- El niño (a) desarrolla una estrategia vincular, (no consciente, que no se desarrollará aquí porque no es el tema específico).
- La proyecta en cada vínculo toda su vida.
Llamativamente, la literatura que muestra las vinculaciones entre hombre agresor y víctima mujer o niña, admite gradualmente el rubro niño varón; pero la adolescencia, dentro del mismo trabajo, viene en su rescate, transformándolo en lo más próximo a un posible hombre agresor y alejándolo injustamente de las secuelas que, sin duda, le han quedado y, por ende, de toda medida de rehabilitación, recuperación, etc., que debieran corresponderle. Con suerte podrá haber algún apartado de escasos renglones, mencionando esto.
En la práctica clinica, los terapeutas de adultos (as) que han sido abusados en su infancia y/o adolescencia y no han tenido la oportunidad de romper ese secreto hasta avanzada la adultez, aprenden oyéndolos ¡cuánto les cuesta superar esa experiencia! Para empezar, cuanto les cuesta contarla. Los hombres abusados en la niñez:
- Se sienten abrumados por los devastadores efectos del abuso.
- Se ven a sí mismos como víctimas indefensas pero no pueden transmitirlo.
- Luchan por sobrevivir cada día.
- Temen convertirse en ofensores, lo que aumenta su sufrimiento.
- Son proclives a sufrir nuevos abusos en otras áreas de la vida (estafas, exceso de autoridad de superiores).
- Con frecuencia participan de actividades para ayudar a que el mundo sea más seguro.
- En la relación con sus hijos (as): son responsables, a veces sobre-protectores en exceso.
- Aprenden habilidades con facilidad.
- Se involucran en movimientos contra la injusticia social.
Para estos hombres sobrevivientes de tales agresiones, las presiones sociales y los patrones de condicionamiento masculino:
- Les dificulta reconocer el hecho de haber sido abusados
- Hablarlo
- Buscar ayuda adecuada
Necesitan ser escuchados y aceptados. Su mayor temor es:
- Ser juzgados y/o culpabilizados
- Temen a los mitos y prejuicios
- Guardan el secreto por temor a la homofobia
- Padecen miedo de las consecuencias de la revelación
- Temen ser estigmatizados por prejuicios populares equivocados
- Les preocupa sobremanera: su sexualidad; su identidad masculina; su lugar entre los hombres; la masculinidad de su conducta; sus preferencias sexuales; su capacidad para la intimidad sexual; todo lo que afecta sus vidas cotidianas durante años después de que terminó el abuso.
De acuerdo con el australiano Dez Wildwood (1995), "La profunda ignorancia acerca del abuso sexual de hombres y niños es parte de una cultura de silencio. Habla también de lo que llama el dominio masculino" sobre los hombres, que se ve en aquellos ámbitos donde la jerarquía es primordial (clubes de hombres, prisiones, fuerzas armadas) y opina que los hombres agredidos en su adultez, lo son en función de poder, control, dominación y humillación.
El tabú del tema de los ataques sexuales contra hombres adultos, siguiendo a este autor y como se corrobora en la clínica, se fortalece cada vez más por la desinformación, que se apoya además en:
- Lo difícil que es para los hombres aceptar el hecho de haber sido atacados sexualmente.
- El temor a las reacciones de otras personas que aumentan la sensación de ser victimizados.
- Lo difícil que les resulta creer lo que les ha ocurrido.
- La certeza de que si revelan que fueron abusados sexualmente, su "hombría" y orientación sexual serán cuestionadas.
- Temen un nuevo ataque sexual
Es muy claro que la demanda de capacitación para atender varones, de cualquier edad, es muy baja en todo el mundo, por los prejuicios de los propios profesionales, la ignorancia de la sociedad sobre el tema y la no consulta, puesto que culturalmente el varón es el agresor.
Recapitulando
No se puede olvidar que:
1. Los hombres fueron niños primero.
2. Las víctimas más numerosas de toda forma de agresión en todo el mundo, son las niñas y los niños.
3. No nacieron con muchas de esas características que otras mujeres y hombres les fueron inculcando a través de pautas culturales acuñadas desde mucho antes.
4. Los delitos cometidos contra niños (as), son los de más bajo registro en el mundo entero.
5. Los DH de niños (as) son los menos contemplados en casi todas las legislaciones.
6. El progenitor que más ataca a niños (as) universalmente es la madre.
7. Los hombres no lloran, porque a través de los tiempos mostrar las emociones es cosa de mujeres.
8. El prejuicio cultural milenario que dice los hijos son de la madre, alimenta más el desamor masculinizante con el padre.
9. Las madres también les enseñan a no ser débiles, flojos, llorones como las niñas, etc. En cambio, les exigen con el cuestionable aval socio-cultural, ser fuertes, determinados, no cansarse nunca, poder con todo, mantener a la familia, tener carácter, mandar, poner orden, no dejarse mandar porque aquel que lo hace es un infeliz, etc.
