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Estrés y ambiente familiar en niños
Cynthia Zaira Vega Valero
Discusión El propósito del presente estudio fue evaluar la relación entre estrés infantil y ambiente familiar. En lo metodológico evaluar la pertinencia del IEI para detectar y discriminar infantes con estrés en diferentes áreas. El análisis de resultados muestra concordancia con las investigaciones; encontramos una relación significativa, aunque baja, entre estrés y ambiente familiar y ausencia de relaciones significativas cuando los infantes no están estresados. En lo teórico, el ambiente familiar auspicia estrés por lo que el bienestar general es alterado. Esperábamos encontrar que a mayor estrés un ambiente familiar desfavorable. Por otra parte, es notorio en este estudio que las niñas se estresan más que los niños, aun cuando los datos recogidos para esta investigación no nos permiten ofrecer una explicación, podemos señalar que en las diferencias de género establecen que la edad es importante para que se presenten problemas psicológicos, por ejemplo, los médicos tienen mayor tendencia a diagnosticar depresión a mujeres que a hombres, aunque muestren resultados similares a la hora de medir la depresión o presenten síntomas idénticos. Especialmente los estereotipos de género que indican que las mujeres tienen propensión a los problemas emocionales y los hombres a los problemas con el alcohol parecen reforzar el estigma social y suponen un obstáculo a la hora de solicitar ayuda utilizando las vías normales, lo cual constituyen una barrera para la identificación adecuada y el tratamiento de los trastornos psicológicos. A pesar de estas diferencias, la mayoría de hombres y mujeres que sufren dolor emocional y/o un trastorno psicológico no son ni identificados ni tratados por sus médicos o bien no recurren a solicitar servicio psicológico. Algunos factores como la discriminación de género y los factores asociados con la pobreza, el hambre, la malnutrición, el exceso de trabajo, la violencia doméstica y los abusos sexuales explican la deficiente salud mental de las mujeres. Existe una relación positiva entre la frecuencia y la severidad de tales factores sociales y la frecuencia y severidad de los problemas de salud mental en las mujeres. Los sucesos graves que causan sentido de pérdida, inferioridad, humillación o aislamiento pueden pronosticar una depresión (Matud, Guerrero y Matías, 2006). En este sentido realizamos un estudio en donde identificamos que las mujeres con doble jornada de trabajo se deprimen y estresan más que los hombres, asimismo, identificamos que la depresión es una variable que tiene peso en la explicación de la presencia de estrés. (Soria, Muñoz y Vega, inédito) Lo anterior está bastante bien documentado con adolescentes y mujeres jóvenes, no obstante con niñas no, por lo que es importante considerar que la evidencia proporcionada en este trabajo debe llamar la atención a los psicólogos del desarrollo y clínicos.
Por otro lado, pensamos que los resultados, aunque moderados, son alentadores al mostrar que el estrés infantil se relaciona de manera significativa con ambiente familiar desfavorable. Por otra parte, tenemos que mencionar que aun cuando fuimos cuidadosos al elegir el instrumento de ambiente familiar, que fue a través de reportes publicados, se debe considerar que este instrumento es para adultos. Dicha circunstancia nos limitó en las posibilidades de realizar más análisis que permitieran extender los resultados del estudio. Creemos que es necesario extender los ámbitos de aplicación del IEI y ponerlo a prueba para evaluar su fiabilidad y validez estadística, convergente y divergente con otras variables como estrategias de afrontamiento, apoyo social, depresión, con el propósito de mejorar el IEI tanto en su fiabilidad como en su validez. Es conocido que cualquier instrumento de medida tiene que contar con niveles de fiabilidad y validez aceptables. La fiabilidad se refiere, en esencia, a la carencia de errores de los instrumentos de medida, denotados como exactitud y precisión de los procedimientos de medición (Kerlinger, 1981; Silva, 1992; Coolican, 1997; Namakforoosh, 2000). Por otro lado, la validez es el grado en que la prueba está midiendo lo que en realidad se desea medir. La validez es respecto del instrumento, lo que se requiere de éste es tener la certeza de que cumple con el propósito para el que fue creado (Coolican, 1997; Namakforoosh, 2000; Kerlinger y Lee, 2002). Así, contar con instrumentos confiables y válidos permite explicar de manera más adecuada el fenómeno psicológico de interés.
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