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Silencio de género: cuando la víctima es un niño varón

María Celia Lassus
Maestra especializada en discapacidades originadas en el área intelectual
Licenciada en Psicología
Actualmente hace parte del Registro Único de Peritos de la Suprema Corte de Justicia de Uruguay
Montevideo, Uruguay.
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Trabajo publicado el 18 de abril de 2008
Resumen
Afortunadamente el género femenino ha logrado que la humanidad vaya tomando conciencia de todas las formas de violencia que le aquejan desde siempre. En particular las que ponen en riesgo su vida biológica y gradualmente, todas las otras formas asociadas. Por mucho tiempo, el género masculino ha sido visto como el responsable absoluto de tal desequilibrio, lo que ha enlentecido el poner en evidencia la violencia invisible -y aun la específicamente desestimada- que pesa en este platillo de la balanza, con tanta antigüedad como las que pesan en el otro. Este trabajo intenta mostrar y hacer pensar, sobre las diferencias de reacción socio-culturales cuando la víctima de violencia sexual es un niño varón. Cómo el abordaje y el pronóstico difieren absolutamente de los que se asumen para una niña en la misma situación. De lo imprescindible de informar y educar a la comunidad universal, que ha sido capaz -no sin esfuerzo- de hablar de V.I.H., lesbianismo, homosexualidad, pero aun no puede hablar claramente de las agresiones sexuales cometidas contra menores y menos si son varones. Las repercusiones en la existencia de cada individuo que ha vivido la experiencia, sólo se evocan cuando trasciende que un hombre adulto ha cometido ese delito. La información adecuada permite prevenir, proteger y asegurar una calidad de vida más armónica; así como una inserción social y vincular más sana.
También -sin dudarlo- se estaría dando un paso importante en la lucha contra la violencia intrafamiliar y su proyección social.
Desde el comienzo de los tiempos es mal visto si el varón, en cualquier edad, demuestra su padecimiento o se queja puesto que el modelo histórico-cultural homologa víctima con mujer o niño(a). Es más: hoy en día hay numerosos programas de lucha por los derechos de la mujer que se enfocan hacia ésta, como es lógico, y en forma preventiva, también hacia la niña, lo que es correcto. Pero ¿y el niño? ¿no debería estar en algún proyecto de educación para exonerarlo de determinadas normas que rigen la masculinidad desde siempre? Es cierto que tales programas existen en algunos lugares, pero llamativamente, por separado de enfoques como el citado anteriormente.
Durante la infancia
Desde la lactancia, niños y niñas "aprenden a ser, lo que implica:
- Aprender a vivir juntos - Aprender a conocer - Aprender a hacer
1. Para empezar, el niño es (desarrollo físico-motor).
2. Luego el niño piensa y conoce (desarrollo cognoscitivo).
3. Luego el niño siente (desarrollo afectivo-motivacional).
4. Luego el niño se recrea y actúa (desarrollo ético-estético).
Ante las agresiones de cualquier índole, tanto varones como niñas se caracterizan por desarrollar numerosos síntomas. Pero los varones son especialmente presionados para reprimir tales manifestaciones por todo su entorno: familiar, amistoso, educacional.
Se les inculca que debe demostrar su hombría, que no es afeminado, para lo cual tiene que agredir; defenderse, no buscar ayuda, mostrar que es más fuerte que su oponente…
Si es agredido sexualmente, el varón aprenderá que el secreto impuesto por su agresor(a), que logró romper al contárselo a sus padres, ahora lo tiene con estos, y si lo rompe podría ser visto como niña, no se casaría, le harían bromas muy gruesas. Y sus maestras -y esto lamentablemente con frecuencia es cierto- cuidarán a los otros niños(as) de él, por temor a que los ataque, y hasta pedirán que lo cambien de escuela. El niño víctima: 'culpable' de su situación…
En la adolescencia
Se puede decir que la capacitación para varones sigue en términos cada vez más duros, sin necesidad de que haya existido abuso alguno. Pero si lo hubo en su infancia, y reaparece ahora o empieza recién en esta etapa, por mejor que sea la evolución del joven dentro de lo esperable, el rechazo del cuerpo y de la sexualidad emerge con fuerza de ley. Esto sumado a que, desde la infancia, la persona 'niega' su cuerpo abusado; por tanto no lo conoce ni vive en armonía con él. Así que el acceso a la genitalidad adulta y su evolución posterior oscila comparativamente, entre manejar un auto con los ojos cerrados o abriendo un ojo en forma intermitente. Es dable observar la articulación de lo social, cultural y familiar más el factor violencia.
