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Revista » Psicología de la familia » violencia de pareja: desde la perspectiva de género, una mirada psicológica

Violencia de pareja: desde la perspectiva de género, una mirada psicológica


 

Yudislaine Pier Ramírez
Psicóloga
Universidad de Las Tunas
Las Tunas, Cuba


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Fecha publicación: 21/agosto/2008

 








Para citar este artículo:
________________________

Pier Ramírez, Y. (2008, 21 de agosto). Violencia de pareja: desde la  perspectiva de género, una mirada psicológica. Revista PsicologiaCientifica.com, 10(48). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-376-1-violencia-de-pareja-desde-la-perspectiva-de-genero-una-mirad.html

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RESUMEN

 
Como resultado del quehacer profesional en la consulta de orientación familiar en el Policlínico Romarico Oro y en la Casa de Orientación a la Mujer y a la Familia, llegan estas reflexiones entorno a la violencia familiar. Dentro de este grupo primario en la socialización del individuo, centraremos nuestro análisis en la relación de pareja como subsistema, que aunque la violencia hacia la mujer no se supedita a este espacio, su índices son muchos más altos en él. Pretendemos analizar la violencia de pareja con una perspectiva de género y un enfoque psicológico; lograr la concientización por parte de las mujeres violentadas de su situación; determinar las causas que devienen común denominador de la violencia de pareja; analizar los efectos psicológicos de la violencia en la mujer, en la pareja en sí misma y en la familia en general; valorar con un enfoque crítico el "silencio" de instituciones y organizaciones ante esta práctica.

Abordamos esta problemática a través de la revisión de documentos, análisis de casos, entrevistas y encuestas que ofrecieron como resultados más relevantes, la naturalidad acrítica de hombres y mujeres en una situación de relación violenta, los roles de género como causas de la violencia de la pareja y la sintomatología característica de las mujeres violentadas. Las instituciones sociales encargadas de prevenir, ofrecer ayuda y reeducar la violencia en la pareja, adoptan una actitud pasiva al respecto, debido a que el maltrato a la mujer por el marido se asume en un proceso de naturalización y un espacio "prohibido" para la intervención.

 

 

 

 

La libre unión


Una aproximación al estudio de los elementos de los subsistemas familiares supone una obligada mirada a la familia como el primer grupo humano, el primer agente de socialización y el primer espacio de intermediación entre el individuo y la sociedad. Es  multisistémica o multiespacial, en tanto está constituida por diferentes sistemas de relaciones: padres-hijos, hermanos/as, abuelos-nietos y, entre otras, la relación de pareja. Entre todos ellos,  la pareja humana constituye un espacio intersubjetivo donde supuestamente no debe diluirse la personalidad y el contenido de las subjetividades, aunque algunos enfoques no lo perciban así. La pareja es la semilla a partir de la cual surge la familia. Ante una gran variedad de tipologías familiares, encontramos algunas como las monoparentales, en las que la pareja no está presente pero en algún momento  lo estuvo, aunque haya sido para concepción de un hijo.

Al ser componente de la familia, está expuesta  a los cambios y transformaciones de la sociedad. En principio debemos entender la familia como categoría histórica, en tanto está determinada por el sistema social y el modo de producción imperante, lo que condiciona el sistema, las formas de existencia de la familia, las jerarquías de sus funciones, los valores predominantes, los principios éticos (1). La familia sigue siendo el grupo de preferencia y de mayor dependencia de las personas. Es cierto que a causa del gran número de profundas transformaciones y crisis que se dan en diferentes sociedades, ya no se debe hablar de familias tradicionales y es por ello que muchos consideran que la pareja está en peligro de desaparecer; sin embargo, las que han disminuido son las formas de unión. Las personas optan en menor medida por el  matrimonio, pero las relaciones de pareja continúan siendo preferenciales. 

En Cuba,  los cambios sociales  que han tenido impacto en la pareja tienen un carácter bidimensional: por una parte, las transformaciones que tuvieron lugar con el triunfo revolucionario, entre ellas, la participación de la mujer en todas las tareas sociales, produjo la conquista del espacio público, el respaldo legal para la formación profesional, el desarrollo cultural y la vida conyugal. De otra parte, debe tomarse en cuenta la crisis económica que sufrió el país en la década del 90, que marcó considerablemente a la familia cubana: se incrementó el índice migratorio, la pareja sufrió este impacto y aprendió a vivir separada; los problemas de vivienda condicionaron la convivencia con un gran número de miembros lo que provocó la violación de la privacidad, de los límites; la comunicación se vio afectada como determinante del espacio intersubjetivo. 

