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El afrontamiento como una vía de intervención en el estrés en padres que se enfrentan al diagnóstico de cáncer en un hijo
Juan Martínez Rodríguez Dr. José Moral de la Rubia Doctor y especialista en Psicología Clínica Miembro Cuerpo Académico consolidado de Psicología Social México
Fecha publicación: 10/marzo/2009
Estrategias de afrontamiento dominantes Tabla No. 16 - Comparación
de las medias en las escalas de afrontamiento de los padres con las
de la muestra 365 estudiantes (González y Landero, 2007a)Debido a que carecemos de estándares de interpretación procedemos, en primer lugar, a desarrollar unas normas argumentativas; y en segundo lugar, comparamos los estadísticos obtenidos con los de la muestra de estudiantes mexicanos (González y Landero, 2007a). Cada una de las escalas de afrontamiento se compone de seis reactivos, los cuales tienen un rango de 0=nunca a 4=casi siempre, pasando por los valores: 1=pocas veces, el 2=a veces y el 3=frecuentemente. Por lo tanto el recorrido de cada escala puede variar de 0 a 24. Si multiplicamos estos valores por el número de reactivos (6) podemos definir intervalos de interpretación. A tal fin se toman los valores 1 y 4 como puntos de corte para definir puntuaciones bajas y altas. Así, se podría considerar que puntuaciones en la escala entre 0 a 6 reflejan un empleo de la estrategia de baja frecuencia, entre 7 y 18 de frecuencia intermedia y entre 19 y 24 de alta frecuencia. Con base en estos valores de interpretación y las medidas de las escalas se juzga si una estrategia es dominante (alta frecuencia) o no (baja frecuencia). Las mujeres usan con alta frecuencia el focalizarse en la solución del problema (25.33), la religión (23.60) y la reevaluación positiva (20.47). Los hombres usan con alta frecuencia sólo el focalizarse en la solución del problema (20.73). Todas las demás estrategias quedarían en un intervalo intermedio. Más próxima al límite alto estaría la búsqueda de apoyo social en las madres (17.80); y más próxima al límite bajo, la expresión emocional abierta de agresividad en los hombres (9.93) (ver Tabla No. 15). Por tanto, el focalizarse en el problema es la estrategia dominante, más en la mujeres, y la menos usada es la expresión de agresividad, a la que acuden menos los hombres. También domina en la mujer la religión, reevaluación positiva y búsqueda de apoyo social. En la muestra conjunta de madres y padres varones (n=30), las medias de la focalización en la solución del problema (23.03) y religión (20.23) son las únicas que quedan por encima de 18, es decir, en el intervalo de alta frecuencia (ver Tabla No. 1). La comparación de las medias en las escalas de afrontamientos de los padres con las medias de los estudiantes se realiza con la T de Student para una sola muestra, de ahí que sólo especificamos la media obtenida por los estudiantes. La prueba contrasta si el valor hipotetizado (la media de la muestra de estudiantes) se halla dentro del intervalo de confianza del estadístico de la presente muestra. Hay diferencias marcadas en casi todas las escalas, lo que refleja que la situación altera y moviliza más las estrategias de afrontamiento. Con los estudiantes sólo hay equivalencia en la búsqueda de apoyo social en la muestra conjunta; en evitación en la muestra de madres; y en búsqueda de apoyo social y la reevaluación positiva de la situación en la muestra de padres varones. Ambos padres se apoyan más en la religión, presentan más focalización negativa en sí mismos, más solución de problemas, más reevaluación positiva de la situación, más expresión emocional abierta de agresividad y más evitación que los estudiantes. La diferencia es muy fuerte en las tres primeras estrategias de afrontamiento indicadas. La diferencia es mínima en búsqueda de apoyo social (ver Tabla No. 16). ![]() Comparación de las estrategias de afrontamiento por grupos de estrés en madres y padres varones
