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Revista » Psicología Social y Comunitaria » la violencia en república dominicana: naturaleza, evolución reciente y perspectivas de control

La violencia en República Dominicana: Naturaleza, evolución reciente y perspectivas de control


 

Mayra Brea de Cabral
Psicóloga
Ph.D. en Psicología
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Santo Domingo, República Dominicana


Dr. Edylberto Cabral
Universidad Autónoma de Santo Domingo

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b. Factores socioeconómicos, ciclos económicos y políticas públicas

Son muchos los estudios que demuestran teórica y empíricamente los profundos vínculos que existen entre los factores socioeconómicos y el auge de la violencia en nuestra región. Factores como el nivel de desarrollo económico, la magnitud de la pobreza y la desigualdad del ingreso, los grados  de urbanización y hacinamiento, los niveles de desempleo (sobre todo en la población joven), la inflación y la formación de los salarios reales, los niveles de educación, el capital social de las comunidades, son factores a tomar muy en cuenta junto a factores de orden y justicia que actúan como persuasivos-disuasivos o estimulantes de la violencia en determinadas circunstancias. Aún más fuertes son las relaciones entre el ciclo económico, sus fases de auge y de depresión o crisis con el aumento o reducción de la violencia, la efectividad del gasto social, el tipo de política pública (social, de orden y justicia) frente a la violencia y la delincuencia, la naturaleza de la violencia inercial y el incremento o reducción de la pobreza y desigualdad del ingreso (ver, entre otros, el trabajo de Fajnzylber, Pablo, Lederman, D, Loayza, N, 2001).

 

En estudios sobre la naturaleza de la violencia dominicana hemos mostrado esos vínculos con suficientes argumentos (ver Cabral y Brea, 1999, 2001 y 2003; Brea, Mayra, 2001; Brea y Cabral 2006 y 2007). En nuestros primeros estudios relacionando los factores socioeconómicos con la violencia, primero mostramos que hay una clara tendencia de los países latinoamericanos a tener menores tasas de homicidio cuanto mayor sea el nivel de ingreso medio (medido por el Ingreso Nacional Bruto -INB- per cápita o por el Producto Interno Bruto -PIB- per cápita reales), siempre que ese nivel sea compensado también con relativos bajos niveles de pobreza y de desigualdad en el ingreso. Tales son los casos de Uruguay, Chile, Argentina, Costa Rica y Panamá. También ocurre lo contrario, países con bajos niveles de ingreso y altos grados de desigualdad y pobreza se encuentran entre los países con más altas tasas de homicidio (El Salvador, Guatemala y Honduras). Sin embargo, países como México y Brasil con muchas desigualdades sociales presentan altas tasas de homicidio en la región a pesar de sus relativos altos niveles de ingreso per cápita. República Dominicana ocupa una franja intermedia entre los países de la región, su tasa de homicidio se corresponde con la magnitud de su ingreso y sus niveles de pobreza y desigualdad del ingreso. Igual acontece si conectamos los niveles de violencia con el gasto social y con el gasto en materia de orden y justicia, existiendo una tendencia inversa: a mayores gastos públicos en esos aspectos, menores tasas de homicidio y viceversa.

Observaciones que hemos venido realizando en nuestros más recientes estudios, ponen en evidencia también, que cuando las condiciones socioeconómicas mejoran en el país, como consecuencia de un aumento importante del PIB/Cápita, los homicidios tienden a reducir sus tasas de crecimiento o a decrecer en términos absolutos, mientras que, cuando se reduce la tasa de crecimiento o decrece el PIB/Cápita, la tasa de violencia tiende a aumentar, tal como se muestra en la siguiente tabla:

 


Tabla No. 2 - Crecimiento económico y crecimiento de la violencia
(Valores de variación porcentual promedio anual)

 


Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Central y de  la Policía Nacional

 

 


En el caso dominicano, sin embargo, las políticas públicas aplicadas durante décadas contra la violencia y la delincuencia, cuando no han sido incoherentes, han resultado ser inconsistentes. La aplicación de políticas sociales inefectivas y pro cíclicas junto a políticas desbordadas de "mano dura" han servido para aumentar excesivamente la tasa de violencia en los periodos depresivos y han sido incapaces de reducirla, como es previsible, en los periodos de auge económico.

