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La violencia en República Dominicana: Naturaleza, evolución reciente y perspectivas de control
Mayra Brea de Cabral Dr. Edylberto Cabral Universidad Autónoma de Santo Domingo
b. Factores socioeconómicos, ciclos económicos y políticas públicas En estudios sobre la naturaleza de la violencia dominicana hemos mostrado esos vínculos con suficientes argumentos (ver Cabral y Brea, 1999, 2001 y 2003; Brea, Mayra, 2001; Brea y Cabral 2006 y 2007). En nuestros primeros estudios relacionando los factores socioeconómicos con la violencia, primero mostramos que hay una clara tendencia de los países latinoamericanos a tener menores tasas de homicidio cuanto mayor sea el nivel de ingreso medio (medido por el Ingreso Nacional Bruto -INB- per cápita o por el Producto Interno Bruto -PIB- per cápita reales), siempre que ese nivel sea compensado también con relativos bajos niveles de pobreza y de desigualdad en el ingreso. Tales son los casos de Uruguay, Chile, Argentina, Costa Rica y Panamá. También ocurre lo contrario, países con bajos niveles de ingreso y altos grados de desigualdad y pobreza se encuentran entre los países con más altas tasas de homicidio (El Salvador, Guatemala y Honduras). Sin embargo, países como México y Brasil con muchas desigualdades sociales presentan altas tasas de homicidio en la región a pesar de sus relativos altos niveles de ingreso per cápita. República Dominicana ocupa una franja intermedia entre los países de la región, su tasa de homicidio se corresponde con la magnitud de su ingreso y sus niveles de pobreza y desigualdad del ingreso. Igual acontece si conectamos los niveles de violencia con el gasto social y con el gasto en materia de orden y justicia, existiendo una tendencia inversa: a mayores gastos públicos en esos aspectos, menores tasas de homicidio y viceversa. Observaciones que hemos venido realizando en nuestros más recientes estudios, ponen en evidencia también, que cuando las condiciones socioeconómicas mejoran en el país, como consecuencia de un aumento importante del PIB/Cápita, los homicidios tienden a reducir sus tasas de crecimiento o a decrecer en términos absolutos, mientras que, cuando se reduce la tasa de crecimiento o decrece el PIB/Cápita, la tasa de violencia tiende a aumentar, tal como se muestra en la siguiente tabla:
Tabla No. 2 - Crecimiento económico y crecimiento de la violencia (Valores de variación porcentual promedio anual)
![]() Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Central y de la Policía Nacional
c. Drogas y alcohol El cuadro de violencia en su complejidad no es posible entenderlo en la región sin considerar el tráfico y consumo de drogas y alcohol y la proliferación de las armas de fuego. Las actividades relacionadas con las drogas particularmente se encuentran estrechamente vinculadas a la emisión de violencia, tanto a la de tipo criminal como a la violencia no delictiva. Nuestro país, no sólo se usa cada vez más como puente para el tráfico de drogas proveniente de Suramérica hacia Norteamérica y Europa, sino además, como mercado interno que se amplía día a día. Las actividades con drogas están penalizadas según nuestra Ley 50-88, y son consideradas también acciones ilícitas en la gran mayoría de los países vecinos. Para nadie es un secreto, sin embargo, que el tráfico y consumo de drogas han aumentado considerable y consistentemente durante los últimos años en toda la región, más aún en Centroamérica y el Caribe. Paralelamente, con ello han aumentado por igual las muertes causadas por este tipo de actividad criminal. En nuestro territorio, se han hecho frecuentes las escenas de enfrentamientos armados entre bandas juveniles que se disputan el control de los puestos de distribución de drogas. En República Dominicana, del 1988 al 2006, fueron sometidos por drogas
59.418 personas (un promedio de 9 personas diarias). Las Drogas
constituyen la tercera causa de reclusión en la República Dominicana
según el Primer Censo Penitenciario realizado en el 2006 (el 18% de los
apresados). En los primeros diez años (1988-1998) el promedio anual de
sometidos por drogas fue de 2.300 personas, en cambio, en los
posteriores siete años (1999-2006) este promedio anual ascendió a 4.880
sometidos, es decir, un incremento de más de 112%. En el mes de octubre
del año 2008, Saúl Pimentel, en el diario digital dominicano
"almomento.net", publicó que en tan sólo ocho días las autoridades
detuvieron a 408 personas por narcotráfico, un promedio de 51 personas
diarias de acuerdo a declaraciones o a datos de la Dirección Nacional
de Control de Drogas. Si las autoridades mantuvieran ese ritmo de
detención, o sea, si esta cifra de 51 personas detenidas en un día la
consideráramos la cifra promedio durante todo el año, estaríamos
frente a una cifra realmente sobrecogedora (51 x 30 días x 12 meses =
18,360). Este delito, en consecuencia, tiene un aumento sumamente
preocupante. Por otro lado, debemos recordar que los jóvenes
consumidores de drogas en muchas ocasiones tienen que apelar a actos
delictivos para obtener los recursos que les permita poder consumirlas.
El alcohol, como agente desinhibidor, también se relaciona al incremento
de los homicidios, sobre todo en los casos de riñas y la violencia
doméstica, siendo más frecuentes en los días festivos y fines de
semana. Investigaciones efectuadas en el país señalan un alto consumo
de alcohol en los jóvenes y a edades muy tempranas de la adolescencia.
En muchos países de la región, el elevado índice de violencia y de criminalidad se encuentra también muy relacionado con la gran disponibilidad de armas de fuego. Algunos estudios reportados muestran que "la utilización de armas de fuego aumenta la probabilidad de que los hechos de violencia terminen con la muerte de alguna persona" (Informe Armas de Fuego y Violencia, PNUD, San Salvador, 2003). El armamentismo incrementa las muertes por armas.
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