En qué términos se traduce la proyección de la génesis de los vínculos en la conducta adolescente, cuando se desfasa en forma violenta bajo sus dos grandes formas:
1. Pública. Visible, sobre la sociedad: pandillas, delitos, desmanes.
2. Privada. Invisible, sobre la familia, sobre sí mismo.
Con características comunes y propias de cada uno:
- El adolescente: hacia fuera, hacia la sociedad
- La adolescente: hacia adentro, hacia el cuerpo y los vínculos
Aun con este predominio destacado, también se observan aspectos a la inversa en los dos sexos. Es así que los varones adolescentes también padecen bulimia, por ejemplo, además de:
- Agresión, crueldad, delincuencia e hiperactividad.
- No 'mostrar' sus sentimientos.
- Porte de armas.
En la adultez
Al llegar a la adultez, aún sin antecedentes de abuso sexual, ya se han constituido sólidamente lo que se conoce como las cárceles del hombre, y el cómo someterlas, ignorarlas, no manifestarlas ni tenerlas en cuenta: Intelectualización, Restricción y Culpa, las tres relacionadas con el cuerpo y las emociones. En función de todos los prototipos inculcados por la sociedad, la cultura, la familia, tienen muy claro que:
- Deben estar siempre en control: de sus emociones, de otras personas y de su entorno.
- Definirse a sí mismos como hombres por el grado al que puedan alcanzar con éxito este control.
- Víctima es femenino.
- No creen que serán una víctima, especialmente en el terreno sexual.
Esto genera resultados que: inciden en la economía, la sanidad, la efectividad laboral, la convivencia, la integración, etc. Es decir, que se proyectan en la sociedad, pero pasan generalmente inadvertidos porque sus orígenes son reprimidos y desconocidos. El rol de género que desde siempre le impone la cultura, le exige un status para cumplir con el cual deberá fumar, beber, observar una determinada apariencia (ropa, deporte), mantener determinado nivel para su familia, etc. Se podrá decir que sólo es un sector de la población, pero no es así: el hombre de menos recursos cambiará el whisky por cerveza, el tenis por la cancha barrial, las jornadas ejecutivas por la mesa del bar y las barajas. Irá a pescar para llevar comida a su familia…o a robar.
El estrés, la tensión, el desgaste de la exigencia cotidiana se traducen en:
1. Irritabilidad y trastornos del sueño.
2. Trastornos psicosomáticos a nivel: cardiovascular-respiratorio (asma), gástrico (úlcera), dermatológico (piel).
3. Los mayores índices de suicidio mundial se vinculan a hombres de edad media.
4. No consultan al médico porque esto menoscaba su auto-imagen de fortaleza.
5. No tienen con quien hablar de sus miedos, soledad, fantasías de muerte.
Efectos del abuso sexual en cualquier persona (por lo tanto también en niños varones, adolescentes varones y hombres). Se expondrá uno solo.
Consecuencias en el curso del Pensamiento
Desvía el Proceso Cognitivo
1. Si el abuso ocurre antes de los 6 años:
a. No accede al pensamiento operatorio.
b. Se bloquea la causalidad.
c. No desarrolla la lógica en los vínculos.
d. Su pensamiento es figurativo, sin causalidad, una sucesión aleatoria
¿Por qué?
- Antes de los 6 años la lógica nace de la Acción.
- La inmovilidad, silencio, secreto, aislamiento del abuso, no la permite y bloquea todos los procesos que se basan en ella.
2. Si ocurre después de los 7 años:
a. El pensamiento operatorio se desvía al figurativo.
b. Pierde o empobrece las nociones de temporalidad y causalidad: todo se vuelve ' fijo -aquí y ahora-, sin un devenir.
c. No vincula actos con protagonistas (por efecto del secreto del abuso).
3. Si ocurre al adolescente. Ya posee:
a. Causalidad.
b. Pensamiento operatorio.
c. Juicios.
d. Nociones de valores.
e. Noción de lo justo y lo injusto.
