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Revisión sobre los Factores Psicológicos favorecedores de un proceso de envejecimiento saludable

Francisco Javier López González
Psicólogo
Especialidad Psicología Clínica y de la Salud
Centro Clínico Estación, Alicante
Alicante, España
María. Teresa Pérez Marín
Licenciada en Derecho
Centro Socio-Asistencial, Dr. Esquerdo, santa Faz, Alicante
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Trabajo publicado el 12 de noviembre de 2008
Resumen
El envejecimiento poblacional que ha sufrido España y en mayor o menor medida otros países sudamericanos, hacen que nos replanteemos las técnicas o estrategias favorecedoras de una calidad de vida que sería conveniente poner en práctica con este tipo tan especial de población. En el presente trabajo, se revisan a nivel general las principales variables implicadas dentro de lo que llamamos envejecimiento saludable y las patologías más frecuentes en esta franja de edad, así como sus posibles tratamientos psicológicos.
Palabras claves: Envejecimiento, calidad de vida, psicogerontología, vitalidad.
Introducción
De manera relativamente consensuada, se considera a España uno de los países con más tasas de personas envejecidas, según el Instituto Nacional de Estadística, (INE, 2002) y, según las últimas revisiones de Naciones Unidas, se le asigna a este país un porcentaje aproximado del 35% de personas mayores de 65 años. Lo mismo acontece con los datos del IMSERSO del 2002 al 2004 en el que se pasaba de 6.842.143 a 7.276.620 personas. (IMSERSO, 2004, 2006). Al hilo de estos datos, la población "octogenaria" en España se sitúa en torno a 1.756.844 personas; es decir, el 4.10% total del país; en el cual se prevé que en el año 2050 este porcentaje aumente considerablemente, o sea, concretamente, representará el 11.40% del total aludido. Todo ello en revisiones más recientes de Naciones Unidas, (Naciones Unidas, 2003).
Este envejecimiento poblacional da lugar a múltiples implicaciones psicosociales, algunas de ellas vinculadas a promover los recursos necesarios para manejar el aumento de patologías asociadas a la edad avanzada (como podrían ser las demencias o la depresión), y otras, dirigidas a promover lo que la OMS denomina un envejecimiento activo y más saludable que el pasivo o sedentario: "El proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen" (OMS, 2002). Este concepto hace énfasis en los potenciales del individuo y en el fomento de los mismos a través de determinantes referidos a variables del individuo y de su entorno físico y social.
Desarrollo de la revisión sobre el tema de estudio
Fuentes de Variabilidad implicadas en el proceso
Las fuentes de variabilidad y sobre las que se hablará más adelante son:
- Influencias derivadas de la edad cronológica. - Influencias relativas al contexto socio- cultural e histórico. - Influencias referidas a aspectos no-normativos o aspectos personales del paciente.
Los tres factores mencionados varían el grado de influencia a lo largo del ciclo vital. Los efectos de la edad, madurez, son más explícitos en la niñez y menos importante en la vejez, mientras que el contexto histórico-cultural y las influencias no-normativas, empiezan a manifestarse e incrementarse a partir de la juventud. (Baltes y Smith, 2004). Esto da cuenta de la importancia de promover y entrenar habilidades cognitivas, emocionales y conductuales personales, durante todo el ciclo vital y de forma específica durante la vejez.
Dentro del enfoque del ciclo vital se entienden tres tipos de envejecimiento:
- Envejecimiento patológico se refiere al proceso en el que existen enfermedades físicas o mentales.
- Envejecimiento normal se refiere al proceso en el que no se dan circunstancias patológicas.
- Envejecimiento óptimo o exitoso aquel en el que partiendo de condiciones personales adecuadas (de salud, económicas, educativas, etc.) transcurre en condiciones ambientales óptimas. (Fernández-Ballesteros, 1996). Objetivar cuáles son las variables personales y ambientales, que posibilitan un envejecimiento óptimo, tiene un carácter académico-psicológico; es decir, es objeto de investigación y práctica aplicada de la psico-gerontología.
El envejecimiento saludable: interacción entre variables personales y el entorno
El bienestar y la salud en la vejez, dependen por tanto de diversas variables, entre las intrínsecas, los factores psicológicos juegan un gran papel y por tanto, la psicología tiene un peso decisivo en la promoción del envejecimiento saludable y activo. Como señala Fernández Ballesteros (2006), existen cuatro dominios en la promoción del envejecimiento activo, sobre los que el profesional de la psicología podría intervenir.
1. Estilos de vida y funcionamiento físico. 2. Funcionamiento cognitivo. 3. Funcionamiento afectivo y afrontamiento. 4. Funcionamiento social y participación.
El modelo de la OMS que se refleja en la tabla de abajo, establece unos determinantes del envejecimiento activo. (Organización Mundial de la Salud, 2002).
Tabla 1 - Determinantes del envejeciemiento activo
Locus de control
Para establecer claridad conceptual, es necesario definir que locus de control interno es aquel estilo de personalidad que es capaz de modificar su conducta independientemente de los factores ambientales, pensando que es en "su mano" donde están las fuentes de cambio. Con referencia a la percepción de control interno y auto-eficacia, sabemos que el locus de control interno ejerce influencia en la salud porque aumenta las conductas de auto-cuidado, influye en la búsqueda activa de información, mantiene la realización de las actividades de la vida diaria y proporciona mayor satisfacción. Del mismo modo el externo dependería más de "los otros" y el anciano, en este caso, lo vería como menos modificable ya que no atribuye a él mismo dichas fuentes.
La auto-eficacia (Bandura, 1998) influye en las expectativas, esfuerzos, perseverancia, resistencia a la adversidad, vulnerabilidad al estrés y la depresión de los pacientes gerontológicos.
En cuanto a la actividad física y mental, son ambos predictores indiscutibles del envejecimiento activo, así las recomendaciones conductuales para conseguirlo de una manera óptima se basan en tipos de actividades a desarrollar.
Según Fernández Ballesteros (2002) algunas manifestaciones modificables de la vejez son las siguientes:
Para el declive intelectual: ejercicios mentales.
Olvido: aprender estrategias para recordar.
Lentitud: ejercicios.
Movilidad reducida: estiramientos.
Insomnio: relajación, higiene del sueño.
Depresión: actividades agradables, reestructuración cognitiva.
Aburrimiento: creación de nuevos aprendizajes.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
evelin: Realmente aporta a la realidad que muchos seres humanos no aceptan: el envejecer. Gracias.
Magda Acosta: Interesante contextualización bibliográfica. Es un material que aporta elementos que permiten aprender y orientar el trabajo con personas mayores. Por favor, no deje de publicar. Gracias
Verónica Orrico: Me parece muy bueno este trabajo, ya que de manera amena y clara nos actualiza sobre los aportes de la psicología de la salud a la vejez, brindándonos nuevas ideas e investigaciones alctualizadas al respecto.
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