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Una visión diorámica del mal poder adulto ejercido sobre la infancia
María Celia Lassus
Se informa a la población: "Han sido incautados 128 vídeos y 90.000 fotografías tomadas a 50 niños". Nadie pregunta por esos niños y su suerte final. Los que están en esas cintas, los que han sido vistos, filmados, usados, forzados, vendidos, etc. Podemos decir que algunos de ellos (as) han tenido "la suerte" de que fueran sus propios padres quienes los comercializaran y otro familiar o el Estado se harán cargo, si todo sale a la luz a tiempo. Otros (as), la mayoría, padecen el secuestro para mejor servir a la industria abusiva, lo que además agiliza, facilita, por decirlo de alguna manera, su suerte final. Ahora, sin duda, sin ningún esfuerzo, imaginen a estos niños (as) robados, secuestrados y, por tanto, desarraigados violentamente de todos sus vínculos, costumbres, gustos, rutinas; forzados a realizar actos impropios y a permitir la reciprocidad de los mismos; exigidos, aterrados, mal alimentados, aislados de todo posible contacto humano (el que tienen no lo es). En poco tiempo la depresión, la tristeza, el asco, el miedo van minando su vigor natural; se van ajando, desluciendo, dejando progresivamente de servir para los fines que justifican su presencia en donde quiera estén. Una vez "fuera de servicio" ¿imaginan a alguien haciendo la lista de la compra para darles de comer? ¿Pensando en qué sabor de yogurt le agradará a uno u otra? ¿Llevándolos a la escuela más próxima, al dentista, o al doctor si le duele el oído por la noche? En algunas prácticas de su corta vida "industrial útil", ya está previsto que algunos mueran, para placer de quienes así lo deseen ver en la cinta o en persona. Pero no la mayoría. Así que al cumplir con el ciclo pensado por quiénes les han captado y/o llegar a un grado de deterioro equis, aún pueden aportar a la empresa de sus amos de turno, puesto que son vendidos una y otra vez. Sus órganos, sus ojos, su piel tienen un valor. Si puede servir de algún consuelo, son anestesiados, no por humanidad. Es que el niño, en una situación de estrés extrema, infarta igual que un adulto y el corazón suele ser el órgano más caro. Pero la anestesia hay que saber dosificarla de acuerdo con el peso y estado sanitario. Y para que los órganos tengan valor comercial deben estar en perfecto estado, incluidas las partes de tejido o prolongaciones necesarias para la reinserción en otro cuerpo. Esto nos habla de la intervención de profesionales no sólo entre los consumidores, como se hace público. Además, hay que coordinar entregas, traslados, contactos, conseguir los clientes, elegir los niños, en fin; la multidisciplinariedad cunde. Algunos niños (as) sobreviven esta etapa, por su tipo de sangre menos compatible u órganos de menor calidad. Aún sin algún órgano, el turismo sexual y la prostitución infantil les abren sus brazos. Pero nunca se trata de una "atención" entre adultos; su tiempo de vida dependerá ahora de cuánto haga rendir la inversión, en definitiva, de su resistencia y su capacidad para sobrevivir, por cierto, en un permanente estado de prisión para que no delate la situación. La desaparición de estos niños (as), aun cuando vivan bastante tiempo, es una condena a muerte, simultánea y automáticamente seguida de una muerte social producida, entre otros factores, por el silencio: el que proviene del miedo, de la ignorancia, de voltear la cara. ¿Quiénes llevan a cabo tales acciones? Grupos organizados que operan, en la mayoría de los casos, con total impunidad, consiguiendo órganos, placer bajo distintas formas e hijos para personas pudientes. El niño es la mercancía. Paga su valor con su vida, aún estando vivo…
Missing Children, la UNICEF, la OIT y numerosas asociaciones que se van constituyendo en los diferentes Estados, avalan la información de que a diario 30.500 niños (as) y jóvenes de 0 a 17 años son robados, secuestrados, desaparecidos de sus orígenes, lo que implica unos 11 millones por año. Alemania padece cada año unas 50.000 desapariciones. A través de la Fundación Padres y Madres de Niños Perdidos, México reporta la cifra de 500.000 menores en los últimos cinco años. En Bolivia, 8 de cada 10 no aparecen nunca más. Uruguay no tiene cifras oficiales. Argentina tiene 3.183 denuncias al 31 de abril de 2008, de las cuales 139 niños no han sido encontrados y 47 sí, pero muertos. En Brasil se reportan unos 40.000 por año, mientras que en El Salvador en el 60% de los casos no es encontrado. En Nicaragua, según la Policía Nacional, las desapariciones pasaron de 112 niños y niñas a 137 nuevos casos en sólo nueve meses y 438.200 están perdidos en EU. Si tomamos como fuentes a la UNICEF y a la OIT, nos enteramos que lo que se conoce como Turismo Sexual Infantil no sólo implica el traslado de más de 3 millones de personas que viajan por el mundo buscando sexo con niños, sino el de quienes se los procuran