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La relación persona-entorno como fuente generadora de estrés académico
Arturo Barraza Macías
Las características de la persona potencialmente generadoras de estrés
Como afirmé anteriormente el proceso cognoscitivo que hace posible que las demandas del entorno sean valoradas como estresores es la valoración cognitiva que las personas hacen de las mismas. En ese sentido cabe preguntarse ¿Por qué una persona puede valorar, más allá de las características del entorno, como una amenaza o un peligro ciertas demandas del entorno? La respuesta es simple: porque cree que estas demandas desbordan los recursos de que dispone. Ante esa respuesta ahora la pregunta clave es ¿por qué cree esa persona que dichas demandas desbordan los recursos de que dispone? La respuesta a esta pregunta la he buscado en otros procesos cognoscitivos: la autoeficacia y a las atribuciones causales (Barraza, 2007d). Autoeficacia La consecución de determinadas metas constituye un ideal común a todas las personas, una motivación intrínseca que lleva al ser humano a emprender conductas específicas en función de los logros que éste pretende alcanzar. Más no basta con conocer con claridad aquello que deseamos lograr, ni tampoco el mejor medio para poder conseguirlo. No basta con ser capaz de, es preciso juzgarse capaz de utilizar las capacidades y habilidades personales ante circunstancias muy diversas. La percepción de las personas acerca de su propia eficacia se alza como un requisito fundamental para desarrollar con éxito las acciones conducentes al logro de los objetivos personales. Dicha autopercepción, denominada autoeficacia, ejerce una profunda influencia en la elección de tareas y actividades, en el esfuerzo y perseverancia de las personas cuando se enfrentan a determinados retos e incluso en las reacciones emocionales que experimentan ante situaciones difíciles. En definitiva, las creencias de autoeficacia representan un mecanismo cognitivo que media entre el conocimiento y la acción y que determina, junto con otras variables, el éxito de las propias acciones. Esta Teoría ha sido formulada por Bandura (1977, 1982, 1997 y 1999) y su núcleo teórico básico se constituye por los siguientes supuestos: - Las expectativas de eficacia personal determinan el esfuerzo que las personas emplean para realizar una tarea específica así como su grado de perseverancia cuando se enfrentan a situaciones difíciles (Bandura, 1977). - La autopercepción de la eficacia personal determina, en cierto modo, los patrones de pensamiento, las acciones y las reacciones emocionales del ser humano (Bandura, 1982). - Las personas que gozan de un alto nivel de autoeficacia son más eficaces y consiguen más éxitos que aquellas otras con expectativas bajas de eficacia personal (Bandura, 1997). - La percepción de la eficacia personal para afrontar las múltiples demandas de la vida cotidiana afecta al bienestar psicológico, al desempeño y al rumbo que toma la vida de las personas (Bandura, 1999). El constructo de la autoeficacia, sus características, su medida y su repercusión en la conducta humana ha suscitado el interés de investigadores de todos los ámbitos, mayoritariamente en el campo de las ciencias de la salud y en la investigación educativa, con especial hincapié en el área de la motivación académica. La investigación educativa ha realizado múltiples estudios sobre las creencias de autoeficacia, especialmente en el área de la autorregulación y la motivación académica. En este sentido, los investigadores han abordado tres aspectos relacionados con el constructo de la autoeficacia (Prieto, 2003): - Autoeficacia y elección de carrera - Autoeficacia del profesor y práctica docente - Autoeficacia de los alumnos, motivación y rendimiento académico Personalmente, creo que este constructo puede ayudar a explicar el por qué la persona realiza una valoración cognitiva negativa de las demandas del entorno. En ese sentido, la persona cree que no tiene los recursos para afrontar la demanda del entorno porque se juzga poco capaz o incapaz de actuar como lo solicita la demanda, ya sea porque considera que no tiene las habilidades o las destrezas necesarias o porque considera que no posee los conocimientos suficientes. Juanita, alumna de la Escuela Preparatoria Izcalli, se entera por parte del maestro de la asignatura de Química que para poder acreditar el semestre necesita obtener un nueve en la última evaluación. A pesar de que faltan quince días para el último examen, tiempo suficiente para estudiar, Juanita no solamente no estudia sino que manifiesta síntomas inequívocos de estrés y cuando se le cuestiona el por qué de ese estrés manifiesta tajantemente "ya reprobé; soy muy bruta (sic) no voy a poder sacar nueve". Atribuciones causales "La atribución es el proceso por el que las personas interpretan su comportamiento y el de otros, y les asignan causas. El concepto se deriva del trabajo de Fritz Heider y lo han ampliado y mejorado Harold Kelley y otros" (Davis y Newstrom, 2003; pg. 170). Los enfoques basados en la atribución causal (Heider, 1958; Kelley, 1972; Weiner, 1974 y 1986) se interesan por conocer la fuerza motivacional de la reflexión mental que sigue a un evento. Los humanos tendemos a buscar las causas explicativas de la conducta, de manera especial cuando los resultados obtenidos no coinciden con las expectativas previas. Los teóricos de la atribución coinciden en los aspectos cognitivos y racionales de la conducta voluntaria, pero el interés no se centra ni en la determinación de intenciones ni en su cumplimiento, sino que se localiza específicamente en los argumentos explicativos que dan las personas acerca del por qué de los resultados obtenidos, tanto si éstos son percibidos como éxitos o, por el contrario, como fracasos. Se parte de dos supuestos básicos: 1) que cualquier atribución humana