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Tres fases descriptivas en torno a la sustentabilidad


 

Cruz García Lirios
Investigador docente y consultor en Desarrollo Organizacional Sustentable
Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad de México, México




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Trabajo publicado el 05 de febrero de 2009

 



Resumen


El Desarrollo Sustentable es expuesto en tres fases. En la primera fase, se describen las entidades que moderan el impacto de las problemáticas que impiden a la humanidad desarrollarse ambientalmente. En la segunda fase, se revisan las teorías sociales que se han utilizado para aproximarse a las problemáticas ecológicas. Finalmente, en la tercera fase, se plantean los alcances y límites de las propuestas biosféricas.


Palabras claves: Desarrollo sustentable, racionalidad, igualdad e inclusión social.

 

 


Delimitación del problema


Los efectos del crecimiento económico de las generaciones actuales sobre el desarrollo sustentable de las generaciones futuras han sido moderados por tres entidades: el Estado, la comunidad y el individuo.

La primera entidad moderadora es el Estado y sus correspondientes políticas públicas, ejecutadas por sus correspondientes instituciones, han sido estudiadas principalmente desde disciplinas como la sociología, la economía y la ciencia política. La formación del Estado moderno inició durante el Renacimiento en la Europa del siglo XIV, las ciudades se consolidaron como ejes económicos con sus correspondientes migraciones de campesinos que se transformaron en comerciantes o proletarios con más obligaciones de explotación que de derechos civiles, políticos y laborales. La consecuente producción masiva de mercancías y subsiguiente expansión del comercio tuvo en el Absolutismo, al principal sistema político sustituto de los sistemas feudales latifundistas: el poder se concentró en el monarca.

Sin embargo, el incremento de la actividad industrial implicó el tráfico de mercancías entre entidades de consumo claves. Estos eran los estamentos (formas de organización feudal) que a finales del siglo XVII perdieron su poder de legitimidad y utilidad para la naciente burguesía. El trabajo del agricultor se expropió y se liberó junto con los productos agrícolas. Ambos fueron distribuidos como mercancías: cotizados, comprados y vendidos como cualquier producto industrial del siglo XVIII.

Una nueva forma de producción industrial sustituyó a los talleres artesanales con la contratación de oficiales para la creación de excedentes que superaron la demanda local y global posteriormente. Con base en una normatividad mercantil, se garantizó la producción y el trabajo en las ciudades.

La descripción de la formación del Estado moderno inicia con los principios iusnaturalistas del Estado monárquico. El Iusnaturalismo es un conjunto de supuestos que tratan de justificar la pertinencia de un Estado que ordene el desorden en que vive la humanidad gobernada por la ley del más fuerte. Al estar en guerra de todos contra todos, causada por deseos que hacen antisociales a las personas, debe imponerse la voluntad de un monarca para conservar la seguridad de un grupo desunido por sus intereses particulares. Los individuos pactan un acuerdo para formar una sociedad estable siendo la renuncia a sus derechos naturales el principal costo que deben pagar.

"Es una forma llena de formas, la forma de su inauguración es una ausencia que brilla. Aparte de las formas del lenguaje, los objetos los recuerdos y los mitos, la sociedad también tiene las formas del ritmo, los jueces y las funciones, los ritmos tienen la forma de una espiral envolvente, los juegos la forma de un organismo; las funciones de una maquinaria (Fernández, 2004: 199)".

Una vez formado este Leviatán debe formarse, para conservar su coerción, un ejército lo suficientemente poderoso para evitar, y si es el caso, calmar posibles rebeliones. La monarquía absoluta considera que el monarca debe asumir toda la responsabilidad de conciliar a cualquier precio y con cualquier medio los intereses de los habitantes. Más adelante, con la monarquía mixta (parlamentaria y constitucional) el monarca no podría delegar el poder ni siquiera al parlamento, salvo con el único límite que tendría una recién formada constitución. Esto indicaba que el poder del monarca se regulaba mediante un conjunto de leyes estatuidas que quizá no le permitieron actuar como lo haría el ente más fuerte en el Iusnaturalismo.  

Esta descripción de una humanidad irracional, la cual debe someterse a un orden supremo que la lleve a la buena convivencia, está instaurada en dos elementos muy importantes: la constitución y la voluntad del monarca.

Precisamente, surge la necesidad de equilibrios entre los poderes ejecutivo (monarca), legislativo (parlamento) y judicial (magistrados). No se concibe un poder mayor a otro, más bien el poder dividido y a la vez moderado entre estos tres elementos.

