Creo que estos ejemplos bastan para comprobar que el avance de la ciencia por descubrimientos científicos y la adquisición del conocimiento científico no depende de métodos. Tampoco se puede confundir y exagerar el papel del azar como hacen algunos defensores de la metodología al sugerir que es imposible que un vendedor de periódicos descubra por azar la teoría de la relatividad. Esta clase de razonamiento, lejos de confrontar las ideas que tratan de confrontar, lo único que hace es desprestigiar la inteligencia de quien la profiere. Algunos autores, en su afán de defender la estructura racional paracientífica sin alcanzar la necesaria estatura intelectual ni conocer bien de epistemología, han llegado incluso a burlarse de Feyerabend, jugando como juglares con la frase "todo vale". Lógicamente, esa no es la clase de descubrimientos que se hacen por azar. Es obvio que no es el azar el que dirige el afán cognoscitivo. Lo que se trata de entender es que mientras sigamos buscando el saber regidos por los preceptos del método, nunca haremos ningún descubrimiento ni por azar. Lo máximo que podemos hacer es confirmar o rechazar unas hipótesis que se plantean bajo los cánones de una racionalidad dada, para un experimento diseñado dentro de los mismos esquemas de racionalidad, todo lo cual viene predefinido por la metarracionalidad del método. Para descubrir algo necesitamos escapar de ella, pues de lo contrario no lo podríamos reconocer ni aunque lo estuviéramos viendo.
Muchas veces, la oportunidad para descubrir sucede por azar; de pronto la realidad nos sorprende, y es entonces cuando debemos emprender una reorganización cognitiva a fin de comprender el fenómeno, o el prodigio del conocimiento no tendrá lugar. Nada de esto sucede si transitamos dentro de la metarracionalidad de un método que orienta nuestro accionar y razonar, pues ella nos dictará la clase de cosas que debemos buscar y cómo entenderlo. Los fenómenos pasarán de largo como han pasado durante miles de años a la vista de todos, hasta que alguien tuviera las condiciones para lograr el conocimiento, es decir, alguien con las capacidades del núcleo central de la ciencia, capaz de escapar a la metarracionalidad prevaleciente y fundar un nuevo saber a través de un cambio urgente de su racionalidad. Fueron los casos de Darwin y Einstein, por ejemplo. Sería una excelente ayuda remitirse a la amplia bibliografía existente sobre la actividad científica. Véase, por ejemplo, la detallada narración de John Gribbin (1986) sobre el descubrimiento de la molécula del ADN o mejor aún, su formidable Historia de la Ciencia.
El hecho es que basándonos en la objetividad de los acontecimientos históricos de la ciencia, no hay nada que pueda llevarnos a una conclusión cercana siquiera a la idea prevaleciente hoy de ciencia como "el conocimiento que se logra por aplicación del método". Nosotros vamos a asumir el concepto de ciencia como el conocimiento que surge por observación y razonamiento antes que por la simple aplicación de un método. De tal modo, queda hecha la línea que separa a un lado la ciencia verdadera, aquella donde el conocimiento surge por la observación, el libre pensar y, sobre todo, la disposición a cambiar las formas de racionalidad, con una actividad inquisidora persistente sobre la realidad y orientando dicha actividad de manera intuitiva e incluso azarosa; y al otro lado la paraciencia, predominante en los ambientes académicos, regido por un pensamiento congelado que se limita a la aplicación rutinaria de teorías y métodos consagrados como dogmas, y donde la "investigación científica" se limita a establecer correlaciones matemáticas entre variables. Sin emplear los mismos fundamentos distintivos, pero acercándose hacia la misma perspectiva, Francisco Covarrubias ha hecho la siguiente diferenciación:
"Se observa, e. g., que la mayoría de los defensores rabiosos de determinados métodos de investigación jamás han empleado método alguno porque nunca han hecho investigación concreta que no sea la de interpretar cómo investigan los demás". (Covarrubias, 2007). Y más adelante aclara:
"En los procesos de investigación los científicos van generando técnicas, procedimientos y estrategias metodológicas para construir conocimientos, que los hace centrar su atención en el descubrimiento de la lógica ontológica de los objetos reales aludidos y no en el método seguido para lograrlo" (Covarrubias, 2007).
