Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Venezolano: Quiero expresar mil gracias por este trabajo, fiu abusado en la niñez, recientemente enfrenté a mi agresor, y lo q trajo como consecuencia una avalancha de sentimientos y emociones sumamente dolorosas, el trabajo describe muy bien mi lucha es diaria. Gracias
Martha Murillo: Es un tema muy interesante y vivimos con el diariamente, se maneja como un tabú en la sociedad actual, los niños varones la gran mayoría de las veces son víctimas silenciosas del maltrato en todas sus formas por el hecho de pertenecer al mal llamado sexo fuerte o dominante, vale la pena dedicarle el tiempo suficiente para investigar todo lo que desencadena a nivel personal y social.
Carolina: Es un tema que vale la pena seguir, el mundo del niño abusado es un terreno inexplorado, hasta ahora, sobre todo porque es tán común, y tan silenciado!
MARCELA: Todo lo expresado en el artículo, refleja la realidad y el padecimiento de los adultos sobrevivientes al abuso sexual en su infancia.
Despues de muchos años mi esposo (que fue abusado) pudo empezar a buscar ayuda e intentar mejorar su calidad de vida, y romper ese gran secreto que afectó tanto la infancia como la vida adulta.
Liberarse de la situación no significa negación ni olvido.
Muchas Gracias por su valioso aporte.
María Celia Lassus: Para Lupita:con todo respeto,considero que primero debemos ampliar nuestra visión como mujeres,para que luego el enfoque profesional sea más sincero y efectivo.La familia universal tiene casi el 50% de varones;parece un motivo válido, que encaminaría mejor su tesis.Me alegro le sirviera el artículo.La bibliografía también la ayudará.Cordial saludo,Lassus.
LUPITA: Debo decir que es una gran verdad el que a veces como mujeres nos enfoquemos en mujeres, pero como profesionales, nuestro panorama se debe ampliar, sobre todo si en la familia la mayoría son varones.
Su trabajo me hace reflexionar que hay muchas investigaciones sobre temas que no dejan de ser importantes, pero importante también son las nuevas propuestas de trabajo, así que su trabajo me lleva a idear un nuevo tema de tesis me resulta muy bueno haberlo conocido hoy.
abril salgado: Bajo mi punto de vista es muy bueno porque de una forma explícita se hace mención de las repercusiones y causas del problema, no sólo desde una óptica, puesto que logro identificar un documento multidisciplinario.
Rosa Clemente: Lic. Lassus, espero con gran interés leer sus sucesivas aportaciones. Excelente trabajo, denota un profundo conocimiento sobre la temática cuyo enfoque invita a la reflexión sobre nuestros propios prejuicios. Un abordaje valiente y necesario. Muchas gracias y gracias a la Revista por su publicación.
María Celia Lassus: Gracias por su lectura y comentario. También por su interesante solicitud. En un relativo en breve, (primero debe ser aprobado y corregido),habrá un libro de mi autoría, donde cada uno de esos importantes puntos y aún otros, tendrán su propio capítulo debidamente explicado y ejemplificado. Cordial saludo desde Uruguay. Lassus.
vanessa sicilia: Muy buen articulo Dra Lassus. Ahora me gustaría mucho que nos hiciera el favor de hablar del trastorno de personalidad múltiple, ya que estuve viendo un programa con casos reales, los cuales todos se relacionaron con abusos sexuales durante la infancia y me llamo la atención el bloqueo de la mente para evitar los recuerdos de la agresión, e incluso la creación de personalidades las cuales actuaban como el protector , otras como de autodestrucción y otras como de libertinaje. por favor háblenos de este tema y su experiencia en casos. Gracias saludos de México.