No se puede olvidar tampoco que:
1. Si no se enseña "desde la cuna" los verdaderos valores que harán posibles los cambios que se reclaman, no aprenderán solos (as) a la edad que le parezca a los mayores que deben "tener claro" esto y aquello.
2. Para enseñar desde la cuna, lo deben tener muy claro quienes enseñan.
3. Para eso se debe aprender lo que nunca nadie enseñó (en general).
4. No hay un Día del hombre porque está implícito en la cultura desde que el mundo es mundo.
5. Las mujeres participan de dicha cultura y la transmiten; no son conscientes de ello, ni los hombres tampoco.
6. Cuando un niño varón es agredido sexualmente, lo más común es que la familia le pida -y exija- secreto porque si no, van a decir que se volverá afeminado y no se casará, etc., dificultando su re-integración.
7. Que la demanda casi inexistente de consulta por parte de los hombres que han sufrido agresiones graves -sexuales o no sexuales- hace que la oferta de técnicos hombres en esta área se mantenga casi en nivel cero.
8. Todo esto es universal.
9. Sólo las mujeres se interesan en estos temas y en forma bastante aislada.
10. El hecho de que sean mujeres, limita aún más el número de consultas masculinas. Este silencio debe romperse
La ausencia de datos numéricos reales, refleja sólo una consecuencia de las muchas y muy graves que este silencio oculta, ya que es impensable que los varones niños y adolescentes y los hombres afectados por agresiones violentas, sin importar las que sean -más aún las de índole sexual-, no tengan secuelas tan serias como las de mujeres y niñas, ni necesidad de ayuda. Si se logra concienciar y encaminar esto adecuadamente, tal vez, se podrían reducir las agresiones sexuales en algún grado, por mínimo que sea, aunque la esencia del planteamiento de la autora de este trabajo está enfocada a la calidad de vida de varones de cualquier edad, en su condición de afectados y en función de sus DH indiscutibles.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Venezolano: Quiero expresar mil gracias por este trabajo, fiu abusado en la niñez, recientemente enfrenté a mi agresor, y lo q trajo como consecuencia una avalancha de sentimientos y emociones sumamente dolorosas, el trabajo describe muy bien mi lucha es diaria. Gracias
Martha Murillo: Es un tema muy interesante y vivimos con el diariamente, se maneja como un tabú en la sociedad actual, los niños varones la gran mayoría de las veces son víctimas silenciosas del maltrato en todas sus formas por el hecho de pertenecer al mal llamado sexo fuerte o dominante, vale la pena dedicarle el tiempo suficiente para investigar todo lo que desencadena a nivel personal y social.
Carolina: Es un tema que vale la pena seguir, el mundo del niño abusado es un terreno inexplorado, hasta ahora, sobre todo porque es tán común, y tan silenciado!
MARCELA: Todo lo expresado en el artículo, refleja la realidad y el padecimiento de los adultos sobrevivientes al abuso sexual en su infancia.
Despues de muchos años mi esposo (que fue abusado) pudo empezar a buscar ayuda e intentar mejorar su calidad de vida, y romper ese gran secreto que afectó tanto la infancia como la vida adulta.
Liberarse de la situación no significa negación ni olvido.
Muchas Gracias por su valioso aporte.
María Celia Lassus: Para Lupita:con todo respeto,considero que primero debemos ampliar nuestra visión como mujeres,para que luego el enfoque profesional sea más sincero y efectivo.La familia universal tiene casi el 50% de varones;parece un motivo válido, que encaminaría mejor su tesis.Me alegro le sirviera el artículo.La bibliografía también la ayudará.Cordial saludo,Lassus.
LUPITA: Debo decir que es una gran verdad el que a veces como mujeres nos enfoquemos en mujeres, pero como profesionales, nuestro panorama se debe ampliar, sobre todo si en la familia la mayoría son varones.
Su trabajo me hace reflexionar que hay muchas investigaciones sobre temas que no dejan de ser importantes, pero importante también son las nuevas propuestas de trabajo, así que su trabajo me lleva a idear un nuevo tema de tesis me resulta muy bueno haberlo conocido hoy.
abril salgado: Bajo mi punto de vista es muy bueno porque de una forma explícita se hace mención de las repercusiones y causas del problema, no sólo desde una óptica, puesto que logro identificar un documento multidisciplinario.
Rosa Clemente: Lic. Lassus, espero con gran interés leer sus sucesivas aportaciones. Excelente trabajo, denota un profundo conocimiento sobre la temática cuyo enfoque invita a la reflexión sobre nuestros propios prejuicios. Un abordaje valiente y necesario. Muchas gracias y gracias a la Revista por su publicación.
