Untitled Document

Psicologia CientificaSuscribase

Correo:


Inicio      Libros de Psicología      Cursos de Psicología      Enviar un Artículo    ¿Quiénes somos?     Contáctenos

              














Síguenos en las Redes Sociales


 

 



 

 

 

 

 

Revista » Psicología Social y Comunitaria » repercusión de la enfermedad de alzheimer en el núcleo familiar

Repercusión de la enfermedad de Alzheimer en el núcleo familiar


 

Ángel Moreno Toledo
Psicólogo
Archidona (Málaga) España

Ver perfil del autor
Contactar al autor

 

Califique este trabajo:

« 1 »
« 2 »
« 3 »
« 4 »
« 5 »


Recomendar       Imprimir       Guardar pdf      Valorar y Comentar



Fecha publicación: 29/agosto/2008

 








Para citar este artículo:
________________________

Moreno Toledo, Á. (2008, 29 de agosto). Repercusión de la enfermedad de Alzheimer en el núcleo familiar. Revista PsicologiaCientifica.com, 10(49). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-379-1-repercusion-de-la-enfermedad-de-alzheimer-en-el-nucleo-famil.html

________________________

 

RESUMEN


El impacto en el hogar del cuidado de un enfermo de Alzheimer configura una nueva formulación  de hábitos, rutinas, roles y funciones dentro de la dinámica familiar. La conducta disfuncional del enfermo y todos los cuidados rutinarios que precisa unidos a las gestiones médicas, financieras y jurídicas ocasionan en el cuidador manifestaciones graves de agotamiento, estrés y depresión. El cuidador sufre una sobrecarga en el ejercicio de las numerosas funciones que debe realizar para el enfermo. En múltiples ocasiones, esta incapacidad percibida del cuidador desencadena la institucionalización, el maltrato y el descuido hacia el enfermo de Alzheimer. Los destinatarios de esta situación deben considerar el apoyo de redes sociales, el consejo profesional y la correcta planificación de actividades como soluciones al problema.

 

Palabras clave: Cuidador, Familia, Enfermo de Alzheimer.

 

 ¿Por qué se ha de temer a los cambios?
 Toda la vida es un cambio.
¿Por qué hemos de temerle?
George Herbert


Introducción


La realidad de la Enfermedad de Alzheimer (EA), dentro del núcleo familiar, comporta una serie de cambios drásticos en su dinámica y en cada una de las funciones y  de los roles que se han de desempeñar desde entonces. El curso progresivo de la enfermedad irá agravando paulatinamente las manifestaciones conductuales y emocionales, psicológicas del afectado, consumiendo muchos más recursos de atención, cuidado y dedicación de los integrantes de la familia y en especial del cuidador principal. Éste es presa de una devastadora sintomatología adversa, cursada bajo síntomas físicos, psicológicos, conductuales y sociales que precipitarán las sobrecargas y a consecuencia de esto una peor atención hacia el enfermo y una desvirtuación de sus relaciones sociales y de desarrollo en el entorno, tanto familiar como social y conyugal.

El deterioro del cuidador provoca un cambio trascendente en la estructura familiar; el agotamiento de la persona se manifiesta en fatiga, problemas del sueño, cefaleas y una gama extensa de problemas orgánicos. Emocionalmente, se visualiza a una persona irritable, ansiosa, depresiva, desgastada, agresiva, de actitud defensiva y cínica, recluida socialmente, aislada del exterior, esquiva de las relaciones sociales, y difusa en el plano interpersonal. Esta situación incurre en abuso de sustancias (tabaco, alcohol, fármacos) y en una alimentación inadecuada. La intensidad creciente de las demandas del enfermo necesita de una alta dedicación familiar, es muy importante el apoyo social, la información y el asesoramiento profesional y social (asociaciones, grupos de apoyo mutuo, contacto con otras familias similares) como factor relevante en el desarrollo de un conocimiento de adquisición de habilidades y estrategias, de planificación, de dialogo común y la implicación en redes externas de apoyo y participación familiar.

La sobrecarga puede ocasionar estados denigrantes de maltrato hacia el enfermo, tanto maltrato físico y psicológico hasta, el más frecuente, el abandono y el descuido seguido de la apropiación ilegal de la propiedad o maltrato económico.

La exclusión y segregación del núcleo acontece facilitada por un cambio en el contexto familiar debe ser reconducido a una fusión, una unión de todas las partes para iniciar una nueva situación intrafamiliar que proporcione un vínculo interactivo (afectivo, comunicativo y emocional) acorde a las necesidades del enfermo y a la creciente dinámica familiar que supla todos los problemas condicionados al Alzheimer y pronostique una relación satisfactoria de cuidado y demandas del enfermo.

Frecuentemente, el punto de vista narcisista e irremplazable del cuidador principal, limita todas aquellas ayudas desinteresadas provenientes del exterior. Todo ello se traduce en la renuncia activa a la petición de ayuda en casos necesarios, y desata uno de los factores más importantes de la sobrecarga.



El Alzheimer en el núcleo familiar



Cuando un miembro del núcleo familiar es diagnosticado de la enfermedad de Alzheimer, la modificación de sus roles sucede a un torrente emocional entre sus miembros, el miedo, la tristeza, la impotencia, la ira y la confusión quedan de manifiesto en su atmósfera. Desde el comienzo, esta situación deriva de una adecuada atención al enfermo para lograr un nivel óptimo de cuidado y dedicación; la responsabilidad debe ser organizada en cada uno de los miembros del núcleo. En este sentido, Wolf, Freedman y Soldo (1997), afirman contradictoriamente que no se da una colaboración adecuada entre los afectados sino que, en muchas ocasiones, es el cuidador principal el que asume todo el cuidado y el compromiso y que éste recae habitualmente sobre la mujer.

