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Los problemas de la sobremotivación: una reflexión teórica

Maximiliano Emanuel Korstanje
Doctor en Psicología Social
Universidad John F. Kennedy, Argentina. (2008-2010)
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La norma y el ocultamiento
El brillante desarrollo de Goffman en su tesis de la dramaturgia, ha sido una irremplazable herramienta para la sociología del trabajo y la motivación; no obstante, de todas ellas tomamos los siguientes elementos: en primer lugar, el agente actúa o tiende a actuar en cuanto a sus propios intereses, a veces contraponiéndose con los de su grupo. En segundo lugar, el individuo tiene la posibilidad y habilidad de mostrar una fachada y ocultar sus verdaderos sentimientos. En tercera instancia, existe un punto de autovaloración del propio agente en cuanto a la objetivación del rol o, en términos goffmanianos, la actuación y el reconocimiento del público hacia ella.
Lo expuesto nos enfrenta en forma directa a la tesis economicista que inserta al sujeto como capaz de evaluar sus alternativas en cuanto a un cálculo de ahorro, riesgo y utilidad. En ocasiones el agente oculta determinado evento, debido a las "expectativas" que se tienen de él. No es en sí el miedo al desvío o el castigo per se lo que genera el ocultamiento, sino la búsqueda de aceptación y en ella, de autovaloración. Si un conserje es valorado por sus superiores constantemente por su buena atención y amabilidad y sus propios colegas reconocen en el esta habilidad (a veces muy difícil de encontrar), el día que surja un conflicto entre este personaje y un "huésped", el conserje intentará poner todos sus esfuerzos en ocultar dicho evento y mantener así su personificación.
En palabras del propio autor "es importante notar que cuando un individuo ofrece una actuación encubre, por lo general, algo más que placeres y economías inadecuadas. Podemos aquí señalar algunos de los materiales ocultados. En primer lugar, además de los placeres y ahorros secretos, el actuante puede estar comprometido en una forma provechosa de actividad que se oculta a su público y que es incompatible que la visión de la actividad que espera que se obtenga de él" (Ibíd.: 54).
Este párrafo sugiere la siguiente idea: un empleado puede actuar en contra de los intereses grupales, manteniendo una pertenencia ambigua. En realidad, incluso desviando la norma, el agente puede estar involucrado en su tarea, o precisamente puede violar la norma para cumplimentarla. En este sentido, el descubrimiento de errores demuestra una realidad mucho más perversa; detrás de él existe toda una gama de actividades y acciones en donde la desviación se presenta como "normal" y coherente al fin planteado. Más específicamente, la discusión no se orienta hacia si equivocarse está bien o mal, sino a que no se siguen las normas porque la tarea así lo exige.
Diariamente, como en un servicio de subte o tren, los empleados de las aerolíneas incumplen una serie de normas que se encuentran escritas en sus manuales de operación; estos supuestos "incumplimientos" permiten que los vuelos salgan a horario diariamente. Ante una catástrofe, los controles detectan que la falla se institucionalizó desde hacía mucho tiempo. Un ejemplo contrario nos lleva a la hipotética situación del conflicto laboral; en efecto, cuando un gremio de navegantes o ferroviarios decide protestar ante determinado grupo, se opta por trabajar cumplimentando todos los pasos especificados estatutariamente en el manual de procedimientos (Morgan, 1998).
Los signos delatores
Ello da pie a comentar el segundo postulado goffmaniano: "encontramos que los errores y las equivocaciones se corrigen con frecuencia antes de que tenga lugar la actuación, y los signos delatores de que se han cometido y corregido son, a su vez, encubiertos. De este modo, se mantiene un impresión de infabilidad tan importante en muchas presentaciones" (Goffman, 2004: 55).
Las organizaciones trabajan exacerbando o estimulando a sus integrantes con el fin último de lograr la pertenencia y forjar procesos identitarios específicos. No obstante, la sobremotivación, paradójicamente, genera efectos disgregadores adversos a los que tiende. La excesiva estimulación sugiere que el individuo no "admita sus errores" o lo que es peor, oculte ciertas prácticas por temor a que se le quite el reconocimiento. A tal punto la teoría de la curva J nos sugiere también que un sujeto sometido sistemáticamente a estímulos positivos durante un lapso determinado, cuando se lo expone a una privación responde con agresión, negación y hostilidad. La percepción del éxito y el fracaso va modelando no sólo el estar ahí del ego, sino también su sentido de ser (Bremmer, 2007).
En este mismo esfuerzo, los psicólogos Watzlavick, Weakland y Fisch sugieren que: "El estudio de Lasegue y Falret sobre la foliw deux escrito hace casi un siglo, la obra de Lidz sobre la transmisión de la irracionalidad, el concepto de pseudos-mutualidad de Wynne , los conceptos de colusión y de mistificación de Laing, el de dualidad terrible de Scheflen, el de los mitos familiares de Ferreira , todos estos estudios están basados en la observación de aspectos particulares de negación en familias alteradas. La primera y la principal razón para negar determinados problemas se debe, probablemente, a la necesidad de mantener una fachada social aceptable" (Watzlavick, Weakland y Fisch, 1976:63).