obedece a unas determinadas reglas y 2) que las atribuciones causales establecidas van a influir sobre el desarrollo de nuevos comportamientos y futuras expectativas, repercutiendo, en definitiva, en el establecimiento y selección de metas futuras (Weiner, 1986). Por atribución causal se puede entender aquella interpretación que el individuo realiza respecto a los elementos que tienen un cierto grado de responsabilidad sobre el resultado de una acción cognitiva o conducta. La atribución sería aquella inferencia que el individuo realiza para determinar qué ocasiona la situación. Su importancia radica en que dependiendo de esta consideración, el sujeto va a actuar de una u otra manera, evitando o fomentado esta causa. Echevarria (citado por Morgana, 2004) destacó cuatro principios de la atribución: - La atribución causal es una actividad cotidiana. - Las atribuciones no son exactas, ya que existen errores atribucionales. - La conducta depende de cómo las personas perciben e interpretan los hechos. - Los procesos atribucionales cumplen una función adaptativa. Esta teoría ha servido de base a múltiples investigaciones, pudiéndose identificar tres líneas de investigación (Barraza y Ontiveros, 2006): 1. Una primera línea de investigación es sobre el éxito y el fracaso escolar, de hecho, esta línea se constituye en su principal línea de investigación. Una variante de esta línea de investigación relaciona el rendimiento escolar con las atribuciones causales y otros factores motivaciones como sería el caso de las metas académicas. 2. En una segunda línea de investigación, bajo una perspectiva psicológica, se busca encontrar la relación de las atribuciones causales con otros factores motivacionales, cognitivos o metacognitivos. 3. Una tercera línea de investigación, de carácter emergente, es la elección de carrera profesional. Creo que la atribución causal que un alumno le atribuye al logro o no logro de una demanda es lo que posibilita que la considere o no estresor. Cuando el logro, o la respuesta a una demanda del entorno, considera el alumno es atribuible a personas o situaciones ajenas a él (atribuciones externas) es más probable que crea que no puede afrontarla y en ese sentido realiza una valoración cognitiva de carácter negativo que lo lleva a considerar a esa demanda como un estresor. Cuando el logro o la respuesta a una demanda del entorno, considera el alumno es atribuible a él mismo (atribuciones internas), entra el juego la percepción de su propia autoeficacia para enfrentar dicha demanda; si el alumno se considera poco capaz para enfrentar dicha demanda es más probable que el alumno realice una valoración cognitiva de carácter negativo que lo lleva a considerar a esa demanda como un estresor. Pedro y Felipe saben que para pasar la materia de cálculo necesitan aprobar el último examen con una calificación mínima de ocho. Pedro atribuye sus bajas calificaciones anteriores al hecho de no haber estudiado con tiempo, mientras que Felipe atribuye sus bajos resultados anteriores al hecho de que el maestro le revisa intencionalmente mal. En estos dos casos, Felipe es el que, potencialmente, puede llegar a presentar mayor estrés antes del examen ya que en sus resultados prevalece una atribución causal externa. Combinaciones probables entre las características del entorno y las características de las personas que generan estrés académico Si el origen del estrés académico se encuentra en la relación entre las características de las personas y las características del entorno, la tarea de identificar las fuentes del estrés puede aparentar ser una tarea inocua si se toma como base el carácter idiosincrático del proceso, sin embargo, creo se pueden establecer ciertas generalizaciones a partir de posibles combinaciones que potencialmente son generadoras de estrés. Las combinaciones de ciertas características del entorno con ciertas características de las personas aumentan significativamente la probabilidad de manifestar estrés académico. A continuación presento varias combinaciones en donde la probabilidad de que se manifieste el estrés académico es muy alta: - Combinación Uno: Entorno exageradamente demandante + Entorno con demandas altamente impredecibles + Persona generadora de atribuciones causales externas = Estrés Académico. - Combinación Dos: Entorno con demandas novedosas + Entorno con demandas de alta duración + Entorno con elevada intensidad en sus demandas + Persona generadora de atribuciones causales internas + Persona con la percepción de un bajo nivel de autoeficacia = Estrés Académico. - Combinación Tres: Entorno exageradamente demandante + Entorno con demandas novedosas + Persona generadora de atribuciones causales internas + Persona con la percepción de un bajo nivel de autoeficacia = Estrés Académico. - Combinación Cuatro Entorno altamente impredecible en sus demandas + Entorno con demandas de alta duración + Entorno con demandas de elevada intensidad + Persona generadora de atribuciones causales externas = Estrés Académico - Combinación Cinco Entorno escasamente controlables + Entorno altamente impredecible + Persona generadora de atribuciones causales internas + Persona con una alta percepción de su nivel de autoeficacia = Estrés Académico. A manera de cierre Las combinaciones, anteriormente descritas, por mencionar sólo las más claras e identificables a primera vista, aumentan significativamente la probabilidad de que se presente estrés académico; en ese sentido se puede afirmar que dichas combinaciones aumentan la probabilidad de que las demandas del entorno sean valoradas por la persona como estresores. Con la presentación de estas combinaciones cierro, por el momento, la discusión de cómo la relación entre las características del entorno y las características de la persona son la fuente generadora del estrés académico.
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