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Ciberterapia y realidad virtual en terapia psicológica
Leticia Elizabeth Luque Psicóloga
Doctora en Ciencias de la Salud, mención biomedicina, Docente Metodología de la Investigación Psicológica, Facultad de Psicología, UNC Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
Cordoba, Argentina
En psicología, la efectividad de una terapia remite a la utilidad clínica de las intervenciones, que, en términos amplios, incluye la generalizabilidad de los resultados, la viabilidad de la intervención y la eficiencia (Bados, García & Fusté, 2002).
Cuando se hace referencia a la efectividad en Ciberterapia, se analiza la misma en función de la aplicación de las tecnologías en los procesos terapéuticos. Siguiendo lo señalado por Fineberg, Bauman y Sosman (1997), la efectividad de esta aplicación puede y debe ser medida en distintos niveles:
- Capacidad técnica
- Exactitud e impacto del diagnóstico
- Impacto terapéutico
- Resultados obtenidos
En cuanto a la capacidad técnica, ninguna de las herramientas tecnológicas utilizadas es efectiva por sí sola. Es la integración (combinación y balance) de varias herramientas y con distintos fines lo que permite obtener logros reales. El éxito depende también de aspectos tales como la interfaz de interacción utilizada; por ejemplo, si se usa un programa de chat cuyo uso es muy complejo, la comunicación paciente-terapeuta puede verse interferida por este aspecto que es meramente técnico. Por consiguiente, integrar a la terapia una herramienta implica decidir primero si la misma es segura, útil y de fácil manipulación.
El impacto y la exactitud del diagnóstico son estrictamente dependientes del tipo de herramientas que elija el terapeuta. Aquí estamos refiriéndonos tanto a lo tecnológico como a los instrumentos de recolección de datos usados. Suele ser importante que se integren dispositivos de audio y video para disponer de información no verbal, como en una interacción cara a cara. El uso de tests informatizados es un elemento clave en ciberterapia, ya que facilita la recolección de datos y agiliza el proceso diagnóstico. Contar con sistemas de almacenamiento y clasificación de información también es fundamental, aunque sin olvidar aspectos éticos (por ejemplo, tomar recaudos sobre la información disponible en equipos con conexión a Internet).
El impacto terapéutico está determinado por la combinación de herramienta y problemática a resolver, lo que debe ser evaluado por el terapeuta en cada caso concreto. Por ejemplo, debe considerarse qué impacto tiene usar foros de discusión entre sujetos que sufren trastornos de la alimentación, o qué ventajas puede reportar el uso de un entorno gráfico de 3D (realidad virtual) en la resolución de una fobia social, y así para cada caso. Esto significa que no debe aplicarse una herramienta solamente porque se considera que es útil o eficaz; debe evaluarse y verificarse que lo sea realmente para el paciente con quien se trabaja y en función del trastorno que presenta.
En cuanto a los resultados obtenidos, es preciso señalar que no pueden utilizarse como indicadores las expresiones del paciente sobre lo cómodo que se siente en una relación terapeuta-paciente mediada por tecnología, o que se sorprenda por el uso de la RV en un proceso de desensibilización. Tampoco tiene que ver con las tecnologías aplicadas per se. En el logro de resultados lo esencial es la experiencia del terapeuta; es su habilidad como profesional la que le permitirá diagnosticar correctamente, evaluar el progreso real del paciente o la necesidad de modificar los objetivos terapéuticos, entre otros. El terapeuta debe considerar también que hay factores como las actitudes y la autoeficacia hacia las tecnologías (Luque & Avila, 2008) que podrían alterar los resultados obtenidos.
En resumen, el impacto real de las herramientas tecnológicas en el proceso psicoterapéutico no depende de las características de las mismas sino de la habilidad que tenga el terapeuta para integrarlas de manera coherente a sus procedimientos clínicos. Es por esto que el terapeuta debe ser capaz de interactuar con el paciente en las fracciones temporales que todo proceso clínico normalmente requiere, siendo importante también que elija herramientas que le permitan combinar la facilidad de uso con la riqueza comunicacional.
