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Revista » Psicología de la Sexualidad » el ofensor sexual religioso: factores psicosociales y etiológicos de su conducta ofensiva


El ofensor sexual religioso: factores psicosociales y etiológicos de su conducta ofensiva


 

José Osvaldo Reyes
Sociólogo
Cursa doctorado en consejería psicológica
Colegio de Trabajadores Sociales de Puerto Rico
San Juan, Puerto Rico


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Trabajo publicado el 15 de enero de 2009

 



Resumen


En este artículo se  revisa la literatura sobre el tema del ofensor sexual religioso.  Se enmarca el fenómeno dentro del problema del abuso sexual en general y se describen los factores etiológicos de conductas ofensivas a nivel sexual, además,  se establecen comparaciones entre los ofensores sexuales religiosos y los no religiosos.  Conjuntamente, se discute la aplicabilidad de lecciones y consecuencias derivadas de los escándalos de abuso sexual entre religiosos, particularmente dentro de la Iglesia Católica.

Además, se analizarán algunas de las consecuencias positivas y negativas que suscitó el escándalo de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica, las cuales merecen una especial consideración por los profesionales de la conducta que intervienen con víctimas y/o ofensores sexuales. 

 

 

Introducción


En el mes de mayo de 2007, un  sacerdote puertorriqueño fue sentenciado a cumplir tres años de libertad supervisada, luego de que hiciera alegación de culpabilidad ante una acusación penal de abuso sexual.  Según nuestros datos, éste caso constituye la evidencia más reciente contra un religioso por este tipo de delitos dentro de los Estados Unidos y sus territorios.  A finales de la pasada década, cuando ya emergía el escándalo de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica, muchos profesionales de la conducta entendimos que el momento histórico representaría un antes y un después sobre la forma en que las instituciones religiosas, profesionales y defensoras de las víctimas, enfrentarían el problema.  Este escándalo representó un cambio cualitativo sobre quienes pueden o no encarnar la figura de un ofensor sexual, y en las iglesias sirvió particularmente para convencer a muchos de sus líderes de que la otrora política institucional de esconder la basura bajo la alfombra, fue un grandísimo error (Finkelhord, 2003).

 

Desde comienzos de la década de 1980, las acusaciones y demandas contra sacerdotes católicos por abuso sexual en Estados Unidos han sido una constante.  En el periodo de 1980 a 1995, unos  2,000 casos de este tipo fueron atendidos en cortes norteamericanas (Isely, 1997).  A pesar de esta alta incidencia, prevaleció mucho silencio sobre el asunto debido a que muchos de estos casos se dilucidaron fuera del foro judicial mediante acuerdos de compensación económica y silencio entre las partes.

Posiblemente, el caso más resonado durante estos años ha sido el del sacerdote católico John Geoghan de la Arquidiócesis de Boston.  Se estima que éste fue responsable de abusar sexualmente de más de 130 niños y adolescentes, dato que lo hace particularmente distintivo en su clase.  La conducta ofensiva de este religioso se inició cerca de 1962 durante su primer año como sacerdote y se extendió hasta finales de la década del noventa cuando la presión pública forzó una respuesta de parte de las autoridades eclesiásticas.  Durante su juicio por abuso sexual contra un adolescente, se reveló que varios compañeros sacerdotes y miembros de la comunidad habían  alertado a las autoridades eclesiásticas sobre el comportamiento desviado del clérigo sin que se tomaran medidas atenuantes al problema.  Geoghan fue sentenciado a cumplir diez años de cárcel y murió apuñalado por otro reo el 22 de agosto de 2003 (Stinson, Sales & Becker, 2008).

Factores psicosociales y etiológicos de la conducta ofensiva

A pesar de la mucha o poca conciencia social que se ha generado sobre algunos problemas sociales, todavía los casos de abuso sexual por parte de figuras religiosas suelen suscitar ideas y sentimientos encontrados.  Resulta desconcertante como personas con una sólida formación religiosa, moral y eclesiástica, pueden convertirse en ofensores sexuales.  Sin embargo, estudios sobre la relación entre religión y conducta sexual ofensiva señalan que el fervor y la devoción religiosa no sirven necesariamente como disuasivos para aquellos que cometen este tipo de delitos.  Una investigación sobre estas variables encontró que los ofensores sexuales con un historial mayor de asistencia y participación en actividades religiosas dentro de instituciones penales y hospitalarias, eran los que más víctimas y convicciones por abuso sexual tenían dentro de sus historiales criminales (Eshuys Y Smallbone, 2006).  

Antes de revisar la conducta sexual ofensiva entre sacerdotes y religiosos, es importante reseñar lo que ha establecido la investigación psicológica sobre el ofensor sexual en general.  Ello servirá para una mejor comprensión de dicha conducta y para establecer potenciales diferencias entre ambas poblaciones.

 Langevin y Watson (1996), luego de realizar una revisión de literatura por más de diez años, encontraron que los ofensores sexuales en general suelen exhibir una serie de características específicas y problemas psicosociales que de alguna forma singularizan a esta población.  Entre estas características y problemas se encuentran la presencia de desordenes de desviación sexual, trastornos de personalidad antisocial, desordenes sicóticos, deficiencias neurológicas u hormonales y/o historiales de violencia, maltrato, drogas o alcoholismo.  Acentúan estos autores que sobre el 80% de los casos de abuso sexual son motivados por la presencia de algún desorden sexual, pero que los demás factores mencionados juegan un rol etiológico significativo en la comisión de estos crímenes.  