Pero en la adolescencia:
- Todo es dual.
- Propenso a la inmediatez (acting-out).
4. Al llegar a adulto padece:
a. Trastornos mnémicos: amnesia, olvido, bloqueo.
b. Distorsiones cognitivas.
c. Percepciones erróneas del entorno.
Es necesario tener en cuenta que si se piensa distorsionado, si se percibe mal la realidad, todo se enmaraña y confunde. Si el niño no recibe asistencia oportuna, esa distorsión se instala y sigue su curso como estructura del pensamiento. Y sólo se está hablando de una función. Entonces, hay que tener muy presente que durante el curso del Abuso Sexual, se observa un proceso de Fusión entre:
| Cuerpo + Mente + Historia Personal del Adulto(a) Agresor(a) |
Y
| Cuerpo + Mente + Historia que se va forjando del niño(a) |
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Martha Murillo: Es un tema muy interesante y vivimos con el diariamente, se maneja como un tabú en la sociedad actual, los niños varones la gran mayoría de las veces son víctimas silenciosas del maltrato en todas sus formas por el hecho de pertenecer al mal llamado sexo fuerte o dominante, vale la pena dedicarle el tiempo suficiente para investigar todo lo que desencadena a nivel personal y social.
Carolina: Es un tema que vale la pena seguir, el mundo del niño abusado es un terreno inexplorado, hasta ahora, sobre todo porque es tán común, y tan silenciado!
MARCELA: Todo lo expresado en el artículo, refleja la realidad y el padecimiento de los adultos sobrevivientes al abuso sexual en su infancia.
Despues de muchos años mi esposo (que fue abusado) pudo empezar a buscar ayuda e intentar mejorar su calidad de vida, y romper ese gran secreto que afectó tanto la infancia como la vida adulta.
Liberarse de la situación no significa negación ni olvido.
Muchas Gracias por su valioso aporte.
María Celia Lassus: Para Lupita:con todo respeto,considero que primero debemos ampliar nuestra visión como mujeres,para que luego el enfoque profesional sea más sincero y efectivo.La familia universal tiene casi el 50% de varones;parece un motivo válido, que encaminaría mejor su tesis.Me alegro le sirviera el artículo.La bibliografía también la ayudará.Cordial saludo,Lassus.
LUPITA: Debo decir que es una gran verdad el que a veces como mujeres nos enfoquemos en mujeres, pero como profesionales, nuestro panorama se debe ampliar, sobre todo si en la familia la mayoría son varones.
Su trabajo me hace reflexionar que hay muchas investigaciones sobre temas que no dejan de ser importantes, pero importante también son las nuevas propuestas de trabajo, así que su trabajo me lleva a idear un nuevo tema de tesis me resulta muy bueno haberlo conocido hoy.
abril salgado: Bajo mi punto de vista es muy bueno porque de una forma explícita se hace mención de las repercusiones y causas del problema, no sólo desde una óptica, puesto que logro identificar un documento multidisciplinario.
Rosa Clemente: Lic. Lassus, espero con gran interés leer sus sucesivas aportaciones. Excelente trabajo, denota un profundo conocimiento sobre la temática cuyo enfoque invita a la reflexión sobre nuestros propios prejuicios. Un abordaje valiente y necesario. Muchas gracias y gracias a la Revista por su publicación.
María Celia Lassus: Gracias por su lectura y comentario. También por su interesante solicitud. En un relativo en breve, (primero debe ser aprobado y corregido),habrá un libro de mi autoría, donde cada uno de esos importantes puntos y aún otros, tendrán su propio capítulo debidamente explicado y ejemplificado. Cordial saludo desde Uruguay. Lassus.
vanessa sicilia: Muy buen articulo Dra Lassus. Ahora me gustaría mucho que nos hiciera el favor de hablar del trastorno de personalidad múltiple, ya que estuve viendo un programa con casos reales, los cuales todos se relacionaron con abusos sexuales durante la infancia y me llamo la atención el bloqueo de la mente para evitar los recuerdos de la agresión, e incluso la creación de personalidades las cuales actuaban como el protector , otras como de autodestrucción y otras como de libertinaje. por favor háblenos de este tema y su experiencia en casos. Gracias saludos de México.
