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Diseño de terapia grupal basada en el psicodrama, narradrama y sus diversos estilos para el desarrollo de la autoestima en adolescentes puertorriqueños del género masculino (pubertad temprana - 13-15 años)

Ariel Orama-López
Doctor en Psicología Clínica
Psicólogo Clínico y Consultor,Gestión Psicoeducativa para los Medios (Media Psychology), Coach Asociado de CoachVille Spain, Barcelona/TISOC
Escuela de Medicina de Ponce
Ponce, Puerto Rico
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Trabajo publicado el 01 de junio de 2008
Resumen
"La historia que aún no he hecho, que aún no he dicho, que aún no he escrito, es precisamente ESA... la que me mantiene vivo". Ariel Orama López
El siguiente trabajo investigativo se fundamenta en el diseño de una terapia grupal para el desarrollo de la autoestima de los adolescentes del género masculino (pubertad temprana - 13-15 años), de Puerto Rico, tomando como punto de partida los siguientes modelos terapéuticos: el psicodrama, el narradrama y sus diversos estilos. Como parte del análisis de la literatura, se destacan varios elementos indispensables para el diseño de una terapia grupal dirigida a la población en cuestión: la importancia de la relación entre pares y la sociabilidad, el desarrollo de la identidad como motor esencial de esta etapa y el valor intrínseco del aprecio a sí mismo. De esta forma, el siguiente trabajo investigativo incluye las aportaciones de los modelos terapéuticos, en función del desarrollo de la cualidad de la autoestima en adolescentes puertorriqueños. Esto se logrará a través del diseño e implementación de los módulos terapéuticos que propone el autor con su respectiva metodología de evaluación.
Introducción
El ser humano es un ser esencialmente social, influído profundamente por sus relaciones interpersonales que son las que le dan sentido a los tres factores más importantes dentro de su composición: los factores biológicos, psicológicos y sociales (González, 2000). Cada uno de estos factores es esencial en la compresión del ser humano, en función de su relación con los demás. De igual forma, en el contexto de terapia, el cambio terapéutico es un proceso enormemente complejo que sucede mediante un intrincado intercambio de experiencias humanas (Yalom, 2000). Éste es precisamente el caso de la Terapia de Grupo (GT), en la cual se pueden optimizar muchas de estas destrezas que son parte de la interacción con otros.
Una de las habilidades que se ha observado, se desarrolla en este contexto relacional y grupal, es la autoestima. La característica básica de la autoestima es la de pensar bien de uno mismo. Esta autoimagen tiene una base social, ya que pensar bien de uno mismo siempre se da en relación con los demás y también depende de la aprobación social. La autoestima es un motivo que puede satisfacerse de varias maneras: logrando aprobación social, autorrespeto, prestigio, poder, o teniendo éxito en algún desempeño (González, 2002). Es importante señalar que dicha capacidad, la de desarrollar la autoestima, tiene una relación inextricable con los procesos inherentes a la motivación en el ser humano.
Según la literatura, las personas experimentamos una función óptima y un estado de bienestar positivo cuando perseguimos metas que reflejan motivación intrínseca (competencia, relacionalidad, autonomía en la vida), en vez de cuando realizamos actividades que reflejan motivación extrínseca (éxito financiero, reconocimiento social, imagen física). Esto es, aquellos que persiguen motivación intrníseca en la vida tienen un nivel mayor de autoactualización y de vitalidad subjetiva, menos ansiedad y depresión, mayor autoestima, mejores relaciones de alta calidad, tanto con amigos como con seres íntimos, ven menos televisión y consumen menos cigarrillos y alcohol (Kanser & Ryan, 2001. En: Reeve, 2005). Aunque muchos de estos procesos son desarrollados en su totalidad ya en la etapa de la adultez, bien sabemos que la adolescencia es crucial en el desarrollo de las nociones y la constucción de lo que representa la autoestima y la identidad.
La adolescencia comienza con los cambios físicos de la pubertad. Sin embargo, de igual forma, ocurren cambios a nivel biológico, psicológico y social durante el período del desarrollo. Estas primeras etapas de la pubertad estarán caracterizadas por cambios significativos en todos estos aspectos y, por lo tanto, son importantes en los procesos de formación del individuo (Kendall, 2000). Asimismo, la relación entre pares toma una cualidad intensa y casi desesperada según los cambios emocionales del adolescente tempano, conforme se van modulando por la red de los pares del mismo sexo (Wiener, 2005). De esta forma, el adolescente es nutrido por los grupos y esto es parte del proceso natural del desarrollo durante las edades de esta etapa. De hecho, las bases normativas del desarrollo se centralizan en las relaciones entre pares en la pubertad temprana (Greenspan, 2000).
Como establece Erikson (1968), citado en Novak & Pelaek (2004), la formación de la identidad es la mayor batalla que confronta el adolescente. La identidad, precisamente se refiere al autocuestionamiento sobre quien se es, hacia dónde dirigirse y cómo encajar en la sociedad; esto va ligado al desarrollo de la autoestima, lo cual es importante no tan sólo para definir quien se es, sino también para aceptar dicha definición asumida. Es precisamente mediante las relaciones entre grupo que se fortalecen las destrezas sociales y la autoestima, se median la separación e individualización emocional de los padres y se aumenta el sentido de identidad (Wiener, 2005).
