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Reminiscencia e historia de vida: La atmósfera personal del anciano
Objetivos terapeúticos básicos La terapia de la reminiscencia se considera un factor importante en el trabajo con personas con demencia, "el recordar" un elemento que todos realizamos y necesitamos a lo largo de nuestras vidas. Popularmente se alza como una de las mejores opciones en la intervención psicosocial y una estrategia actual muy eficaz en el trabajo con adultos mayores (Jonsdottir, Steingrimsdottir y Tryygvadottir, 2001), del mismo modo Capuzzi y Gross (1990) destacan la notoriedad de la técnica tanto en instituciones como en otras estancias. Son muchos los objetivos abordados con los principios pragmáticos de la reminiscencia, tal y como postula Webster (1995), algunas de las funciones perseguidas por su proyección son: - Acercar al mayor al fortalecimiento de su propia identidad - Exteriorizar las vivencias que tiene el adulto mayor y hacerse participe de ellas - Descubrir los aspectos no conocidos y entrañables del protagonista - Animar a la conversación de hechos, reanudar o crear vínculos informales con otras personas, añadir puntos en común - Preparar al adulto mayor para la muerte, o hacer una retrospectiva que ayudaría a fortalecer la valía y el bagaje experiencial para hacer frente a la inevitable expiración La reminiscencia se convierte en un mantenimiento de la intimidad o una forma de rescatar viejos episodios (positivos o negativos) que abstraigan una lección o una enseñanza, relegar confianza en los demás. Como un mecanismo para evitar el aburrimiento y mantener a los participantes alejados de las preocupaciones diarias y fortalecer una ayuda cooperativa con el establecimiento de nuevas amistades. El encadenamiento de recuerdos, agrupándolos en categorías y archivándolos en una dimensión temporal proporciona la elaboración de una memoria de acontecimientos autobiográficos, la historia de vida puede ser trabajada y, finalmente, elaborada en varias sesiones. La actividad queda enfocada a la liberación de memorias placenteras, recuerdos felices, vinculando así al sujeto con sus logros pasados y momentos emotivos. Junto a esta puntualización, el objetivo de la técnica yace aunado con la práctica de las funciones mentales superiores, memoria y la capacidad de trabajar su funcionamiento. La presentación de estímulos asocia recuerdos, el sujeto informa de su interés, se motiva al relatar sus momentos, se anima la disponibilidad de un tiempo de ocio y disfrute grupal así como a una comprensión de su individualidad. La transmisión de historias importantes en la existencia del participante, su ofrecimiento de información, reconocer que se trata de una actividad evolutiva unida a una acepción valorativa, en palabras de Mañós (1997), hace que el sujeto recupere su experiencia pasada envuelta por el sentimiento. Como mencionan Lieberman y Tobin (1983) la interacción verbal asumiendo recuerdos y experiencias íntimas, es destacable dentro de las premisas de esta técnica. El interés terapeútico y autobiográfico Una amplia revisión a la literatura del tema emplaza a conocer los beneficios y mejoras que produce en los mayores, el ejercicio de la reminiscencia y sus aspectos positivos sobre la salud mental y la satisfacción vital son significativos. Cuando la persona se encuentra en la etapa de la vejez o en los últimos años de sus vidas, la historia vital ya se encuentra prácticamente construida y consolidada. Los recuerdos pasados cobran gran relevancia en su proceso de reflexión y análisis de acontecimientos vividos. Se documentan amplias ventajas y avances satisfactorios en la práctica de la terapia de la reminiscencia con adultos mayores que residen en entornos institucionales. La recuperación de recuerdos y viejos momentos, el intercambio de experiencias, la rememoración de logros y glorias pasadas se asocia con