Las oportunidades que ofreció la Revolución, tanto para los hombres como para las mujeres, condujeron a un mayor desarrollo en las formaciones familiares y de pareja, aunque quedaron aplazados fundamentalmente los proyectos de maternidad; se produjo una contradicción entre lo asignado socialmente y lo asumido de forma individual, en cuanto a los roles de género, la subordinación de la mujer, la libertad sexual, la dependencia económica y la concepción de la pareja a partir de su permanencia a cuenta y riesgo de su felicidad como unidad psicológica y desde sus individualidades. Estos elementos se reafirmaron con la crisis económica sufrida por el país y constituyeron emergentes de cambio de la vida en pareja (2).

Si bien, la sociedad cubana cuenta con programas y herramientas a favor de la salud familiar en diferentes esferas, que han sido efectivas, que además han promulgado leyes que protegen a la mujer y a la familia, aún no se ha podido lograr la erradicación de la violencia doméstica. Si se valoran los índices de acuerdo con los casos reportados, pueden impresionar como bajos, pero la realidad de la violencia doméstica va más allá de lo explícito. La mayor cantidad de casos quedan en el espacio privado sin tener conocimiento de  ellos y, en pocas ocasiones, las víctimas, en condición de afectadas, tienen conciencia de de su situación.

Desde una perspectiva general, la violencia puede ser concebida como toda agresión física, psíquica, sexual o daño a las propiedades, por la cual una persona experimenta dolor, enfermedad, trastornos emocionales, heridas y, en casos extremos, la muerte (Sonkin, 19851). Particularizando el sexo de la persona agredida a la mujer y el entorno de la agresión al domicilio, en principio pueden distinguirse dos tipos de violencia: la violencia contra la mujer y la violencia doméstica. La violencia contra la mujer es aquella que tiene como sujeto a la población femenina, independientemente del entorno político, familiar, laboral, educativo o social donde ésta se produzca (Larraín y Rodríguez, 19932, citado en Ramírez y Vargas, 1998). Mientras tanto, la violencia doméstica hace referencia a aquella que se produce en el entorno familiar. La intersección de estas dos formas de agresión definen un tipo particular de violencia en que, además de ser provocada por alguien del espectro familiar, la víctima es una persona de sexo femenino. En este caso se está frente a lo que se denominaría violencia doméstica contra la mujer. En el seno de esta última forma de vejación contra las personas de sexo femenino existe un tipo muy particular, que es conocido como violencia de pareja, la cual se entiende como los actos de violencia física, sexual y/o psicológica que ocurren entre personas adultas que tienen o han tenido una relación íntima (Heise, 19943, citado en Ramírez y Vargas, 1998).



La perspectiva psicológica


Para tener una percepción clara del impacto psicológico que la violencia ejerce en los miembros de la pareja, debemos partir de las expectativas que tienen las personas al unirse. Independientemente de la existencia de determinadas motivaciones para formar una relación, se aspira a satisfacer necesidades afectivo-emocionales y recibir apoyo y protección. Al ser objeto de violencia por esa persona que supuestamente debe ser la que satisface las necesidades a las que aspiramos, sobreviene un sentimiento de decepción y fracaso.


Desde un enfoque psicológico, la violencia de pareja tiene un triple efecto. En primera instancia, el abuso emocional como hecho tangible que ocurre en un momento concreto y el malestar que causa en la víctima; por otra, parte la  posterior evocación de los efectos de esta agresión y los efectos que provoca en su personalidad.

