Síndrome Frontal: Sintomatología y Subtipos

Esperanza Bausela Herreras
Licenciada en Psicopedagogía
Doctora en Psicología
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México

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Para Parkin (1999), el daño de los lóbulos frontales podría estar asociado con dos tipos de dificultades comportamentales: la rigidez comportamental, (conocida como perseveración) y la tendencia a la distracción. Estos pacientes tienden a perseverar en patrones de respuesta estereotipados (Brass, Matthes von Cramon y Cramon, 2003), manifestando una gran dificultad para suprimir la tendencia sobre aprendida de reaccionar ante las palabras vistas mediante su lectura, teniendo una mayor interferencia en pruebas como el Stroop (Adair, Schwartz, Na, Roper, Gilmore y Heilman, 1997). Son personas que perseveran en su respuesta a una serie de situaciones de test variadas, particularmente aquellas en las que cambian lo que se les pide. El mejor ejemplo de este fenómeno se observa en el Test de Clasificación de las Cartas de Wisconsin (Kolb y Whishaw, 1986), en donde presentan, además, dificultades para responder adecuadamente a diferentes consignas propuestas, según la demanda, denominándose flexibilidad cognitiva.
A estos déficits cognitivos y neuropsicológicos, debemos unir la agitación y agresividad que presentan algunos pacientes (Kim, 2002). Numerosos hallazgos muestran comportamientos agresivos patológicos (Gil-Verona, Pastor, De Paz, Barbosa, Macías, Maniega, Rami, Boget y Picornell, 2002).
Además, se deben añadir otras alteraciones psicopatológicas: trastornos afectivos, de carácter y motivación, depresión, manía y labilidad emocional, cambios de personalidad (irritabilidad, apatía e impulsividad), trastornos de las emociones y notables alteraciones de la conducta (apatía, desinhibición) (ver Perea, Ladera y Echeandia, 2001). Se acompaña en ocasiones de una reducida conciencia de los déficits (Perea, Ladera y Echeandia, 2001).
El daño en el lóbulo frontal se asocia principalmente con una disfunción ejecutiva. En daños muy severos la disfunción puede ser muy debilitadora, porque la persona experimenta mucho deterioro en su flexibilidad para la resolución de problemas o para la adaptación (Lezak, 1995).
Los efectos de las lesiones prefrontales son extremadamente variables, no existe un patrón de deterioro que de manera confiable esté asociado con daño prefrontal. La variabilidad puede ser explicada por el hecho de que las lesiones de diferentes regiones de la corteza prefrontal están asociadas con ciertos grupos de síntomas, aunque esta asociación no es del todo absoluta. Truelle, Le Gall, Joseph y Aubin (1995) establecieron una relación entre la clínica y las diversas zonas del córtex. Así, la simplificación está vinculada con lesiones prefrontales, la desautomatización asociada con lesiones premotoras y la desinhibición asociada o involucrada con la región orbitomedial. Fuster (1997) conceptualizo tres síntomas prefrontales asociados a tres zonas específicas: la región dorsolateral interviene en la conducta ejecutiva, la orbitofrontal, en la conducta social y la media, con la motivación. En la figura se distinguen estas tres agrupaciones sintomáticas bien diferenciadas (Passingham, 1993; Stern y Prohaska, 1996). Seguidamente, y siguiendo a diversos autores (Denis, 2003), describiremos las características más peculiares de estos síndromes.
Síndrome prefrontal dorsolateral
Las lesiones prefrontales dorsolaterales con frecuencia están asociadas con disminución de la excitación general. También están asociadas con deterioro de la atención, tanto selectiva como excluyente, y de la conducta que en consecuencia es extremadamente vulnerable a la interferencia. La memoria del trabajo y la integración temporal de la conducta también son deficientes después del daño prefrontal dorsolateral. Son pacientes que se involucran en conductas perseverativas. La habilidad de planificación está severamente perturbada, como lo está la habilidad para iniciar conducta espontánea y deliberada y para mantenerla en forma necesaria para alcanzar las metas. Este síndrome tiene un efecto tan devastador que se le conoce como síndrome desejecutivo.