María Celia Lassus: Siempre vale la pena romper el secreto; no importa cuánto tiempo haya pasado. El secreto alimenta y mantiene los miedos, las dudas y el dolor, así como la sensación de ser víctima sin remedio, lo que fortalece la depresión. Todo eso es porque ese secreto es el delegado, el representante, en su interior del adulto que lo afligió. Usted ha roto su silencio, también ha hecho una pregunta a la que contesto: sí, si eso es lo que quiere hacer, eso es lo que hará. Sé que tiene más preguntas y más dudas y más miedos y que aún muchas veces necesita gritar...Si lo desea-y sólo si lo desea-puede pedir mi correo en contactar al autor; en el mensaje a poner, sólo debe escribir lo que quiere. No tiene que explicar nada personal. Entiendo bastante más que un poco y estoy a sus órdenes. Gracias por su lectura. Lassus.
Alma Beatriz Escalante: Es obvio que por cuestiones sociales y culturales, cuando se abusa sexualmente de un individuo de género masculino, la víctima recurre al silencio, pues desde siempre se ha determinado que el género débil es el femenino, y el género fuerte, el masculino. No sé qué nos aterra, siempre ha sido así. Lo delicado es que no se respete el derecho a sentir, muy especialmente, en casos como estos, y que no se contemple a la víctima como tal, sin detenerse a mirar su género sexual, que no se le contemple como ser humano asexual. Es una realidad muy triste, pero es una realidad que existe.
Anóninmo: Yo fui víctima de abuso sexual en mi infancia y cuando pasaron las cosas, al principio me dio miedo delatar a mi agresor, no porque se burlaran de mi o por hombría (apenas tenía yo 8 años de edad), sino por temor al castigo de mis padres. El abuso continuó y ya en la entrada de mi pre adolescencia, en medio de los cambios fisiológicos normales, sobrevino en mí una gran depresión: quería gritar a los cuatro vientos lo que me había pasado, desahogarme y compartir mi tragedia, pero ya no valía la pena, entonces sí se burlarían de mi y pensarían que si me había callado era porque me gustaba (como me decía mi agresor), aunque las cosas fueran bien distintas. Mi orientación sexual entró en shock. Mi experiencia sexual había sido sólo con mi agresor, un hombre, como yo, ¿podría estar entonces con mujeres? Hasta el momento no he tenido esa experiencia. Mi comentario surge porque son muchos los miedos que llegan luego de un abuso sexual homosexual donde la víctima es del género masculino. Sí, pesan los miedos. Los desaires, le pánico al rechazo o a la burla y la identidad que el choque emocional genera. Gracias a la autora por su texto, por entender un poco lo que se siente estar del lado de la víctima.
Ivette Ruiz: Nuevamente, como en el artículo anterior publicado por la Sra.Lassus, rige la obviedad, aunque en este caso se mejora el estilo discursivo. Triste la realidad que se comenta, pero son los tapujos de una sociedad ciega; habrá que encontrarse la manera de quitar el velo de nuestros ojos.
María Lucía: Nuevamente pone el dedo en la llaga a un tema tan delicado y de tanto valor como son los delitos sexuales, y lo meritorio es que lo hace con respeto, sin herir susceptibilidades pero dejando la huella de la reflexión en la conciencia de quien lee. Otra vez la felicito y la animo a seguir presentando escritos suyos sobre este tipo de temas que necesitan salir del baul donde los tenemos por la falsa o doble moral, y por miedos, tabúes y prejuicios ridículos.
María del Pilar Cruz: Es un problema bastante serio que se calla por miedos fundados desde la primera infancia, como lo comenta la profesora Lassus. Lamentablemente aun pertenecemos a una sociedad retrógrada en este aspecto.
Jacqueline Vera Mora: En Colombia ya se han dado grandes avances en este problema, que sí que lo es, y gracias a nuestro nuevo sistema judicial hay más respeto y comprensión por las víctimas de abuso sexual, sin importar su condición, sexo, raza, posición socioeconómica o edad. Todos merecemos respeto y tenemos derecho a alzar la voz y no callar los abusos.
Georgina: Es una presentación muy simple que no dice nada nuevo y no profundiza.