El abuso emocional está integrado por dichos o hechos que humillan y hacen descender el nivel de la autoestima de la persona. Este tipo de abuso no es tenido en cuenta y, no obstante, es la principal fuente de deterioro psíquico para cualquier humano. Como formas de violencia psicológica por el esposo hacia la esposa se manifiestan las burlas, las críticas, los insultos en  calidad de madre, de ama de casa, de profesional o simplemente, como persona; el culpabilizar a la mujer de todo lo que sucede en la familia o entre ellos; el contarle a la esposa detalles de sus aventuras extramatrimoniales, o compararla negativamente con otras mujeres; prodigar toda clase de amenazas, por ejemplo, el hombre puede andar armado, jactándose de su fuerza y poder. Él no admite ni reconoce los sentimientos de ella. No repara en sus habilidades o virtudes y nunca da su aprobación ni aún ante las mejores realizaciones de la mujer.

Otra forma de maltrato psicológico en la pareja es el silencio, que no siempre es comprendido en su total gravedad Es válido aclarar que la violencia psicológica ocurre de manera independiente como se ejemplificó anteriormente pero, además, está contenida en otras formas de violencia, es por ello que algunos autores la nombran junto a las demás formas referidas, pero afecta tanto  y más que algunas de las otras manifestaciones.

Las situaciones violentas tendrán su incidencia en la personalidad de la mujer maltratada, propiciando cambios en ellas, de acuerdo con el principio del carácter estable y no estático de esta formación psicológica. Estos cambios tienen su expresión en alteraciones del comportamiento que impresionan como síntomas de alguna enfermedad mental y con base en ello se le brinda un tratamiento y no como lo que son: resultado del abuso psicológico. Otro efecto es la instauración de la violencia como rasgo de la personalidad de la mujer.  La mujer violentada se percibe a sí misma como el estereotipo de mujer maltratada que maneja la sociedad y se siente ridiculizada, lo que deviene en silencio de mujer/víctima, hombre/victimario e instituciones/asistenciales y reeducadoras, regulado por mitos y prejuicios.



Fatalismo de género


El artículo 1 de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, de las Naciones Unidas (3), considera  que la violencia contra las mujeres es: "todo acto de violencia  basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga, o pueda   tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico  para las mujeres, inclusive las amenazas de tales  actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si  se produce en la vida pública o en la privada". La violencia de género es un tipo de violencia que se ejerce únicamente sobre las mujeres, por el simple hecho de ser mujer sin diferencia de edad, nivel cultural, profesión o raza.

 
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(1) Tomado de: Ares, Patricia. (2002). Familia y sociedad.
(2) Ares, Patricia. (2002).La pareja humana. Un acercamiento desde la psicología.
(3) INSTRAW.


 

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Comentarios a este trabajo



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Irene: Buenos días. Escribo desde España, donde trabajo con víctimas de violencia de género desde hace algunos años. No he podido resistirme a contestar a una compañera que pregunta sobre la violencia hacia los hombres y quería recalcar que la violencia de género o machista se da exclusivamente del hombre hacia la mujer, ya que la base que la sustenta es la dominación patriarcal en la que el varón se cree poseedor de la mujer y, por tanto, libre de hacer su voluntad. No quiero decir con esto que no haya mujeres que agredan, las habrá, pero su agresión es instrumental (es decir, para conseguir algo) y no centrada en su superioridad como hembra frente a su pareja. Por cierto, otra compañera comenta que los hombres en Latinoamérica no aceptan los derechos de las mujeres y quería decir que aquí en Europa se les llena la boca de igualdad y de eso nada, el machismo sigue matando cada día y las nuevas generaciones cada vez son más machistas y violentas. Me pongo a su total disposición. Un abrazo.

 

Darcy Quintanilla Montoya: El trabajo me parece muy bueno. La violencia es un aspecto cultural de los individuos, el niño que vive violencia en el hogar, posteriormente será violento en el hogar que él forme, y las niñas cuando se convierten en mujeres buscan un hombre violento de acuerdo al modelo paterno que observó durante su niñez. La violencia se constituye un elemento natural y silencioso en la vida de las personas. El alto a la violencia se dará cuando la mujer tenga un rol productivo en la sociedad y la plena consciencia de sus derechos. Este es un punto para trabajarlo con los niños desde sus primeros años.

 

alejandra: Estoy haciendo un seminario que tiene como temática "violencia en la pareja y la familia", donde vemos el tema de la violencia en la pareja como un vínculo el cual une a la pareja y donde es mutuo, me parece interesante verlo también desde esta óptica.