El ciberespacio como espacio terapéutico
Cuando la ciberterapia es completamente desarrollada a distancia, deben considerarse algunos aspectos referidos al ciberespacio, en tanto espacio donde se despliega el proceso psicoterapéutico.
Acordando con Suler (2006) y Wallace (2001), el intrincado y complejo mundo creado por las nuevas tecnologías, permite hablar de la existencia de un espacio social y psicológico llamado ciberespacio. Este espacio abre un campo nuevo de interacciones personales, que requieren lecturas específicas desde la psicología social; a la vez, se convierte en un espacio de trabajo que el psicólogo clínico no puede soslayar. El ciberespacio es un lugar donde las personas interactúan, se encuentran y se pierden, se aman y se olvidan, juegan, hablan, sienten, deliran. Surgen vínculos interpersonales, distintos y no tan distintos a los propios de las relaciones "en-persona"1. Las posibilidades de vinculación y acción dentro del ciberespacio han permitido vislumbrar los beneficios de implementar terapia psicológica mediada y/o asistida por las nuevas tecnologías. Al utilizar Internet y sus prestaciones en la psicoterapia, el ciberespacio es el marco de la interacción paciente-terapeuta; el encuadre terapéutico se produce dentro de ese espacio transicional que supone una extensión del mundo intrapsíquico del individuo (Suler, 2006).
La ausencia física del terapeuta en el lugar donde se encuentra el paciente no es un obstáculo para el proceso terapéutico. Es precisamente la relativa invisibilidad del terapeuta la que puede favorecer en ciertos casos la confidencialidad y la auto-revelación del paciente. Lo esencial es la calidad de la comunicación que se establezca con entre paciente y terapeuta.
En psicología se acepta que el uso de la palabra es esencial en la psicoterapia, y que tanto en lo dicho como en lo "no dicho" (es decir, los gestos, los silencios, el llanto, etc.) se expresan los conflictos, las dudas, los problemas, y también se encuentran las soluciones y las respuestas. Quienes se mantienen escépticos ante la ciberterapia utilizan esto -la importancia de la información paraverbal- como argumento para rechazar el uso de las tecnologías en las terapias psicológicas. No obstante, es preciso considerar que, en la ciberterapia a distancia, la información verbal y paraverbal de la consulta tradicional es sustituida por el estilo y la convicción al escribir, la capacidad de síntesis, la forma de organizar el texto; las inflexiones del habla y la entonación, suplidas por el uso de emoticones o mediante recursos audiovisuales. Las prestaciones de Internet favorecen la rapidez en la transmisión de la información y facilitan el registro de la interacción con el consultante; la capacidad de almacenamiento de los dispositivos actuales permite conservar y clasificar la información escrita generada en sesiones de chat, correo electrónico y foros de discusión, pudiendo combinarla y/o contrastarla con el fin de efectuar un análisis más exhaustivo del componente verbal -algo más que valorado en la terapia cognitiva-.
Además, como se señaló, las nuevas tecnologías permiten la comunicación sincrónica y asincrónica. En la ciberterapia, al aplicar herramientas de multimedia se obtienen las ventajas de la comunicación cara-a-cara (sincrónica); la comunicación asincrónica, por su parte, permite la reflexión y la elaboración de lo que se expresa. Así, es posible obtener ventajas de la aplicación combinada de ambos modos de comunicación, de manera que la interacción terapeuta-paciente no se vea distorsionada aun cuando el vínculo se sostenga en el ciberespacio.
Consideraciones finales
El abaratamiento de los costos de las diversas herramientas tecnológicas, la popularización de la telefonía móvil y los SMS, así como el desarrollo permanente de nuevos dispositivos de tecnología, están incrementando las posibilidades de aplicar ciberterapia en contextos no europeos. Es preciso resaltar que las dificultades señaladas en los inicios de la ciberterapia han sido superadas en virtud del avance periódico y sostenido de las tecnologías; de la misma forma pueden ser sorteadas dificultades que aun existan.