 

c. Drogas y alcohol


El cuadro de violencia en su complejidad no es posible entenderlo en la región sin considerar el tráfico y consumo de drogas y alcohol y la proliferación de las armas de fuego. Las actividades relacionadas con las drogas particularmente se encuentran estrechamente vinculadas a la emisión de violencia, tanto a la de tipo criminal como a la violencia no delictiva. Nuestro país, no sólo se usa cada vez más como puente para el tráfico de drogas proveniente de Suramérica hacia Norteamérica y Europa, sino además, como mercado interno que se amplía día a día. Las actividades con drogas están penalizadas según nuestra Ley 50-88, y son consideradas también acciones ilícitas en la gran mayoría de los países vecinos. Para nadie es un secreto, sin embargo, que el tráfico y consumo de drogas han aumentado considerable y consistentemente durante los últimos años en toda la región, más aún en Centroamérica y el Caribe. Paralelamente, con ello han aumentado por igual las muertes causadas por este tipo de actividad criminal. En nuestro territorio, se han hecho frecuentes las escenas de enfrentamientos armados entre bandas juveniles que se disputan el control de los puestos de distribución de drogas.


En República Dominicana, del 1988 al 2006, fueron sometidos por drogas 59.418 personas (un promedio de 9 personas diarias). Las Drogas constituyen la tercera causa de reclusión en la República Dominicana según el Primer Censo Penitenciario realizado en el 2006 (el 18% de los apresados). En los primeros diez años (1988-1998) el promedio anual  de sometidos por drogas fue de 2.300 personas, en cambio, en los posteriores siete años (1999-2006) este promedio anual ascendió a 4.880 sometidos, es decir, un incremento de más de 112%. En el mes de octubre del año 2008, Saúl Pimentel, en el diario digital dominicano "almomento.net", publicó que en tan sólo ocho días las autoridades detuvieron a 408 personas por narcotráfico, un promedio de 51 personas diarias de acuerdo a declaraciones o a datos de la Dirección Nacional de Control de Drogas. Si las autoridades mantuvieran ese ritmo de detención, o sea, si esta cifra de 51 personas detenidas en un día la consideráramos la cifra promedio durante todo el año, estaríamos frente a una cifra realmente sobrecogedora (51 x 30 días x 12 meses = 18,360). Este delito, en consecuencia, tiene un aumento sumamente preocupante. Por otro lado, debemos recordar que los jóvenes consumidores de drogas en muchas ocasiones tienen que apelar a actos delictivos para obtener los recursos que les permita poder consumirlas. El alcohol, como agente desinhibidor, también se relaciona al incremento de los homicidios, sobre todo en los casos de riñas y la violencia doméstica, siendo más frecuentes en los días festivos y fines de semana. Investigaciones efectuadas en el país señalan un alto consumo de alcohol en los jóvenes y a edades muy tempranas de la adolescencia.

En conclusión, las  drogas y el alcohol son factores que potencian de forma extraordinaria la violencia en nuestros países.


d. Las armas de fuego

En muchos países de la región, el elevado índice de violencia y de criminalidad se encuentra también muy relacionado con la gran disponibilidad de armas de fuego. Algunos estudios reportados muestran que "la utilización de armas de fuego aumenta la probabilidad de que los hechos de violencia terminen con la muerte de alguna persona" (Informe Armas de Fuego y Violencia, PNUD, San Salvador, 2003). El armamentismo incrementa las muertes por armas.