 

Stefan Rath Marx: Según mi experiencia estos hechos de abuso se producen mayoritariamente en las configuraciones familiares, cuyos integrantes sufren o sufrieron activa o pasivamente, diferentes formas de violencia más o menos visibles. Todo vínculo que produce formas disruptivas, se sustenta en la naturalización de conductas que componen un repertorio de actitudes y reacciones,que se reproducen total o parcialmente en ciertas situaciones de la pareja.

 

helena noriega laverde: Es interesante y claro, el tema es fácil de entender porque usan un vocablo claro y con mucho profesionalismo los felicito.

 

Sandra: La violencia de género afecta la dinámica familiar documentarse con esta temática fortalece la realización del trabajo Social y el ejercicio profesional; como mujer da elementos para el fortalecimiento de mejores canales de comunicación.

 

andrea lizeth vargas torres: Siento que faltan aclarar otros puntos muy importantes.

 

Elsa Fernández: Con respecto a la violencia de pareja he visto que esta se centra principalmente, por no decir únicamente, en la violencia hacia la mujer; no obstante, en los diferentes foros y jornadas a las que he asistido los hombres asistentes protestan porque consideran que el hombre también puede ser víctima de violencia. En todos los casos las ponentes se excusan alegando que ese es un problema estadísticamente e históricamente importante y por lo tanto los estudios asumen a la mujer como víctima de su pareja. Ahora bien, en mi experiencia como Psicóloga Clínico, en la relación de pareja también el hombre puede ser víctima de su pareja, he tenido pacientes afectados emocionalmente por reconocerse víctimas de sus esposas. En este caso el hombre maltratado, desde mi punto de vista, se encuentra en una pocisión más complicada que la mujer; pues el simple hecho de reconocerse víctima implica para el hombre un fuerte ataque a su autoestima y si denuncia es objeto de burlas. Me gustaría saber su opinión al respecto y si tiene conocimiento de estudios que se hayam realizado sobre la materia.

 

laura : Me parece muy interesante que se trabaje más profundamente en estos temas. Soy licenciada en criminalística y criminología de Argentina y en este momento me encuentro redactando una monografía sobre la violencia de género.

 

cynthia: Las temáticas relacionadas con la idea de género me apasionan, soy egresada de psicología de México y cuestiones semejantes aquejan a la población mexicana, supongo se vincula con la cultura latinoamericana en general. El trabajo es bueno, creo que puede continuarse extendiendo los hallazgos y elaborando "instrumentos" que proporcionen opciones de cambio para aquellos que "ven" lo que ocurre y que deciden cambiar, sin desatender el posible temor de continuar situados en estos comportamientos pues al ser algo conocido aunque nocivo indica cuales serán las consecuencias....

 

Dubys Cantillo Castrp: Los artículos que escribe son excelentes, me surgen muchos interrogantes. ¿En Cuba todavía se da la sexualidad escindida? Placentera para hombres, procreadora para mujeres. ¿Todavía existe la concepción de madre esposa y “putas” en términos de Lagarde?. Me gustaría que me remitiera o me recomendara más documentos. Estamos trabajando sobre masculinidades y la información que presentó aquí nos sirvió mucho. Soy de Barranquilla, un puerto caribeño de Colombia. Estamos preparando una ponencia sobre aborto en el imaginario de los hombres. Con solidaridad y aprecio a la revolución cubana y sus logros. Dubys Cantillo

 

victor holguin: Es un muy buen trabajo, tengo una pregunta: ¿qué tan grave es el silencio? porque que segun entendí es mas dañino incluso que la violencia física, ¿ hay algún tiempo qué transcurrido se considere para tornarse grave? Muchas gracias y la felicito.

 

Gloria Monroy: Apreciable :Yudislaine Pier Ramírez Le felicito por su trabajo es excelente e interesante, ya que casi en todas los paises Latinoamericanos la mayoria de hombres no alcanzan a comprender los derechos que tenemos las mujeres, a ser respetadas tanto en nuestra dignidad como a nivel físico y emocional. Dios le llene de mas sabiduría y pueda compartir sus conocimients siempre con nosotros. Gracias. Atentamente Gloria Monroy

 

DEYANITH LOPEZ: Muy buen trabajo de verdad muy interesante. Gracias por compartir sus conocimientos.

 



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