En contraste, al plantearse un contrato social, se reflexiona sobre la propiedad privada y el peligro que se corría al vivir en una sociedad donde todos eran dueños de todo porque sus derechos naturales los justificaban. Es así como al no haber las garantías básicas, se plantean tres principios de desigualdad económica, política y social, siendo la obtención y reconocimiento de una propiedad el primer indicador de diferencia en la sociedad. La segunda desigualdad humana sería la política que no le asistía a los súbditos, sólo al monarca. Es así como en un Estado despótico las garantías de propiedad, al ser exclusivas de la familia monárquica, constituyen la tercera desigualdad de la humanidad: la libertad cuando menos económica.

Se necesitaba un contrato social para evitar esas tres desigualdades. Dicho contrato social fue el bosquejo de un Estado democrático y la supresión del despotismo en Francia. Los acuerdos y las coincidencias como la expresión de las voluntades individuales fueron el contenido de este contrato. De esta forma, la soberanía popular tuvo tres características: unicidad, indivisibilidad e inalienabilidad.

Sin embargo, si a lo irracional le correspondía la naturaleza humana entonces a lo racional, la civilización humana. En consecuencia, la suma de racionalidades individuales devendría en una racionalidad objetiva: el Estado monárquico representado por un individuo racional y representante de los individuos racionales. La irracionalidad quedó excluida del poder político, después económico y se adentró en la cultura para después resurgir como estructura recuperable en la comprensión de los procesos comunitarios que se contraponen a la racionalidad económica o al homus economicus que tomaba las decisiones a partir de un cálculo de probabilidades consecuentes.

De este modo se justifica una desigualdad humana: La razón no es para todos, su ausencia deslegitima todo sistema político alterno. Sólo la libertad se garantiza en un Estado racional. Lo racional legitima el poder sea político y económico. Esto implica un paradigma precursor que orientó a la humanidad hasta el contexto actual en el que deviene un paradigma alternativo, orientador de un proyecto que a la humanidad le permitirá crear las instituciones necesarias para moderar el efecto del crecimiento económico reflejado tanto en la extinción de los recursos naturales energéticos, como en el bienestar subjetivo. Dicho proceso implica la concepción de un proyecto favorable a la humanidad y a su entorno: El Desarrollo Sustentable.

Antes bien, las relaciones y los modos de producción son los fundamentos socio históricos para develar el proceso de acumulación del capital como proceso contradictorio, en el que una burguesía acumulaba la riqueza usurpando el trabajo de los proletarios y deteriorando el medio ambiente. En consecuencia, surge  la supresión del Estado como moderador de los efectos del sistema económico sobre el comportamiento humano y su entorno. Esto es un error, porque los sistemas al configurarse por una relación indirecta de elementos exógenos sobre endógenos requiere de elementos moderadores que les permitan dicha relación. Es decir, un modo de producción requiere de una entidad reguladora de esas relaciones. Un modo de producción no se impone directamente, se legitima indirectamente a través de leyes, creencias, conflictos y negociaciones. Esto significa un proceso en el que una racionalidad económica se confronta con una irracionalidad afectiva en un escenario que se ha estado desgastando.

La historia de la formación del Estado moderno, tiene dos vertientes: la primera indica que el Estado ha sido una entidad que regula y hace compatibles los intereses humanos: la segunda vertiente denuncia que el Estado ha sido un instrumento para ejercer el poder político y económico. El ejercicio de dicho poder se ha centrado en la explotación, deterioro y extinción tanto de los recursos naturales como de los recursos humanos. En tal sentido, el Estado ha sido lo suficientemente conciliatorio para retardar la extinción de la biodiversidad y con ella la muerte de la humanidad como la conocemos hasta hoy.

El crecimiento capitalista implicó la división de lo público (rubros administrados por el Estado) y lo privado (rubros administrados por las personas). En efecto, lo público tuvo que ver con actividades económicas que pretendían determinar el destino de las personas. En tanto, lo privado, fue una concepción para explicar la agencia del individuo ante la estructura social que el Estado comenzaba a administrar. Lo público, fue un escenario en el que el Estado monopolizó los derechos civiles para modificar el conflicto o lucha de clases y el consecuente cambio social como lo planteó el estructuralismo marxista.