No hay diferencia significativa en la frecuencia con que las madres clasificadas como estresadas (PSS?30) o no estresadas (PSS<30) emplean las siete estrategias de afrontamiento (ver Tabla No. 17). No obstante, los promedios presentan las tendencias hipotetizadas. El grupo de madres con estrés promedian más alto en expresión emocional abierta de la agresividad, evitación y focalización negativa en sí mismas. El grupo de madres sin estrés promedia más alto en búsqueda de apoyo social, religión, solución de problemas y reevaluación positiva. Tabla No. 17 - Comparación en las estrategias de afrontamiento entre el grupo de madres con o sin estrés (PSS?30) ![]() Se observa diferencia significativa en la frecuencia con que los padres clasificados como estresados (PSS?30) o no estresados (PSS<30) emplean dos estrategias de afrontamiento. La evitación es más frecuente entre quienes sufren más estrés y la reevaluación positiva de la situación es más frecuente entre quienes no lo sufren. Los promedios restantes presentan las tendencias hipotetizadas, salvo la búsqueda de apoyo que es más frecuente entre los padres estresados. El grupo de hombres con estrés promedian más alto en expresión emocional abierta de la agresividad y focalización negativa en sí mismo. El grupo de hombres sin estrés promedia más alto en religión y solución de problemas (ver Tabla No. 18). Tabla No.18 - Comparación en las estrategias de afrontamiento entre el grupo de padres varones con o sin estrés (PSS?30) ![]() Conclusiones La evitación es el tipo de afrontamiento más relacionado con el aumento del estrés en ambos géneros y la reevaluación positiva con su disminución. Las mujeres tienden a usar más el afrontamiento focalizado en la solución del problema y la reevaluación que los hombres, por el contrario, los hombres usan más la evitación que las mujeres. El apoyo social no muestra un beneficio claro en la mejora del nivel de estrés en ambos géneros, pero es más ineficaz entre los hombres. Como se esperaba, la estrategia de afrontamiento dominante en ambos padres es el enfocarse en el problema, lo que beneficia al niño y su supervivencia, además de la religión. Aunque el nivel de estrés percibido es equivalente estadísticamente entre ambos cónyuges, la tendencia a un mayor nivel de estrés en el hombre es clara. Debido al tamaño pequeño de la muestra, las pruebas de contraste se vuelven muy conservadoras, es decir, tienden a mantener la hipótesis nula incrementando el error tipo 2 (cuando en realidad es falsa). Por el tipo de afrontamiento predominante ante la enfermedad del hijo se puede explicar el hecho que los hombres muestren más estrés que las mujeres. No obstante, también señalamos a modo de hipótesis que puede tener más peso la carga económica de la enfermedad en el hombre por su rol social tradicional de sostén económico de la familia. El nivel de estrés es alto en la muestra, pudiendo la mitad requerir apoyo psicológico, incluso más los hombres que las mujeres, siendo este nivel constante en el primer mes y medio. Se sugiere intervenir en cualquier momento de este lapso de tiempo. Por la alta prevalencia de la ansiedad se aconseja evaluar el estrés y diseñar intervenciones de apoyo para los padres en los centros de atención oncológica pediátrica, siendo clave la asistencia del padre. Asimismo, se recomienda incrementar la participación de los padres varones en el cuidado del niño para reducir el estrés. Sería importante incrementar la cohesión y comunicación entre los cónyuges, pues las correlaciones no significativas en estado emocional y afrontamiento podrían estar indicando un distanciamiento, esto es, el que cada uno se las arregle solo como pueda con sus angustias. Se sugiere en estudios futuros contemplar el factor de la carga económica del tratamiento como estresor, el papel de la corta edad de los niños (menores de dos años o infantes) en la relación con el estrés, el efecto del género del evaluador en el reporte de estrés en los padres varones y la baja correlación entre los reportes de los cónyuges. Además, se propone modificar la escala de focalización negativa en sí mismo, centrándola más en sentimientos de culpa, y la de búsqueda de apoyo social, haciéndola más específica a la situación, con lo cual se generaría un cuestionario de afrontamiento aplicado a la evaluación de los padres ante enfermedades crónicas pediátricas, como el cáncer.
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