Para graficar mejor la idea, imaginemos los campos del conocimiento como una serie de círculos concéntricos empezando por un pequeño núcleo central en donde se concentra lo que es ciencia, alrededor de él un círculo concéntrico algo amplio en donde se reúne la paraciencia con su método científico y, finalmente, para no entrar en mayores detalles, un círculo mayor al que llamaremos la exociencia, donde hay una variedad enorme de formas cognoscitivas no necesariamente vinculadas con ni interesadas por la ciencia. Naturalmente, la cantidad de personas implicadas en cada círculo va creciendo, desde una porción muy reducida y selecta de personas al interior del núcleo, con habilidades y capacidades cognoscitivas extraordinarias, y luego una cantidad de población que va creciendo a medida que se aleja del núcleo, y que exhibe otro tipo de capacidades cognitivas cuya calidad va perdiéndose a medida que se aleja del núcleo. Es justamente en este sentido que se comprende la necesidad de recurrir a métodos en los círculos paracientíficos, ya que se trata de una población amplia y heterogénea que ha terminado en dichos círculos no por sus cualidades cognitivas especiales ni por sus intereses estrictamente cognoscitivos, sino llevados por la inercia de una dinámica social que exige a toda la sociedad una certificación universitaria para poder laborar. Por ello, resulta ingenuo esperar que esta población desarrolle de manera natural una actividad de investigación científica a menos que se le proporcione métodos y toda una gama de conceptos utilitarios ya predefinidos. En general, es necesario comprender que en cada uno de estos ambientes definidos por los círculos concéntricos cognoscitivos que se expanden alrededor del núcleo central de la ciencia existen:
1. Conocimientos específicos que se van haciendo más generales a medida que se alejan del núcleo central de la ciencia.
2. Concepciones y valores acerca del conocimiento.
3. Concepciones acerca de las formas de obtener conocimiento.
4. Diversos grados de libertad en las acciones orientadas a obtener conocimientos.
5. Capacidades para realizar procesos orientados a obtener conocimientos.
6. Actitudes personales y sociales hacia el conocimiento en general.
7. Intereses personales y sociales por cada clase de conocimiento.
La psicología bien podría ocuparse del estudio de todos estos aspectos, pero por lo menos de los dos últimos. Sin embargo, no se ha interesado por ninguno. En los últimos tiempos, han surgido disciplinas como la "psicología social de la ciencia", la "psicología cognitiva de la ciencia" o simplemente "psicología de la ciencia" pero lo han hecho para ocuparse de aspectos insulsos como la personalidad del científico, la creatividad, las estrategias de solución de problemas, etc. Rubén Ardila (2005) ha dicho, en su reciente libro La ciencia y los científicos,algo que parece poco inteligible:
"el objetivo de la psicología de la ciencia consiste en descubrir las contribuciones específicas de la disciplina psicológica a la mejor comprensión de la ciencia. Su unidad de análisis es el científico individual en el contexto social". Es decir, la "psicología de la ciencia" no sería nada nuevo ni diferente sino apenas la simple aplicación de los "hallazgos y teorías de la psicología como disciplina". Además, su foco de estudio no sería la ciencia sino la propia psicología. Parece que su primer problema será cómo determinar quién puede ser considerado un científico en cualquier contexto social. Más adelante, Ardila se pone una trampa y tropieza con ella sin darse cuenta cuando dice.
"La psicología de la ciencia reconoce, por otra parte, que en el comportamiento del científico inciden tanto factores racionales como irracionales. Las creencias científicas no siempre se producen, se adoptan, se mantienen ni se modifican por causas estrictamente racionales". (Ardila, 2005)
Visto así, la psicología de la ciencia sería una metarracionalidad capaz de discernir qué es irracional y qué no lo es al interior de la ciencia. Más aun, el psicólogo sería un científico excepcional que permanecería al margen de las creencias irracionales para poder evaluar a la ciencia, sin haberse ocupado antes de la propia psicología como ciencia. Pero hay que recordar que, según Ardila, tampoco se trata de estudiar a la ciencia sino apenas a los científicos como personas. Al final de cuentas, tal como lo plantea Ardila, la llamada "psicología de la ciencia" no pasaría de ser la psicología personal de algún científico en concreto. Por último señala su cauce ideológico y su limitación al señalar que es "empírica y sujeta a la contrastación". Si alguien se ha preguntado a estas alturas para qué puede servir una disciplina como esta, Ardila nos responde: "tiene numerosas aplicaciones en la educación de los científicos, en la organización de la comunidad científica y en la explicación del mundo psicológico de los científicos". Todo lo cual no pasa de ser, desde nuestro particular punto de vista, una simple creencia irracional.
Rubén Ardila asume por válidos todos los postulados que rigen en el
ambiente paracientífico académico llegando a decir incluso que "los
enemigos de la ciencia han entrado al mundo académico... atacando a la
ciencia desde adentro". La buena noticia es que la ciencia está a
salvo. No se trata de la ciencia sino del cientificismo académico que
se aglomera alrededor de la ciencia generando conductas ritualistas
credos de fe y creencias irracionales, como los del método científico y
el empirismo, aun -y principalmente- al interior de la psicología. Hay
un afán permanente del cientificismo académico por ser confundidos con
la ciencia, por ello es indispensable trazar esta línea divisoria.