El Estado liberal como regulador de la vida social, política y económica subordinó el interés comunitario al interés particular, esto implicó a una naciente ideología liberal. El Estado otorgó a los individuos las herramientas y las oportunidades para organizar el progreso de un país, garantizando los procesos que favorecen la propiedad privada. La razón implicó el progreso y la fe significó el atraso social. Por lo tanto, el Estado sólo resguardó los derechos a la libertad de los individuos.

Las clases trabajadoras se movilizaron (huelgas, mitines, plantones, marchas y manifestaciones) para exigir su bienestar social al Estado liberal. Las asambleas proletarias discutieron la pertinencia de crear instituciones para subsanar los problemas de justicia social.  

El Estado liberal se transformó en el Estado social benefactor que promovió la justicia social. La ideología liberal también se trasformó en una ideología de beneficencia social: un pensamiento liberal fue justo cuando no benefició a la mayoría.

Precisamente, durante los gobiernos de Ronald Reagan en los Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido durante la década de los ochenta, sus programas  tuvieron seis ejes principales:

1. Privatización de empresas públicas.

2. Recorte a las prestaciones sociales.

3. Combate a la ineficacia pública.

4. Reducción de impuestos.

5. Incentivo a la eficiencia y a la eficacia. 

6. Límites a los privilegios de los sindicatos.


Posteriormente, durante el gobierno de Tony Blair en el Reino Unido, el Estado liberal plantea una tercera vía a partir de un programa de cuatro contenidos:

 1. Aligerar la regulación de las actividades empresariales.

 2. Aliviar las cargas sociales impuestas a los empresarios.

 3. Reducir los costes de la seguridad social.

 4. Privatización de los servicios públicos.

En esencia, el Estado liberal plantea como principal factor de crecimiento económico a la ventaja competitiva estructurada a partir de creencias y percepciones de libertad de elección, conocimientos y habilidades técnicos productivos. En contraste, la burocracia estatal inherente a la ausencia de competencia sería el principal obstáculo de la prosperidad social al restringir los derechos de crecimiento económico individual. Estas consecuencias pueden observarse en tres sectores; sanitarios, educativos y laborales.

En el sentido sanitario. Los resultados del programa liberal en el Reino Unido y los Estados Unidos implicaron el cobro de los servicios de salud o el subsidio a quienes pudieran costear una cuenta de seguro personalizada. El esquema de pensiones solidario característico del Estado social fue sustituido por el sistema de administradoras de fondos de retiro en cuentas individuales. La solidaridad característica entre las cuotas de trabajadores que consistía en pagar más si los ingresos eran mayores, fue desplazada por el esquema de cuotas personalizadas en las que los trabajadores aportaban según un parámetro mínimo.

En el sentido educativo. Las universidades públicas compitieron con las universidades privadas por el reclutamiento, selección, formación y titulación de estudiantes en áreas científico-tecnológicas más que en las áreas sociales y humanidades. Se privilegió un pensamiento deliberado, planificado y sistemático en la solución de necesidades ante el pensamiento lateral, heurístico e improvisado. Este primer tipo de pensamiento impactó en el desarrollo tecnológico sin prever las consecuencias en el medio ambiente y con ello en las futuras generaciones. En contraste, el segundo tipo de pensamiento social humano que consistía en la contemplación de la naturaleza más que en su transformación, fue estigmatizado como globalifóbico y con ello se ocultaron los cuestionamientos al progreso humano y su correspondiente crecimiento económico.

En el sentido laboral. Los sindicatos fueron los principales afectados en sus privilegios enunciados en los fondos de pensión colectiva sustituidos por fondos de retiro individuales. Los salarios bajos y la consecuente disminución del poder adquisitivo propiciados por las políticas públicas inflacionarias en detrimento del pleno empleo.

La globalización es parte del proceso expuesto en el que la localización es su complemento antagónico. Esto significa a los flujos económicos y humanos concentrados en las ciudades desarrolladas al mismo tiempo que quienes se quedan en sus lugares de origen se arraigan identificándose con el mundo global a través de los medios masivos de comunicación. Internet, como la principal ventana a las imágenes y discursos, promueve ideas y sentimientos de pluralidad como libertad de elección y competencia. En contraste, en las zonas comunitarias se gestan sentimientos de solidaridad. Ambos son consecuencias de lo global y lo local que se ubican en cinco dimensiones.

 

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Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:

 

Diana Cahuich Campos: En la búsqueda de información para mi tesis de doctorado me encontré con este artículo, que de manera muy clara explica, causas y efectos de diversos elementos que participan en el Desarrollo Sustentable y el bienestar. Muchas gracias

 

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