En el caso de Puerto Rico, la Dra. Roselló y colegas (2005), han realizado diversas investigaciones con adolescentes, auspiciadas por el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) y la Universidad de Puerto Rico, en las cuales se ha estudiado la autoestima en función de la sintomatología depresiva. De igual forma, Vázquez (2005) destaca la importancia del desarrollo de la autoestima y la responsabilidad social, por lo cual se han elaborado en la Isla campañas tales como la Campaña Nacional para la Autoestima y la Responsabilidad Social. Este tipo de recursos pretende promover una autoestima positiva como una forma diferente para lidiar efectivamente con los problemas sociales en que vivimos. Entre los puntos que se destacan se incluye la disminución de embarazos no deseados y del comportamiento destructivo, y un mayor conocimiento sobre los problemas sociales en los adolescentes, a quienes se les ha inculcado sobre una autoestima positiva. Por lo tanto, el concepto de autoestima ha sido estudiado, analizado y promovido en Puerto Rico como un asunto prioritario, por lo cual, el desarrollo de una Terapia Grupal basada en el desarrollo de la misma sería idóneo como complemento terapéutico para los adolescentes de la Isla.
Como las influencias grupales y las afiliaciones son tan importantes en el desarrollo del adolescente, los grupos diseñados para adolescentes resultan "naturales" para la terapia. De hecho, muchos investigadores piensan que la terapia de grupo es el tratamiento de mayor escogencia para los adolescentes (Scheidlinger, 1985. En: Wiener, 2005). Es importante señalar que en cuanto a la historia de la terapia grupal para adolescentes, hay varios estudiosos que merecen ser mencionados. Primeramente, Betty Gabriel (1939, citado por Wiener, 2005) aparece como el primer clínico en usar la terapia de la entrevista grupal con un grupo de adolescentes del género femenino que preferían hacer preguntas y hablar antes que realizar ciertas actividades (Rachman and Raubolt, 1984. En: Wiener, 2005). Slavson, considerado el padre de la terapia grupal del adolescente, extendió su desarrollo de actividades grupales de niños a actividades verbales para adolescentes (Slavson and Schiffer, 1975. En: Wiener, 2005).
A través de los años, las modificaciones de la técnica psicoanalítica han sido el estándar para todos aquellos que trabajan con adolescentes; esto ha sido denominado el acercamiento para-analítico. Brandes (1973, citado por Wiener, 2005) atribuye dicho término a Slavson y describe este método como el proceso de permitir que el psicoterapista sienta la libertad de interpretar las dinámicas presentes de los miembros del grupo en términos del pasado y de la sesión grupal. En la misma, el terapeuta tiene un papel dirigido a la enseñanza, la dirección, el apoyo, al argumento y la autenticidad (Wiener, 2005). Por lo tanto, basado en dicha información, la terapia de grupo resultaría idónea para ser trabajada con adolescentes, y por lo tanto, esto justifica y legitima el uso de las técnicas de este modelo en dicha población. De igual forma, se sustenta la utilización de un enfoque psicoanalítico y sus modalidades en el modelo que sea utilizado, en este caso, el psicodrama psicoanalítico de grupo y el narradrama.
Wiener (2005) establece que una terapia grupal dirigida hacia adolescentes debe incorporar lo siguiente: una evaluación diagnóstica, una evaluación de elegibilididad, un contrato terapéutico claro con metas específicas. Los grupos usualmente están conformados por 8-12 pacientes, quienes se reúnen semanalmente por aproximadamente 1.5 horas. Según Ackerman (1995) & Sugar (1975) (citados en Wiener, 2005), los pacientes en la adolescencia temprana tienden a funcionar mejor en grupos del mismo sexo; los adolescentes en la edad media y tardía trabajan mejor en grupos con participantes tanto del género femenino como del género masculino (Wiener, 2005). Por lo tanto, si se desarrollara un Modelo de Terapia de Grupo para adolescentes en la pubertad temprana, se recomendaría que los participantes fueran del mismo género.
Por otro lado, la literatura indica que los grupos compuestos por participantes en la pubertad temprana deben incluir actividades adicionales a sentarse y hablar; por otro lado, los adolescentes en su edad media y tardía pueden funcionar verbalmente, solamente. Esto es así, considerando que hay dos puntos de transición durante el desarrollo: la transición del adolescente temprano desde la niñez y la transición del adulto desde la adolescencia tardía (Kendall, 2000). Esto permirte la apertura para realizar actividades diversas dentro de una terapia para adolescentes de la pubertad temprana, lo cual debería considerarse en el desarrollo de la terapia que se propone en este trabajo.