Comentarios a este trabajo
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
mercedes: Es un trabajo excelente, fácil de entender. Mi hijo tiene una lesión en el lóbulo frontal desde los 8 años debido a un TCE en ámbito escolar, y le está repercutiendo muchísimo en lo académico, en su desarrollo, en el ámbito social y familiar. No es comprendido, llevando a sus espaldas un gran peso por parte del colegio y una gran frustración. Todo escrito en este trabajo le ocurre a él. Falta de memoria, trastorno de la conducta, alteraciones visuales, muchas nauseas, trastorno del razonamiento, etc y un niño con una inteligencia normal alta y supercariñoso y guapísimo. Gracias por este artículo.
Tamara Andrea: Excelente soy psicopedagoga y tengo una niña con epilepsia y daño cerebral en el L. Frontal. Gracias.
Yarelis: Con este trabajo me he actualizado en el tema que en ocasiones no es materia directa de trabajo en mi labor como defectóloga y logopeda, pero el recibir pacientes con síndrome frontal requiere de la revisión de buenos trabajos como este. Gracias
doralba osorio flórez: El artículo me ayudó mucho para entender las conductas de un estudiante que tengo incluido en mi institución educativa liceo antioqueño del municipio de Bello Antioquia-Colombia. Gracias por permitirnos acercar al conocimiento de una forma tan clara y precisa. Artículos como este nos ayudan a entender y a respetar las diferencias individuales de nuestros estudiantes. Nuevamente gracias y felicitaciones a la autora por tan excelente compilación de información.
Daniela: Muchas gracias, me ha ayudado bastante, hace rato buscaba información y la Neuróloga de mi abuelo me dijo que buscara por síndrome frontal, y ahora recién entiendo todo, y he quedado con muchas de mis dudas resueltas. Gracias.
Yaneth Sorto: De gran ayuda para mi segunda unidad de Psicofisiología II. Gracias
Juan : Es un buen artículo, breve divulgación de los conocimientos que se van teniendo respecto de los síndromes frontales y su importancia en el entendimiento de los procesos cognitivos, planeación de la conducta y aprendizaje. Gracias y felicitaciones.
lengnis: Muy buen trabajo, me ayudó mucho con algunas dudas que tenía, muy explícito desde los aportes de Luria y demás autores.
lorena: Es un muy muy buen trabajo , el vocabulario empleado permite que la información sea asimilable facilmente, además es destacable la especificidad y lo concreto del texto, pues realmente este tema resulta ser extenso y tedioso.
jose carlos hernandez: La autora ha descrito un breve recordatorio de los conocimientos básicos que se conocen sobre el lóbulo frontal.
Armando : Es muy interesante, porque, lejos de pensar que es un asunto trillado, está todo fuera de las malas interpretaciones que algunos colegas puedan darle. Muchas Felicidades, mi distinguida colega, y sigue adelante, que piedras en el camino hay muchas, el fin de quitarlas lo demuestra el escribir este artículo.
ROBERTO A FLORES S: El artículo aporta poca información nueva en relación a las funciones del lóbulo frontal.
yolamda: Es conveniente y obligada la incapacitación de las personas que padecen este síntoma.
oscar: La información compartida me parece adecuada, sin embargo, creo faltó aterrizar esta información a un contexto de la realidad, pues estas funciones no son sencillas sin el conocimiento previo.
MYRIAM: Está muy claro el tema. El artículo me informó para ayudar a mi hijo con afasia por hipoperfusión en lob frontal y temp izquierdo.
Navidia: El trabajo está expresado en un lenguaje sencillo fácil de entender lo cual es accesible tanto a profesionales o a personas particulares que se interesan en el tema.
lupita: Es muy bueno, y muchas gracias a todos los que de una manera o de otra están involucrados haciendo que este tipo de información llegue al público.
carolina: Muy buen trabajo. Es útil para nosotros los estudiantes de neuropsicología, psicología y neurociencias