Con
esta distinción podemos también advertir que el análisis de lo que
podríamos llamar "pensamiento científico", refiriéndonos a sus formas
de racionalidad, se hace sumamente difícil en los ambientes del círculo
central de la ciencia. En cambio, se vuelve fácil reconocerlas en los
ambientes inmediatos que la rodean, es decir, en los círculos
paracientíficos, ya que ellos mismos se esfuerzan por definir una
estructura racional rígida que los oriente hacia el pensamiento
científico que creen haber reconocido, y se esfuerzan por exhibir estos
modelos de acción ritualista con orgullo. Podríamos llamar a esto
"pensamiento paracientífico" y diferenciar claramente sus formas de
racionalidad, y bastaría empezar analizando su primera propuesta
teórica que es la metodología de la investigación, empleando incluso su
misma lógica.
Basándonos en el pensamiento paracientífico,
debemos atenernos a los hechos objetivos y tratar de ser empíricos.
Recolectaremos algunos datos de la historia y los confrontaremos con
los fundamentos del método, sólo para comprobar que la historia de los
descubrimientos científicos del último siglo está llena de azar más que
de métodos, y especialmente en la física, considerada la ciencia por
excelencia. Por ejemplo, en 1896 Becquerel descubrió accidentalmente la
existencia de unos rayos misteriosos que provenían de una sal de
uranio, se trataba nada menos que de la radiactividad. Luego vendría
una larga e increíble secuencia de descubrimientos determinados
básicamente por la curiosidad, la imaginación, la perseverancia, la
intuición y también el azar y la buena fortuna de los científicos. Por
ejemplo, en 1938, Otto Hahn descubrió accidentalmente la fisión nuclear
cuando intentaba crear átomos pesados mediante el bombardeo de átomos
ligeros. Suponía que los neutrones serían absorbidos por los núcleos de
los átomos bombardeados, sin embargo, descubrió que había producido
varios isótopos de bario. Igualmente, en 1985, Harold Kroto y sus
colaboradores recalentaron con láser un poco de grafito esperando
formar nuevos alótropos del carbono suponiendo que serían moléculas
largas, pero en su lugar descubrieron una hermosa forma cilíndrica a la
que bautizaron como Buckminster Fuller, pero conocida vulgarmente como
fullereno, o simplemente futboleno por la semejanza que tiene la
molécula C60 con una pelota de fútbol. Podríamos dar una interminable
lista de descubrimientos científicos de este tipo pero escapa de
nuestro propósito.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Silvia Castillo: Es un trabajo maravilloso. me gustaria que hubiera mas del mismo autor, tienen unas ideas muy claras y acertadas. Hacen falta este tipo de aportes para el verdadero avance de la Psicologia. Mil felicidades.
Xochitl: Me parece muy interesante este artículo.
Felicidades y gracias por compartir sus conocimientos.
Gloria Gallego: Me queda muy clara la propuesta crítica, pero no hay propuestas sobre nuevos métodos para acceder al conocimiento del ser humano.
Alicia A.: Agotador el artículo pero valiosísimo. Considero que es un instrumento básico para reflexionar sobre lo que estamos haciendo en psicología. Es verdad que siguiendo el método científico la psicología no ha conseguido practicamente ningún aporte significativo. Habría que meditar en como salir de este agujero.
Joel Perez: Me parece que el autor hace un minucioso análisis de las formas tradicionales de operar en el ambiente psicológico y queda claro, al menos para mi, que todo ese procedimiento se lleva a cabo por costumbre o imitación, pero que no se sustenta en razones válidas. Me parece un excelente trabajo que en verdad nunca había leido. No es muy común encontrar alguien dando la contraria al pensamiento general y al proceder generalizado. Creo que este artículo debería ser de lectura obligatoria en todo recinto donde se enseñe psicología.
Bernardo: Considero que aborda problemas sensibles de la psicología a la altura de la segunda parte del texto. No obstante hay un discurrir cuasi-sociológico, en el cual el autor termina repitiendo aquello que critica y cuestiona, quizás por estar empeñado en una batalla personal con otros autores, de lo cual atestigua el vocabulario empleado. Realmente creo que el artículo tiene puntos fuertes, pero que el desarrollo y la mezcla de lo personal, con algunas contradicciones del autor, echan por tierra el aporte pretendido.
juan rafael sanchez: Considero que son muy importantes estos aportes sobre los avances del tema que se aborda, así como también ayuda a estimular y mejorar el conocimiento de todos aquellos que nos gusta documentarnos para mejorar nuestro conocimiento.
monica: Es un artículo de gran ayuda. Es un tema super importante que despejó varias dudas e incógnitas que tenía. GRACIAS
Héctor K. B.: Muy bueno el discurrir intelectual sobre el tema. El aporte esclarecedor sobre las actividades científica y para-científica, realidad que se da no sólo en psicología, sino tambien en las otras ciencias.Felicitaciones.