Asimismo, esta última tesis dirige nuestra mirada hacia la relación que existe entre realidad y apariencia, no en sí, como un asunto ontológico, sino más bien como la forma en la que el sujeto se interna y utiliza para sí esa relación, presentando como logros, objetivos que no lo fueron.
La apariencia y lo real
Siguiendo el marco teórico goffmaniano, existen situaciones en las cuales el sujeto presenta el cumplimiento de sus metas en forma exacerbada y desmedida. El origen de esta conducta tiene como causa una profunda búsqueda emocional. En este sentido, Goffman escribe: "en tercer lugar, en esas interacciones donde el individuo presenta un producto a otros, tenderá a mostrarles sólo el producto final, y éstos lo juzgarán sobre la base de algo que ha sido terminado, pulido y empaquetado. En algunos casos, si se requirió muy poco esfuerzo para completar el objetivo, este hecho será encubierto" (Goffman, 2004:55). Ello despierta una tensión entre la realidad y la idealidad como formas sociales de relación. El hecho de ocultar los medios que se han seguido para cumplimentar un fin específico, sugieren cierto grado de anomia.
Ya Robert Merton expuso en su trabajo titulado Teoría y estructuras sociales cómo los valores de éxito pueden influir para que cierto grupo o conjunto de individuos anteponga ese objetivo a las normas destinadas para llegar a él. A este fenómeno, Merton lo llamó innovación, el cual "tiene lugar… cuando el individuo asimila la importancia cultural de la meta sin interiorizar igualmente las normas institucionales que gobiernan los modos y los medios para alcanzarla. Desde el punto de vista de la psicología, es probable que una gran inversión emocional en un objetivo produzca una predisposición a asumir riesgos y esta actitud pueden adoptarla individuos de todas las clases sociales" (Merton, 1964: 150). En concordancia con Goffman, Merton explica cómo un impacto emocional profundo, en nuestro caso, un constante y sistemático plan de incentivación, puede llevar involuntariamente a procesos de desorganización, conflicto y anomia no esperados.
El diseño institucional implica poseer un sistema que otorgue legitimidad y coerción, como bien sugirió Seymour Lipset en su obra El hombre político. Según Lipset, para poder funcionar correctamente, todo grupo debe tener articulados y equilibrados tanto su capacidad de aunar legitimidad, como de ejercer la coacción o la fuerza. Si uno de estos dos mecanismos fallase, el sistema comienza a trabajar disfuncionalmente. (Lipset, 1988)
Estas nociones también son aplicables a las organizaciones comerciales, en cuanto a que cada premio o castigo sobre un agente es consensuado y observado por otros integrantes del grupo. En este sentido, Phillipe Pettit asegura que "la conducta de los individuos dentro de la sociedad - su conducta individual, su conducta en tanto que agentes de cuerpos corporativos y su conducta en funciones de juegos oficiales - es sensible a las oportunidades y los incentivos que están disponibles por efecto de su situación social, al igual que resulta sensible a otros factores (por ejemplo, los valores, las representaciones, y modalidades discursivas que heredan, en gran medida, de su trasfondo social)" (Pettit, 2003: 77).
Este supuesto confirma que los incentivos en conjunción con las estructuras culturales conforman toda una gama de comportamientos en gran medida plausibles de ser estudiados. El autor sugiere, además, que los incentivos no son el único mecanismo capaz de lograr comportamientos en un sentido u otro; en tal caso, las sanciones también se configuran como mecanismos capaces de lograr legitimidad. Los filtros de selección de sanciones permiten presentar al agente ciertas situaciones como las únicas posibles en forma positiva o negativa para evitar el desvío. "Su propósito es asegurar que determinados agentes puedan realizar determinadas elecciones y no otras, o que en una determinada elección estén disponibles algunas opciones y no otras" (Pettit, 2003:80).
Según el modelo teórico de Pettit, los filtros actúan sobre a) prevención del daño, en el caso en que se adelanta a un posible resultado adverso, y b) promoción del beneficio, en el que influye para que el agente perciba un escenario positivo. Partimos de la base de que todo agente tiene una capacidad propia de generar daño; ciertos usos institucionales, ora manipulando información, ora ocultando datos, permiten cierto equilibrio institucional. El segundo caso, por el contrario, hace referencia a la posibilidad de asignar al sujeto sentido de valía a causas específicas, una manera de motivarlo para percibir su aporte como útil, aunque realmente no lo sea.