En República Dominicana, según declaraciones emitidas por el Secretario de Estado de Interior y Policía (SEIP), Dr. Franklin Almeyda, en julio del 2006 había 159,648 armas registradas legalmente (Declaración del Secretario del 30 de junio de 2006 en el espacio televisivo Rueda de Prensa, Canal 13); posteriormente, en junio del 2008, el superintendente de armas de la SEIP ante la prensa nacional reportó la cifra de 193,000 armas legalizadas, luego, el 11 de noviembre de ese mismo año, el Dr. Almeyda declaró, en el desayuno del Listín Diario (Declaración del Secretario de Interior escrita por Then Guzmán en el desayuno del Listín Diario el 11 de  noviembre de 2008, Listín Diario, sección La República, p 10.), que en ese momento 202,460 civiles poseían armas legales, sin incluir los militares y policías, lo que significa que en 2 años y 4 meses se legalizaron más de 42,000 nuevas armas de fuego en dicha Secretaría, representando un aumento de 26.53% para ese período. Por otro lado, el Observatorio Ciudadano del Ayuntamiento del Distrito Nacional, mediante una encuesta realizada en marzo del 2008, estima que 214,663 personas en el Distrito Nacional portan o tienen armas de fuego legales, lo que representa el 30.8% de esa población capitaleña. 

Estudios reportados por Brea y Cabral (2006) señalan que el porte de armas legales se elevó del 1999 al 2005 de 10,410 a 99,209, para un incremento de más de 853%, y cálculos conservadores durante el interregno del 2003 al 2005 estiman que fueron otorgados en el país cerca de un promedio de 270 autorizaciones de armas diariamente. Se desconoce la magnitud real de la posesión ilegal circulante, considerada también muy alta, y según expertos ronda cerca de 200,000 armas, cuya fuente principal de abastecimiento es el contrabando proveniente del vecino país de Haití, entre otros. Al parecer, el armamentismo es indetenible, y lamentablemente, las propias autoridades han reconocido que alrededor del 66% de las muertes criminales en el país se han producido con armas legales.

 

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Comentarios a este trabajo



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gloria henriquez novza: Comparto con los compañeros que han hecho la valoración del trabajo. Lo recomiendo a mis colegas para tener una panorámica general del fenómeno criminal, en especial en República Dominicana

 

Indiana Tamarez: Excelente aporte, magnífica estadística, enfoque claro y objetivo.....gracias por compartir!!

 

Ruben Garcia : Es un excelente trabajo, completo en información, felicitaciones me ha servido de mucho, para una investigacion de la criminalidad en Dominicana, que me lo asignaron en criminología una materia de mi carrera de derecho en Venezuela.

 

Luciano Sánchez: Se que en sus años de profesora e investigadora ha recibido muchas felicitaciones por la gran labor que desempeña, para que todo aquel que busca información sobre estos temas pueda documentarse con mucha mayor facilidad y darse cuenta con estadísticas de como andamos. Gracias

 

Ulises: Su trabajo amerita que no sólo sea leido, sino aplicado para neutralizar la violencia que convive entre nuestra sociedad. ¡Felicidades!

 

marianger m.: Es un excelente trabajo, muchas felicidades, está muy completo y no sólo sirve para estudiantes de psicologia, yo estudio derecho en la universidad autónoma de Santo Domingo (UASD)y me ha servido de mucho para una materia llamada criminología, muchas gracias por los aportes.

 

Greicy Ruiz: Un Trabjo muy completo. Felicidades.

 

Yesenia Feliciano: Este trabajo es muy excelente y contribuye al desarrollo investigativo del comportamiento al ser humano y aporta a la ciencia.

 

remberto a. baez: Que bueno contar con datos tan importantes como estos, para poder ver como va evolucionando nuestra sociedad y de donde viene tanta criminalidad.

 

Thania Torres: Es un trabajo excelente y me va ayudar mucho para mi ensayo de psicología social, soy mexicana y me identifiqué con muchos de los puntos mencionados que vive mi país.

 

Carlos A. Ramírez Cubilete: Valoro sobre manera el esfuerzo realizado, para obtener estas infomaciones que tienen altísimo valor.

 

Kelina DeJesus: Estoy muy orgullosa de su trabajo lo he leído y me encantó soy Dominicana, y estudio psiquiatría en la universidad de Elizabeth New Jersey Mucha Felicidades.

 

Mireya Ofelia Acosta Sanchez: Excelente, felicitaciones.

 



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