y como consecuencia de ello puede valorar la idea de que controlar su propio cuerpo le aportará la seguridad que necesita (Cervera, 2005, Olivardia et al., 1995).


Historial de trastornos mentales   

Una historia familiar de padres con sobrepeso, y trastornos de la conducta alimentaria en un hermano, constituye un importante factor de riesgo en varones adolescentes, sobre todo en aquellos que padecen bulimia nerviosa. Esto puede explicarse tanto por factores hereditarios como ambientales, dado que el varón no sólo está compartiendo una misma dotación genética sino también las mismas circunstancias ambientales y las mismas pautas alimentarias (Carlat et al., 1997; Cervera, 2005; Ray, 2004).

A su vez, una historia de abuso de sustancias o de trastornos afectivos por parte de los padres, también se consideran factores de importancia en el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria en estos varones (Calvo, 2002; Ray, 2004; Strober et al., 1997).


Experiencias traumáticas en la infancia


Sufrir experiencias de  abuso sexual en la infancia, así como ser testigos de relaciones sexuales de los padres se consideran factores de riesgo de los trastornos de la conducta alimentaria en estos varones (León y Castillo, 2005; Olivardia et al., 1995).

Pero parece que existen distorsiones de la imagen corporal más severas, de lo que hace años se pensaba, en pacientes que habían sufrido abuso físico en la infancia; su importancia en este aspecto puede ser mayor que el abuso sexual. La presencia de este abuso físico hace peor el pronóstico del trastorno alimentario (Treuer, Koperdák, Rózsa y Füredi, 2005).


Pérdida reciente


Experiencias de pérdidas recientes como la muerte o el divorcio de algún ser querido dentro de la familia, se identifica como un factor de riesgo de los trastornos de la alimentación. Estas situaciones estresantes, que suponen cambios afectivos importantes, pueden producir trastornos emocionales en estos varones adolescentes y facilitar la desorganización de los hábitos alimenticios, dicho de otro modo, pueden precipitar el inicio de un trastorno de la alimentación (Cervera, 2005; Ray, 2004).


Importancia de la imagen corporal en el clima familiar


Varones adolescentes en ambientes familiares en los que la apariencia e imagen corporal son enfatizadas, incrementa el riesgo a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria. La preocupación excesiva por la silueta por parte del padre o la madre o un hermano, o si uno de ellos realiza una dieta restrictiva puede contribuir a un tipo de actitudes que facilitará el inicio de un trastorno alimentario (Cervera, 2005; Ray, 2004).

Los recursos psíquicos y económicos de estas familias se dedican a conseguir que los demás les vean siempre bien y les admiren, sin pararse a pensar si realmente se sienten bien o mal. Es muy probable que estos progenitores presenten dificultades para aceptar su cuerpo y el de sus hijos y transmitan muy poca seguridad en las relaciones interpersonales. Dicho clima familiar genera que los hijos crezcan con un intenso miedo a engordar (Calvo, 2002, Cervera, 2005).


Sociales


Aquellos factores relacionados con variables referentes a la sociedad y a los valores culturales.


Presión hacia el ejercicio físico


Esta presión conduce a los varones a la preocupación por el aspecto físico, la sobrevaloración del cuerpo en el seno de la autoimagen general y les afecta angustiosamente. La mayor parte de los deportes tienen connotaciones masculinas, habiendo sido percibidos estereotipadamente por la sociedad como propios de varones; por otra parte, mencionar que un deportista, cuando destaca, adquiere prestigio entre su grupo de compañeros y ante el sexo opuesto debido a la imagen corporal que se consigue. Esta práctica de actividad física está bastante extendida entre la población general sin necesidad de que los practicantes sean deportistas profesionales, de élite o comprometidos en competiciones. Esta práctica de ejercicio físico por razones de atractivo personal correlaciona positivamente con la insatisfacción a causa de la imagen corporal y con los trastornos alimentarios (León y Castillo, 2005; Rosen, 2003; Toro, 1997).


Influencia de la publicidad


Con el paso del tiempo se experimenta un claro incremento de anuncios de varones en prensa diaria, revistas ilustradas, televisión, carteles urbanos, radio, etc. relacionados con la pérdida de peso, con estar en forma y  con la apariencia sexual atractiva. El impacto multisensorial refuerza el mensaje especialmente en varones predispuestos a los trastornos de la alimentación y, actualmente, ya son muchos los que en tales circunstancias, siguen los dictados del mensaje (León y Castillo, 2005; Mangweth et al., 2004; Pope et al., 2000).

Es un ambiente dominado por la publicidad multimedia en el que puede hacerse verdaderamente difícil desobedecer sus sugerencias. Se enfatiza la importancia de la capacidad torácica, brazos y abdomen como ideal de cuerpo perfecto y atractivo para el sexo opuesto y para la sociedad. El prestigio de tal cuerpo ya está enraizado en el medio social. Y esta publicidad no sólo actúa impactando directamente sobre cada adolescente con quien entra en contacto, sino también a través del medio social, es decir, de las personas que comparten la influencia publicitaria. Los estudios sugieren que la presión comparativa social hacia la delgadez fomenta la insatisfacción corporal. Este ambiente repleto de imágenes corporales ideales capta la atención del varón adolescente y supone un factor de riesgo de los trastornos de la conducta alimentaria (Krones, Stice, Batres y Orjada, 2005; Pundik, 2003; Toro, 1997).