Es verdad que los científicos del núcleo central nunca se ocupan de metodologías. Esto no quiere decir que no construyan sus métodos y estrategias y que no manejen sus instrumentos. Y esto es algo que ya deberían saberlo en la psicología de la ciencia, si no se ocuparan de cosas insulsas como los "rasgos de personalidad del científico" y cosas por el estilo. Se trata de evaluar y reconocer las actitudes, valores, estructuras racionales y presiones sociales del hombre de ciencia como de los otros participantes del escenario científico. Ya antes hemos señalado los tópicos que deberían ser del interés de una psicología de la ciencia, y estas van más allá de ocuparse de rasgos, lo que vemos como una tarea que no conduce a nada, a menos que se pretenda que la psicología señale quién califica como científico en base a un perfil de personalidad. Si ello no va a ocurrir, sería mejor que se olviden del estudio de rasgos. Como contribución y ejemplo de una psicología de la ciencia, Covarrubias ha hecho algunas observaciones muy interesantes para comprender la actuación no sólo del científico sino del epistemólogo y del metodólogo:
"La reflexión epistemológica exige una personalidad irreverente, hipercrítica y aguda que conduce, la mayoría de las veces, a la constitución de sujetos soberbios e intolerantes a las críticas de los demás. (…) El metodólogo, en cambio, es mucho más modesto que el epistemólogo pero, al igual que éste, casi siempre se encuentra muy alejado de las prácticas investigadoras concretas, por lo que se basa más en las explicaciones que dan los científicos de cómo investigan, que en experiencias personales al respecto. Pero no siempre los científicos hacen realmente sus investigaciones como dicen que las realizan, no porque mientan deliberadamente, sino porque como su formación epistemológica se dio exclusivamente en la racionalidad de una teoría determinada, no siempre pueden identificar su filiación teórica y las implicaciones lógicas de su práctica investigadora. Por esto es por lo que, muchas de las veces, por partir de supuestos falsos se realizan grandes constructos metodológicos erróneos, como es el caso del método hipotético-deductivo".
"El estudio de las estructuras metodológicas requiere de personalidades sistematizantes, meticulosas y pulcras que conducen, muchas de las veces, a la constitución de sujetos apocados, mecanicistas, obsesionados por el procedimiento y el formato, y con alcances intelectuales muy reducidos. (…) Así, se observan pilas de obras de un sólo metodólogo con títulos diferentes pero que dicen lo mismo, aunque presuman de estar referidas a prácticas disciplinarias científicas distintas. Esta centración en la sistematización de lo tecno-procedimental de la práctica constructora de conocimiento, impide la percepción de la ubicación de esas prácticas en la lógica de la investigación científica y su filiación a los grandes corpus teóricos. Podría tratarse incluso, en algunos de los casos, de estar cerca de un gran descubrimiento científico pero, la centración intelectual en la práctica investigadora impide su percepción".
"El científico especializado sabe mucho de poco y su centración en el conocimiento específico llega al detalle, tanto en lo que a conocimiento generado se refiere, como a las maneras en las que fue generado. Sin embargo, la ausencia de una concepción totalizadora le impide la vinculación de la lógica ontológica de su objeto con una concepción ontológica abstracta y de las técnicas y procedimientos de investigación utilizados por él, con una concepción epistemológica general, lo cual impide el diseño de nuevas estrategias metodológicas y la construcción de teorizaciones con logicidades distintas, colocando la práctica investigadora en la continuación permanente del ejercicio de una misma lógica, cerrada a toda posibilidad de rupturas o incorporaciones de nuevas formas o contenidos ónticos y epistémicos propios de racionalidades distintas a la asumida acríticamente" (Covarrubias, 2007).
