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El psicoterapeuta como variable activadora por persuasión


 

Felipe de Jesús Patrón Espinosa
Licenciado en Psicología
Maestría en Psicología Aplicada en el área Clínica para Adultos
Centro de Estudios Superiores Justo Sierra O´reilly


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Trabajo publicado el 21 de noviembre de 2008

 



Resumen

 

 

La finalidad de este artículo  es reflexionar acerca de la importancia que tiene la persuasión en los tratamientos psicológicos clínicos en general.  A pesar de la diversidad de orientaciones teóricas en las distintas modalidades de psicoterapia existentes, el sustento teórico es la Activación Conductual y las nuevas perspectivas contextualistas. Sin embargo,  al trabajar la Activación Conductual no se pretende realizar  una descripción, ni siquiera una introducción a ella, sino que tomándola como eje central se intenta analizar la posible función que tiene el terapeuta a partir de la persuasión durante el proceso terapéutico.   Sin embargo, esta característica no reduce la posibilidad de invitar al lector a tomar a la persuasión como una herramienta útil para la psicología clínica, a pesar de que  esta haya sido dejada a un lado y tomada en cuenta muy pocas veces.

 

Palabras claves: Psicoterapia, Persuasión, Activación Conductual.

 

 

 

Una de las principales labores del psicólogo clínico es  intentar modificar alguna o varias conductas que no están muy adaptadas con relación al contexto del paciente. Dependiendo de la preparación y las preferencias del terapeuta, las  técnicas a usar durante este proceso son variadas, se puede abarcar desde la hipnosis, hasta los distintos enfoques terapéuticos: psicoanalista, cognitivo, gestalt, conductual, sistémico familiar, etc. Entre estos enfoques muchas veces se generan grandes desacuerdos y contradicciones,  haciendo que  probablemente, lo único que puedan tener en común dos terapeutas en sus métodos de intervención, sea que ambos intentan cambiar una o varias conductas  de su usuario por medio de la relación paciente-terapeuta, proceso que se lleva a cabo en el ámbito clínico, es decir, en  un consultorio.  En la mayoría de las diversas líneas teóricas referentes a  la intervención de casos, esta  relación terapéutica constantemente ha sido recalcada como un factor decisivo en el éxito de la terapia. 

El campo de trabajo de la psicología clínica es el consultorio, un ambiente "artificial", en el cual no se es posible observar de manera natural la conducta problemática del paciente, y por lo tanto tampoco es posible intervenir directamente en la misma o en el ambiente donde normalmente se presenta.  Esto permite pensar que para que se de un cambio en la conducta del cliente, una de las variables que más influye es el diálogo con el terapeuta. Atribuir una especial importancia al diálogo es un supuesto básico para la psicoterapia, propuesto desde Breuer con el nombre de "talking cure" (Freud, 1910), hasta fechas más recientes como Kohlenberg y Tsai quienes exponen la importancia de la relación terapéutica y proponen un enfoque terapéutico basado en el condicionamiento verbal de Skinner (1957), como la Psicoterapia Analítico Funcional (1991). Sin embargo, las posturas mencionadas anteriormente cuentan con diferencias a nivel teórico y práctico. Una de estas diferencias, podría evidenciarse al realizar la pregunta ¿Cómo logra "curar" el diálogo? Al tratar de responder, es necesario ubicarse en alguno de los paradigmas, pues cada cual tendrá diferentes respuestas.

¿Por qué la persuasión? Como Barriga (1982) menciona, "esta es un forma de influencia social por medio de la comunicación que depende de diversos factores relativos al emisor, el receptor, el mensaje y los demás elementos del esquema comunicativo, tales como la credibilidad y atractivo del emisor, la implicación del receptor con respecto al mensaje (pp. 241)".

Dentro del marco filosófico de la Activación Conductual (el contextualismo) que implica un retorno a las raíces Skinnerianas de la terapia de la conducta, la persuasión cumpliría una función mediadora entre la conducta del paciente  y sus posibles consecuencias, pues desde la perspectiva radical se pone mayor énfasis a las variables ambientales como causantes de la conducta (Pérez, 2007). Recordando la obra de Skinner Conducta Verbal (1957) su propuesta del comportamiento gobernado por reglas, es posible pensar que durante el diálogo paciente-terapeuta exista un intercambio de nuevas normas que a manera de consejo pueden ser aprendidas por el cliente y de esta manera presentar un nuevo comportamiento mas adaptado.  Desde este punto de vista es posible explicar esa función mediadora de la persuasión.

Probablemente el simple hecho de exponer un supuesto del funcionamiento de la persuasión no sea suficiente para explicar la eficacia de la psicoterapia, podría existir algo más que le de "aura de misticismo" al diálogo, algo que el simple hecho de seguir las normas del terapeuta no cumple. Es aquí cuando se genera la pregunta ¿en realidad el diálogo cura?

Los debates relacionados a esta pregunta son extensos, incluso se llega a dividir entre terapias verbales y terapias no verbales. Esta división es expuesta sobre todo por los modificadores de la conducta frente a los psicoterapeutas.

 Cabe señalar que no hace más de una década, con el retorno a las raíces radicales en la terapia de la conducta, surgen terapias congruentes que buscan la modificación de la conducta, pero que toman en cuenta la intervención en el ámbito clínico, así como la importancia del lenguaje verbal durante el proceso terapéutico. Algunas de estas nuevas terapias llamadas contextuales o de tercera generación son la Terapia de Aceptación y Compromiso (Hayes, Strosahl y Wilson. 1999), la Psicoterapia Analítico Funcional (Kohlenberg y Tsai, 1991) y la Activación Conductual (Jacobson, 1996). Las terapias cognitivo conductuales se pueden considerar como antecedentes de las terapias de tercera generación, cuentan con diferencias esenciales, por ejemplo, en las terapias cognitivo conductuales se aceptan variables intervinientes (cogniciones) como causas de la conducta problemática y por lo tanto a la hora de intervenir, el terapeuta intenta cambiar esas cogniciones erróneas por medio del diálogo. Como se ha mencionado anteriormente, las terapias contextuales le atribuyen causalidad a variables ambientales  y por lo tanto, a la hora de intervenir, el terapeuta intenta modificar la funcionalidad de la conducta y no su topografía (Rey, 2004).

 

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