y el de los niños (as) mismos. También que la Explotación Sexual Comercial Infantil (mal llamada "prostitución infantil"), que predominaba en el sudeste asiático, debido a que ahí se han endurecido las penas, se ha desplazado hacia Latinoamérica, y esto merced a su legislación poco protectora de la infancia y, por ende, más permisiva para quienes invierten en el Turismo Sexual Infantil y en sus socios directos: el "tráfico de menores" y la "pornografía infantil". Ahora sumemos a eso los oscilantes, pero siempre presentes, niveles de corrupción que hacen posible que, por ejemplo, personal sanitario pueda decir a una madre que su hijo ha muerto, que el cuerpo ha sido robado y que se investiga; o que en una importante ciudad balnearia se detectara una organización para la protección de niños abandonados a los que aparentemente comercializaba. Republica Dominicana, Cuba, Costa Rica, Colombia, Brasil y México, en ese orden, encabezan los núcleos de prostitución infantil. Tales fenómenos delictivos se han extendido en estos últimos años por todo el mundo, siendo los puntos de auge presente Estados Unidos, el Reino Unido, Japón y Australia. La mayoría de los turistas proceden de Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Alemania, lo que ha llevado a elaborar un plan de acción para Europa, que si bien no comparte con Latinoamérica los niveles de pobreza, en parte facilitadores de esta expansión, debe enfrentarse lamentablemente con esta "industria violenta" transnacional que genera billones de euros o dólares, a los que sus beneficiarios no están dispuestos a renunciar. Sólo en Latinoamérica, cerca de un millón de menores fue introducido en la industria sexual cada año en la última década.
Si el teatro griego nos presta su diorama una vez más, podremos ver qué situaciones favorecen la desaparición de niños para ser comercializados. Estamos hablando del "sentido de oportunidad" de estos mercaderes, no sólo cuando seleccionan con tiempo o aprovechan el descuido (en el supermercado, en la plaza, en el jardín, en el estacionamiento, etc.), sino cuando hay catástrofes naturales; desplazamientos forzados y masivos por las mismas o por guerras; o la situación de calle de los más pobres. Estos niños (as) y jóvenes son robados (as): 1) Para ser sometidos a violencia sexual bajo cualquiera de sus formas, como ya hemos mencionado.
Estados Unidos, Canadá, Japón cuentan con el mayor número de adopciones ilegales Se calcula una demanda anual de 200 mil adopciones por la vía legal; pero en forma clandestina esta cifra rebasa ampliamente las 800 mil, lo que explica el aumento de los robos de niños a nivel mundial. Y otra vez la multidisciplinariedad:
4) Para ser empleados en trabajos forzados 5) Para proveer de mano de obra barata 6) Para ejercer la mendicidad Las condiciones de vida, más allá del panorama que venimos compartiendo, son infrahumanas desde todo punto de vista: en una misma habitación trabajan, comen un plato de arroz diario, hacen sus necesidades, duermen en el piso, reciben órdenes y castigos físicos. Los castigos emocionales están implícitos y trascienden largamente la experiencia circunstancial de un golpe. 7) Para ser usados en conflictos armados Colombia, país floreciente, publicó en 1996 en la revista La Niñez, el artículo Cifras como ráfagas, en el que se leen los resultados de una investigación realizada entre menores de edad que habían pasado por la guerrilla:
"El 18% ha matado, por lo menos, una persona; el 60% ha visto matar; el 80% ha visto cadáveres y mutilados; el 25% ha visto secuestros y el 12% ha participado en ellos; el 18% ha visto torturar; el 40% ha disparado contra alguien alguna vez; el 83% manifestó haber estado cerca de la muerte; el 91% manifestó haber participado en al menos un combate; ninguno de ellos ha terminado sus estudios de educación básica…" La legislación colombiana respecto de menores, es la más rica y completa del continente; la publicación tiene 12 años de antigüedad para Colombia. ¿Y los niños y jóvenes de los países no florecientes y en guerra? ¿De dónde proviene esa violencia? ¿De los niños y jóvenes involucrados/as? NO. Del mal poder adulto al servicio de intereses espurios, ajenos absolutamente a los derechos y a la dignidad de la infancia.
25 de mayo. Día Internacional de los Niños Desaparecidos
Es cierto que el mosquito no sabe de euros ni de dólares, pero la comunidad adulta debe saber qué pasa con los niños (as) y jóvenes una vez que se "pierden". Aún el diorama descorre su velo: cada 7 segundos, en el mundo, un niño (a) menor de diez años muere de hambre. El mal poder adulto distribuye los alimentos inadecuadamente. ¿Cuántos niños han muerto mientras usted leía este artículo? ¿Cuántos fueron robados? ¿Cuántos están siéndolo en este mismo momento? ¿Cuántos están viviendo ahora mismo su "corta vida industrial útil" con las características que someramente vimos?
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