Adicionalmente a esfuerzos comprensivos de este tipo, la psicología de
la ciencia debería ocuparse no del científico como persona, tal como
equivocadamente se ha planteado, sino del científico como agente
cognitivo y también de todos los participantes en cada uno de los
segmentos vinculados a la ciencia, por ejemplo, los que existen en el
ambiente académico. La ciencia no es un club campestre donde podemos
ocuparnos de la personalidad de sus miembros, la ciencia es un concepto
abstracto que alude a una actividad cognitiva superior de cierta clase
de personas excepcionales, de quienes sólo es relevante su actividad
cognitiva y ningún otro aspecto de su vida personal. La ciencia tampoco
es una actividad cultural masiva, como se asume en los ambientes
universitarios. La ciencia actúa como factor modelador con efectos
directos e indirectos sobre cada segmento social, y en cada uno de
ellos se manejan diferentes concepciones y actitudes hacia ella.
De
manera que hacer un estudio social sobre la ciencia no puede considerar
bajo los mismos términos todos y cada uno de los segmentos sociales,
como equivocadamente se plantea, siguiendo por seguir las
prescripciones del método general. Es necesario hacer distinciones
cualitativas. En otras palabras, debemos detenernos a pensar cómo
podemos entender lo que deseamos entender. Eso es actuar
científicamente. Debemos ahora revisar las concepciones cientificistas
debido a que ellas interfieren con lo que debiera ser el desarrollo
natural de la psicología como esfuerzo cognoscitivo orientado al
estudio y comprensión del ser humano y sus sociedades. Curiosamente, la
psicología, lejos de ocuparse de estudiar previamente estas formas
cognoscitivas lo que ha hecho es regirse por ellas. El estudio de las
formas de pensamiento ha sido dejado de lado por la psicología. No es
de extrañar entonces que desde otras disciplinas nos reorienten la
actividad.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Silvia Castillo: Es un trabajo maravilloso. me gustaria que hubiera mas del mismo autor, tienen unas ideas muy claras y acertadas. Hacen falta este tipo de aportes para el verdadero avance de la Psicologia. Mil felicidades.
Xochitl: Me parece muy interesante este artículo.
Felicidades y gracias por compartir sus conocimientos.
Gloria Gallego: Me queda muy clara la propuesta crítica, pero no hay propuestas sobre nuevos métodos para acceder al conocimiento del ser humano.
Alicia A.: Agotador el artículo pero valiosísimo. Considero que es un instrumento básico para reflexionar sobre lo que estamos haciendo en psicología. Es verdad que siguiendo el método científico la psicología no ha conseguido practicamente ningún aporte significativo. Habría que meditar en como salir de este agujero.
Joel Perez: Me parece que el autor hace un minucioso análisis de las formas tradicionales de operar en el ambiente psicológico y queda claro, al menos para mi, que todo ese procedimiento se lleva a cabo por costumbre o imitación, pero que no se sustenta en razones válidas. Me parece un excelente trabajo que en verdad nunca había leido. No es muy común encontrar alguien dando la contraria al pensamiento general y al proceder generalizado. Creo que este artículo debería ser de lectura obligatoria en todo recinto donde se enseñe psicología.
Bernardo: Considero que aborda problemas sensibles de la psicología a la altura de la segunda parte del texto. No obstante hay un discurrir cuasi-sociológico, en el cual el autor termina repitiendo aquello que critica y cuestiona, quizás por estar empeñado en una batalla personal con otros autores, de lo cual atestigua el vocabulario empleado. Realmente creo que el artículo tiene puntos fuertes, pero que el desarrollo y la mezcla de lo personal, con algunas contradicciones del autor, echan por tierra el aporte pretendido.
juan rafael sanchez: Considero que son muy importantes estos aportes sobre los avances del tema que se aborda, así como también ayuda a estimular y mejorar el conocimiento de todos aquellos que nos gusta documentarnos para mejorar nuestro conocimiento.
monica: Es un artículo de gran ayuda. Es un tema super importante que despejó varias dudas e incógnitas que tenía. GRACIAS
Héctor K. B.: Muy bueno el discurrir intelectual sobre el tema. El aporte esclarecedor sobre las actividades científica y para-científica, realidad que se da no sólo en psicología, sino tambien en las otras ciencias.Felicitaciones.