Simbólicamente, el cuidador principal se personifica en la mujer (que supera en 4 a 1 a la proporción de casos en el rol asumido por los hombres), seguidas por las hijas y, en un porcentaje minoritario, el cónyuge (Crespo y cols., 2003). Siguiendo a Stone, Cafferata  y Sang (1987), la edad promedio del cuidador del enfermo de Alzheimer es de 50 años.

Una adecuada planificación de tareas, una necesaria coordinación de todos los miembros de la familia y la ayuda exterior es de vital importancia para aliviar la carga del cuidador, y proporcionar de este modo una mayor atención al enfermo. Generalmente, el conflicto familiar sucede motivado por los desacuerdos en la distribución de responsabilidades, en los recursos económicos existentes para llevar a cabo la atención necesaria, la falta de tiempo y la necesidad de realización de sus ocupaciones en cada uno de los integrantes. De este modo, el conflicto surge entre la satisfacción de las necesidades del enfermo y las familiares, el descuido del plano social y la necesidad de actividad laboral en cada uno de sus miembros. Estas desavenencias precipitan el nombramiento de un cuidador principal, funcional, constante y desamparado que dedica todo su tiempo al cuidado del enfermo.

El cuidador debe hacer frente a esta situación y, a su vez, asumir el rol familiar que siempre llevó a cabo antes de la enfermedad de su ser querido. Dentro del esquema familiar los integrantes que sufren incomprensión, vulnerabilidad y frustración ante el Alzheimer, son los niños. El niño debe conocer la realidad con una explicación sencilla y honesta, que libre su preocupación y culpabilidad ante el enfermo.

 

Página 1  -  Página 2  -  Página 3  -  Página 4  -  Referencias








Comentarios a este trabajo



Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:


 

Esther García: Muy interesante el artículo, me gustó, me abre el panorama del nuevo roles que tiene un cuidador y/o familia ante el enfermo. Me ayuda a identificar indicadores de la enfermedad, pero lo más importante es cómo abordarlo, que hacer y nos abre el panorama de la enfermedad ya que el conocer lo que puede pasar, es el primer paso para tranquilizarnos y nos da una idea del que hacer con el enfermo. Gracias !!

 

ana montoya: De gran ayuda para personas que tienen dificultades y no existe diagnóstico del paciente, pues se comprende mejor a quienes ya presentan algunos síntomas de esto.

 

Nibya Raquel Ovelar: Estoy cuidando a mi madre q está en la etapa moderada de la enfermedad y procuro mantenerme equilibrada y no abandonar mi forma optimista de ser y de ver la vida.Esta clase de artículos son de gran ayuda.

 

Grecia: Gracias, muchas gracias, que bien me cae éste artículo, hace tres días le diagnosticaron este mal a mi padre, todavía no he podido llorar, estoy atragantada, mi madre tiene 75 años y está muy decaída, claro no comprendíamos su sufrimiento pues asumíamos que lo que papá tenia eran problemas de simple vejez. En éstos tres días he encontrado mucha información que nos está ayudando, pero comprendo que nos falta mucho por aprender.

 

AidaRuiz: Su trabajo esta excelente, pues mientras lo fui leyendo me sentí descrita en él. Soy cuidadora de un paciente con esta enfermedad y es bien difícil. Encontré su artículo cuando buscaba información sobre las redes de apoyo. Siga adelante y que Dios le bendiga. Gracias

 

Ana Jury Obando Jácamo: Me parece muy bien que se enfoque más hacia el cuidador, porque la calidad de vida del enfermo depende de la calidad de vida del cuidador, lo digo por experiencia el esposo de mi madre tuvo esta enfermedad y mi madre pasó por un proceso difícil con depresión pero la unión familiar y una segunda persona como cuidadora fue un aspecto importante para brindar calidad de vida al enfermo.

 

Lidia: Es fundamental la redefinición de roles familiares ante la realidad cambiante de esta problemática.El apoyo al cuidador, generalmente se limita a sostener al cuidador principal, olvidando que es toda la dinámica familiar la que se ve afectada.Muy buen trabajo

 

Rhoden Rodriguez Casavielles: Es excelente el sólo hecho de abordar la enfermedad con un enfoque social y comunitario teniendo a la familia como piedra angular de los cuidados de los portadores de la enfermedad.

 



Valorar y opinar sobre este trabajo:


Este trabajo es:


Nombre:   
  

Correo:

Notas:
Su correo no será revelado al público, sólo es un requisito en caso tal que el autor desee responderle personalmente. La valoración es estrictamente privada y no tiene relación con su correo, ni con su nombre.

Comentarios:





Recomendar este trabajo »

 

Su nombre:
Su correo:

Nombre de su amigo/a:

Correo de su amigo/a:


El enlace al trabajo se añadirá automáticamente.


Si la cuenta de correo de su amigo tiene filtros muy estrictos, el mensaje puede ser colocado en correo no deseado.

Le agradecemos por compartir la información de la Revista.

 

 

 


 

Contactar al autor: X
Su nombre:
Su correo:
Pais:
Ciudad:
Mensaje:

El mensaje irá a la administración de la Revista.
Si es autorizado se enviará al autor.

Revista PsicologiaCientifica.com

    -    Nuestras políticas     -    Mapa del sitio       

Grupo PSICOM - Hosting y Diseño Web: OlimpoWeb.com


Creative Commons License