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Propuesta de intervención en pacientes con cáncer de mama en la atención primaria de Salud
Clara Pérez Cárdenas
Aplicación de la estrategia de intervención Las pacientes fueron evaluadas por un equipo multidisciplinario (psicóloga, especialista en medicina interna, enfermera y trabajadora social como elementos presentes siempre) que sesionó en el Policlínico Mario Escalona Reguera, en Alamar (Cuba), al que fueron remitidas por su médico de familia con una breve referencia escrita de la historia de la enfermedad oncológica (localización primaria del tumor, tratamiento que había recibido la paciente y algún dato que considerara de interés). Siempre debía aparecer el dato relacionado con el conocimiento o no que tuviera la paciente de su diagnóstico (con las siglas CD o NCD respectivamente), preferiblemente en la esquina superior derecha de la hoja para orientar al equipo sobre la estrategia a seguir en cada caso en términos de comunicación. Se abrió una Historia Clínica individual con datos de interés para cada especialista y se dio el seguimiento del que cada caso fuera tributario, con la prioridad en el mismo del especialista que más comprometido estuviera por su formación, con las necesidades reales y sentidas de cada paciente. No se limitó el número de encuentros del equipo con éstas. Otra vía que facilitó este seguimiento fueron las visitas a las pacientes, realizadas por parte del equipo en sus propios hogares, las que permitieron además a los miembros del equipo tener un conocimiento más exacto del modo de vida familiar, en la misma medida en que ganaban espacio en esa dinámica de relaciones. La comunidad fue también escenario del seguimiento a las pacientes, en la medida en que los encuentros espontáneos de ellas con algunos de los especialistas del equipo, en cualquiera de las instituciones comunitarias, fueron de intercambio y se aprovecharon para dar respuestas a dudas o preocupaciones de las pacientes, que no tenían que esperar hasta un nuevo encuentro programado. Se desarrolló en cada paciente la estrategia de atención de que cada una era tributaria, realizándose psicoterapia individual, dinámica de pareja, dinámicas de familias, visitas a centros de trabajo en caso de que esa fuera el área de conflicto fundamental de la paciente. Se facilitaron gestiones de ayuda por servicio social y se agilizaron los resultados de algunos servicios brindados por el propio Policlínico (pruebas de laboratorio, servicio de estomatología). Evaluación de la efectividad La efectividad de la intervención en las pacientes se evaluó a través de una entrevista que exploró las mismas variables del diagnóstico. No se consideró ético llevar a la paciente a la difícil tarea de expresión gráfica, por la experiencia en etapa diagnóstica de lo que esta representaba para ellas en términos de reflexiones para elaborar el dibujo, en un momento en que no se podía saber cómo habría evolucionado la paciente. En este momento del estudio hay respuestas significativamente diferentes a favor de una valoración de la enfermedad que si bien reconocen como algo negativo en sentido de pérdida de salud, no es vista como fin de la vida social, espiritual y familiar de las diagnosticadas. Con relación a los elementos incluidos en la red de apoyo de las pacientes no se encontró diferencia significativa en los que las pacientes consideraron parte de sus redes de apoyo social antes y después de la intervención; sin embargo, cualitativamente si se constatan diferencias. Si bien la familia se mantiene como el primer elemento reconocido en esta red, la calidad de los intercambios intrafamiliares es mejor evaluada por las pacientes después de participar en la intervención. De este resultado se deduce que realmente hubo cambios en las familias producto de su participación en las sesiones de discusión grupal que se desarrollaron paralelamente al trabajo con las pacientes y que fueron suficientemente auténticos en estos grupos participantes como para ser percibidos por ellas. Refieren que sus familiares las tienen más en cuenta en las conversaciones y que las tienen más en cuenta en la toma de las decisiones importantes de la familia, lo que las hace sentir que en alguna medida retoman el estatus dentro del grupo y desempeñan el rol que siempre habían tenido en sus familias. Con relación al equipo multidisciplinario por el que fueron seguidas en la Atención Primaria de Salud hubo también un cambio cualitativo favorable en sus apreciaciones; destacan como elemento muy positivo que no hay apuro alguno en los encuentros con el equipo o con parte de éste, cuentan con todo el tiempo que necesiten para expresar lo que deseen, además de la