múltiples beneficios tanto en las esferas psicológicas, sociales, emocionales y relacionales. Se han reportado estudios que consideran resultados positivos en la intervención con pacientes con demencia (Kiernat, 1979; Broker y Duce, 2000; Mackinlay y Trevitt, 2003; Baillon, Van Diepen, Prettyman, Redman, Rooke y Campbell, 2004) junto con mejoras en el trabajo de la cognición en la recuperación de recuerdos (Lai, 2004), y prosperidades en el comportamiento indeseable (Woods, Spector, Jones, Orell y Davies, 2005). Gran parte de las investigaciones destacan una mejora de calidad y bienestar de los mayores y una relación positiva en su satisfacción vital (Erickson, 1968; Lowy, 1982; Haight, 1988; Hosenfeld, 1989; Burnside y Schmidt, 1994; Capps, 1998). En el trabajo en grupos, se han observado considerables avances en el establecimiento de redes sociales, nuevas amistades, dando lugar a una positiva socialización entre sus miembros (Parsons,1983; García Minguez ,Barranco Navarro,Cano García 1988; Burnside y Schmidt,1994; Larson, 2001; Westerhof, Bohlmeiger y Valemkamp, 2005). Desde el punto de vista psicológico, se han registrado importantes mejoras en el estado anímico (Bohlmeiger, Smith y Cuijpers, 2003) y en la mejora del tratorno depresivo (Christopher, 1986; Taylor-Price, 1995; Capps, 1998; Ashida, 2000; Cappeliez y Watt, 2000; Jones y Becklittle, 2002; Bohlmeiger, Smith y Cuijpers, 2003; Serrano, Latorre, Gatz y Montañés, 2004 y Woods, Spector, Jones, Orell y Davies, 2005). Del mismo modo, se han registrado buenos resultados frente a la ansiedad (Scates, 1982), el aumento de la autoestima (Lovelady, 1987; Wang, 2004) y correlacionando con una alta autoeficacia (Rybarczyk y Auerbach, 1990). Entre algunas ventajas más, despierta una autoimagen y concepto positivos y un mantenimiento de la identidad (Wong y Watt, 1991; Bluck y Alea, 2002; Cappeliez y O'Rourke, 2002), satisface un sentimiento de integridad y totalidad (Portnoy y Woods, 1990) y el conocimiento personal (Gibson, 1994; Woods, Spector, Jones, Orell y Davies, 2005). Se ha analizado su adecuación al trabajo en grupo, logrando un bienestar psicológico en esta modalidad (Sheridan, 1991; Burnside y Schmidt, 1994; Taylor-Price, 1995; Cook, 1998) un aliciente para hacer frente al duelo (Elde y Rosenblett, 1990) y además crea una situación propicia para ayudar al ajuste y adaptación (Christopher, 1986; Harper, 1993; Sherman, 1993). La memoria biográfica del sujeto (memoria episódica), aparece reflejada en la actividad de estas sesiones, la tendencia habitual del adulto mayor a relatar sus acontecimientos de vida, sus anécdotas y momentos más significativos gozan de gran importancia, le ofrece una vuelta a estas vivencias que reponen la placidez o la satisfacción que encierra ese recuerdo, el estado anímico cambia, el sujeto se encuentra feliz, orgulloso, tranquilo, añora la virtud pasada que entrelaza con la sabiduría, el sentirse dueño de ese acontecimiento, propietario de esas emociones y agraciado por ese suceso que en su día rebosó felicidad y que al rememorarlo llena de nuevo el corazón de gratos y afables momentos. Conclusiones Heterogéneos y profusos estudios en esta materia, coinciden en mostrar la eficacia de la técnica de la reminiscencia en su aplicación en la intervención geriátrica. Su naturaleza y características proporcionan contundentes avances y mejoras en diversos déficits que se registran en este grupo de edad. Gran parte de los conocimientos adquiridos en las investigaciones han sido extrapolados a la intervención con pacientes con demencia, estableciendo destacables progresos en áreas cognitivas, sociales, anímicas y conductuales. La reminiscencia aparece como una de las técnicas trascendentes en el logro de la satisfacción en la vida y en la calidad del bienestar de los adultos mayores residentes en entornos institucionales.
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