María Celia Lassus: Siempre vale la pena romper el secreto; no importa cuánto tiempo haya pasado. El secreto alimenta y mantiene los miedos, las dudas y el dolor, así como la sensación de ser víctima sin remedio, lo que fortalece la depresión. Todo eso es porque ese secreto es el delegado, el representante, en su interior del adulto que lo afligió. Usted ha roto su silencio, también ha hecho una pregunta a la que contesto: sí, si eso es lo que quiere hacer, eso es lo que hará. Sé que tiene más preguntas y más dudas y más miedos y que aún muchas veces necesita gritar...Si lo desea-y sólo si lo desea-puede pedir mi correo en contactar al autor; en el mensaje a poner, sólo debe escribir lo que quiere. No tiene que explicar nada personal. Entiendo bastante más que un poco y estoy a sus órdenes. Gracias por su lectura. Lassus.
Alma Beatriz Escalante: Es obvio que por cuestiones sociales y culturales, cuando se abusa sexualmente de un individuo de género masculino, la víctima recurre al silencio, pues desde siempre se ha determinado que el género débil es el femenino, y el género fuerte, el masculino. No sé qué nos aterra, siempre ha sido así. Lo delicado es que no se respete el derecho a sentir, muy especialmente, en casos como estos, y que no se contemple a la víctima como tal, sin detenerse a mirar su género sexual, que no se le contemple como ser humano asexual. Es una realidad muy triste, pero es una realidad que existe.
Anóninmo: Yo fui víctima de abuso sexual en mi infancia y cuando pasaron las cosas, al principio me dio miedo delatar a mi agresor, no porque se burlaran de mi o por hombría (apenas tenía yo 8 años de edad), sino por temor al castigo de mis padres. El abuso continuó y ya en la entrada de mi pre adolescencia, en medio de los cambios fisiológicos normales, sobrevino en mí una gran depresión: quería gritar a los cuatro vientos lo que me había pasado, desahogarme y compartir mi tragedia, pero ya no valía la pena, entonces sí se burlarían de mi y pensarían que si me había callado era porque me gustaba (como me decía mi agresor), aunque las cosas fueran bien distintas. Mi orientación sexual entró en shock. Mi experiencia sexual había sido sólo con mi agresor, un hombre, como yo, ¿podría estar entonces con mujeres? Hasta el momento no he tenido esa experiencia. Mi comentario surge porque son muchos los miedos que llegan luego de un abuso sexual homosexual donde la víctima es del género masculino. Sí, pesan los miedos. Los desaires, le pánico al rechazo o a la burla y la identidad que el choque emocional genera. Gracias a la autora por su texto, por entender un poco lo que se siente estar del lado de la víctima.
Ivette Ruiz: Nuevamente, como en el artículo anterior publicado por la Sra.Lassus, rige la obviedad, aunque en este caso se mejora el estilo discursivo. Triste la realidad que se comenta, pero son los tapujos de una sociedad ciega; habrá que encontrarse la manera de quitar el velo de nuestros ojos.
María Lucía: Nuevamente pone el dedo en la llaga a un tema tan delicado y de tanto valor como son los delitos sexuales, y lo meritorio es que lo hace con respeto, sin herir susceptibilidades pero dejando la huella de la reflexión en la conciencia de quien lee. Otra vez la felicito y la animo a seguir presentando escritos suyos sobre este tipo de temas que necesitan salir del baul donde los tenemos por la falsa o doble moral, y por miedos, tabúes y prejuicios ridículos.
María del Pilar Cruz: Es un problema bastante serio que se calla por miedos fundados desde la primera infancia, como lo comenta la profesora Lassus. Lamentablemente aun pertenecemos a una sociedad retrógrada en este aspecto.
Jacqueline Vera Mora: En Colombia ya se han dado grandes avances en este problema, que sí que lo es, y gracias a nuestro nuevo sistema judicial hay más respeto y comprensión por las víctimas de abuso sexual, sin importar su condición, sexo, raza, posición socioeconómica o edad. Todos merecemos respeto y tenemos derecho a alzar la voz y no callar los abusos.
Georgina: Es una presentación muy simple que no dice nada nuevo y no profundiza.
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