privacidad de esos encuentros, que fue respetada siempre; pues no se permitió la presencia en el local utilizado para los seguimientos o incluso en las visitas al hogar o en los contactos accidentales en el espacio geográfico de la comunidad, que en la conversación que tuviera la paciente con el miembro del equipo, estuviera presente alguien que no fuera aprobado por ella y éstas fueron las mayores diferencias que establecen con relación a la atención secundaria. Se considera un cambio en el elemento que tienen en cuenta para establecer la evaluación: de la garantía material de la atención a la garantía del intercambio, la privacidad y la inmediatez que necesitara. Estas condiciones les facilitaron sentirse cómodas y les permitieron abordar temas que no pueden en otro nivel de atención, relacionados por ejemplo, con su vida sexual y de pareja. En este sentido se encontró que las pacientes hablaban a favor de una satisfacción sexual, sin negar la existencia de dificultades en el funcionamiento en esta esfera de la vida, a partir del criterio del deseo y la frecuencia de estas relaciones sexuales, en los que generalmente reconocen bajos niveles. Como testimonios indirectos se tomaron en cuenta las expresiones verbales de las familias al llegar un miembro del equipo a visitar a la paciente, tales como: "acá está tu Amicoded", "llegó tu hija blanca" (esto en familias de la raza negra), "te voy a pedir que vivas acá (expresiones del familiar al miembro del equipo que llega a visitar) para el apartamento de enfrente, porque cuando estás aquí…, ella es otra persona". "Ven con frecuencia…" después de tu visita, ella pasa unos días…". Todas estas son expresiones de cambio favorable en el estado de ánimo de la paciente al sentirse atendida y denotan el impacto que tiene en ellas la satisfacción de sus necesidades de comunicación incondicional. Se corroboró un cambio a favor de un afrontamiento de un tipo u otro, según la situación concreta que se vivía en cada momento. Las pacientes aprendieron a actuar según el aquí y el ahora, es decir, situaron la enfermedad paralela a sus vidas y no delante de éstas y así se permitieron disfrutar de otros acontecimientos de la vida que ya no existían para ellas. La observación del comportamiento de las pacientes a través de los seguimientos realizados permitió afirmar que en todos los casos (aun en aquellas que inicialmente ofrecieron resistencia a la intervención de algún miembro del equipo) hubo referencias favorables a tener a alguien cerca, en su propia área de salud, que las acompañara, aclarara sus dudas, las visitara en el hogar y las aliviara de sus dolores, no sólo físicos, en el momento exacto en que los tenían. Esta es otra favorable diferencia que encuentran de la atención en la Atención Primaria de Salud con relación a la que reciben en el nivel hospitalario. Conclusiones En general, las referencias de las pacientes posterior a la intervención, con relación al equipo que las ha seguido en Atención Primaria de Salud, fueron favorables; destacaron la sistematicidad en el seguimiento que no se redujo sólo a las consultas, lo que a criterio de ellas denotaba una preocupación mantenida del profesional por ellas. Valoran muy favorable la privacidad de los encuentros y el tiempo que se les dedicó en los mismos. Hay una evaluación menos negativa de la enfermedad en el sentido de que a pesar que sigue siendo algo impactante, las afectadas ya no están sólo centradas en el posible deterioro creciente de sí mismas. Se logra por lo tanto modificaciones en los estilos de afrontamiento a la enfermedad y las pacientes aprenden a disfrutar de actividades que habían perdido el sentido para sus vidas. Tiene apreciación de mejoría en la calidad de la comunicación intrafamiliar, lo que les facilita retomar el rol que desempeñaban siempre en estos grupos. Resulta importante el hecho de que se tuvo la oportunidad de acompañar a algunas pacientes hasta la muerte y en todos los casos, en el periodo terminal, las pacientes solicitaban básicamente al psicólogo (de todos los profesionales del equipo) para confidencias, garantía de cumplimiento de acciones solicitadas por ellas a las familias después de su no existir, o sencillamente era a éste al que le permitía la entrada a su habitación cuando ya no deseaban ver ni hablar con muchas de las personas de su red de apoyo social habitual, lo que demuestra el lugar priorizado otorgado por las pacientes a este profesional de la Salud. Se considera oportuno evaluar la efectividad de estas acciones con pacientes de otros entornos socioculturales y teniendo en cuenta los diferentes estadios de la enfermedad en que se encuentren las mismas.
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