La posibilidad de establecer una lógica racional en el desempeño hacia los objetivos no resuelve el problema en forma definitiva. En efecto, esta perspectiva tiene ciertas incongruencias para explicar por qué el agente entabla acciones en contra de sus propios intereses en defensa de su equilibrio emocional: como por ejemplo, el miedo al cambio.
Más allá, de los procesos institucionales impuestos para funcionar como filtros, deberíamos desdoblar a la decisión como imaginada y estructural, algo así a lo que Kant llamó juicios analíticos, fijos y certeros en cuanto a excluidos de toda experiencia (a priori) y sintéticos, en cuanto son experimentados por el agente después de sucedido el evento (a posteriori), pero que acumula conocimiento (Kant, 1981). La percepción colectiva como condicionante
En sus estudios, los diferentes psicólogos de la percepción han llegado a establecer ciertos postulados comunes al fenómeno, tal como la habilidad de la mente en clasificar, ordenar y eliminar todos aquellos aspectos del mundo exterior que atenten contra el orden cognitivo (Wolf, 1987). A tal punto, todos los grupos organizan su propio sistema cognitivo interno (llamado doctrina), en el que se descartan aquellos estímulos percibidos como hostiles.
Por otro lado, Noelle Neumann ha sido clara en afirmar que todo sujeto tiene una habilidad desarrollada por detectar y seguir la opinión de la mayoría; lo que subyace en este acto no es el interés plenamente económico, sino el miedo la aislamiento por parte del ego. Apoyada en los fundamentos del psicólogo S. Ash, Neumann sostiene que "las personas observan la conducta ajena, aprenden que existe esta o aquella conducta posible y, cuando se presenta la ocasión, la ponen en práctica ellos mismos. Nuestro interés por definir el papel desempeñado por el miedo al aislamiento presenta una complicación, si llamamos imitación a la repetición por alguien de lo que otros hayan dicho o hecho" (Noelle-Neumann, 2003:62).
En este sentido, Korstanje nos sugiere que aún si analizamos minuciosamente la imitación, vamos a descubrir que posee dinámicas diferentes. En un sentido, la imitación puede despertar sentimientos más profundos como la estima, la admiración y la cooperación. En estos contextos, las energías del grupo estarán reguladas por valores positivos de cooperación y/o sinergia; pero también se imita buscando intereses particulares y egoístas. Si la segunda situación se presenta, entonces las estrategias de agente o grupo desembocarán en un inevitable conflicto. (Korstanje, 2007b)
Obviamente, no hace falta aclarar como advierte Neumann, que la imitación no es la variable explicativa de mayor aplicación en este problema. ¿Porque el individuo sacrificaría su propia forma de ver el mundo con respecto al grupo que forma parte? En realidad, el individuo no sacrifica su forma de concebir o comprender las cosas que pasan a su alrededor, sino la manera y el contenido que se expresa ante la mirada de los demás. En otras palabras, "el carácter negativo de etiquetas como conformistas o gregario muestra que la tendencia a la imitación va en contra del ideal de autonomía individual. Es una imagen con la que nadie quiere que le identifiquen" (Noelle-Neumann, 2003: 62).
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Luis Francisco Gomez: Considero este ensayo muy interesante con respecto a lo que Usted plantea referente a la sobremotivación y sus concecuencias y efectos no deseados, y tomando en cuenta las dos corrientes de motivación , que se mencionan en el ensayo. Es muy interesante el enfoque dado, especialmente cuando afirma que se deben considerar los intereses individuales de las personas, y que no todos reaccionan de igual manera ante un mismo nivel de estímulo , por esto me parece importante su aporte de analizar el nivel de motivación de las personas de manera individual. Muchas gracias por su aporte, está excelente.
Eduardo Candelario: Me parece este ensayo muy interesante. Bueno esto será de mucha ayuda para las instituciones si se aumenta y se pone en práctica en los países que no se rigen por la organización y la motivación con sus estímulos adyacentes.
Olga Bernatte: El tema es muy interesante y que pocas veces es tratado. Sería interesante ampliarlos un poco más. Gracias y muchos éxitos
carmen duque: Muy bueno su trabajo me gustaría que lo ampliara con información sobre que teóricos sustentan la escuela para padres,gracias.
irene peralta : Un empleado satisfecho y motivado es beneficioso para la organización en varios sentidos, es verdad, pero esto debe ir necesariamente de la mano con una remuneración más alta de la que está en el mercado para que se logre una buena motivación.
william torres cruz: Me parece un tema con mucha pertinencia que una vez desarrollado en su totalidad puede ser una herramienta efectiva para los interesados en el campo motivacional. Le encomio y le deseo el mejor de los éxitos, en hora buena.
Griselda Marlene Coria : Me parece un buen ensayo, sobre todo un buen tema que muchos hacemos a un lado y no tomamos en cuenta el verdadero interés de la motivación organizacional sin embargo, me hubiera gustado que el aporte fuera más profundo, gracias.
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