En cuanto a otros detalles sobre la terapia grupal para adolescentes, se pueden destacar los siguientes. Primeramente, algunos snacks y bebidas no alcohólicas pueden ser provistas, para hacer más agradable el contexto de terapia grupal (Weiner, 2005). De igual forma, los pacientes pueden ser vistos de manera concurrente en terapia individual o familiar, y el grupo podría ser de corto plazo a largo plazo, con participación que dure desde dos a seis meses, y de 6 meses a dos años, respectivamente. Otro punto importante en torno a la terapia en adolescentes masculinos, lo es el hecho de considerar que de alguna forma el proceso terapéutico representa la antítesis de la masculina (Meth and Pathick, 1990). Por lo tanto, se debe proveer un espacio en el que se trabaje con los procesos de autoestima e identidad sin que se invalide la noción o concepción sobre la masculinidad. De igual forma, debe proveerse el foro para dialogar sobre los aspectos de la masculinidad, identidad y otros conflictos relacionados, sin invalidar las experiencias individuales de cada participante. Estos puntos inherentes a la diversidad son importantes y han de tomarse en consideración a la hora de desarrollar el modelo de terapia que se propone en este trabajo investigativo.
Considerando todos estos factores en este caso en particular, se elaborará una terapia de grupo cuyos participantes adolescentes sean del género masculino, en su etapa de pubertad temprana. Este servicio profesional ha sido elaborado con el propósito de ser efectuado en el contexto de la Clínica de Servicios Psicológicos de la Escuela de Medicina de Ponce (CSP).
Figura 1 - Vista Lateral de una de las secciones de la Escuela de Medicina de Ponce.

La secuencia en la terapia dirigida a adolescentes tiene una particularidad. En cuanto a la terapia grupal, Dies (1991, citado por Wiener, 2005) establece cinco fases en el desarrollo de los grupos de adolescentes:
1. La relación inicial, que incluye el compartir superficial y la demostración del comportamiento basado en el deseo de estar en grupo por parte de los líderes.
2. El probar los límites, lo cual trae consigo la exploracion de los miembros sobre los límities del contrato del grupo y el cuestionamiento sobre los líderes identificados.
3. La resolución de la autoridad, que envuelve el establecimiento de la destreza importante de la negociación.
4. El trabajo en uno mismo, lo cual permite la exploración profunda y minuiciosa de los asuntos interpersonales e intrapsíquicos.
5. El moverse hacia el futuro, que hace posible la adquisición de habilidades para enfrentarse a la pérdida y formular planes para el futuro.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
E. Rojas, Ph.D.: Denota un gran dominio de las técnicas de la terapia grupal e incorpora elementos novedosos que solidifican este espacio colectivo.
Dra. Rodríguez: Los discursos elaborados a tráves de las terapias narrativas enriquecen el proceso terapéutico. La combinación con las artes lo convierte en algo exquisito. Excelente artículo y vaya guía para la terapia grupal.
ivette: Muy buena investigación, para trabajar en los cambios emocionales del adolescente tempano. Considero que la terapia de grupo es exelente.
gina garreta vega: Este trabajo es de gran calidad, especialmente para los profesionales que trabajamos con adolescentes, me gusta estarme actualizando, ya que uno como profesional todos los días aprende algo de nuestros colegas, lo felicito. Lcda. Gina Garreta Vega
Nerymar Kuilan Martínez: Las artes es un lenguaje natural de la expresión facilita el proceso de entender quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos, ayudando a su vez a conformar buenas experiencias. También las buenas experiencias ayudan al desarrollo del auto-concepto y una autoestima saludable.
Ileana Soriano MA: Me ha sido de gran utilidad este trabajo para mi quehacer con jóvenes. Esta propuesta trae esperanza para la juventud en este momento en que algunos, a tan corta edad, están escogiendo cómo quieren que sean sus funerales.
Msc. Marielos Ortuño: Su trabajo me ayudará enormemente, pues estoy por iniciar una psicoterapia de grupo con adolescentes en riesgo y hace muchos años que estuve como cooterapéuta de un psicoanalista y no he vuelto a practicar, estaba necesitando material nuevo, felicitaciones y muchas gracias por su valiosa colaboración. Tengo un Master en Neuopsicología y Educación.
Dra, N. Lopez: Su trabajo es diferente. Los modelos son interesantísimos y muy aplicables en la terapia. Hace falta nuevas alternativas en el proceso terapéutico y su investigación concibe una nueva manera de integrar las artes con la población de adolescentes.
Dra. Belinda Jimenez: Me encanto su trabajo. Muy descriptivo y elaborado. El drama es una gran herramienta en terapia. Le felicito por su trabajo!
Jorge L. Ramos, PhD: He leído la logística del programa y sus respectivos módulos con detenimiento. El andamiaje de los modelos terapéuticos y su secuencia son impresionantes. Quienes llevamos a cabo terapia grupal, sabemos que requiere un trabajo denso de hazañas en colectividad.
Por otra parte, el valor por el arte dentro de la terapia es muchas veces subestimado. Su trabajo reafirma el poder de la liberación a través de la actuación y su valiosa aplicación al segmento de adolescentes en la terapia grupal. ¡Le felicito!
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