El miedo a las tecnologías y a la deshumanización de la terapia, las dificultades prácticas para utilizar herramientas informáticas, la excesiva estructuración del campo terapéutico, la incapacidad para la creatividad y la innovación en psicoterapia, se cuentan entre los obstáculos que parecen haber tenido y tener esta nueva forma de aplicar asistencia psicoterapéutica dentro de Argentina (Luque, 2007).
Así, el rechazo o las dificultades para la implementación de la ciberterapia en nuestro ámbito no responden tanto a aspectos técnicos o éticos como a prejuicios y mitos difíciles de derribar. Sin embargo, si consideramos que las capacidades de las nuevas tecnologías expanden los caminos por los cuales pueden proveerse tratamientos y, a la vez, tenemos en cuenta que aquellas han impactado y modificado en muchos sentidos nuestra vida cotidiana, es lógico esperar que el psicólogo innove su praxis incorporándolas en distintos sentidos.
Por consiguiente, los psicólogos -los argentinos al menos- tenemos ante nosotros un desafío que nos impone revisar las maneras de ejecutar los procedimientos psicoterapéuticos en la actualidad, e incorporar paulatinamente a los mismos los adelantos técnicos que han mostrado efectividad en otros contextos.
1Suler (2006) se refiere a las relaciones
cara-a-cara como “in-person” para diferenciarlas de las relaciones en el
ciberespacio, es decir, las relaciones mediadas por Internet y sus
prestaciones.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Lucía Ochoa: Felicitaciones. La tecnología en la actualidad es importante y muchas personas recurren a ella como una herramienta. Otras por el contrario porque están aisladas y presentan temor a expresarse directamente de persona a persona. Mi sugerencia es que a veces a través de esta, no se logra una verdadera comunicación y observación del paciente en todo su estado, como si se logra en el consultorio, con una buena empatía y responsabilidad para alcanzar el bienestar Bio-psico-social- Espiritual, independiente del credo y por el contrario si no lo tiene. Bendiciones
Rafael Rivera Rodriguez: El camino que abre la Ciberterapia a las posibilidades de apoyo psicológico es inmenso, y por lo tanto, representa un paso muy grande para los que nos dedicamos a las diversas áreas relacionadas con la conducta humana. El presente artículo me parece muy acertado en la representación de una panorámica general. Felicidades a la autora.
Psic. Arturo Ramirez: La ciberpsicología continúa aun en investigación, pero ya existen pruebas claras del uso y manejo del feedback a distancia por medio de las TICS. A mi parecer es importante considerar qué son emuladores psicoterapéuticos con sus limitaciones profesionales y que por lógica de ingienería de software estos van a ir disminuyendo rapidamente hasta niveles mucho mas complejos que los ya utilizados actualmente en una psicoterapia cognitiva conductual in vivo por dar un ejemplo (Mex UNAM).
yosefin : Creo que como psicólogos debemos utilizar diversas herramientas, y hoy en día la tecnología nos ofrece la posibilidad de tratar pacientes a través de la internet. Pero la gran pregunta ¿Todos los que trabajamos es este campo tenemos la capacidad de hacerlo?
Alex Blanco: Es obvio que las nuevas tecnologías aportan nuevos enfoques a las terapias y tratamientos,pero no son sustitutivas de éstos.EL pasado año hice una pequeña presentación en la universidad sobre el uso de realidad virtual en el tratamiento de la agorafobia.Toda la documentación (poca,por cierto) que revisé coincidía en que los resultados no eran concluyentes,pero que en casos severos las exposiciones controladas en un entorno virtual eran una herramienta utilizada como paso intermedio antes de la exposición real al estímulo fóbico.
rubiela parada: Es un buen trabajo, pero lo que observo en el momento es que el ser humano se limitó a esta nueva realidad aumentaron aun más sus trastornos porque aumenta su ansiedad y estrés su nivel atencional aunque al principio es bueno va desmejorando con su uso. Aunque el paciente es más libre y espontáneo por este medio, sus relaciones sociales afuera disminuyen.