María Celia Lassus: Gracias por su lectura y comentario. También por su interesante solicitud. En un relativo en breve, (primero debe ser aprobado y corregido),habrá un libro de mi autoría, donde cada uno de esos importantes puntos y aún otros, tendrán su propio capítulo debidamente explicado y ejemplificado. Cordial saludo desde Uruguay. Lassus.
vanessa sicilia: Muy buen articulo Dra Lassus. Ahora me gustaría mucho que nos hiciera el favor de hablar del trastorno de personalidad múltiple, ya que estuve viendo un programa con casos reales, los cuales todos se relacionaron con abusos sexuales durante la infancia y me llamo la atención el bloqueo de la mente para evitar los recuerdos de la agresión, e incluso la creación de personalidades las cuales actuaban como el protector , otras como de autodestrucción y otras como de libertinaje. por favor háblenos de este tema y su experiencia en casos. Gracias saludos de México.
María Celia Lassus: Siempre vale la pena romper el secreto; no importa cuánto tiempo haya pasado. El secreto alimenta y mantiene los miedos, las dudas y el dolor, así como la sensación de ser víctima sin remedio, lo que fortalece la depresión. Todo eso es porque ese secreto es el delegado, el representante, en su interior del adulto que lo afligió. Usted ha roto su silencio, también ha hecho una pregunta a la que contesto: sí, si eso es lo que quiere hacer, eso es lo que hará. Sé que tiene más preguntas y más dudas y más miedos y que aún muchas veces necesita gritar...Si lo desea-y sólo si lo desea-puede pedir mi correo en contactar al autor; en el mensaje a poner, sólo debe escribir lo que quiere. No tiene que explicar nada personal. Entiendo bastante más que un poco y estoy a sus órdenes. Gracias por su lectura. Lassus.
Alma Beatriz Escalante: Es obvio que por cuestiones sociales y culturales, cuando se abusa sexualmente de un individuo de género masculino, la víctima recurre al silencio, pues desde siempre se ha determinado que el género débil es el femenino, y el género fuerte, el masculino. No sé qué nos aterra, siempre ha sido así. Lo delicado es que no se respete el derecho a sentir, muy especialmente, en casos como estos, y que no se contemple a la víctima como tal, sin detenerse a mirar su género sexual, que no se le contemple como ser humano asexual. Es una realidad muy triste, pero es una realidad que existe.
Anóninmo: Yo fui víctima de abuso sexual en mi infancia y cuando pasaron las cosas, al principio me dio miedo delatar a mi agresor, no porque se burlaran de mi o por hombría (apenas tenía yo 8 años de edad), sino por temor al castigo de mis padres. El abuso continuó y ya en la entrada de mi pre adolescencia, en medio de los cambios fisiológicos normales, sobrevino en mí una gran depresión: quería gritar a los cuatro vientos lo que me había pasado, desahogarme y compartir mi tragedia, pero ya no valía la pena, entonces sí se burlarían de mi y pensarían que si me había callado era porque me gustaba (como me decía mi agresor), aunque las cosas fueran bien distintas. Mi orientación sexual entró en shock. Mi experiencia sexual había sido sólo con mi agresor, un hombre, como yo, ¿podría estar entonces con mujeres? Hasta el momento no he tenido esa experiencia. Mi comentario surge porque son muchos los miedos que llegan luego de un abuso sexual homosexual donde la víctima es del género masculino. Sí, pesan los miedos. Los desaires, le pánico al rechazo o a la burla y la identidad que el choque emocional genera. Gracias a la autora por su texto, por entender un poco lo que se siente estar del lado de la víctima.
Ivette Ruiz: Nuevamente, como en el artículo anterior publicado por la Sra.Lassus, rige la obviedad, aunque en este caso se mejora el estilo discursivo. Triste la realidad que se comenta, pero son los tapujos de una sociedad ciega; habrá que encontrarse la manera de quitar el velo de nuestros ojos.
María Lucía: Nuevamente pone el dedo en la llaga a un tema tan delicado y de tanto valor como son los delitos sexuales, y lo meritorio es que lo hace con respeto, sin herir susceptibilidades pero dejando la huella de la reflexión en la conciencia de quien lee. Otra vez la felicito y la animo a seguir presentando escritos suyos sobre este tipo de temas que necesitan salir del baul donde los tenemos por la falsa o doble moral, y por miedos, tabúes y prejuicios ridículos.
María del Pilar Cruz: Es un problema bastante serio que se calla por miedos fundados desde la primera infancia, como lo comenta la profesora Lassus. Lamentablemente aun pertenecemos a una sociedad retrógrada en este aspecto.
Jacqueline Vera Mora: En Colombia ya se han dado grandes avances en este problema, que sí que lo es, y gracias a nuestro nuevo sistema judicial hay más respeto y comprensión por las víctimas de abuso sexual, sin importar su condición, sexo, raza, posición socioeconómica o edad. Todos merecemos respeto y tenemos derecho a alzar la voz y no callar los abusos.
Georgina: Es una presentación muy simple que no dice nada nuevo y no profundiza.