Quinsey y Lalumière (2001), sintetizaron gran parte de la investigación sobre el tema de los ofensores sexuales con el propósito de desarrollar una guía de evaluación e intervención con esta población.  Estos autores identificaron el padecimiento de pedofilia, la manifestación de conducta antisocial y la incapacidad de destrezas interpersonales, como los tres factores etiológicos que disparan la comisión de abuso sexual.  Más recientemente, Hanson y Morton-Bourgon (2005), realizaron una investigación mediante la técnica del meta-análisis en donde revisaron 82 estudios que establecían las características de aquellos ofensores sexuales que exhibían mayores problemas de reincidencia.  Los hallazgos de estos autores fueron bastante parecidos a los de Quinsey y Lalumière, ya que describieron a la presencia de desviaciones sexuales o parafilias y el diagnóstico de personalidad antisocial como los factores etiológicos de reincidencia más predominantes entre los ofensores sexuales.


 

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Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:

 

ROSA MARIA: Me pareció muy interesante este trabajo sería excelente sugerir técnicas para su aplicación. Felicidades.

 

jacob jimenez: Aprecio mucho el interés que se manifiesta, por descubrir y señalar a la iglesia católica que siempre ha tratado de cubrir al precio que sea sus peores crímenes en nombre de la religión.

 

MARIA SOLTERO: La verdad me encanta que la sociedad empiece a abrirse tanto ante estos temas y me encantaría saber mas de las aplicaciones psicológicas a la sexualidad. ¡ mis saludos y felicitaciones por el artículo!

 

DANA : Me parece muy interesante, es importante que se trate también aclarar que la víctima no es necesariamente considerada en relación la edad, así un menor de edad es víctima también como una persona adulta que guarda silencio por sus ideas o creencias religiosas.

 

Ana María Romero: Leo con interés este artículo, dado que aborda un tema que aún es tabú. Ciertamente siempre es más fácil negar lo que no nos gusta que enfrentarlo. Soy psicóloga y la zona donde vivo es una de las más afectadas por esta problemática, la zona de los Altos de Jalisco, así que me toca tratar con problemáticas de este tipo con mucha frecuencia, y lo grave del asunto es que el problema no se limita al agresor, creo que los prejuicios religiosos y morales de la familia de la víctima han contribuido grandemente a que este problema se mantenga. Bien al autor por abordar con seriedad el asunto.

 

Lic. Yamile Cevallos Sarquis: El artículo me parece profundamente interesante y actual. No sólo los católicos deben preocuparse por sus ministros y representantes. Este es un problema psicosocial integral que debe abordarse desde una perspectiva multidisciplinaria. Las autoridades deben reconocer y hacer valer la justicia pero la responsabilidad mayor estriba en la Iglesia Católica que, como institución, debe renovar sus métodos y principios desde lo más profundo si no, está destinada irremediablemente a su desaparición.

 

Dra. Angelina González Hurtado: Es un artículo excelente, maneja con claridad los conceptos que aborda y es prudente en sus apreciaciones sin dejar de señalar la importancia de la problemática que platea. Felicidades al Autor.

 

JESUS: Un trabajo objetivo en realidad y me impresionó la comparación entre agresores religiosos y no religiosos en los datos estadísticos de los estudios.

 

Adrián: El contenido del documento referido al tema está muy bien avalado por lo la literatura adjunta, la que da todas las certezas investigativas. El problema es latente, tampoco justifico el accionar de los religiosos. Los datos referenciales tienen un alto contenido de orientación para todas las personas involucradas, pero cuan importante es iniciar desde el mismo hogar materno con una adecuada información a nuestros hijos.

 

Psic. Juan José Alvarado: El trabajo toca aspectos ya sabidos en nuestra sociedad, lo increíble es que la gente no hace nada por detenerlos. En México, está de nuevo en la prensa el escándalo del fundador de los legionarios de Cristo y aún hay gente que dice que sólo son inventos de otros.

 

David Sergio Gallardo: El artículo me hace pensar que en realidad para este trauma existen causas como las desviaciones sexuales y personalidades introvertidas asociadas a un entorno de soledad y de falta de los cariños materno y paterno, en ese orden. Pero existe otro tipo de desviación sexual que no hace daño a los demás seres humanos que conviven con el sujeto llamado pedófilo, y es el que abusa sexualmente de sí mismo y por decirlo de una manera amable, se autocomplace (y de este tipo existen miles, investíguenle por ahí, se pueden encontrar con caminos no explorados por la ciencia de la psiquiatría.

 

manuel : Es interesante aporta datos clínicos en una temática muy reprimida socialmente que muchas veces representa "una moralidad" que no tiene y que es temida en hablar y hasta en investigar, sería importante empezar que son ellos un grupo de personas y seres humanos tan igual de padecer conflictos y patologías materia de investigación y conocimiento

 

AMBROCIO: Me parece buen artículo.

 

natalia: Buen artículo, pero debería incluir cuál es el tratamiento para este tipo de personas. Gracias.

 

César Reyes Lucero: Este artículo me pareció aleccionador al respecto de la problemática que aborda. Es un estudio a fondo, creo que al mismo tiempo es una denuncia del comportamiento de los curas abusadores sexuales. Felicitaciones.

 

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