Críticas respecto al cuerpo


Representa otro factor de riesgo importante en el desarrollo de los trastornos de la alimentación. Hacemos referencia a varones que han recibido comentarios negativos o burlas respecto a su cuerpo, alguien se ha burlado de ellos llamándoles "gordito", o ha observado como ridiculizaban a otra persona porque le sobraban unos kilos. Estas críticas corporales también pueden ir enfocadas hacia el rendimiento del varón adolescente en alguna práctica deportiva específica, como por ejemplo, el entrenador de natación que le recomienda al varón que vigile su silueta. Además de comentarios negativos referentes al sobrepeso, pueden recibir  críticas acerca de alguna parte concreta de su cuerpo que podrían mejorar o cambiar, desarrollando en ellos una preocupación excesiva en torno a su imagen corporal para ser aceptado. Estos varones rechazan su cuerpo porque no se corresponde al que la sociedad presenta como ideal (Calvo, 2002; Cervera, 2005; Mangweth et al., 2004).


Influencia de la cultura


La influencia cultural resulta evidente en el desarrollo de los trastornos de la alimentación. El anhelo de delgadez es un valor plenamente introducido en nuestra cultura e interiorizado por toda la población. La búsqueda de la perfección moral ha sido sustituida por la persecución de la perfección corporal. Una imagen corporal adecuada a las normas de esta sociedad sería para muchos el medio para conseguir valores como belleza, elegancia, prestigio, higiene, juventud, autoestima alta, aceptación social, estar en forma y búsqueda de perfección (León y Castillo, 2005).

Esta situación se inicia en el siglo XIX cuando la vestimenta y la presentación del cuerpo dejan de ser signos de la situación social del individuo para convertirse en manifestaciones de la personalidad individual; pero no reparan en que esa personalidad individual que tanto les preocupa y ocupa no es más que la copia del modelo corporal vigente (Rosen, 2003; Toro, 1997).

Si el narcisismo, entendido como la sobrevaloración exhibicionista y el culto de uno mismo, ha existido siempre desde que el hombre es hombre, nunca como en nuestra época ha quedado asociado a la imagen corporal. Este deseo de imagen adecuada ya no supone en la mayoría de las personas el anhelo de destacar y ser valorado de modo particular, sino simplemente el ser suficientemente aceptado, o incluso el no sentirse rechazado. En estos varones adolescentes, que sufren sus cambios corporales al compás de las influencias culturales, la restricción alimentaria parece el medio prestigiado y establecido de eficacia demostrada, pues pertenecer a esta sociedad genera una inseguridad desmedida ante la posibilidad de que el cuerpo adquiera una forma y un peso por encima de los cánones impuestos (Calvo, 2002; Pope et al., 2000; Toro, 1997).

Anteriormente hemos visto aquellos factores predisponentes o precipitantes implicados en el origen y desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria en varones adolescentes. Al mismo tiempo, resulta importante tener en cuenta aquellos factores mantenedores implicados en la perpetuidad o prolongación del trastorno de la alimentación, una vez que se ha desencadenado el proceso (Ver Tabla 1).

Como podemos observar existen diferentes factores que inciden para que finalmente el varón adolescente desarrolle un trastorno de la alimentación, pero ninguno de ellos es en sí mismo suficiente. Se necesita de una combinación de los distintos factores, que adquiere características particulares en cada caso. Más que pensarlos como factores distintivos que causan un trastorno de la conducta alimentaria es bueno verlos como factores que hacen que una persona, en este caso el varón adolescente, sea más vulnerable para desarrollar dicho trastorno (Calvo, 2002; Cervera, 2005; Crispo et al., 1998; León y Castillo, 2005; Strober et al, 1997).


Tabla No. 1 - Factores predisponentes y mantenedores


 

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Comentarios a este trabajo



Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:


 

John Cash: Brillante articulo, enhorabuena, un excelente trabajo

 

olga rojas: Felicidades, no sabia que estos trastornos se daban en los hombres, utilizaremos la informacion para presentar un caso en terapia cognitiva.

 

veronica: Excelente articulo, la felicito muy buena informacion me fue de mucha ayuda gracias

 

hernan jair : Contiene un alto contenido, un arduo trabajo por parte del investeigador. Demuestra que hay fenómenos que no tomamos en cuenta.

 

Magu Velasco: Un trabajo con información precisa y bien documentado.

 

Ronald B: Te felicito excelente trabajo, hago este comentario ya que me sirve de mucho para mi estudio de Psicología Clínica.

 

Antonio: Trabajo muy bien estructurado y definido con claras explicaciones y sencillo de entender para aquellos que necesiten conocer estas enfermedades.

 

aurea blanco: A mí me parece que este trabajo es muy bueno ya que mucha gente se centra más en la anorexia femenina sin pensar que tanto hombres como mujeres sufren tal enfermdad. Pienso que este trabajo puede servir a mucha gente para entender mejor la anorexia ya sea en hombres o mujeres.

 



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